Medidas contra la contaminación ambiental en Europa

Por Sandra Duro , 11/04/2017
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Medidas contra la contaminación ambiental en Europa
La contaminación del aire, producida en gran parte por los vehículos, es un serio problema que preocupa en todo el mundo por sus efectos nocivos sobre la salud de las personas y el medio ambiente.

Desde hace tiempo venimos hablando del problema de la contaminación, tanto en España como en el resto del mundo. Según multitud de estudios sobre los que ha alertado el Ministerio de Medio Ambiente, el aire contaminado produce diferentes efectos dañinos tanto en el aparato respiratorio como en el cardiovascular.


En muchas ciudades españolas, para hacer frente a la emisión de gases de efecto invernadero, han puesto en marcha planes de Movilidad Sostenible. Por ejemplo, los planes de movilidad urbana sostenible que tienen como objetivo marcar la hoja de ruta no sólo para que se puedan resolver los problemas actuales de las ciudades, sino también para que éstas puedan crecer y desarrollarse de forma segura, responsable y sostenible.


Los niveles de óxido de nitrógeno (NOx –óxido nítrico más dióxido de nitrógeno) son los más perjudiciales para la salud, y el problema se agrava cuando se acumulan en el aire porque no llueve o no sopla el viento. Los planes y medidas que se toman son necesarios, pero no suficientes cuando una ciudad entra en alerta por alta contaminación atmosférica.



Desde la Unión Europea se limitan las emisiones de éste y otros contaminantes en los vehículos a través de la norma Euro 6 que entró en vigor en septiembre de 2015. Desde esa fecha los automóviles que salen de fábrica se han visto obligados a reducir sus emisiones de NOx de los 180 mg/km a los actuales 80 mg/k en el caso de los coches propulsados con motores diésel –los que más emiten-. En el caso de los coches de gasolina, la norma mantiene los 60 mg/km de la Euro 5. A pesar de la puesta en marcha de esta normativa, el problema es que por las carreteras españolas circulan coches muy antiguos y más contaminantes. Recordamos que el parque automovilístico alcanza casi los 12 años de media de antigüedad.


Protocolos de actuación de algunas ciudades españolas


Ante esta situación, el Ayuntamiento de Madrid ha sido el primero en activar un protocolo de contaminación en España. Este protocolo incluye diferentes medidas en función de los niveles de concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) en el aire, como reducción de la velocidad en algunas carreteras, prohibir el estacionamiento de vehículos en plazas del aparcamiento regulado o, incluso, restricciones a la circulación. Ésta última se puso en marcha por primera vez el pasado mes de diciembre. Cabe recordar que en Madrid, además, está prohibido el acceso de vehículos no residentes a algunos barrios como son Las Letras, Las Cortes, Embajadores y Ópera.


El Ayuntamiento de Barcelona es más tajante y ya ha anunciado que prohibirá la circulación de determinados vehículos de forma permanente. En 2019, las furgonetas matriculadas antes del 1 de octubre de 1994 y los turismos con una matrícula anterior al 1 de enero de 1997 no podrán circular, independientemente de las condiciones atmosféricas o de contaminación.



Por otro lado, Barcelona activó a finales de 2016 su protocolo de contaminación reduciendo el límite de velocidad en las vías rápidas de algunas comarcas. De forma paralela los barrios de Gracia, Santa María del Mar y El Born tienen restringida la circulación de vehículos para favorecer los desplazamientos peatonales.


También en ciudades como Palma de Mallorca Vitoria han puesto en marcha zonas céntricas en las que no pueden acceder los vehículos a motor.


Sin embargo, otras ciudades no se han visto en la necesidad de establecer medidas por motivos de alta contaminación como es el caso de Valencia, donde suele soplar a diario un cierto viento de levante que limpia la atmósfera, pero llegado el caso no dudarán en poner medidas para restringir la circulación, según ha confesado su alcalde Joan Ribó.



Otras grandes ciudades europeas como París, Londres, Roma, Copenhague y en las principales ciudades alemanas, ya llevan tiempo aplicando medidas contra este problema de la contaminación.


Políticas contra la contaminación en diferentes capitales europeas


España no es una excepción en este tipo de políticas, si bien en otras ciudades europeas se han tomado medidas que posibilitan alternativas a aquellas personas afectadas por las restricciones. Algunas de las más destacadas son las siguientes:


  • Londres: La capital del Reino Unido establece un impuesto de más de 800 euros en la compra de todos los nuevos coches diésel que se compren. Por otro lado, se incentiva con descuentos la compra de coches con cero emisiones. Además, el tráfico en el centro de la ciudad está restringido y existen peajes para todos aquellos vehículos que deseen acceder a la ciudad. Se aplican desde 2004 y tienen un coste superior a los 8 euros, y tiene un horario, entre las 7.00 horas a las 18.00 horas de lunes a viernes.

  • Atenas: posee circulación alterna (por matrículas pares e impares) desde el año 1982, siendo ésta suspendida entre julio y septiembre, cuando gran parte de sus ciudadanos se van de vacaciones.

  • París: prohibición de circular a los coches más antiguos en los protocolos de contaminación y los coches diésel, además de circulación alterna según la matrícula. La capital francesa combina las prohibiciones a los coches con medidas para fomentar el transporte público, que es gratuito en las situaciones excepcionales.

  • Bruselas: es la capital europea con más peatones. Además de tener prohibida la circulación, siempre, a todos los vehículos que contaminen por encima de 200 microgramos, las autoridades limitan la velocidad a 50 km/h.

  • Berlín: posee una zona ecológica en la que sólo pueden circular aquellos coches que menos contaminan y que poseen una determinada pegatina de color verde. Es la capital europea considerada por la European Environmental Bureau como la mejor ciudad que lucha contra la contaminación en Europa, ya que la mayor parte de su población utiliza la bicicleta como transporte habitual.

Además, hay otras ciudades con planes mucho más elaborados e inclusivos, y que no se conforman con limitar la presencia de coches en los casos excepcionales, sino que complementan su estrategia con planes a largo plazo. Destacan las siguientes:


  • Copenhague: la capital danesa, al igual que todo el país, aspira a convertirse en libre de combustibles fósiles en 2050, y a día de hoy es líder en conceptos como la limpieza de residuos, el empleo de energías alternativas para generar electricidad (eólica especialmente) y un sistema de calefacción eficiente y por distritos. Respecto a la movilidad, se ha integrado el ciclismo en el planeamiento urbano y se ha invertido en transporte público eficiente.

  • Ámsterdam: también pone el foco en los sistemas de calefacción, y pretende prescindir al 100% del gas natural en 2050. Desde 2017 todas las viviendas públicas de nueva construcción van acompañadas de sistemas de calor con instalación central y reparto por tuberías. La capital de Holanda es un gran emblema de las bicicletas, y es que su carril bici se acompaña de energía fotovoltaica para producir energía.

  • Tallín: la capital de Estonia tiene transporte público gratuito, algo que ha aumentado su uso en varios puntos porcentuales.

  • Oslo: reducirá a la mitad sus emisiones de gases de efecto invernadero en apenas cuatro años, e impedirá el acceso de vehículos privados al centro de la ciudad en 2019.

Por otro lado debemos recordar que ciudades como Madrid, Atenas, París y Ciudad de México tienen un plan para prohibir en 2025 todos los coches diésel en sus ciudades.