La dejadez para pasar revisiones conlleva caras reparaciones

Por TomásGM , 19/04/2017
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La dejadez para pasar revisiones conlleva caras reparaciones
¿Pasas revisión periódica a los componentes de tu coche? Te mostramos qué puede conllevar ser un conductor descuidado. Las reparaciones pueden ser muy caras.

Pereza, hastío, comodidad, desidia, apatía, desgana… Como estos, muchos otros sustantivos pueden ser usados para justificar que no lleves tu coche a pasar revisión. Muchas veces el tema económico también influye, pero hay errores pequeños que se pueden solucionar y que a largo plazo, por dejadez, se convierten en reparaciones tan necesarias como caras. Y todo por ser un conductor descuidado.


Cualquier problema, visto a tiempo y con el debido interés en la revisión, tiene más probabilidades de ser solucionado antes de necesitar más tiempo y dinero. Utiliza la precaución como escudo y ten el lema “Más vale prevenir que curar” por bandera.


A continuación te detallamos algunas de los elementos más típicos que van a necesitar reparación en tu coche si no te andas con cuidado.


Ejemplos comunes de reparaciones


Hay muchas ocasiones en las que simples comprobaciones rutinarias pueden provocar un suspiro de alivio en tu boca y que tu cartera siga cerrada. Pero si por pereza no pasas una revisión, esos pequeños problemas pueden convertirse en grandes reparaciones que repercutirán directamente en tu bolsillo. Algunas de las averías más típicas son estas:


- Bomba de aceite: ¿Quieres mantener el “corazón” de tu coche en buen estado? Pues cuida la bomba de aceite. Este elemento hace circular el aceite, lo bombea a través del motor, manteniéndolo engrasado y evitando un desgaste progresivo. Su avería proviene de no realizar comprobaciones rutinarias y no comprobar su nivel, algo esencial. Además viene bien explicado y suele desgastarse por culpa de conductores descuidados.



- Refrigeración: Si no deseas que tu coche te dure poco tiempo, te recomiendo revisar esta parte ante todo. La refrigeración del motor es fundamental para mantenerlo en su correcta temperatura y que no esté sobrecalentado. Como en el caso de la bomba de aceite, los fabricantes explican bien cómo cambiar el líquido y tener que repararlo muchas veces es fruto simplemente de no haber realizado las comprobaciones correspondientes.


- Aire acondicionado: Filtro y condensador. Los dos componentes que hay que mantener en buen estado para que al llegar el verano puedas disfrutar del viaje sin morirte de calor. Su reparación puede ser costosa y en este caso la dejadez es más habitual, ya que se suele revisar de un año para otro.


- Distribución: “Tengo un problema con la correa de distribución”. Una frase que habrás oído alguna vez y que esperas que no salga nunca de tus labios. Su cambio requiere de repuestos originales para evitar posibles errores y hay que hacerlo cuando lo indica el fabricante. De hecho es la avería que más causa a los conductores tirarse de los pelos porque, además de costosa, es difícil de reparar. Muchos compradores optan ahora por vehículos que llevan cadena en lugar de correa, para así no tener que cambiarla.



- Culata: La reparación más cara a la que quizá te vayas a enfrentar. Su cuidado se deriva de mantener en buen estado el líquido refrigerante y el aceite, pues es la encargada de cerrar las cámaras de combustión.


- Filtro de partículas: Una de las averías más comunes por dejadez. Este filtro se encarga de atrapar las partículas de carbono generadas en la combustión del motor, y para asegurar su funcionamiento cada 500 kilómetros hay que regenerarlo. ¿Cómo? Conduciendo a velocidad constante, entre 2.000 y 2.500 revoluciones, durante 20 y 25 minutos.



Reparaciones por pasarte de agresivo al conducir


Por otra parte, “pasarse de listo” al conducir tiene sus consecuencias. Está bien alguna que otra vez lo de acelerar, pero ir “de gallito” y pasarse en las frenadas o revolucionar demasiado el coche tiene estas consecuencias en forma de reparaciones:


- Caja de cambios manual o automática: Es, al mismo tiempo, uno de los componentes más importantes en tu vehículo y uno de los que más usas. Tanto si tu coche es automático como si no, siempre tiene que cambiar de marcha, por lo que cuidar esta parte es esencial. Una de las formas más habituales e innecesarias de que termine por necesitar reparación es haciendo salidas bruscas. Sales del semáforo y aceleras para adelantar al “vecino”; es mejor tener en cuenta que ejecutar aceleraciones más progresivas puede evitarte futuras averías en el sistema de transmisión.


- Discos de frenos: Si la caja de cambios es importante, qué decir de los frenos. El elemento de seguridad por antonomasia en los vehículos debe ser cuidado y procurar no sobrecalentarlo; de otra forma acaba por funcionar mal, tarde y nunca. Si notas que el volante vibra demasiado y el líquido de frenos se deteriora, significa que los fuerzas y que tienes que mejorar tu estilo de conducción. El uso de marchas más cortas, por ejemplo, beneficia el funcionamiento del “freno motor”.



- Turbo: Si quieres que tu coche rinda más y consuma menos, te recomiendo que realices una conducción más sensata. ¿La razón? Vas a gastarte menos dinero en el cuidado de tu vehículo y a la larga te va a dar una eficacia que no consigue nadie. Además, su reparación es una de las más caras a las que te puedes enfrentar. Para garantizar su buen funcionamiento puedes calentar el vehículo 30 segundos antes de salir y no pisar a fondo el acelerador.



Nosotros ya te hemos dado los consejos, ahora te toca a ti decidir si quieres seguirlos y darle a las revisiones de tu coche la importancia que se merecen. Si no lo haces por nosotros, al menos hazlo por tu bolsillo.