TOYOTA VERSO – Prueba – 7 plazas, menos de 4,5 metros

Por sa , 14/05/2013

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TOYOTA VERSO – Prueba – 7 plazas, menos de 4,5 metros
Hacer un monovolumen medio capaz de albergar siete personas no es fácil. Que Toyota lo haga con suficiencia en el nuevo Verso, es algo casi lógico. El nuevo Toyota Verso no sólo es un prodigio de espacio y orden. A fondo del Toyota Verso Advance 130




Toyota renueva uno de esos vehículos que puede parecer que pasa desapercibido, pero si te fijas bien, verás Toyota Verso a patadas en todas partes. Un coche discreto, que no saca pecho para nada, pero que ofrece un servicio incontestable con solvencia y sobriedad. Desde los principios del Toyota Corolla Verso, la marca japonesa ha sacado buenos réditos a este vehículo, un monovolumen medio, poco aparatoso, pero tan familiar, que en menos de cuatro metros y medio puede albergar hasta siete pasajeros. El nuevo Toyota Verso se ha refinado, se ha estilizado, ha mejorado, y no ha perdido su esencia, por lo que sigue siendo una de las referencias del segmento.


Para nuestra prueba accedemos al Toyota Verso Advance 130, motor de gasolina con cambio manual de 6 velocidades y 132 caballos de potencia. En torno a 20.000 euros, te llevas un monovolumen de siete plazas con un equipamiento espectacular. Es cierto que el segmento está competido, y todos tienes sus argumentos, pero Renault Scenic, Ford Grand C-Max, Seat Altea XL, Chevrolet Orlando, Mazda 5 y el recién llegado KIA Carens deben ponerse las pilas para no perder su cuota de mercado.



 El Toyota Verso no destaca, ya hemos apuntado, por una imagen rompedora. A nivel estético se ha puesto al día, tiene una imagen fresca y casi juvenil, y no desentona en ningún sentido. Es difícil que un coche de este segmento sea arrebatador, ni siquiera bonito, pero hay que reconocer que el Toyota Verso es bastante resultón gracias a su afilada mirada y su figura, que disimula perfectamente su capacidad para acoger a lo ancho y a lo alto a siete pasajeros.



Foto Toyota Verso morroComo ya hemos dicho, el morro se afila, se estrecha, se ‘horizontaliza’, hasta el punto de que la naricita donde destaca el logo de la marca, parece un pico de ave. La parrilla es estrecha, apenas hay respiraderos, pues los faros ganan espacio y se alargan mucho más para atrás que hacia arriba. Debajo, un parachoques integrado con la matrícula, y en la parte inferior más entradas de aire, con los antiniebla en los extremos.



La línea del cristal parabrisas está súper inclinada, digna de un deportivo, lo que pasa es que desde ahí y hacia atrás, muchos centímetros delatan la configuración de monovolumen de este Verso. La chapa lateral no se conforma con ser lisa, sino que una onda recorre la parte inferior hasta alcanzar el alerón superior marcando los cuartos traseros a la altura del extremo de la puerta trasera y la mini ventanilla que junta la puerta con la zaga del coche.


Por detrás es donde menos variaciones ahí. Se ha afinado y dulcificado la parte posterior, con un elegante apéndice superior que alarga un poco el techo y le aporta un toque deportivo y aerodinámico. La luneta sigue siendo generosa y los pilotos traseros guardan la misma forma que el modelo precedente, aunque ahora hay más transparencias y metalizados que antes. El portón parece meterse hacia adentro, mientras que el parachoques trasero forma parte de la carrocería, con generosos abultamientos y en refinado plástico negro para rematar la parte inferior de la trasera.


Pasamos al interior de nuestro Toyota Verso 130 Advance y pese a notar que no estamos en el tope de gama, la calidad y el aspecto general de la primera impresión es agradable. Por este barrio no nos entusiasma que el cuadro de mandos esté en lo alto de la consola central y no detrás del volante. Sin embargo, Toyota es de las pocas marcas, por no decir la única, que sale relativamente airosa de este trance, después de que por aquí hayan pasado algunos intentos bastante deslucidos de la competencia. Y es que ver el plástico gris, vacío, detrás del volante, es una sensación terriblemente extraña, y no conozco muchos amantes de la conducción, por no decir ninguno, que prefieran que la instrumentación esté lejos de donde la mirada te lleva de forma natural.


Foto salpicadero Toyota VersoAún con todo y con eso, y pese a estar en la parte alta del salpicadero, las dos esferas más importantes, tacómetro y velocímetro, están algo más cerca del conductor, así que no seremos más críticos de la cuenta en este apartado. El cuentakilómetros es algo más grande, y el cuentarrevoluciones, aunque ligeramente más pequeño, también muestra con claridad los dígitos. Será difícil llegar a la zona roja en un coche que no lo pide, pero ésta está justo antes de llegar al 7.


La verdad es que, al apelotonarse toda la información en la zona central, parece que han ido poniendo elementos sin un diseño previo, parece que han ido añadiendo dispositivos y al final, pues el resultado ni parece el más ordenado, ni lo es, con ventilaciones asimétricas, el avisador de cambio de marcha casi ni se ve de lo escondido que queda, el display con la información del ordenador de a bordo bastante alejado, e integrado, encima, la palanquita que cambia el trip y el odómetro. Más lejos y peor, no podía estar situado. Al menos las distintas pantallas del ordenador de a bordo se suceden gracias a un botoncito en el volante.


La palanca del cambio pilla cerca, está sobreelevada, para dejar huecos y espacio libre, y justo encima están situados los mandos de la aireación, con climatizador bizona, y el navegador, con pantalla táctil y un funcionamiento con luces y sombras. Así, por ejemplo, nos encanta que no sólo lleve la información de la velocidad máxima de la vía por la que circulas, sino que este simbolito se vuelva rojo cuando vas por encima de esa velocidad. En cambio, a la hora de completar las direcciones en el navegador, tienes que esperar entre pulsación y pulsación a que el ordenador acepte la orden, y meter una calle larga en el dispositivo puede llevar más tiempo del deseado. Por lo demás, es bastante intuitivo y admite la mayoría de la información que le puedes pedir a un GPS moderno.


A pesar de que se hace raro encontrar la nada detrás del volante, el tacto de éste es muy correcto, aunque se hace grande, más de lo que es en realidad, por el vació que hay detrás. Integra las teclas del sistema de sonido y de la velocidad de crucero, además del display del ordenador de a bordo y del manos libres del móvil vía bluetooth.


Los asientos me han parecido un pelín duros, demasiado firmes y recios, aunque el uso diario seguro que termina por habituarte a ellos. Buenos materiales en general, encajes finos y multitud de huecos por doquier, para bebidas, pequeños objetos, doble guantera, e incluso uno doble bajo el reposabrazos central, amén de un espejo de taxista para controlar al personal atrás. Además de todo esto, bajo el asiento del copiloto hay una especie de cajón-bandeja, y bajo los pies de la segunda línea de asientos, bajo la alfombrilla, hay un par de huecos para seguir dejando trastos, juguetes, etc.



Y es que atrás, hay dos filas de asientos, la segunda, con tres asientos regulables de manera independiente, tanto longitudinalmente como en inclinación. Salen bandejas de los asientos delanteros, y el espacio, en función del volumen del maletero que quieras, puede ser sobresaliente. Si decides montar también los dos asientos de la tercera fila, tendrás que equilibrar los espacios para que todos vayan razonablemente bien. Los de atrás no tendrán problemas de altura, pero las rodillas deberán ir ligeramente flexionadas. Hay varias fotos al respecto en el reportaje gráfico con un ‘modelo’ de 1,80 metros de altura. Además, con todos los asientos plegados queda una especie de fondo plano, con una rendija de unos 12 centímetros entre una línea de asientos y otras, pero vamos, que una buena siesta sí te puedas pegar. Eso, o ver dónde está el límite de carga, y a nosotros nos han cabido perfectamente seis bicicletas de montaña, amén de unas cuantas mochilas. La verdad es que aunque los asientos plegados suben algo el plano de carga, comparado con otros coches ‘normales’ te das cuenta de que el techo del Verso es algo más elevado, y ahí reside su practicidad a la hora de cargarla de objetos hasta arriba. En cualquier caso, es terriblemente fácil subir y bajar asientos a voluntad, todos de manera independiente. Fácil hasta para el ‘tenazas’ más reputado.


Una vez visto por fuera y analizado por dentro con todas sus posibilidades, vamos a ver qué tal se comporta en marcha. Y no lo hace mal, salvo por un motor quizá más perezoso de lo esperado. El peso del conjunto no llega a la tonelada y media, pero el 1.6 de 132 caballos no tiene un punto en el que de verdad notes el tirón en aceleración. Es muy suave, dulce, dosificable, rueda casi como una berlina en cuanto a silencio y suavidad, pero lo hace a cambio de aceleraciones pobres y una ausencia total de punch a lo largo y ancho de la curva de potencia. Quizá a partir de las 3.000-3.500 vueltas experimenta un poco más de aceleración, pero también puede ser una sensación fruto de que el ruido del motor empieza a colarse con más energía en el habitáculo. Menos mal que el guiado de la palanca del cambio, y su situación, muy cercana, hacen posible que jugar con las relaciones sea más fácil de lo habitual, porque deberás accionar la palanca muy a menudo, especialmente en adelantamientos. Si la carretera apunta ligeramente hacia arriba, aunque vayas solo y sin carga, no te extrañe si te ves forzado a meter cuarta para solventar la papeleta con más rapidez.


En el otro lado de la situación, los consumos son muy aceptables. La media, en más de mil kilómetros, ha sido de poco más de 7 litros (7,2-7,3) a los cien. Al final ha subido un poco más, ligeramente por encima de los siete litros y medio, porque hicimos un par de cientos de kilómetros de autovía más ‘ligeritos’ de lo habitual, y aquí este 1.6 penaliza el consumo bastante. Se echa de menos un sistema de parada y arranque del motor en ciudad, porque indicador de cambio de marcha para consumir menos sí que tiene, aunque muy escondido en la parte izquierda del cuadro de mandos principal.


A nivel dinámico, el Verso, pese a tener una buena alzada, se comporta muy bien. Las suspensiones son deliciosas, solventa los baches y los badenes con una suavidad increíble, sin penalizar excesivamente a la hora de tomar curvas más o menos cerradas con fuertes apoyos. Es uno de los puntos fuertes de este coche sin lugar a duda. Evidentemente, con esta carrocería y este motor, pocas alegrías te vas a poder permitir, ni aunque quieras. En el apartado de seguridad, parece obligado contar con 7 airbags, amén de ABS, EBD, TRC, VSC+ y WIL (Reposacabezas con sistema de reducción de lesiones cervicales).


La oferta mecánica es bastante completa, aunque los dos gasolina tienen potencias muy parecidas (132 y 147 CV). En gasóleo hay una opción más y la potencia está más dosificada, 124, 150 y 177. Todos tienen accesible el acabado Advance, el más completo, mientras que el Comfort está disponible en los motores más pequeños de ambas modalidades. La unidad de prueba lo trae todo de serie menos el techo panorámico, los cristales oscurecidos, el sistema de navegación y la pintura metalizada. Y como viene sale por 20.000 euros justos, PIVE incluido. Para pensárselo, aunque en función de los kilómetros que hagas al año, no estaría de más echar un ojo a los diesel.


CON LA MANO EN EL CORAZÓN


Un monovolumen muy ajustado en precio, con una excelente habitabilidad en, recordemos, menos de 4,5 metros. Caben siete personas de manera coherente y si necesitas espacio de carga con una boca a una altura muy estudiada, va perfecto. El motor se muestra un poco perezoso, pero los consumos te pueden llegar a convencer. Una gran opción si buscas mucho por poco, y con buena calidad.


UN COCHE PARA...


…una familia de las que no para un segundo, que necesita siete plazas un día o trasnportar un mueble o 4 bicis el siguiente fin de semana. Un monovolumen medio que no es aparatoso por fuera y que puede dar servicio como coche único a una familia numerosa, o a parejas con un par de niños pequeños de los que necesitan carrito y mil cosas ‘por si acaso’. Los aventureros de expediciones más o menos cortas que huyan de los SUV o los monovolúmenes grandes también pueden encontrar en este Verso el punto justo a sus necesidades.


KILÓMETROS PRUEBA – 1.090 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-30%-45%


RIVALES


Renault Scenic, Ford C-Max, Ford Grand C-Max, Seat Altea XL, Chevrolet Orlando, Mazda 5, Toyota Prius +, Seat Alhambra, Fiat Freemont, KIA Carens, Peugeot 5008, Citroen C4 Picasso, VW Touran


FICHA TOYOTA VERSO


Cubicaje / Potencia: 1.598 cc / 132 CV a 6.400 rpm

Caja de cambios: manual 6 velocidades

Alimentación: gasolina

 
Longitud / Anchura / Altura: 4.460 x 1.791 x 1.620 mm

Distancia ejes: 2.780 mm

Maletero: 440 litros con 5 plazas; 155 litros con 7 plazas

Nº plazas: 7

Neumáticos: 205/60 R16; unidad probada: 215/55 R17

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos

 
Aceleración 0-100 km/h: 11,7 seg.

Velocidad máxima: 185 Km/h

Capacidad depósito combustible: 60 litros

Peso en orden de marcha: 1.430 kg

Par motor: 160 Nm a 4.400 rpm

Emisiones CO2: 154 g/Km.


Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,6 l/ 100km

Urbano: 8,3 l/ 100 km

Mixto: 6,6 l/ 100 km


Bien:

Habitabilidad y modularidad

Visibilidad

Consumo


Menos bien:

Le falta un sistema ‘Start-Stop’

Motor muerto por debajo de 3.500 rpm

Maletero con 7 plazas, diminuto


Precio: 19.590 euros


Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net