TATA ARIA – Presentación en Madrid – Monovolumen, todocamino y crossover

Por sa , 03/10/2012

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TATA ARIA – Presentación en Madrid – Monovolumen, todocamino y crossover
Tata sigue con sus ambiciosos planes de ser el low cost de más calidad en Europa. El desembarco del Tata Aria es un paso más, un monovolumen por menos de 20.000 euros, equipado y con posibilidad de 4x4. Las claves del Tata Aria.
La visión del nuevo Tata Aria es espectacular. Con una planta imponente, y un frontal que no tiene nada que envidiar en cuanto a diseño a cualquiera de sus competidores, el Aria llega fuerte a un segmento… o a dos, porque aunque la base clara es de monovolumen, con siete plazas y una modularidad característica del segmento, en la marca india no se cierran puertas y lo califican sin tapujos de ‘Todocamino’ o Crossover, principalmente por su altura al suelo y su opción de montar tracción 4x4, que le habilita perfectamente para transitar fuera del asfalto, sin meterle en terrenos muy rotos o claramente de reductora. Visto de frente o de lateral parece que llega a los cinco metros, aunque con la cinta métrica en mano, la cosa se detiene en 4,78 metros de longitud.
 
Como he dicho, en Tata lo tienen claro, pues aseguran que este vehículo ofrece más respuestas de las que el usuario puede plantearse a priori, y están seguros de que su posible utilización ocasional fuera del asfalto les va a granjear algunas ventas extra… y razón no les falta. Al estilo del Fiat Freemont, por poner un ejemplo claro, tiene la opción de montar tracción 4x2 y 4x4, siempre con siete asientos y una modularidad bastante apañada para un coche que, acorde con la marca, sigue apostando por precios casi de derribo para hacerse un hueco en el mercado de hoy día, abrasado por una crisis más que galopante.
 
El planteamiento del Tata Aria es claro: un único motor 2.2 diesel de 150 caballos y un espectacular par motor de 320 Newton Metro en un régimen de uso entre 1.500 y 3.000 rpm. El bloque tiene 4 cilindros y 16 válvulas, respondiendo a las exigencias del Euro5. El cambio es manual de cinco velocidades y no están previstas ni más motorizaciones ni una caja automática. Tras el Tata Vista y el Tata Xenon, la marca asiática necesitaba un vehículo para contentar a familias numerosas de esas que no se quedan en casa por muy mal tiempo que haga, y el espacio y la robustez de este Aria convencen a cualquiera.
 
foto Tata AriaLa línea exterior es muy moderna, especialmente por delante, con unos faros rasgados que podían firmar en cualquier marca japonesa. La tercera ventanilla descendente le hacen menos mazacote en la vista lateral, y en la trasera hay menos innovación, con los grupos ópticos verticales en los laterales, muy al estilo de la Fiat Ulysse. También sorprende el acabado interior. No por ser una maravilla, que no lo es, pero al menos por ofrecer una pinta mucho mejor que los espartanos Vista y Xenon. Ese salto de calidad, amén de un buen equipamiento de serie y el espacio y la modularidad propias de un gran monovolumen, unido al precio, debería abrirle muchas puertas y subir de las 25 unidades mensuales vendidas que se han marcado como objetivos los chicos de Tata España. Detalles como luces de cortesía, asas interiores con muelle de retención o parasoles desplegables no escapan al ojo entrenado en estos aspectos.
 
El interior obedece a la configuración 2+3+2. La segunda línea de asientos se desplaza longitudinalmente y se recogen formando una superficie casi plana, no plana del todo, en consonancia con las dos plazas traseras. En la tercera línea de asientos habría sitio suficiente para un adulto si no fuera porque el techo desciende casi de golpe sobre los cabeceros, y la coronilla de una persona de más de 1,68 cm tocará primero con el techo antes de reposar la cabeza en el lugar adecuado. El maletero con siete plazas es de 214 litros (un par de maletas pequeñas y poco más) y de 587 con cinco plazas, más que suficiente. Con los cinco asientos abatidos el espacio se multiplica hasta los 1.777 litros hasta el techo.
 
En movimiento veremos en breve cómo se comporta este monovolumen, tras una ruta de un centenar de kilómetros por la provincia de Madrid. La ficha técnica dice que su velocidad máxima es de 170 kilómetros por hora, autolimitada, y el 0 a 100 km/h lo hace en 13,7 segundos. El Aria 4x2 tiene un consumo medio declarado de 7,2 litros a los cien y emite 190 gramos de CO2 por kilómetro.
 
La versión 4x2 es de tracción trasera y monta neumáticos 235/70R16. La versión 4x4 monta unos 235/65R17 y en modo normal, el 92% de la tracción responde al eje trasero y el 8% restante en el delantero. Cuando el terreno lo exige, hasta el 40% de la tracción corresponde al eje delantero. En cualquier caso, la conexión o desconexión del 4x4 se puede hacer hasta a 80 kilómetros por hora, pudiendo ir a 120 en la transmisión elegida. Chasis de largueros, suspensión delantero de doble triángulo y trasera de eje rígido y muelles, configuran el conjunto, añadido a la dirección de cremallera con asistencia hidráulica.
 
El 4x2 básico sale por 19.975 euros, mientras que el 4x4, que empieza en 23.960 euros, puede montar un equipamiento espectacular, con 6 airbag, ABS, EBD, ESP, control de crucero, luces automáticas, cámara marcha atrás, climatizados, espejos eléctricos, navegador…
 
CON EL TATA ARIA EN RUTA POR LA COMUNIDAD DE MADRID
 
Pensamos que la versión de acceso 4x2, por menos de 20.000 euros será la preferida por aquellos que necesitan un vehículo espacioso, de siete plazas, y que no pudieran pagar los casi 30.000 euros que cuestan de media los vehículos de la competencia. Así que dejamos atrás las llantas de aleación, el navegador, un salpicadero visualmente aún más atractivo, y nos subimos, nunca mejor dicho, al Tata Aria de aire más discreto y sobrio, con tapacubos, sin climatizador ni demás elementos superfluos a la esencia del monovolumen básico de siete plazas.
 
foto interior Tata AriaPor fuera ya ha quedado claro que nos ha gustado mucho, especialmente la parte delantera, con esos faros que, si guían la línea de diseño de los futuros Tata, sería algo realmente esperanzador. Por detrás nos ha gustado menos, pues hay mucha chapa, menos cromado, y es bastante menos vistoso. Los asientos de tela no recogen nada en el lateral, pero es cierto que la impresión inicial es muy superior a lo habitual hasta ahora en Tata, con una calidad visual casi notable, aunque al pasar la mano por las distintas superficies la cosa pierde algo de brillo, incluso hay ajustes, entre salpicadero y puertas, en los que caben los dedos de la mano.
 
Lo ponemos en marcha, y la palanca vibra más de lo deseable. El volante también vibra un pelo, pero luego vemos que vibra mucho más a partir de 110 por hora. Por cierto que el aro se sube y se baja, pero no se regula en profundidad. El cuadro de mandos es claro y legible, y la pantalla del display tiene la misma grafía que las del grupo Fiat, aunque aquí en vez de naranja el color elegido es el azul fuerte, a consonancia con la pantalla de la radio, en lo alto del salpicadero.
 
El guiado del cambio manual de cinco velocidades no es el mejor del mundo, pero cumple. Metemos primero y el Aria recorre sus primeros metros bajo nuestra dirección, al principio prudente, luego ya, con más confianza, vemos que tampoco hay que tener especial cuidado en un vehículo de esta envergadura. El motor suena bastante, no a tractor como su hermano el Xenon, sino algo más discreto, aunque se hace presente.
 
La posición de conducción es especialmente alta, pero al menos el asiento del piloto tiene regulación en altura y podemos ponerlo abajo del todo, pero la sensación del copiloto es de eterna alerta, ya que va muy alto, no puede bajar su sitio, y lo amplio del parabrisas, parece que vas a salir disparado en una frenada o en una curva, pero esa sensación no existe al volante, donde todo se ve más tranquilo.
 
Pasan los kilómetros y cada vez nos sentimos más cómodos, a pesar del peso (2.120 kilos del 4x2 y poco más de 2.300 el 4x4) y de las aceleraciones lentas, aunque soporta repechos y pequeñas pendientes en quinta sin necesidad de tener que meter cuarta, pues al menos de primeras, los 150 caballos parecen reales. A medida que pasan los minutos descubrimos detalles que no nos enamoran, pero es que por menos de 20.000 euros el clásico ‘pedir peras al olmo’ tiene todo su sentido. Alfombrillas que se mueven, cierres y ajustes de plásticos que no son perfectos… aunque también dispone de entradas USB, auxiliares, retrovisores regulables electrónicamente… y sobre todo, en el techo, una fila de cajas que recorre a lo largo todo el habitáculo y que cumplen el cometido de que nada quede suelto dentro.
 
foto habitáculo Tata AriaYa hemos mencionado que los asientos delanteros recogen poco. La regulación de la segunda línea de asientos, abatible 60/40, longitudinalmente, es un acierto, pues permite ir holgados con cinco plazas o dejar espacio a los dos de la tercera fila o para el maletero. Las plazas traseras, de acceso regular, pero sin necesidad de ser contorsionista, mejor para tallas pequeñas o medianas como mucho. Como siempre, es una lata desmontar el cubremaletero para montar las plazas de atrás, aunque no se tarda más de medio minuto en hacer la operación. Asistente acústico de párking y desconexión por botón del ESP también están presentes.
 
Nos metemos en zona de curvas, y hay que anticipar un poco los movimientos, no es un peso pluma, pero no pesa ni cabecea mucho más de lo habitual. Las suspensiones son cómodas, tirando a muy cómodas, y hay balanceos, aunque se sujeta más de lo esperado a tenor de las características y la tradición de la marca india. En autovía la verdad es que la conducción es placentera, aunque si pudiéramos ir situados un poco más bajo sería algo que mejoraría aún más las sensaciones.
 
Miramos el escueto ordenador de a bordo y los consumos se estabilizan en torno a los 8,5 litros tras una conducción estándar. La verdad es que es un litro y pico más de lo que marca la ficha técnica, pero también hay que comentar que la unidad testada tenía apenas 600 kilómetros, con lo que ese consumo se puede pulir un poco más.
 
Con apenas un centenar de kilómetros a bordo, la mitad conduciendo y la mitad de copiloto, poco más se puede decir. La apreciación general es buena, visto desde fuera la imagen de Tata sube muchos enteros. Por dentro también mejora, pero en su versión básica aún hay cosas mejorables. En cualquier caso, por menos de 20.000 euros –19.000 con la oferta de la marca si entregas un coche de menos de 9 años- será difícil que encuentres un monovolumen de siete plazas, diesel y con 150 caballos. Bien por Tata.
 
Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net