SMART FORTWO – Presentación y prueba – Sin rival

Por Andrea Enzo , 17/11/2014

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SMART FORTWO – Presentación y prueba – Sin rival
La tercera generación del nuevo Smart está aquí. El Smart Fortwo, de la mano con el Smart Forfour, rompe con el modelo estético anterior y se reinventa para seguir conquistando la urbe y a los urbanitas. Toma de contacto con los nuevos Smart Fortwo.




El nuevo Smart ya está aquí. El Smart Fortwo crece hasta los 2,69 metros y mejora en todo lo mejorable, además de presentar un nuevo diseño. No pierde ni un ápice de practicidad, es capaz de girar en menos de siete metros de ancho y lo tienes desde 11.800 euros con un motor de 999 cc, tres cilindros y 71 caballos. La diferencia de precio con el Smart de cuatro plazas, el Forfour, es de tan solo 700 euros a igualdad de motorización y acabado. En el momento del lanzamiento el Smart Fortwo llega con dos motores, el ya mencionado de 71 caballos y otro tres cilindros en línea, con 898 cc, esta vez ayudado por un turbo, que rinde 90 caballos y que es el que hemos podido probar en la presentación a la prensa en Barcelona, una ciudad muy adecuada para saber si este Smart conserva sus cualidades o, incluso, si las ha aumentado.


Han pasado ya 15 años desde que echó a rodar el primer Smart Fortwo. La segunda generación, con no demasiados cambios estéticos, llegó en 2007. Es ahora, a finales de 2014, cuando llega la tercera generación con una profunda renovación y, según la marca del grupo Mercedes-Benz, mejorando todo lo que se puede mejorar.


Los nuevos Smart miden ahora 2,69 metros el pequeño (2 plazas) y 3,49 el ‘grande’ (4 plazas), un coche que se dejó de fabricar por sus escasas ventas, y que ahora renace años más tarde de la mano de Renault, pues no deja de ser un Twingo en esencia, pero con todo el buen hacer de Mercedes y Smart tanto en el diseño como a la hora de la puesta a punto.


Smart ha puesto el énfasis en el confort de marcha y ha apostado por una suspensión delantera McPherson. Además de una caja de cambios manual, ofrece un cambio automático de doble embrague que significa un gran avance a todos los niveles con respecto al anterior. Además de todas estas mejoras la estabilidad también ha aumentado, con una anchura extra de diez centímetros sobre el modelo precedente.


A nivel estético, se sigue confiando en la ligereza del plástico para los panales de las puertas, que ayuda a tener mucha facilidad a la hora de, por ejemplo, cambiar de color si nos apetece. El maletero del Smart Fortwo presenta una apertura doble, con la luna abriendo hacia arriba y el resto de la chapa, hacia abajo, y escondiendo un segundo apartado para guardar diversos objetos. La practicidad es una de las bases de todo el diseño Smart, y el ángulo de apertura de las puertas llega hasta los 85 grados. En el Forfour, los asientos traseros no sólo son abatibles, sino que con una sola mano se pueden rebajar y ganar 12 centímetros en el plano de carga.


En ambos Smart el motor va situado en la parte trasera, y cuentan con tracción en el eje posterior. Este punto va de la mano de la seguridad, donde también se ha puesto una gran atención, contando con airbags de rodilla y la ya conocida y reforzada tridion cell. Además, puede contar con radar que mide la distancia en caso de colisión, un ‘sidewind assitant’ que ayuda a mantener la estabilidad cuando sopla fuerte viento racheado, o hasta pretensores traseros de serie en el cuatro puertas. Tanto el Smart Fortwo como el Smart Forfour cumplen la normativa Euro6 y sólo emiten 93 gramos de CO2 cada kilómetro.


El nuevo Smart puede ofrecer desde techo panorámico con cortinilla en el Fortwo hasta doble techo abrible en el Forfour. Se apuesta de nuevo por el bicolor en la carrocería en ambos modelos, y con tres acabados distintos y 40 posibilidades de combinación, será muy complicado que nuestro Smart, sea de dos o cuatro plazas, sea igual que otro. En los Smart más equipados podemos encontrar un navegador con pantalla táctil multimedia de 7 pulgadas de bella factura. También podemos utilizar nuestro Smartphone a través de una app y controlar unas cuantas funciones, como la búsqueda de aparcamiento en los que sólo cabe el Smart Fortwo.


A los responsables del proyecto y de la marca les gusta decir que Smart no es un simple coche, sino una solución de movilidad a los problemas de las grandes ciudades, y la verdad es que el Fortwo es una gran ayuda.


Smart Fortwo y Smart Forfour, a partir del 20 de noviembre, a la venta, desde 11.800 y 12.500 euros, respectivamente.


CON EL SMART FORTWO POR LA CIUDAD DE BARCELONA


Durante un día entero hemos tenido hasta 30 Smart Fortwo a nuestra disposición. Nos hemos dado vueltas, vueltas y más vueltas para probar ambos motores, de 71 y 90 caballos, y los dos cambios, el manual de cinco velocidades y el automático de doble embrague de seis y, la verdad, es que casi todo lo que tenemos que decir es bueno o incluso muy bueno.


Como siempre, inspección ocular antes de subirnos a la primera de las unidades que hemos conducido, y salta a la vista que el nuevo Smart Fortwo no se parece en nada, salvo en el tamaño, aunque también aumenta un poco, a la segunda generación. El lenguaje de diseño es completamente distinto, mucho más moderno y atrevido. El cambio tan radical expone inevitablemente a los juicios de valor del nuevo vehículo. A nosotros no nos disgusta, no nos apasiona, pero entendemos que es moderno, joven, atrevido, incluso desafiante, y ya sabéis que eso nos suele caer bien.


Las formas son bastante cuadradas, sin perder redondeces, la nueva parrilla punteada enmarca el logo y a partir de ahí, vemos unos faros con una gran personalidad, un parabrisas bastante inclinado y enseguida nos quedamos sin coche, aunque antes también vemos unas llantas de bella y agresiva factura, un habitáculo optimizado hasta decir basta y un pequeño maletero con una puerta de doble hoja, cristas por un lado, chapa por otro, que también trata de ganar el máximo de espacio. Caben dos maletas de las de equipaje de mano y un par de mochilas pequeñas, suficiente para una escapada de fin de semana ‘a la aventura’, con un coche que nace por y para la ciudad.


En el interior el salto de calidad no es que sea grande, es que es abismal. El básico concepto anterior cambia y los elementos y las formas recrean un espacio propio también colorido, al igual que el exterior en combinaciones bitonales con bastante acierto. El volante quizá nos parece incluso grande, nuestras versiones tienen botones en él, pero la desilusión llega cuando vemos que es regulable en altura y no en fondo. Afortunadamente, el asiento permite algún reglaje más y encontramos la posición perfecta al volante, aunque una ruleta habría ayudado más que la pestaña para regular el respaldo, que es de una sola pieza, y por tanto no permite regular el cabecero.


El cuadro de mandos es sencillo, que no simple, muy visual, y con el completo ordenador de a bordo disponemos de mucha información, desde consumos y parciales hasta nuestra ‘eco’ forma de conducir. El salpicadero está recubierto como de una especie de tela de rejilla en colores siempre vivos a juego con el exterior, y nos ha encantado, aunque nos da que pensar que con el uso y el roce se puede romper no muy difícilmente.


Las tomas de aire son redondeadas, lo mismo que el cuentarrevoluciones, externo, como un gran chupachú, a la izquierda del volante, en el salpicadero, permitiendo ser girado para que lo veamos directamente o el copiloto también pueda verlo. La pantalla táctil y los mandos del sistema de ventilación son los únicos componentes de una ausente consola central, ya que son módulos separados, antes de llegar al hueco para dos bebidas y la palanca del cambio. El diseño de los mandos del climatizador nos gusta un montón, van mucho en la línea de juventud y jovialidad de un coche que puede mofarse de ser el mejor en la urbe.


Detrás de los asientos, una pequeña red para poder sujetar alguna cosa. Los huecos en las puertas son majos, la guantera es muy pequeña, y sobre la cabeza del conductor un portagafas quizá demasiado pequeño para la mayoría de ellas. Salvo la redecilla del salpicadero nos encantan los materiales, los encajes, las texturas, el diseño y lo visual que es el interior del coche. Mención especial para un cajoncillo al lado de la rodilla izquierda del copiloto y la existencia de entrada USB. Faltaría más.


Introducimos la llave, la giramos, y arrancamos una unidad de 90 caballos con cambio manual de cinco velocidades. Maniobramos para salir del aparcamiento y alucinamos con la gran radio de giro del Smart Fortwo. No voy a decir que gira 180 grados en una baldosa, pero es más que sorprendente. En 6,95 metros es capaz de cambiar de sentido, algo increíble y más que práctico para la ciudad.


En la ciudad, los atascos y los semáforos son el pan nuestro de cada día, y aunque oímos a algún compañero que en su unidad el sistema Start and Stop ha entrado poco en funcionamiento, en la media docena de Fortwo que hemos probado nosotros el trabajo ha sido sobresaliente, ahorrando mucho combustible y CO2 a la atmósfera.


En marcha se siente ligerísimo, acelera incluso muy bien, fruto no tanto de los 90 caballos, como de un peso muy contenido y una tracción trasera que siempre ayuda un poco más que la delantera. Nos encanta el tacto del volante, la dirección tan firme y directa, y sobre todo unas suspensiones muy firmes, quizá hasta demasiado, que le confieren al Smart Fortwo un aspecto deportivo, al menos en su versión de 90 caballos, con la que no habíamos contado, sin necesidad de echar mano de la versión Brabus que aparecerá a lo largo de 2015. Sube hasta un poco más de las 6.000 revoluciones y es aquí cuando se nota que también se ha mejorado en insonorización del habitáculo.


Cambiar de dirección, de carril, cualquier giro es un juego de niños para la agilidad y solvencia del Smart Fortwo. El cambio es corto, directo, el guiado fenomenal, tan solo chirría una palanca que nos recuerda mucho, quizá demasiado, ¡a la que montaba el Renault Clio hace casi 20 años!


Mientras conducimos trasteamos en el ordenador de a bordo y en la pantalla táctil del navegador, y todo es bastante intuitivo, y nos encanta toda la información que ofrece. Dejamos esta unidad y nos acercamos a otra, con el motor de 72 caballos y cambio automático de doble embrague. Antes, nos da tiempo a comprobar el fácil desmontaje del mini capó, y lo fácil que es acceder al mantenimiento básico del Smart Fortwo.


Si te acuerdas de cuando probamos la segunda generación del Smart Fortwo, recordarás que la unidad que testamos tenía un cambio automático que era el más decepcionante que hemos probado en nuestra vida, con unos vaivenes en el cambio de marcha tan frustrante, que nos extrañaba que no se hiciera nada al respecto por parte de la marca. Y vaya si lo han hecho en esta generación. El cambio automático no llegará a los concesionarios hasta abril de 2015, pero para la ciudad, la verdad, mucha clientela lo buscará como su opción favorita.


El nuevo cambio automático de seis velocidades y doble embrague no es el mejor del mercado, pero viniendo de donde venimos, es una maravilla. Admite uso secuencial, y es una pena que no hayamos podido comprobar su funcionamiento junto al motor de 90 caballos. Los 71 caballos de esta unidad dan para bastantes menos alegrías, las aceleraciones son bastante más pobres que en su hermano mayor, pero para afrontar el tráfico urbano y ser de los más rápidos en llegar al siguiente semáforo da de sobra. Incluso para circunvalaciones, periféricos y trayectos interurbanos, aunque esto último con más cuidado.


Por cierto que en la marca nos han asegurado que ni hay motores diesel ni se les espera, ni en el Fortwo ni en el Forfour, algo que tampoco tendrá el Renault Twingo, por lo complicado de amortizar el esfuerzo de poner un motor de gasóleo en coches tan pequeños, y lo poco probable de que estos coches urbanitas alcancen un kilometraje tal para que sean amortizados con el paso del tiempo.


Aparcar con el Smart Fortwo es un auténtico juego de niños, por su tamaño y por su fantástica maniobrabilidad. Recordad que aunque la primera generación sí tenía permiso para hacerlo, desde la segunda no se puede aparcar en perpendicular en una zona de estacionamiento en línea. La tentación será grande, pero os podrán multar.


Los consumos dependen mucho de cómo de salvaje seas con el pedal del gas, pero sin esforzarnos mucho en alguna ocasión vemos 6 litros de media. También hemos de decir que si vas pedal a fondo no es difícil llegar a los 11 litros de consumo, especialmente con el de 90 caballos. No queremos acabar sin pegar un pequeño tirón de orejas al responsable que ha decidido poner cuatro botones y la ruletilla de la altura de las luces en una posición incomprensible, muy abajo, a la izquierda del volante. Sin visión directa casi, accionar cualquier botón en marcha es un peligro.


Poco más que añadir. La primera impresión es más que buena, y en cuanto podamos, efectuaremos la prueba de una semana y muchos más kilómetros para destriparte los pocos secretos que aún pueda guardar este nuevo Smart Fortwo.


Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net