SMART FORTWO 52 – Prueba – El mejor en la ciudad

Por Andrea Enzo , 14/05/2015

Fotos relacionadas

+ Ver todas las fotos

Vídeos relacionados

Novedades Salón París 2018
comparte:



Servicios

Zona smart
Precios, pruebas, actualidad, portal de la marca.
Zona FORTWO
Precios, ficha técnica, pruebas, actualidad.

Últimas Noticias

SMART FORTWO 52 – Prueba – El mejor en la ciudad
Smart vuelve con fuerza. Sin competencia entre los coches urbanitas biplaza, el Smart Fortwo se reinventa para seguir dominando la ciudad. Más ágil, práctico y cómodo que nunca, sigue siendo la referencia. Prueba del Smart Fortwo 52 Passion.




El Smart Fortwo es la mejor solución sobre cuatro ruedas para el tráfico urbano.
Pese a quien le pese y duela a quien le duela. Es tan difícil hacer coches pequeños y con un mínimo de calidad sin perder dinero en la fabricación, que ninguna marca se atreve con el concepto. Sólo el grupo Mercedes-Benz, con sus Smart, osan desafiar a las urbes, grandes o pequeñas, con coches muy bien pensados y optimizados para surcar los peligros y dificultades de la jungla urbana con la mejor de las armas.


El nuevo Smart Fortwo está con nosotros desde hace 15 años, y se nota que ha llegado a la madurez. Ha crecido hasta los 2,69 metros, y también a lo ancho para ganar más en estabilidad, un punto en el que siempre irá por debajo de tooooooooodos los demás debido a su corta distancia entre ejes. A cambio te regala una maniobrabilidad absolutamente imbatible, llegando a girar 180 grados en 6,95 metros. A título personal, dejarás de pensar que entrar en tu plaza de garaje es imposible hasta que lo hagas directamente, sin necesidad de maniobra, con este fenomenal Smart Fortwo.


También a título personal, que es como mejor se valoran las cosas, y con la experiencia que da haber probado ya en www.portalcoches.net más de 400 coches, será difícil que la sonrisa no fluya en tu cara, desbordándose por completo, cuando hayas quedado en el centro con más gente y veas a los demás dar vueltas y vueltas para aparcar mientras tú, gracias a la increíble capacidad para aparcar en sitios pequeños, llevas tiempo disfrutando de tu consumición y totalmente relajado. Estas dos experiencias, en un mundo de nervios y estrés, de verdad que todos deberían probarlo al menos una vez para cambiar su punto de vista sobre los coches.


En su presentación a la prensa hace unos meses, Barcelona se reveló como un escenario idóneo para poner a prueba al nuevo Smart Fortwo y ver su desenvoltura en el día a día en una gran ciudad. Ya en nuestras manos, no nos hemos limitado a callejear por Madrid, que también, sino que hemos aprovechado para sacarlo a carretera abierta y ver cómo se comporta en autovía a ritmos de crucero legales, sin molestar a nadie, pero sin ser un estorbo. Y ya te digo que los resultados sorprenden.


Para seguir el orden ¿lógico? que siempre intentamos guardar en portalcoches.net con las pruebas, diremos a nivel de diseño que el nuevo Smart puede gustar o no gustar de igual manera. Es más, a los que no les guste, no dirán que es feo. Emplearán adjetivos como horrendo, horroroso, horrible, horripilante, contrahecho o, simplemente, que le falta un buen trozo de coche. En cambio, al que le guste se convertirá en un defensor acérrimo, espoleado por la mejora en su calidad de vida en los desplazamientos ciudadanos.


Intentando ser lo más objetivo posible, cosa complicada en esto del periodismo, hemos de decir que a primera vista nos pareció un dado. Sí, sí, un dado de los de jugar al parchís. Como el nuevo Smart Fortwo ha ganado en anchura, y tiene las ruedas situadas muy en las esquinas del coche, poco menos que parece un dado con ruedas, más si cabe cuando en la carrocería el color predominante es el blanco, como en este caso.


El bicolor es parte fundamental del concepto, como también un frontal bastante cuadrado, con dos zonas enrejadas, la principal y superior, que sirve para acceder al mantenimiento básico del coche, englobando el logo de la marca, y la inferior, para refrigerar y enmarcar los antiniebla. Pasos de rueda abultadísimos, faros principales muy en los extremos, para dar imagen de robustez. La visión lateral nos recuerda a un puzle, ruedas con llanta negra, mucho plástico en blanco y el toque naranja trasero y del retrovisor, nos anuncia la facilidad para cambiar los paneles de color en caso de capricho. La cabina del habitáculo está muy echada para atrás para resaltar el aspecto dinámico, aún más evidente con el mínimo alerón trasero superior. Nos encantan las ventanillas, sin marco, y la accesibilidad en unas puertas con gran apertura, aunque de mucho peso debido a su tamaño.


Por detrás, la parte inferior sufre un abultamiento reseñable, necesario para situar las ruedas lo más atrás posible, el motor en la parte inferior y para dar un mínimo de litros de maletero al cofre. Aquí los pilotos traseros, con mucha personalidad, gozan de bastante protagonismo por sus intensos colores. Si me apuran, me recuerdan al Jeep Renegade, de posterior comercialización.


En el interior ha habido una auténtica revolución, y siempre para bien, pues la cantidad de plástico duro de dudosa factura que teníamos hasta ahora, ha cambiado por un sofisticado trabajo con nuevos materiales, formas y combinaciones. En la presentación a la prensa de noviembre tuvimos la ocasión de compartir mesa y mantel con el jefe de diseño interior de estos Smart y sorprende saber cómo trabajan, con qué conceptos y plazos, estos especialistas en plasmar ideas sobre un lienzo en blanco, en este caso, el interior de un coche.


En alguna de las fotos que acompaña este reportaje se puede apreciar que el material que recubre el salpicadero y un buen puñado de centímetros cuadrados más es una especie de tejido de malla, tensado, que además, le da una textura que pocos o ningún otro coche del mercado siquiera imagina. No hay demasiados elementos integrados, pero la disposición de los mismos y el cuidado de los materiales empleados y sus ajustes son dignos de un sobresaliente.


La primera impresión al ponernos al volante fue la de que este era demasiado grande y aparatoso. Al intentar meterlo para adentro, nos dimos cuenta de que sólo es regulable en altura, no en profundidad, un detalle a mejorar sin duda para próximas versiones. La botonería del volante también nos parece algo desmesurada, aunque se agradece poder contar con tantos dispositivos a mano. Sin embargo, la posición del warning y de la apertura o cierre del seguro de las puertas, está muy alejado del conductor.


El panel de instrumentación es reducido, casi minimalista. Contador analógico de la velocidad en forma de arcoíris y una pantalla central donde se incluyen bastantes datos a golpe de pulsador, éste sí bien situado. En el poco espacio disponible el ordenador de a bordo es más que cumplidor, aporta bastante información, incluso datos de nuestra efectividad a la hora de conducir y gráficas de nuestro consumo. Arriba a la izquierda está el cuentarrevoluciones y un reloj analógico. Más decorativo que práctico, pues pocas veces apartas la mirada para comprobar el régimen al que gira un motor del que hablaremos en breve. A juego con él, los aireadores, negros, como grandes esferas, rompiendo el naranja butano del salpicadero, puertas y asientos.


Nos damos cuenta que el display con la radio y la botonería de alrededor, en la consola central, es fácilmente sustituible por una pantalla de navegador, previo pago o en versiones más equipadas, aunque la nuestra no es moco de pavo. Por cierto que la radio en este acabado es algo mejorable. Debajo, los mandos del sistema de climatización nos arrancan de nuevo una sonrisa, por su ingenioso diseño. Dos huecos para bebidas y llegamos a la palanca de cambios, manual de cinco velocidades, con un diseño que desentona como una mosca en un plato de leche. Ver un elemento casi de los años 80 entre tanta modernidad no puede hacer otra cosa que arrancar una expresión de horror. La situación de los botones abajo a la izquierda del volante es mejorable. Ahí se actúa sobre ESP, sensor de aparcamiento o el aviso de salida del carril, entre otros. En el lado del pasajero, un pequeño cajón sale de la consola central. Práctico y capaz.


El respaldo es de una sola pieza. No nos entusiasma, ya que no se puede regular el reposacabezas, pero la verdad que el asiento es cómodo y recoge lo justo e imprescindible, lo necesario, no más. Nos da rabia que para reclinar el asiento no haya una práctica ruleta, sino un asidera con pestañas, con lo fácil que es pasar de frenada y perder tiempo o atención con esta acción.


Detrás de los asientos, separando del maletero, una pequeña red con mini repisa para meter alguna cosa de pequeño tamaño. Una gorra, un cuaderno, algo de ropa que no abulte mucho… Más atrás, los 190 litros de maletero, escasos en circunstancias normales, pero cómodos para la urbe, además, con la facilidad de poder abrir sólo la parte de la luneta, sin necesidad de bajar la rampa de la parte inferior. Bien. Por último, la visibilidad trasera no está mal, pero podría ser mejor si se viera más por la parte superior. Aún con el asiento en la posición más baja posible, la parte alta de la carretera, o la superior de los coches de detrás, apenas se ve.


A nivel dinámico, el Smart es lo que es. Con dos motores en el momento del lanzamiento, estamos probando el más austero de los dos. Ambos son de tres cilindros, éste de 999 centímetros cúbicos, sin turbo, y 71 caballos de potencia (898 cc y turbo, para 90 caballos, en el otro). Por debajo de 2.000 vueltas está muerto. Lo que pasa es que los poco más de 800 kilos de peso se mueven con mucha facilidad, y no tarda demasiado en llegar a una zona con algo más de vida. Corta encendido a 6.300 vueltas, y en cuanto sube más de lo normal de revoluciones el ruido es bastante incómodo. Al ralentí hace poco, pero el sonido que escuchas deja bien a las claras que no es un tetra de los de toda la vida. Suena un poco a cascajo, un sonido bajo, pero ahí está. Esto pasa pocas veces, ya que el sistema Start and Stop funciona de lujo y aguanta un montón de tiempo con el motor encendido pero sin estar activo.


Las aceleraciones son perezosas, la velocidad punta –hemos visto un poco más de 150 km/hora de marcador- se alcanza a fuerza de revolucionar y de hacer bastante ruido, un ruido desproporcionado en función de la velocidad. La poca longitud del Smart, y el peso contenido, te hace pensar en alguna ocasión en que parece que vas a despegar, pero nada más lejos de la realidad. Eso sí, a 120 km/h por autovía, algo que hemos hecho durante unos 160 kms, la sensibilidad del volante es alta, y un pequeño, milimétrico giro, puede significar una variación de la dirección hermosa. La batalla es pequeña, y la agilidad y maniobrabilidad en parado del Smart Fortwo se transforma en un asunto a tener en cuenta por eso mismo. Nada de qué preocuparse, pero sí conviene prestar un poco de atención hasta tener el coche por la mano. Por desgracia, a 120 por autopista, se cuela bastante ruido en el habitáculo, más aerodinámico que de motor, que también, y afrontar un viaje largo por autovía es algo que se puede hacer sin ningún problema, pero pagando el peaje de un confort más reducido que en cualquier otro coche de mayor tamaño.


En ciudad, como ya hemos apuntado y fácilmente te imaginas, no tiene un solo rival. Tal cual. Cabe por cualquier lado, gira en una baldosa y se aparca en cualquier lado, aunque tengas que cambiar el chip y pensar dos veces cando pases al lado de un hueco que parece imposible. Lo es para un coche normal, pero muchas veces comprobarás que este Fortwo es mucho más que un coche normal.


Durante toda la prueba hemos hecho un consumo medio de 6,3 litros a los 100. Hemos exigido al motor en bastantes ocasiones, hemos buscado la parte alta del cuenta vueltas en un buen puñado de veces, y la conducción alegre, algo a la que se presta pese a no ser el 90 caballos, ha sido muchas veces nuestra compañero. Calculamos que sin demasiado esfuerzo se puede hacer medias que se acerquen mucho a los cinco litros de consumo mixto, siguiendo sobre todo a pies juntillos el indicador de cambio de marcha que aparece en el panel. Aún así, los 28 litros del depósito de combustible no dan mucha autonomía para aventuras de gran distancia.


Por cierto, por si alguno no lo sabe, el motor está situado atrás, y la tracción es trasera. Por cierto que el cambio automático, un doble embrague, está al llegar, aunque aún no disponemos de los precios. El Smart Fortwo 52 es un coche muy particular, porque todo lo que tiene de ruidoso y poco confortable a altas velocidades, en ciudad, conducido con calma y esmero, resulta de lo más agradable, tranquilo, casi pacífico, bien insonorizado y con un confort de marcha elevado, sin apenas ruidos desagradables.


Nuestra unidad tiene el acabado Passion, y la verdad, sorprende por lo bien equipada que está. Aviso de cambio de carril, velocidad de crucero, USB y bluetooth, sensor trasero de aparcamiento, aire acondicionado… nada, pero que nada mal. Además, ahora está en promoción, por sólo 189 euros al mes.


CON LA MANO EN EL CORAZÓN


El coche ideal para las ciudades, sean grandes, medianas o pequeñas. Muy fácil de conducir, con bastante encanto y soluciones prácticas dentro del reducido tamaño que tiene. Sensación de calidad en la mayoría de sus elementos y dispositivos, diseños y colores frescos y atrevidos, conjuntan un coche de solo dos plazas pero con una capacidad para hacerte disfrutar de la conducción en ciudad inigualable, gracias a su agilidad y maniobrabilidad.


UN COCHE PARA...


…urbanitas que rara vez salen de la ciudad. Te puedes escapar de la jungla diaria, pero no será tan divertido como colarte en mil sitios y aparcar en lugares que parecen imposibles, reservados para tu pequeño Smart. Un coche muy funcional, que vale tanto para el que se inicia en la tareas de la conducción como para los que ya han visto de todo y quieren o necesitan un coche pequeño para huir de los problemas del tráfico.


KILÓMETROS PRUEBA – 380 kms

PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 65%-10%-25%


RIVALES

Directos con solo dos plazas, ninguno. Pequeños de 4 plazas: Toyota Aygo, Citroen C1, Opel Adam, Kia Picanto, MINI One, Ford Ka, Renault Twingo, Chevrolet Spark, Seat Mii, Smart ForFour, Skoda Citigo, VW Up!, Fiat 500



FICHA SMART FORTWO 52

Cubicaje / Potencia: 999 cc / 71 CV a 6000 rpm

Caja de cambios: manual 5 velocidades

Alimentación: gasolina


Longitud / Anchura / Altura: 2.695 / 1.663 / 1.555 mm

Distancia ejes: 1.873 mm

Maletero: 190 litros

Nº plazas: 2 plazas


Neumáticos: 165/65 R15 (D) y 185/60 R15 (T)

Tracción: trasera

Frenos delanteros: Discos

Frenos traseros: Tambor


Aceleración 0-100 km/h: 14,9 segundos

Velocidad máxima: 151 Km/h


Capacidad depósito combustible: 28 litros

Peso en orden de marcha: 880 Kg.

Par motor: 91 Nm a 2850 rpm

Emisiones CO2: 93 g/Km


Consumos oficiales:

Extraurbano: 3,7 l/ 100 Km

Urbano: 4,9 l/ 100 Km

Mixto: 4,1 l/ 100 Km


Bien:

Agilidad y maniobrabilidad

Diseño fresco y juvenil

Consumos


Menos bien:

Algo ruidoso fuera de la urbe a ritmos legales

Volante solo se regula en altura

Detalles discutible, como la vieja palanca del cambio de Renault


Precio: 11.800 euros


Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net