SMART FORFOUR – Presentación y prueba – A la estela del Fortwo

Por Andrea Enzo , 25/11/2014

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SMART FORFOUR – Presentación y prueba – A la estela del Fortwo
El Smart Forfour está de vuelta. Mientras el Smart Fortwo anuncia su tercera generación, el Smart de 4 plazas hace lo propio con su segunda, ya que se dejó de vender en España en 2006. El Smart Forfour vuelve pisando fuerte.




El Smart Forfour rompe con el modelo estético anterior y se reinventa para seguir conquistando la urbe y a los urbanitas. En esta toma de contacto con los nuevos Smart Forfour y Fortwo, descubrimos que el cambio en el lenguaje de diseño es radical y que comparte muchas cosas con el pequeño de Renault, el Twingo.


El Smart Forfour crece hasta los 3,49 metros y mejora en todo, además de presentar un nuevo diseño. No pierde ni un ápice de practicidad, es capaz de girar en 8,65 metros de ancho y lo tienes desde 12.500 euros con un motor de 999 cc, tres cilindros y 71 caballos. La diferencia de precio con el Smart de dos plazas, el Fortwo, es de tan solo 700 euros a igualdad de motorización y acabado. En el momento del lanzamiento el Smart Forfour llega con dos motores, el ya mencionado de 71 caballos y otro tres cilindros en línea, con 898 cc, esta vez ayudado por un turbo, que rinde 90 caballos y que es el que hemos podido probar en la presentación a la prensa en Barcelona, una ciudad ad hoc para los nuevos Smart de 2 y 4 plazas.


Mientras que el primer Smart Fortwo echó a rodar hace ya 15 años, la efímera vida del Smart Forfour duró sólo poco más de dos años, entre 2004 y 2006. El revolucionario Smart de 4 plazas compartía muchos elementos con el Mitsubitshi Colt y la verdad es que no tuvo demasiada aceptación. Ahora renace 8 años más tarde de la mano de Renault, pues no deja de ser un Twingo en esencia, pero con todo el buen hacer de Mercedes y Smart tanto en el diseño como a la hora de la puesta a punto.


Smart ha puesto el énfasis en el confort de marcha y ha apostado por una suspensión delantera McPherson. Además de una caja de cambios manual, ofrece un cambio automático de doble embrague que significa un gran avance a todos los niveles con respecto al anterior. Además de todas estas mejoras la estabilidad también ha aumentado, con una anchura extra de diez centímetros sobre el modelo precedente.


La practicidad, no puede ser de otra manera, es clave en este Smart Forfour, y por ejemplo, los asientos traseros no sólo son abatibles, sino que con una sola mano se pueden rebajar y ganar 12 centímetros en el plano de carga. El maletero tiene una capacidad de 190 litros, que a simple vista nos parecieron bastante aceptables.


En ambos Smart el motor va situado en la parte trasera, y cuentan con tracción en el eje posterior. Este punto va de la mano de la seguridad, donde también se ha puesto una gran atención, contando con airbags de rodilla. Además, puede contar con radar que mide la distancia en caso de colisión, un ‘sidewind assitant’ que ayuda a mantener la estabilidad cuando sopla fuerte viento racheado, o hasta pretensores traseros de serie en el cuatro puertas. Tanto el Smart Fortwo como el Smart Forfour cumplen la normativa Euro6 y sólo emiten 93 gramos de CO2 cada kilómetro.


El nuevo Smart puede ofrecer desde techo panorámico con cortinilla en el Fortwo hasta doble techo abrible en el Forfour. Se apuesta de nuevo por el bicolor en la carrocería en ambos modelos, y con tres acabados distintos y 40 posibilidades de combinación, será muy complicado que nuestro Smart, sea de dos o cuatro plazas, sea igual que otro. En los Smart más equipados podemos encontrar un navegador con pantalla táctil multimedia de 7 pulgadas de bella factura. También podemos utilizar nuestro Smartphone a través de una app.


A los responsables del proyecto y de la marca les gusta decir que Smart no es un simple coche, sino una solución de movilidad a los problemas de las grandes ciudades, y la verdad es que el Fortwo y el Forfour son una gran ayuda.


Smart Fortwo y Smart Forfour, a partir del 20 de noviembre, a la venta, desde 11.800 y 12.500 euros, respectivamente.


CON EL SMART FORFOUR POR LA CIUDAD DE BARCELONA


Casi 130 kilómetros hemos recorrido con el Smart Forfour de 90 caballos y cambio manual. Como siempre, inspección ocular antes de subirnos, y salta a la vista que el nuevo Smart Forfour no se parece en nada, salvo en el tamaño, al que durante dos años estuvo a la venta en todo el mundo. El lenguaje de diseño es completamente distinto, mucho más moderno y futurista. El cambio tan radical expone inevitablemente a los juicios de valor del nuevo vehículo. A nosotros no nos disgusta, no nos apasiona, pero entendemos que es moderno, joven, atrevido...


Las formas son bastante cuadradas, sin perder redondeces, la nueva parrilla punteada enmarca el logo y a partir de ahí, vemos unos faros con una gran personalidad y un parabrisas bastante inclinado. Vemos unas llantas de bella y agresiva factura, un habitáculo optimizado al máximo y un pequeño maletero con una aceptable capacidad, suficiente para el día a día y pensamos que también para una escapada de fin de semana.


En el interior el salto de calidad no es que sea grande, es que es abismal. El básico concepto anterior cambia y los elementos y las formas recrean un espacio propio también colorido, al igual que el exterior en combinaciones bitonales con bastante acierto. El volante quizá nos parece incluso grande, la versión que conducimos tiene botones en él, pero la desilusión llega cuando vemos que es regulable en altura y no en fondo. Afortunadamente, el asiento permite algún reglaje más y encontramos la posición perfecta al volante, aunque una ruleta habría ayudado más que la pestaña para regular el respaldo, que es de una sola pieza, y por tanto no permite regular el cabecero.


El cuadro de mandos que comparte con el Smart Fortwo es sencillo, que no simple, muy visual, y con el completo ordenador de a bordo disponemos de mucha información, desde consumos y parciales hasta nuestra ‘eco’ forma de conducir. El salpicadero está recubierto como de una especie de tela de rejilla en colores siempre vivos a juego con el exterior, y nos ha encantado, aunque nos da que pensar que con el uso y el roce se puede romper no muy difícilmente.


Las tomas de aire son redondeadas, lo mismo que el cuentarrevoluciones, externo, como un gran chupachús, a la izquierda del volante, clavado en el salpicadero, permitiendo ser girado para que lo veamos directamente o el copiloto también pueda verlo. La pantalla táctil y los mandos del sistema de ventilación son los únicos componentes de una ausente consola central, ya que son módulos separados, antes de llegar al hueco para dos bebidas y la palanca del cambio. El diseño de los mandos del climatizador nos gusta un montón, van mucho en la línea de juventud y jovialidad de un coche que puede mofarse de ser el mejor en la urbe.


Los dos asientos traseros, casi individuales, sorprenden por ofrecer un espacio más que decente. Nuestro compañero de viejo es bastante corpulento y tiene más problemas a lo ancho, para cerrar la puerta, que a lo largo, pues puede viajar si clavar las rodillas en el asiento delantero y su cabeza no va pegada al techo. Sorprendente. Entre ambos asientos una pieza de plástico a modo de separación, que ofrece un amplio hueco para guardar distintos elementos, y que es completamente extraíble de manera cómoda y fácil si procede.


Los huecos en las puertas son majos, la guantera es muy pequeña, y sobre la cabeza del conductor un portagafas quizá demasiado pequeño para la mayoría de ellas. Salvo la redecilla del salpicadero nos encantan los materiales, los encajes, las texturas, el diseño y lo visual que es el interior del coche. Mención especial para un cajoncillo al lado de la rodilla izquierda del copiloto y la existencia de entrada USB. Faltaría más.


Introducimos la llave, la giramos, y arrancamos una unidad de 90 caballos con cambio manual de cinco velocidades. Maniobramos para salir del aparcamiento y aunque su radio de giro no es tan brutal como los 6,95 metros de su hermano el Fortwo, sólo necesita 1,70 metros más para efectuar la misma maniobra.


En la ciudad, los atascos y los semáforos son el pan nuestro de cada día, y nuestro sistema Start and Stop ha entrado en funcionamiento correctamente. Los 28 litros del depósito de combustible de este Smart Forfour no dan demasiada autonomía, pero comprobamos que con este coche se pueden mantener ritmos notables en autopista, sin desmerecer al resto del tráfico rodado, manteniendo sin problemas un ritmo al máximo de las velocidades legales.


En marcha se siente muy ligero, no en vano pesa menos de mil kilos, acelera con suficiencia, aunque el cero a cien no es su fuerte. Nos encanta el tacto del volante, la dirección directa, y sobre todo unas suspensiones firmes. Sube hasta un poco más de las 6.000 revoluciones y es aquí cuando se nota que también se ha mejorado en insonorización del habitáculo. Después de bastante carretera de curvas, y sin tener demasiados miramientos con el pedal del gas, clavamos un consumo de 7 litros a los cien, y eso que apenas utilizamos un dispositivo que permite un rendimiento ‘Eco’ en vez del Estándar, que llevamos casi siempre activado.


Cambiar de dirección, de carril, cualquier giro es un juego de niños para la agilidad y solvencia del Smart Forfour. El cambio es corto, directo, el guiado fenomenal, tan solo chirría una palanca que nos recuerda mucho, quizá demasiado, ¡a la que montaba el Renault Clio hace casi 20 años! También hay que confesar que su conducción es tan neutra y predecible, que no tiene el encanto y el brío del pequeño Smart, perdiendo gran parte de su emocionalidad.


Mientras conducimos trasteamos en el ordenador de a bordo y en la pantalla táctil del navegador, y todo es bastante intuitivo, y nos encanta toda la información que ofrece. La marca nos han asegurado que ni hay motores diesel ni se les espera, ni en el Fortwo ni en el Forfour, algo que tampoco tendrá el Renault Twingo, por lo complicado de amortizar el esfuerzo de poner un motor de gasóleo en coches tan pequeños, y lo poco probable de que estos coches urbanitas alcancen un kilometraje tal para que sean amortizados con el paso del tiempo.


Pequeña crítica al responsable que ha decidido poner cuatro botones y la ruletilla de la altura de las luces en una posición incomprensible, muy abajo, a la izquierda del volante. Sin visión directa casi, accionar cualquier botón en marcha es un peligro.


En definitiva, la primera impresión de este Smart Forfour no es mala, pero la eclipsa un poco la agilidad y el desenfado de su hermano pequeño, el Smart Fortwo.


Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net