RENAULT WIND – Prueba Coche – Capricho accesible

Por sa , 08/11/2011

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RENAULT WIND – Prueba Coche – Capricho accesible
El Renault Wind es el alter ego del Twingo, pero con el carisma y el gancho que le falta al Twingo. Con traje deportivo, sitio para dos y un diseño que abre bocas, el Wind es un cabrio ‘cool’ a un precio atractivo. Prueba del Renault Wind Tce 100 CV.



 
Veo este Renault Wind y me vienen a la mente otros diseños atrevidos de Renault en el pasado, como Vel Satis o Avantime, el monovolumen deportivo que fracasó con estrépito en todo el mundo. A mí me gustaban. Cuando Mégane y Latitude parecían haber devuelto la lógica cordura a la marca del rombo, con diseños más tradicionales y vendibles, un gran soplo de aire fresco asoma de nuevo, nunca mejor dicho, con este Wind, un cabrio biplaza que aprovecha la plataforma del Twingo para experimentar con las formas y configurar un utilitario de corte futurista, diseño deportivo y un precio increíble para mi gusto que arranca en los 17.430 euros de la versión 1 caballos gasolina.
 
Digo que el precio me parece bueno porque la originalidad y la distinción, hoy en día, se pagan y caro en cualquier faceta de la que hablemos, aún más si tratamos en temas automovilísticos. Este Wind no se parece a nada ni a nadie, salvo a un dibujo animado o a un diseño desechado en la basura de un visionario en forma de papel arrugado. Sin embargo, a la hora de la verdad, nos encontramos un ejercicio de estilo espectacular, arriesgado, y finalizado con muchos aciertos en el apartado estético. Quizá el Wind se haya adelantado una o dos décadas en el tiempo, quizá sea un incomprendido más en el mundo de los prototipos exóticos que finalmente ven la luz, pero la verdad que, en este caso, el que escribe ha sabido captar la magia que desprende un seductor biplaza que ha sacrificado el éxito en los mercados por unas señas de identidad propias y no exentas de extravagancia.
 
Esclavo del diseño, el Renault Wind es mejorable en muchos puntos. Esclavo del mercado, ha tenido que ahorrar costes en cada centímetro cuadrado a base de plástico duro. Esclavo de su familia y de su tamaño, debe compartir elementos del hermano más pobre y rácano, el Twingo, con lo que la calidad final se resiente, especialmente en el interior y en sus cualidades dinámicas. En la línea de lo mencionado en cuanto al diseño, este apartado también condiciona muy mucho la visibilidad, tanto trasera como lateral. Apenas hay una mínima franja de cristal en la parte trasera, a la altura de nuestras cabezas, y la visión lateral está penalizada por el exceso de chapa y unas ventanillas francamente pequeñas. Las labores de aparcamiento, pese a las medidas contenidas del coche, son algo complicadas, pues ni siquiera ves dónde acaba el morro.
 
El diseño exterior es espectacular. Al menos a mí me lo parece. Casi diría que el producto final es el resultado de una noche de onanismo intelectual y salvaje, justo la última antes de la entrega definitiva del proyecto. Esa osadía se nota en la zaga, y en la parte superior trasera, con unas formas futuristas de la tapa que cubre el espacio donde se aloja el techo cuando el Wind se suelta la melena. También el morro es agresivo, menos acertado para mi gusto, con formas redondas y ovaladas que no terminan de parecerse a nada de lo que existe actualmente en el mercado, ciertos rasgos, quizá, similares al Volvo S60, o al menos a mí me lo recuerda. La parte delantera, especialmente la parte inferior, diría si me hicieran poner la mano en el fuego que el Wind ha salido directamente de una mesa de dibujo japonesa. La mirada, de un azul intenso en sus ópticas, es un acierto más. De perfil, hay chapa para dar y regalar, dotando al biplaza de una rotundidad y de un aspecto indestructible al alcance de muy pocos. Los pilotos traseros son bellos y estilizados, pero también rasgados y agresivos. Son capaces de contentar a unos y a otros, y no faltan detalles de pureza como los retrovisores cromados.
 
Renault Wind foto interiorPor dentro las tornas cambian. Son más las sombras que las luces, a pesar de que la luz del sol puede entrar a raudales en el habitáculo en tan solo doce segundos. Llama la atención que no es fácil entrar, pero por una razón poco habitual en coches pequeños, y es que los asientos, de una pieza y con los reposacabezas integrados, son tan envolventes y recogen tan bien, que a la altura de los riñones y las lumbares el asiento avanza mucho por el lateral, hasta el punto de que, en el lado contrario, el codo derecho se dará con el asiento a la hora de actuar con la palanca del cambio. La regulación de los asientos en altura también es, cuanto menos, peculiar.
 
Lo que ves una vez sentado al volante es poco más o menos lo mismo que en un Twingo o en un Modus, aunque cambian un pelín las formas y el diseño del salpicadero, no así la calidad del mismo, plástico duro y dígitos sobreimpresionados en naranja. El volante es bastante grande y no tiene un tacto espectacular, aunque al menos trae los mandos para operar con el equipo de audio y con el sistema que regula la velocidad de crucero, aunque para activar este dispositivo tienes que agacharte literalmente hasta más abajo de la base de la palanca del cambio y apretar el botón correspondiente. Por cierto, que no se me escape comentar que hasta la apertura de las puertas es igual que en el Twingo primigenio, aquel que se hizo famoso con el anuncio de televisión en el que los nietos decían que ‘al abuelo se le ha ido la pelota’.
 
La ergonomía ya te digo que no es lo mejor de este coche, es más, es uno de los puntos más criticables, empezando por el dispositivo para regular los espejos, que está casi en la rodilla izquierda, más abajo del volante, los elevalunas, que están en la parte más baja de la consola central en lugar de en las puertas. Estas palancas tienen un diseño especialmente desaconsejable, ya que no son ni prácticas ni fáciles de activar. Entre medias de los botones de los elevalunas, con un diseño parecido aunque algo más grande, se encuentra la palanca que activa el techo. Sería pasable si para poner y quitar la capota rígida sólo hubiera que hacer este gesto, pero es que antes tienes que desatrancar con una manilla el techo, girando y empujando hacia arriba. Por si fuera poco, no sólo hay que estar parado para completar la acción, sino que el freno de mano debe estar puesto. Si no es así, no hay nada que hacer.
 
Los plásticos duros abundan, los huecos para dejar objetos brillan por su ausencia salvo una especie de repisa detrás de los asientos y la legibilidad tampoco es el fuerte de los distintos dispositivos en el salpicadero, ya que la pantalla digital donde aparece la información del ordenador de a bordo no es, precisamente, de fácil lectura, y si propensa a los reflejos indeseados. Tampoco los intermitentes tienen los tres destellos de rigor cuando das un leve toque a las palancas, y el sistema de audio, con sinceridad, es el peor que recuerdo a lo largo de toda mi modesta experiencia como probador. En cambio, y para seguir con la línea de sinceridad, he de decir que el sistema de calefacción es tan rápido como potente.
 
Pero claro, todo cambia cuando la temperatura es proclive a la manga corta y a las gafas de sol. Es en ese momento cuando te olvidas de todos estos inconvenientes, paras el coche, accionas el freno de mano, quitas el seguro, y en 12 segundos se abre la tapa de detrás de la cabina y el techo desaparece como por arte de magia, sin robar un milímetro cuadrado al estupendo maletero que casi roza los trescientos litros de capacidad. Como el espacio que deja al aire el techo tampoco es demasiado grande, se puede circular a velocidades legales con cierta tranquilidad. La cosa es más preocupante cuando se rueda con el techo puesto, pues la insonorización deja mucho que desear y afrontar un desplazamiento largo fuera de la ciudad puede ser una tarea un tanto desapacible.
 
Renault Wind foto detalle exteriorEl Wind que hemos probado lucía el color azul hielo con el que Renault decidió lanzar el coche al mercado, y no ha habido un minuto sin que alguien girase la cabeza para apreciar su genuino diseño y pintoresca figura. El 99,9 por ciento de los curiosos y sorprendidos por qué no decirlo, estaba por debajo de los 40 años, target óptimo de este coche. Esta unidad de prensa monta el motor TCe de 1 caballos y 1.149 centímetros cúbicos. El down-sizing en el que Renault también ha caído nos deja un propulsor que consume en torno a los 7,5 litros cada cien kilómetros, bastante rumoroso y sin punch en ningún punto de su línea de entrega de potencia. Para encontrar un mínimo de alegría siempre será necesario dejar atrás las tres mil y pico revoluciones. El cambio manual de cinco velocidades al que va aparejado cumple con dignidad. No encontrarás mecánicas diesel en el catálogo de la marca del rombo, y es que en la casa gala tienen bien claro que este modelo no es propio de grandes gestas kilométricas, y para desplazamientos cortos y casi siempre ciudadanos, un motor de gasolina que no sea demasiado bebedor cumple con creces. La otra opción de gasolina es un 1.6 de 133 caballos, que representa un sobreprecio en torno a los 6 euros y sobre el papel gasta casi un litro más que el objeto de este test.
 
Las cualidades dinámicas no son a buen seguro una de las razones de compra de este vehículo, pues, como ya has podido deducir al hablar del régimen de uso, las aceleraciones no son precisamente fulgurante a pesar de que pasa por poco de la tonelada de peso. Si a eso le sumamos unos frenos que tampoco son el acabose en cuanto a efectividad, pues quedan más claro aún cuáles son los factores determinantes para la compra un coche absolutamente recreacional. Tampoco es un acierto, precisamente, y en pleno siglo XXI, tener que abrir la tapa del depósito de combustible con la misma llave que acciona el contacto.
 
A mi modo de ver, los 17.430 euros que cuesta este modelo pueden ser pagados sin darle demasiadas vueltas al asunto –en el vídeo que acompaña a este análisis se habla por error de un precio 1.330 euros menor de una oferta que ya no está vigente-. La estética será un punto clave a la hora de plantearse la compra de un Wind, ya que a muchos les gustará el punto transgresor que luce con orgullo, pero no serán menos a los que les parezca un auténtico engendro. En cualquier caso, con las llantas ‘Sphinx’ de 17 pulgadas opcionales de nuestra unidad (385 euros), el Wind gana todavía más empaque y promete una deportividad que en ningún momento sale a relucir.
 
Parece claro que, con este modelo, Renault quiere robar clientes a MINI y a Fiat, pues tanto el descapotable del Grupo BMW como el 5C italiano también basan su encanto en el diseño y en su significado, más allá de las bondades que pueda ofrecer, puesto que también tienen un precio que está algo hinchado por culpa de la representatividad e imagen que aportan.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Absolutamente recomendable. Ha pasado casi un año desde su lanzamiento y la verdad que no hemos visto demasiados Wind por las carreteras españolas. Sin embargo, el pequeño Renault cumple con creces en los desplazamientos cortos y medios con un plus de sibaritismo cuando el tiempo permite ir con el cielo por montera. Mejorable en muchos apartados, por el precio que pagas es una opción muy a tener en cuenta si buscas rivales al MINI Cabrio y al Fiat 5C.

UN COCHE PARA...
…el que le guste ser distinto a todos y a todo. Claramente me ha parecido una opción ideal como segundo coche, pues une su tamaño micro a una opción deportiva y descapotable a la vez que le diferencia del resto del mundo. Si necesitas un coche pequeño para la ciudad y no te gusta nada de lo ‘normal’, la distinción está asegurada con el diseño espectacular de este Wind.

KILÓMETROS PRUEBA – 585 kms

PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 50%-20%-30%



FICHA Renault Wind TCe 1 CV

 
Cubicaje / Potencia: 1.149 cc / 100 CV a 5500 rpm

Caja de cambios: Manual 5 velocidades

Alimentación: Inyección multipunto

 
Longitud / Anchura / Altura: 3.833 / 1.689 / 1.381 mm

Distancia ejes: 2.368 mm

Maletero: 270 litros

Nº plazas: 2 plazas

Neumáticos: 195/45/16; unidad probada: 205/40/17

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados de 280 mm

Frenos traseros: Discos ventilados de 240 mm

 
Aceleración 0-1 km/h: 10,5 seg.

Velocidad máxima: 201 km/h

Capacidad depósito combustible: 40 litros

Peso en orden de marcha: 1.248 kg

Par motor: 152 Nm a 3.5 r.p.m.

Emisiones CO2: 148 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 8 l/1km

Urbano: 5,3 l/1 km

Mixto: 6,3 l/1 km

 
Bien:

Diseño espectacular

Precio

Descapotable con el techo más rápido del Oeste

 
Menos bien:

Calidad de acabados

Insonorización muy mejorable

Visibilidad

 
Precio: 17.430 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net