RENAULT LAGUNA – Prueba Coche – Buscando el éxito

Por sa , 04/05/2011

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RENAULT LAGUNA – Prueba Coche – Buscando el éxito
Renault no pierde la fe con su berlina y actualiza su Laguna buscando repetir éxitos pasados. Con el sistema de 4 ruedas directrices 4Control y un motor diesel de 180 CV optimiza su rendimiento. Test al Renault Laguna GT dCi 180 4Control.



 
Se podrían verter ríos y ríos de tinta a propósito de los diseños de Renault. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que, en los últimos tiempos, en varios de sus modelos, no han sabido ‘conectar’ con el gran público y han perdido un buen número de ventas. Safrane, Avantime, Vel Satis, algún Twingo e incluso la pasada generación del Mégane, no tuvieron el reconocimiento que en la marca del rombo esperaban. Si volvemos la vista dos décadas atrás, 19, Clio, el primer Laguna… era encadenar éxito tras éxito, con excelentes palabras de crítica y público. Sin embargo, últimamente, parecen haber perdido la varita mágica del diseño y la estética, aunque parece que hay esperanza viendo el último Mégane, que encabeza las listas de ventas.
 
El caso del Laguna ejemplifica bien este hecho. El primer Renault Laguna, presentado en 1993 y vendido en 1994, fue un éxito de ventas, un referente en el sector de las berlinas generalistas. En vez de renovarlo con una línea continuista, se decidió cortar por el camino del medio, con un concepto revolucionario, que he de reconocer que a mí me gustaba, pero que no terminó por convencer al usuario. Unos pequeños problemas en las primeras unidades con la tarjeta de apertura y con ruiditos aerodinámicos en los espejos retrovisores terminaron de lastrar al vehículo, que pese a todo, no se vendió mal. Su primer restyling apenas ‘arregló’ el desaguisado de la ‘bigotera’ metalizada, y posteriormente pasamos a la base del Laguna que nos traemos ahora entre manos, después de un ligero face-lift que apenas ha cambiado el exterior pero que si se notó en el interior, sobre todo a nivel de motores, con la estandarización y llegada del sistema 4Control de cuatro ruedas directrices a más versiones que las inicialmente previstas, dando un salto de calidad dinámica elevado.
 
Así las cosas, afrontamos la prueba de este Laguna con muchas ganas, para saber si está a la altura de C5 e Insignia, por poner un ejemplo de coches que juegan en su liga y que compiten no sólo en medidas, sino también en precio y filosofía. A primera vista, y a pesar del esfuerzo que han hecho en Renault por equipararse al resto, un escaloncito por debajo sí que debemos poner al Laguna con respecto a C5 e Insignia, aunque Mondeo, Exeo y Octavia si juegan ‘su liga’. Y es un escalón más subjetivo que objetivo, porque ya verás a lo largo del texto que, en líneas generales, el coche va más que bien, lo que pasa es que el nivel ha subido tanto por parte de la competencia que es difícil mantener un ritmo casi infernal de desarrollo y actualización.
 
Con respecto al anterior Laguna, apenas un oscurecimiento en los pilotos traseros y una banda plástica transparente en la parte superior de los faros delanteros, otorgando una mirada distinta al conjunto, son las pequeñas diferencias que se pueden apreciar a simple vista. Los cromados y el faldón delantero, así como la parrilla, también modifican ligeramente sus formas, pero sólo el ojo experto podrá saber, a simple vista, si se trata de un modelo nuevo o del anterior, de no ser por el cambio más evidente, el del faro delantero.
 
Dicho esto, el diseño del Laguna no enamora a nadie precisamente, pero a pesar de que tira más de líneas rectas que de formas curvas, aguanta el tipo con la competencia como puede. La zaga tan elevada es necesaria para poder contar con un maletero que se pueda comparar con los rivales, aunque casi siempre saldrá perdiendo. La línea lateral es bonita, y más con las llantas oscuras de 18 pulgadas de la versión probada, la GT, que pone el acento en la deportividad, tanto por dentro como por fuera.
 
Foto detalle del interior del Renault LagunaEn el interior, la verdad es que los acabados son una pasada en cuanto a calidad. El tacto del salpicadero, de goma blanda, es increíble. Renault apuesta por una consola central a lo ancho, más que de arriba abajo, como la mayoría. Es un poco raro, pero el diseño está muy trabajado y, pese a ser distinto, nos gusta bastante. Los asientos son deportivos, en cuero y un tejido muy parecido al alcántara, ideales para sobrellevar un poco mejor los rigores del calor… y para el frío tienen calefacción, así que una preocupación menos. Recogen muy bien y son regulables electrónicamente… de serie. Hasta aquí perfecto. Las plazas traseras gozan de los mismos acabados, aunque el espacio es un pelín más justo. Sin embargo, adultos de 1,80 metros no deberían tener problemas en un viaje largo. También nos gusta el volante, de tacto excepcional, parte inferior achatada, con pocos botones pero bien situados, ya no convence tanto la enorme piña de detrás del mismo, para el sistema de audio, y que para activar la velocidad de crucero haya que echar mano a un botón situado, muy atrás, al lado del freno de estacionamiento electrónico. Con fruición también hemos observado que los reposacabezas son los característicos de la marca, los mejores del mercado para mi gusto.
 
Siguiendo la política de sus hermanos pequeños. Renault ha optado por encastrar un Carminat Tom-Tom y la verdad es que es una idea buena, bonita y barata. Es una pasada que las marcas Premium te cobren más de 3.0 euros por un servicio que un equipo ajeno a la marca te puede prestar por unos pocos cientos. Además, este navegador te avisa de los radares fijos y te dice la velocidad máxima de la vía en la que circulas. Perfecto. El menú no es tan fácil de manejar como en un BMW, por ejemplo, ni la ruleta es tan precisa ni está tan bien situada, pero por ahorrarse unos miles de euros, firmo ya. No nos gusta el kit repara-pinchazos, que elimina la rueda de repuesto.
 
También me encanta el diseño y la forma del sistema de aireación. El tacto de los botones es espectacular y funciona rápido y bien. También me gusta comprobar lo claro y legible que es el panel de mandos, con dos grandes esferas y testigos claros y bien situados, salvo el de la velocidad de crucero, algo escondido al fondo a la derecha. La pantalla central del ordenador de a bordo también te tiene al tanto de la información básica, incluso de las presiones de las ruedas, al menos en esta versión. Me gusta que la guantera sea grande, que el hueco del reposabrazos central sea respetable y que el hueco de las puertas sea lo suficientemente ancho, aunque desmerece a los dos huecos antes mencionados al ser un poco más pequeños. Aunque hay que pagarlo aparte, el doble techo solar ayuda y mucho a crear un ambiente luminoso, con mucha luz. Sólo el que está sobre las plazas delanteras se puede abrir, pero es suficiente.
 
Foto detalle del Renault LagunaVamos al apartado dinámico, que hay más chicha. Motor de 4 cilindros, cambio manual de seis velocidades –te aconseja cuando cambiar para reducir el consumo-, 180 CV con tracción delantera. El consumo medio de poco más de 7 litros a los cien, con las premisas vistas antes, me parece de notable alto. La suavidad preside el cambio, y me encanta lo que estira a partir de las 2.0 revoluciones por minuto, aunque hay que decir que por debajo de las 1.6 vueltas el motor es perezoso y está bastante muerto. Este Laguna está muy bien rematado, no produce ni la más mínima vibración, la suspensión tiende a ser confortable y quizá se echa de menos algo más de dureza por aquello de la versión GT y los 180 caballos, pero esto ya es ponerse bastante puntilloso, porque apenas existen oscilaciones de la carrocería. ¿Por qué? Pues aquí es donde tenemos que hablar del sistema 4Control de Renault, que tras el restyling se ha popularizado y ahora se puede montar en versiones con motores menos potentes que antes.
 
El sistema no es nuevo, algunas marcas Premium ya hicieron sus pinitos con este sistema en los años 70 y 80, pero quedó en el olvido y Renault lo ha resucitado. Es una idea tan sencilla como dotar de maniobrabilidad el eje trasero, ayudando en los giros al delantero en función de la velocidad. Así, en parado, si giras el volante hacia la izquierda para dar la vuelta por ese lado, el eje trasero girará unos pocos grados las ruedas traseras hacia la derecha, haciendo que el espacio necesario para completar el giro tenga menos metros que en un coche convencional. Para maniobras en parado no deja de sorprender el gran ángulo de giro que se consigue. El eje trasero sigue esta pauta de trabajo hasta los 60 kilómetros hora. Es en este momento, ya con bastante velocidad adquirida, cuando las ruedas traseras giran casi imperceptiblemente para el mismo lado que las delanteras, generando muchas menos inercias que en un coche convencional en los giros. Puede que no notes nada si sólo conduces este coche, pero te sorprenderá en cualquier caso la maniobrabilidad y nulo balanceo de la carrocería casi en cualquier situación. En cambio, si por la razón que sea tienes que coger varios coches en un espacio de tiempo breve, notarás que cualquier giro es más fácil con este sistema. Sólo si giras el volante de manera brusca podrás darte un susto al ver que el giro es mayor que el esperado, pero sólo en casos extremos.
 
Lo que en ningún caso se puede discutir a Renault es el hecho de poner a nuestra disposición una amplísima gama de motores y acabados en cada uno de sus modelos. Así, mientras en gasolina dispones de un propulsor eficiente de 140 caballos, en diesel puedes elegir entre 110, 130, 150 y 175 CV, más el 180 de este acabado específico. Con la promoción actual de 2.5 euros nuestra unidad, con un equipamiento completísimo –los asientos de cuero multirregulables van incluidos en el precio base junto a las cortinillas de las plazas traseras- te costaría 27.515 euros, a la que habría que sumar algunos extras de los que ves y no están incluidos (llantas 510 euros, techo 920, luces bi-xenón direccionales 720, control de presión de neumáticos 2). Si vas a lo económico, tienes un dCi de 110 CV por 20.115 euros… y un Laguna, la verdad es que lo merece.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Un buen coche, muy equipado y con un precio competitivo. Lo que pasa es que la competencia no se queda a la zaga y aprietan mucho en apartados como espacio, habitabilidad y diseño. El 4Control es un buen argumento que no debe pasar desapercibido para el que le guste el placer de conducir.


UN COCHE PARA...
…el que sea un incondicional de Renault. No es tan feo como se dice y si buscas agrado de conducción, un precio competitivo y economía de uso, esta versión te sentará como un guante. El coche, con este acabado –y en el color de nuestra unidad de pruebas- es bastante bonito, muy resultón. Un padre de familia estará orgulloso de su coche, vaya.


KILÓMETROS PRUEBA – 1.250 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 30%-20%-50%


Ficha del Renault Laguna dCi 180 4Control
 

Cubicaje / Potencia: 1.995cc/ 180 CV / 3.750 r.p.m.

Caja de cambios: Manual de 6 velocidades

Alimentación: Inyección directa Common Rail
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.695 mm/ 1.811 mm/ 1.445 mm

Distancia ejes: 2.756 mm

Maletero: 450 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 225/45R18

Tracción: Total

Frenos delanteros: Discos ventilados de 320 mm

Frenos traseros: Discos de 300 mm
 

Aceleración 0-1 km/h: 8,5 segundos

Velocidad máxima: 222 km/h

Capacidad depósito combustible: 66 litros

Peso en orden de marcha: 1.511 kgs

Par motor: 400 Nm / 2.000 r.p.m.

Emisiones CO2: 150 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 4,7 litros/100 km

Urbano: 7,7 litros/100 km

Mixto: 5,7 litros/100 km
 

Bien:

Equipamiento

Consumo

Maniobrabilidad
 

Menos bien:

Motor por debajo de 1.6 rpm

Le falta el sistema Start-Stop

Imagen
 
Precio: 30.015 euros (Oferta de 2.500 euros de descuento en abril 2011)
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net