Prueba Subaru Impreza 1.6 : Calidad y carácter desde Japón

Por Gonzalo Recio , 19/07/2018

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Prueba Subaru Impreza 1.6 : Calidad y carácter desde Japón
La nueva generación del laureado Subaru Impreza atraca en el mercado español con estética renovada, excelente comportamiento, equipamiento de seguridad de primer nivel y tacto de conducción realmente especial. Y eso no es todo...




Corría el año 1992 cuando Subaru lanzó al mercado una berlina del segmento C cuya meta era la venta en todo el mundo. No sólo cumplió el objetivo, sino que lo sobrepasó con creces convirtiéndose en un modelo casi de culto con sus versiones más deportivas. Versiones, como el WRX y el STi, hicieron del Impreza un mito en la calle y en los Rallyes, donde logró tres títulos de constructores y tres de pilotos en la categoría reina (WRC).


Las siguientes generaciones han continuado ese legado, fieles a dos características técnicas básicas: motor de cilindros horizontalmente opuestos (tipo bóxer) y tracción total permanente, a la que Subaru llama Symmetrical All Whell Drive. Esas dos peculiaridades convierten al Subaru Impreza en un modelo con mucho carácter reflejado en su comportamiento dinámico, con un tacto muy especial y singular.

Esta 5ª generación no iba a ser menos, compartiendo las citadas singularidades, pero con una orientación general a la seguridad. La tranquilidad que genera el control que implica la tracción total permanente se complementa con una serie de sistemas de seguridad activa englobados en el EyeSight (de serie en toda la gama) y su potente sistema de frenos.



Subaru Impreza 2018: Opción única de motor y cambio

En su salida al mercado, este Subaru Impreza está disponible con dos niveles de acabado: Sport y Executive. Las diferencias entre uno y otro, además de los 2.800 € a favor del primero, se centran en faros delanteros de LED adaptativos, llave manos libres o avisador de ángulo muerto, entre otros. 


La gama mecánica está limitada a un solo motor asociado en exclusiva al cambio automático de variador continuo Lineartronic. El propulsor ya lo hemos probado en Portalcoches.net con el Subaru XV, un 1.600 gasolina, de inyección indirecta, atmosférico, que desarrolla 114 CV de potencia máxima a 6.200 revoluciones por minuto. El par máximo está disponible a 3.600 vueltas y se cifra en 150 Nm. Como ya he mencionado, su arquitectura es de 4 cilindros opuestos horizontalmente y está colocado en posición longitudinal. Tras él, se encuentra la caja de cambios. De variador continuo, conecta el motor con ambos ejes a través de un diferencial central encargado de repartir el par disponible.


Subaru anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en 11,8 segundos –nosotros hemos medido 13,1 seg- y una velocidad máxima de 180 km/h, perfectamente alcanzable. En la práctica es un motor “cumplidor, pero que se ve limitado por el cambio automático. En la zona de potencia máxima, alrededor de las 6.000 vueltas, empuja con sorprendente fuerza para la potencia anunciada, pero hasta que alcanza ese régimen pasa demasiado tiempo por la lentitud del cambio en dejar aumentar el giro del motor (recordemos que es un cambio de variador continuo, en el que no hay relaciones al uso). Esto condiciona las prestaciones, pero sobre todo la salida desde parado ya que una vez "lanzado" el cambio responde mejor a las solicitudes del conductor, con una respuesta mucho más satisfactoria, completando la maniobra de recuperación de 80 a 120 km/h en 9,4 segundos.



Otra peculiaridad de la transmisión es la lógica de funcionamiento orientada a simular un cambio automático "tradicional" con sus distintos desarrollos. No es más que una manera de limitar la extraña sensación de desconexión entre aceleración y régimen continuo de motor, tan característica de vehículos híbridos y scooter, pero que en la práctica perjudica la aceleración al no estar el motor en su régimen óptimo. Esto último lo hemos comprobado al realizar las mediciones de aceleración; acelerando "a fondo" el motor se mantiene en el régimen máximo hasta que levantemos el pie del acelerador, no siendo así cuando pisamos a tope en marcha, simulando los citados cambios de marcha.


Una vez explicado el funcionamiento del cambio, centrémonos en su funcionamiento en la realidad. Increíblemente suave es la característica más llamativa, siendo inapreciables (por su inexistencia) los cambios de marcha y respondiendo de una manera extremadamente suave al acelerador. Pocos coches pueden presumir de la suavidad de funcionamiento, en lo referente a cambio, de la que goza el Subaru Impreza. No cuenta con modo manual, disponiendo de un modo L que aumenta la retención del freno motor, ideal para descensos prolongados en puertos de montaña.


Y, por último, el tema del consumo. Únicamente cuenta con la ayuda del sistema Start & Stop en la búsqueda del ahorro de combustible, ya que no cuenta con inyección directa de combustible (y su correspondiente funcionamiento con mezcla pobre) y es un motor atmosférico, con una curva de potencia menos llena a medio régimen que los motores turboalimentados. Además cuenta con dos importantes lastres, como son la tracción total permanente y sus correspondientes rozamientos y el peso de 1.451 kg, algo elevados para un compacto pero razonables si atendemos a su disposición mecánica. Las cifras homologadas anuncian 8, 5,5 y 6,4 l/100 km en ciclo urbano, extraurbano y mixto respectivamente, siendo la media medida durante la semana de pruebas de 8 l/100 km. Es un consumo perfectamente razonable, pero sensible al uso y a la carga que llevemos en el vehículo. En carretera con medias de 90 km/h el consumo rondará los 5,4 litros, subiendo a 6,6 litros si la velocidad aumenta a 120 km/h. En este apartado se nota la mejor aerodinámica frente al Subaru XV reduciendo significativamente el consumo frente a éste.



Subaru Impreza 2018: Chasis excelente y comportamiento ejemplar

Y aquí viene uno de los puntos fuertes del nuevo Subaru Impreza: el comportamiento. Comparte esquema con el Subaru XV, pero con un centro de gravedad más bajo las sensaciones son bastantes mejores, (y las que transmitía el XV ya eran realmente buenas), con una neutralidad de reacciones absoluta y una ausencia total de subvirajes o sobrevirajes.


El esquema es el siguiente: MacPherson con barra estabilizadora delante y paralelogramo deformable detrás, con estabilizadora. Avanzado y bien tarado, no hay pegas que ponerle al sistema de suspensión, que además, gracias al bajo centro de gravedad y buen reparto de pesos, hace innecesarias unas duras suspensiones para controlar los balanceos de la carrocería. Y es en esto último en lo que quiero hacer especial hincapié, ya que un buen reparto de pesos hace mucho más fácil la puesta a punto de las suspensiones, por no hablar del tacto tan deportivo al sentir que el morro no quiere salirse de la trayectoria al "meter" un poco más de volante en las curvas, y la sensación de ligereza al cambiar bruscamente de dirección. Si le añadimos el bajísimo centro de gravedad del vehículo, gracias al motor de tipo bóxer, la combinación es simplemente perfecta.


Por último, todas estas ventajas se complementan con la buena comodidad que propician las suspensiones de tarado suave que filtran baches y ondulaciones sin camuflar en exceso lo que pasa bajo las ruedas.


La dirección tiene bastante asistencia, tacto y es rápida como indican sus 2,6 vueltas entre topes de volante. Además el tacto del cuero del volante es muy bueno, y su tamaño y grosor perfectos. Los frenos ponen la "guinda al pastel" con una mordiente excelente, elevada resistencia a la fatiga y tacto perfecto del pedal.



Subaru Impreza 2018: Habitabilidad y calidad

Dentro del segmento de los compactos, el Subaru Impreza se sitúa entre los más grandes, sólo detrás del Mazda 3, con 4,46 metros de largo. Esta longitud, junto a la batalla de 2,67 metros, propicia un abundante espacio para las piernas de los pasajeros, así como para un correcto maletero de 385 litros. Únicamente cuenta con kit reparapinchazos, siendo sus formas muy aprovechables y los respaldos de los asientos traseros abatibles en dos mitades en proporción asimétrica.


La habitabilidad es holgada no sólo en longitud, también las cotas de altura y anchura están por encima de la media y permiten viajar con total comodidad cuando cuatro adultos sean los ocupantes. En esta situación ambas filas de asientos cuentan con reposabrazos. Un quinto pasajero sufrirá la pequeña intromisión del túnel central y la merma del espacio disponible en anchura.



La postura de conducción es realmente buena, con un puesto de conducción bajo, amplias regulaciones de asiento y volante y una excelente visibilidad hacia todos los ángulos. Los asientos son cómodos, de firme mullido y no cansan en largos viajes, aunque echo en falta la regulación lumbar, no disponible.


Al analizar la calidad de construcción me he quedado gratamente sorprendido por ajustes y materiales. No tiene nada que envidiar a modelos europeos, superando a muchos ellos. Cuenta con un atractivo diseño interior con una gran pantalla de 8 pulgadas central y una pequeña capilla con otra pantalla en la que se indican informaciones relacionadas con ordenador de a bordo, sistema EyeSight o sistema de audio; materiales agradables al tacto y vista y ajustes milimétricos. Además no se escuchan crujidos y todo funciona perfectamente.



Subaru Impreza 2018: Equipamiento y precio

La gama arranca con el acabado Sport, que por 20.400 euros incluye todo lo necesario: sensor de lluvia y luces, climatizador, llantas de 16 pulgadas... y añade el sistema EyeSight de seguridad activa y asientos delanteros calefactables como elementos destacables. Pero la unidad que te mostramos cuenta con el acabado Executive, mejor equipado, pero que supone un suplemento de 2.800 €, con un precio de venta de 23.200 euros. Este sobreprecio está justificado por los excelentes faros de LED delanteros adaptativos que incluyen luces largas automáticas, climatizador bizona, llave manos libres, llantas de 17 pulgadas, pantalla central de 8 pulgadas con el sistema Subaru Starlink (una serie de aplicaciones conectadas al teléfono móvil de información), ordenador de a bordo con pantalla de 6,3 pulgadas y el sistema de detección de obstáculos en el ángulo muerto que suma la alerta de tráfico cruzado trasero.


El citado EyeSight es un sistema de seguridad activa que funciona gracias a dos cámaras situadas en la parte alta de la luna delantera e incluye: función de aviso, asistencia y frenada pre-colisión, control de crucero adaptativo, función de aviso y corrección de cambio involuntario de carril y función de aviso de avance del coche delantero. Tiene un funcionamiento ejemplar, actuando con total suavidad y previsión muy similar a la de un prudente conductor de carne y hueso (algo que no abunda).


El catálogo de opciones se limita a la pintura metalizada, 550 €, siendo siete las opciones metalizadas, y un rojo sin coste. De lo que sí disponemos es de un amplio surtido de accesorios originales de la marca, como bacas para el techo, alfombrillas de goma o protectores de maletero que permiten personalizar nuestro Subaru Impreza.


Tras una semana con el exótico Subaru Impreza sólo puedo alabar el excelente comportamiento, cómoda y deportiva posición de conducción y habitabilidad; siendo el cambio automático lo menos destacable. Por un precio de 23.750 € (precio de nuestra unidad de prensa) disfrutaremos de un vehículo muy agradable de conducir, cómodo y amplio, con un destacado comportamiento.



DESTACABLE

· Comportamiento

· Sistema de frenada

· Suavidad y facilidad de conducción


MEJORABLE

· Prestaciones modestas

· Cambio automático lento

· Gama mecánica escasa



BALANCE

VALORACIÓN

Respuesta motor

6,0

Cambio

6,0

Maniobrabilidad urbana

8,0

Comportamiento en carretera

9,0

Estabilidad en curva

8,5

Confort

8,0

Frenos

9,5

Habitabilidad

9,0

Maletero

8,0

Equipamiento

7,5

Nota media:

7,95



FICHA TÉCNICA: Subaru Impreza 1.6 Lineartronic Executive

MOTOR

Disposición mecánica y nº de cilindros: Longitudinal delantero, 4 cilindros horizontalmente opuestos (Tipo bóxer)

Combustible: Gasolina SP95

Cilindrada: 1.600 cm3, (78,8 x 82 mm)

Relación de compresión: 11:1

Alimentación: Atmosférica de inyección indirecta, culata de 16 válvulas

Potencia: 114 CV a 6.200 rpm

Pár máximo: 150 Nm a 3.600 rpm


TRANSMISIÓN

Tracción: Total permanente

Caja de cambios: Automática de variador continuo


BASTIDOR

Suspensión delantera: Independiente tipo MacPherson

Estabilizadora delantera: Si

Suspensión trasera: Paralelogramo deformable

Estabilizadora trasera: Si

Neumáticos: 205/50 R17 89V Bridgestone Turanza T001

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos ventilados

Diámetro de giro: 11,4 m

Vueltas de volante: 2,6

Capacidad depósito de combustible gasolina: 50 litros

Peso en orden de marcha: 1.451 kg


CARROCERÍA

Longitud / Anchura / Altura: 4.460 / 1.775 / 1.480 mm

Distancia entre ejes: 2.670 mm

Maletero: 385 litros con Kit reparapinchazos

Nº plazas: 5


RENDIMIENTOS OFICIALES

Aceleración 0-100 km/h: 11,8 seg. (Medida 13,1 seg)

Velocidad máxima: 180 km/h

Recuperación 80-120 km/h: 9,4 seg


CONSUMOS OFICIALES

Urbano: 8 l/100 km

Extraurbano: 5,5 l/100 km

Mixto: 6,4 l/100 km

Media durante la prueba: 8 l/100 km

Emisiones CO2: 145 g/km

Precio de la unidad probada: 23.750 €