Prueba Kia Stinger 2.2 CRDi: Poder de seducción

Por Fede Asensio , 12/07/2018

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Prueba Kia Stinger 2.2 CRDi: Poder de seducción
Kia ha dado un paso más como marca para crear su modelo más prestacional, exclusivo y sugerente, el Stinger. Un coche diferente por fuera y por dentro.

La evolución de Kia para disponer de una gama cada vez más completa y tecnológica, capaz de mirar a los principales fabricantes mundiales sin complejos, alcanza su plenitud con el Stinger. Una berlina de cinco puertas y línea de coupé, dotada de todo lo necesario para explotar la capacidad de sus tres motorizaciones de altas prestaciones.


Kia mostró las seductoras formas del Stinger en 2011 con el concept GT, sobre el que ha estado trabajando hasta su lanzamiento a finales del pasado año.Una apuesta por el poder seductor de la imagen en el modelo más prestacional de la marca que, no por ello, rehúye de sus posibilidades funcionales.


Un modelo que puede resultar discreto, aunque no en el caso del llamativo amarillo de nuestra unidad de pruebas (hay otros 8 colores de carrocería para elegir), dotada del motor Diesel de 4 cilindros y 2,2 litros de cilindrada, que rinde 200 CV de potencia.


Un color que, eso sí, permite mostrar sus formas sin enmascarar y el espectacular diseño de esta berlina de cinco puertas que rivaliza con modelos premium como el A5 Sportback, el BMW Serie 4 Gran Coupé o el VW Arteon. ¿Pero realmente lo puede hacer sin complejos ante marcas de grandes campanillas? Veámoslo.





Kia Stinger 2.2 CRDI: Amplitud interior


Con sus 4,83 m de longitud, ligeramente más grande que el Arteon de Volkswagen, y una amplia distancia entre ejes, con 2,91 m, ofrece un interior muy aprovechable. Al introducirnos en el puesto de conducción, encontramos una posición baja pero muy equilibrada con respecto a todos los mandos, si aprovechamos todos los reglajes para encontrar la posición en la que encontrarnos cómodos, con suficiente desahogo por espacio a pesar de la ancha consola central. El volante sigue la moda de achatar la parte inferior, lo que es una pena dada su excelente ergonomía y anchura de aro a la hora de realizar giros amplios.


El acceso a las plazas traseras no es cómodo por la altura y forma descendente del techo, pero éstas son generosas en su cota longitudinal, dejando mucho espacio para las rodillas de los dos pasajeros laterales. Si bien, éste se ve limitado si colocamos los asientos delanteros en su posición más baja de banqueta al no dejar espacio para colocar los pies por debajo. Solo la plaza central, como es habitual, tiene más limitaciones, con un prominente túnel central. A pesar de sus formas de carrocería, la cota de altura de las plazas traseras, con casi 90 cm según nuestras mediciones, no está excesivamente limitada y permite colocarse con desahogo a pasajeros con hasta 1,85 m de altura.


El maletero, al que su amplio portón de apertura eléctrica permite una amplia boca de acceso, no ofrece la capacidad de una berlina de su tamaño, cierto, pero sus 406 litros no están mal para colocar el equipaje necesario. Aunque su superficie es amplia, es la altura la que le limita, a pesar de que se pueda desmontar la bandeja superior, contando además con respaldos abatibles por mitades. El hueco bajo el suelo de maletero está ocupado por el kit antipinchazos, y pequeños huecos para los triángulos reflectantes, chaleco y algún pequeño bulto.





El Stinger ofrece unos ajustes impecables en su interior, con la calidad de percepción que se requiere para rivalizar con modelos de las grandes ligas. Los mandos están funcionalmente bien repartidos, con un salpicadero sencillo en sus formas, pero moderno y con los mandos de control perfectamente a mano, colocados por grupos. Solo algunos botones a la izquierda del volante no son directamente visibles. Y al selector de los diferentes modos de conducción se accede junto a la palanca de cambios.


La instrumentación cuenta con dos esferas analógicas, divididas por una pantalla central digital de 3,5”con amplia información sobre diferentes parámetros del coche. Incluye velocímetro digital, lo que se agradece ante las cifras algo abigarradas que presenta la esfera analógica. Una pantalla digital flotante (de 8” con el acabado GT Line) en la parte superior del salpicadero completa la información y refleja las funciones de infoentretenimiento y comunicación. A partir del acabado xTreme, incluye Head-Up Display, proyectando los datos sobre el parabrisas, a color.


Con todos los sistemas de conectividad habituales hoy en día, incluye Apple CarPlay y AndroidAuto para conectarse con el móvil a través de la pantalla, y un sistema de navegación con varias funciones avanzadas. Y muestra, como en otros modelos de la marca, un funcionamiento bastante preciso, rápido e intuitivo a la hora de movernos por los diferentes menús.


Las molduras de aluminio en la base del salpicadero, en la consola central y en detalles como el botón de arranque, transmiten una atmósfera más dinámica y refinada y suman en la percepción de calidad que se respira en el interior.





Kia Stinger 2.2 CRDI: Largos recorridos


El motor turbodiésel de 2,2 l, que rinde 200 CV a 3.800 rpm, es la variante más racional si no buscas prestaciones puras sino un compromiso para el día a día, con un menor consumo y una mayor autonomía, además de un precio ligeramente más accesible que con el motor 2.0 T-GDI.


Cuando hacemos que el cuatro cilindros tome vida desde el botón de arranque, su sonido no delata que estamos ante una variante Diesel, ofreciendo un sonido bronco, de un “motor gordo”, cuando aceleramos. En marcha, no encontramos una respuesta rápida y, aunque es capaz de estirar bastante arriba, no muestra una finura destacada de funcionamiento, transmitiendo algunas vibraciones cuando la aguja del cuentarrevoluciones supera las 3.000 rpm. Tiene que trabajar para empujar con decisión sus más de 1.900 kg en orden de marcha, y demuestra muy buena disposición para moverse a medio régimen, con buena capacidad de recuperación para adelantar y mantener cruceros muy altos sin esfuerzo.


Según datos oficiales, el Stinger acelera de 0 a 100 km/h en 7,6 s, alcanzando 230 km/h de velocidad máxima. Una cifra en aceleración que no está mal, pero es en distancias más largas donde se evidencia la falta de “punch” del Stinger con este motor a la hora de acelerar, donde no muestra unas cifras destacables para su potencial, invirtiendo según nuestras mediciones 16,4 y 29,8 seg en los 400 y 1.000 m desde parado. Por si solas no están nada mal, pero sus rivales de semejante potencial le superan. El peso le pasa factura.


Tampoco este Stinger destaca por sus consumos, que son algo elevados tratándose de un Diesel. Nos hemos movido en una media de 7,4 l/100 km/h, pero viajando rápido nos hemos ido hasta los 9 l/100 km; es cierto que también con una conducción cuidadosa y eficiente, aprovechando los modos de conducción Eco y Confort, hemos logrado promedios en carretera por debajo de los 6 l/100 km. Y la autonomía en nuestro promedio estaba casi en los 800 km, lo que nos permitirá olvidarnos de llegar a un destino lejano sin tener que repostar.


El cambio automático de serie desarrollado por la propia marca, de convertidor de par, dispone de 8 relaciones; se puede manejar en modo manual desde las levas (de plástico en símil aluminio, con buena rigidez) y muestra un tacto muy suave en sus transiciones. Pero éstas son algo lentas cuando queremos exprimir las posibilidades del motor y solo permite reducir a marchas más cortas a bajo régimen.





Kia Stinger 2.2 CRDI: Refinado deportivo


Pero no solo es imagen, el Stinger es un perfecto escaparate de hasta dónde ha evolucionado Kia en el plano dinámico. El trabajo de puesta a punto del chasis muestra un concienzudo trabajo, con el obligado paso para la marca por el circuito alemán de Nürburgring Nordschleife. En el eje delantero monta una suspensión independiente McPherson, mientras detrás cuenta con una suspensión multibrazo, con amortiguadores de firmeza fija, ya que con el motor Diesel no se pueden montar los electrónicos de dureza variable. Y su trabajo ha dado los frutos para ofrecer un coche de tinte deportivo a la vez que confortable.


Detrás del volante, en una posición que nos permite ir muy bajos, el capó delantero se siente alargado, como corresponde a su concepción como Gran Turismo. Una sensación que nos gusta, más con la fidelidad de respuesta que ofrece la dirección, que responde de manera inmediata a las órdenes del volante. Los asientos recogen muy bien el cuerpo, con reglajes electrónicos con el acabado GT Line y que incluyen ventilación y calefacción, lo que viene muy bien en nuestro clima con la tapicería de cuero que monta de serie esta terminación. Hacia atrás la visibilidad es algo comprometida al conducir y a la hora de aparcar, por lo que la cámara 360º, de serie con el acabado GT Line, y los sensores incluidos a partir del acabado XTreme, son muy de agradecer.


Tal vez no llegue a la excelsa calidad de rodadura que ofrecen sus rivales premium, pero aun así es excelente. Y ofrece un comportamiento destacado, con un paso por curva sólido en virajes amplios que podemos negociar muy deprisa con gran confianza. En zonas muy viradas, su peso elevado se hace notar, pero aun así, apoyándose en las diferentes ayudas electrónicas se muestra muy neutro y no tiende a abrir la dirección a la salida. Entre estos asistentes, está el control vectorial de par dinámico, que actúa al instante enviando potencia y par de frenado a las ruedas que detecta que lo necesitan para garantizar la máxima tracción y la estabilidad.


Y, con los programas Sport y Sport+ de conducción, hay sitio a la diversión y a que el eje trasero deslice hacia fuera al acelerar en pleno apoyo, con reacciones muy progresivas. Ambos programas desconectan el control de estabilidad casi del todo para permitir mostrar la viveza del eje trasero en esta versión de propulsión trasera, para dinamizar las sensaciones de conducción.





Kia Stinger 2.2 CRDI: Muchas asistencias, casi todas de serie


La lista de ayudas electrónicas a la conducción es muy amplia. Kia aplica toda su tecnología en este apartado, muchas ya en la dotación estándar en la versión básica Style. Y todas de serie con el acabado GT Line: Sistema de asistencia de frenada de emergencia -colisión frontal- (FCA), Control de Crucero Adaptativo, Sistema de asistencia de mantenimiento de carril (LKAS), Detector de Fatiga (DAW), reconocimiento de señales, Detección ángulo muerto y alerta de tráfico trasero… DRIVE WiSE es el departamento de Kia para el desarrollo y la aplicación de los sistemas inteligentes y tecnologías de seguridad activa diseñadas para evitar colisiones o mitigar sus efectos, y su trabajo es claramente visible en el Stinger.





Kia Stinger 2.2 CRDI: Cuatro acabados


El Stinger está disponible en tres acabados para las dos variantes de motor “más humildes”, el Diesel de nuestra unidad de pruebas y el 2.0 T-GDi de 255 CV. Y añade el acabado GT en exclusiva para el potente motor 3.3 T-GDi de 370 CV, que realmente dispone del mismo equipamiento de serie que el GT Line, pero con la tracción total de serie, y elementos mecánicos dimensionados, con amortiguadores activos para controlar las altas prestaciones de que es capaz.

odo incluido” en el GT Line, con faros LED direccionales, cargador inalámbrico para dispositivos móviles, un sistema de sonido Harman/Kardon y portón trasero “manos libres”. Por fuera se distingue por las llantas específicas (de 18” en el 2.2 CRDi) y la dobles salida de escape ovaladas.





Kia Stinger 2.2 CRDI: Distinción a buen precio


El Kia Stinger puede rivalizar en casi todo con modelos contrastados. Frente a un VW Arteon, Audi A5 Sportback o BMW Serie 4 Gran Coupé le falta un poco en calidad de rodadura y comportamiento, aunque aquí yo lo achacaría más a su peso que a lo afinado de su chasis. También algo más en esta versión Diesel en cuanto a refinamiento mecánico. Pero el Stinger no hay duda que es la estrella de la marca, su escaparate tecnológico y la demostración de que Kia sabe fabricar coches con sello de exclusividad. Y en este caso a un precio más bajo que sus posibles rivales, una brecha que aumentará si se iguala el equipamiento de serie de esta versión GT Line, completísima.





Precios

2 .0 T-GDi Style 4x2 38.900 €

2 .0 T-GDi xTreme 4x2 42.650 €

2.0 T-GDi GT Line 4x2 48.150 €

3.3 T-GDi GT 4x4 54.150 €

2.2 CRDi Style 4x2 37.900 €

2.2 CRDi xTreme 4x2 41.650 €

2.2 CRDi xTreme 4x4 43.650 €

2.2 CRDi GT Line 4x2 47.150 €

2.2 CRDi GT Line 4x4 49.150 €


DESTACABLE

·Comportamiento

·Equipamiento

·Capacidad de frenada


MEJORABLE

·Consumo algo alto

·Visibilidad trasera

. Acceso plazas traseras


BALANCE

VALORACIÓN

Respuesta motor

7,0

Cambio

7,5

Maniobrabilidad urbana

7,0

Comportamiento en carretera

8,5

Estabilidad en curva

8,5

Confort

8,0

Frenos

8,5

Habitabilidad

7,5

Maletero

7,0

Equipamiento

9,0

Nota media:

8,5





Ficha Técnica: Kia Stinger 2.2 CRDi GT Line


MOTOR

Cilindrada: 2.199 cc

Potencia: 200 CV 3.800 rpm

Par máximo: 44,5 Nm de 1.750 a 2.750 rpm


TRANSMISIÓN

Tracción: Total

Caja de cambios: Automática 8 velocidades


BASTIDOR

Suspensión delantera: Tipo McPherson con resorte helicoidal

Estabilizadora: Sí (23 mm de Ø)

Suspensión trasera: Eje Multibrazo

Estabilizadora: Sí (16,5 mm de Ø)

Neumáticos: 225/45 R18

Frenos delanteros: Discos ventilados (320 mm de Ø)

Frenos traseros: Discos (315 mm de Ø)

Capacidad depósito combustible: 60 litros

Peso: 1.849 kg


CARROCERÍA

Longitud / Anchura / Altura: 4,83/ 1,87 / 1,40 m

Distancia ejes: 2,91 m

Maletero: 406 litros

Nº plazas: 5 plazas


RENDIMIENTOS OFICIALES

Aceleración 0-100 km/h: 7,6 seg.

Velocidad máxima: 230 km/h


CONSUMOS OFICIALES

Extraurbano: 4,9 l/ 00 km

Urbano:7,9 l/100 km

Mixto:5,6 l/100 km

Emisiones CO2: 147 g/km