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Prueba del VOLVO XC60 D5 AWD Summum – ‘Me siento segurooooooo’

Por sa , 06/07/2009

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Prueba del VOLVO XC60 D5 AWD Summum – ‘Me siento segurooooooo’
La marca sueca no quiere ceder un ápice de terreno en segmentos donde se siente fuerte, y con este XC60 no se lo pone nada fácil a los Premium alemanes. Estética, practicidad y seguridad a precio competitivo, señas de identidad de este SUV.




No, el título no es un homenaje a Iker Casillas y a sus discutibles dotes como actor. Nada más lejos. Simplemente, es la mejor frase que encuentro para resumir mis sensaciones a bordo de este Volvo XC60, una máquina rodante con más defensas que un castillo de la edad media y más seguro que si unimos a la selección italiana de fútbol del ‘catenaccio’ con la prisión de máxima seguridad de Alcatraz en su época gloriosa.
 
En los 80 y en los 90, preguntásemos a quien preguntásemos, la respuesta a la pregunta ¿Volvo? era la misma: un tanque. Coches prácticamente blindados, irrompibles, seguros a más no poder en caso de colisión… y de estética justita, discutible, tipo caja de zapatos: cuadradotes. Pero la entrada al siglo XXI ha significado un gran cambio para la marca sueca. Sin perder un ápice en temas de seguridad, la estética ha pasado a ser igual de importante, o más, que la seguridad, y fruto de estos ideales renovados te presentamos el nuevo XC60, una máquina espectacular, mires por donde lo mires.
 
Presiento que te vas a tener que sentar y leer esto con calma, tomarte tu tiempo… hay mucho de lo que hablar, detalles a analizar, aspectos que comentar… largo y tendido. Mi primer contacto con Volvo ha sido impactante. Esperaba encontrarme el producto de una marca que intenta el asalto a los Premium más elitistas como Mercedes, BMW, Audi o Lexus, y me he encontrado una empresa automovilística fiel a sus ideas, con un estilo propio y bien marcado… y que en la mayoría de casos no tiene absolutamente nada que envidiar, es más, incluso se puede enorgullecer de marcar el camino a seguir a rivales que, sobre el papel, deberían estar más evolucionados en determinados aspectos. Vaya desde aquí, antes de entrar en materia, mi reconocimiento al valor y al saber hacer de Volvo. Jolines, ¡es que hasta la página web oficial de la marca es absolutamente aconsejable y ejemplo para el resto!
 
Intentando empezar por el principio –gracioso esto después de cuatro párrafos-, por lo que se percibe de primeras dadas, salta a la vista que Volvo ha evolucionado. Y los usuarios lo han entendido y se lo agradecen de la manera que saben, haciéndoles líderes, con este producto, de los todoterrenos medios, con más de mil unidades vendidas en el último mes. Y es que este XC60 entra por los ojos. Es un comodín al que se puede mirar con anhelos de utilitario, todoterreno, SUV e incluso deportivo, debido a una línea estudiada al milímetro y que potencia sobremanera la aerodinámica y el gusto por el detalle, logrando la simbiosis perfecta entre vehículo de recreo, de uso turístico y lúdico, con el coche apto para el día a día más agotador, donde su seguridad, su solvencia en materia de capacidad y potencia, no te darán más que alegrías al final de jornada.
 
Sin renegar del ADN de la casa nórdica, el frontal estilizado destaca sobremanera, casi tanto, como la zaga, donde los pilotos traseros –me traen loco con sus sugerentes y deslizantes líneas- toman el protagonismo. Sus formas, sinuosas e insinuantes, encierran el secreto, para mí, de la nueva Volvo. Algo excitante, sugerente, dinámico… y seguro.
 
Este XC60 encierra en sus 4,63 metros el secreto del santo grial. Hasta que pruebe la gama alta de Mercedes, que suele ser la referencia en sistemas de seguridad activa y pasiva, puedo decir, sin miedo a equivocarme, que es el vehículo más seguro que he probado en mi vida. Casi me vería obligado a publicar esta crítica por entregas para enumerar y explicar todos los dispositivos de seguridad que encierra en sus casi dos toneladas de peso esta unidad probada. El chásis activo Four-C encierra en sí mismo la síntesis de todos los dispositivos que monta. Control de velocidad adaptativo (mide la distancia entre el coche de delante y el propio vehículo, frenando y acelerando en función de la cercanía del obstáculo que tenga delante, un eficaz sistema de control de alerta del conductor que te ‘invita’ a tomar un café o a hacer una pausa si detecta signos de cansancio o fátiga en el piloto, el sistema BLIS que elimina los puntos ciegos con un avisador lumínico, la posibilidad de utilizar el ‘volvo on call’, un botón que te sacará de apuros en el hipotético caso de que te quedas tirado, el control de distancia de aparcamiento mediante indicaciones sonoras, airbags de techo laterales, RSC (Control de Estabilidad Antivuelco), WHIPS (Sistema de protección contra latigazos cervicales), asistencia en frenada de emergencia, airbags de dos etapas en conductor y pasajero, SIPS Airbags, control de descenso de pendientes, sistema de aviso de cambio de carril involuntario, City Safety que te avisa en ciudad mediante un avisador rojo en el parabrisas, encima del salpicadero, de la peligrosa cercanía a un vehículo, el IDIS (Sistema inteligente de información para el conductor, DSTC (Control Dinámico de Estabilidad y Tracción), posibilidad de elegir entre tres modos de suspensión, Confort, Sport o Advanced, para primar la comodidad en terrenos bacheados o pistas rotas (Confort), o reducir, en Sport o Advanced, al máximo, el balanceo de la carrocería hasta límites extremos cuando la vía presenta un asfalto impecable… ¡y todo esto sólo hablando de dispositivos de seguridad!
 
Eso sí, notarás algo de balanceo si apuestas por la opción confort cuando las rectas se vuelvan curvas, amplias o no. Dale al botón optando por una de las otras dos posibilidades con urgencia.
 
Tampoco hay que ocultar la evidencia, ya que numerosos de estos sistemas hay que pagarlos aparte, pero es que casi te diría que son necesarios en los tiempos que corren. Pero también es cierto que todos te pueden salvar la vida y que, en el caso de Volvo, están afinados hasta el extremo; difícil, difícil intentar buscarle pegas en cuanto a funcionamiento e idoneidad en su trabajo. He hecho la prueba, por ejemplo, del drive alert, cerrando o entrecerrando los ojos adrede, y en menos de 15 segundos ya me había saltado la alarma. Todos y cada uno de los dispositivos tienen su porqué y te pueden salvar la vida. El precio, casi, es lo de menos, porque… ¿cuánto vale una vida?
 
Hasta alguien poco hábil en estos terrenos es capaz de darse cuenta que el apartado de la seguridad es el más destacable en Volvo, pero si pasamos a hablar, por ejemplo, del motor, se pone de manifiesto que la evolución no ha sido pequeña. Los chicos de la marca sueca han cogido su ya experimentado motor diésel de cinco cilindros y han logrado un doble objetivo antagónico: han sacado veinte caballos más de potencia a un bloque ganador, reduciendo, a la vez, el consumo, para dejarlo en unas cifras oficiales –las reales son un poco superiores- espectaculares. Después de casi mil kilómetros, preferentemente en ciudad y, sobre todo, en carreteras reviradas y con desniveles, amén de algún que otro camino malsano y rotito, el XC60 no ha pedido más de diez litros a los 1 kilómetros. Y todo ello moviendo una caja que roza las dos toneladas en orden de marcha. De nuevo hay que abrir la boca ante la avalancha de datos. Y esta cifra sería mejorable si la tracción total permanente fuese desconectable, ya que un litrillo largo nos podríamos ahorrar, pero tampoco es el momento de ponerse melindrosos. En cualquier caso, pese al peso elevado, la agilidad, gracias a un motor poderoso, es la nota predominante de este tragamillas todoterreno.
 
La caja de cambios automática de seis marchas admite el cambio secuencial, y no tiene fisuras. Reacciona relativamente rápido –sin ser ejemplar- y la ausencia de baches hasta poco más allá de las 4.0 revoluciones es loable. Empuja con contundencia, sin apenas ruido, y no exige esfuerzos de ningún tipo a la hora de evaluar la sensibilidad del tacto del pedal del acelerador, muy pero que muy trabajado.
 
Si pasamos al interior, más de lo mismo. La calidad, el esmero, el diseño y la funcionalidad son los ideales que han guiado el trabajo de la marca nórdica. Algunas veces no han acertado, como en el funcionamiento del navegador. Es terriblemente contradictorio que los únicos tres botones con los que se acciona el navegador estén ocultos detrás del volante, y que sólo el conductor tenga acceso a ellos, ya que sería muy peregrino que el copiloto, si lo hubiere, se pusiera a tocar ahí. Además, su manejo no es el más intuitivo del mundo. Siguiendo con la consola central, orientada hacia el conductor, tenemos la genealogía Volvo en evidencia, con sus peculiares mandos para el sistema de aireación. Quizá se abigarren muchos botones en el centro del panel, siendo relativamente fácil accionar el aire acondicionado en vez de el volumen de la música, o el regulador de temperatura, pero es cuestión de tiempo el habituarse.
 
¡Vaya! Hemos empezado a hablar del interior sin darnos cuenta, sin abrir el coche… bueno, sí. Es que no hace falta sacar la llave-llavero del bolsillo. El sensor reconoce su cercanía y se activa sin emitir sonidos o destellos. Discreto a más no poder. Tu mismo puedes programar si sólo quieres que se libere la puerta del conductor, las delanteras, o todo el coche. Pisas el freno, presionas el botón respectivo, y ya puedes disfrutar con el leve ronroneo del D5. Mmmmmm.
 
En cuanto al volante -con sus lógicos botones para el sistema de audio, el control de velocidad y distancia de seguridad-, y el cuadro de mandos, pocas pegas se puede poner cuando todo está en su sitio, ordenado y más que legible. Quizá la ruleta del ordenador de abordo sea algo dura, tanto, que te hace imposible girarla sin soltar previamente la mano izquierda del volante. Los múltiples botones también se diseminan por el reposabrazos y por la parte izquierda del panel, pero esta vez sí la intuición es una gran aliada.
 
Los más de cuatro metros y medio de vehículo dan para mucho. Todos los ocupantes tienen espacio suficiente, y también hay un número más que razonable de huecos para todos los objetos que se te ocurran. La posición del conductor, regulable en nuestro caso de manera electrónica, es envidiable, un punto por encima de los coches normales, aumentando aún más la ya de por sí espectacular e inigualable sensación de seguridad. El punto criticable a los asientos, comodísimos por otra parte, sería que no recogen del todo bien cuando te acercas al límite en terrenos sinuosos, asfaltados o no. El maletero es amplio y bien estructurado, pero con todo y con eso no tendría el sobresaliente de no ser por una boca de carga plana que facilita enormemente la introducción de maletas o cualquier tipo de bulto. Además, el doble compartimento inferior para ordenar las cosas y el cubremaletero, tipo Saab, ayudan aún más a mantener la estética del vehículo.
 
Las nuevas tecnologías tampoco son incompatibles con la idea de seguridad, que utiliza, por supuesto, muchos de estos nuevos elementos electrónicos. Ahora, me refiero, a las que hacen mucho más fácil la vida en el interior del coche. Hasta un terminal de teléfono tiene el acabado Summum en el interior del reposabrazos central, donde no puede faltar, por supuesto, la conexión para el i-pod o por USB.
 
El apartado pecuniario se abre y las cifras tienen algún cero que otro. El Volvo XC60 no es barato ¿O sí? Arranca el D5 AWD en 39.9 euros. El acabado Summum ya sale por casi seis mil euros más, pero viene con cuero, navegador, xenón direccional y bastantes cosas más. Si añades algún extra más con el que contaba nuestra unidad, como el AWD permanente (2.112), el pack Safety (2.188), la pintura metalizada (756), el chasis activo (1.620) el asistente de aparcamiento (289) los asientos calefactables (363) y el Volvo on call (1.722) nos vamos a algo más de nueve millones de las antiguas pesetas. Lo dicho, nada barato, pero terriblemente competitivo si lo comparamos con los Premium habituales, generalmente, peor equipados en materia de seguridad y bastante más caros.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Casi diría que es el ‘coche total’. Tengo un conocido al que le he dicho que no se puede perder esta crítica y, conociéndome, me confiesa: “mejor no la leo porque si no me lo acabaré comprando”. No tengo más remedio que darle la razón. Comprando este coche no te vas a equivocar nunca. Y si te equivocas, seguramente, él rectificará por ti.
 

UN COCHE PARA…

…aquéllos elegidos que saben discernir entre lo bueno, lo muy bueno, y la compra maestra. O para los que se dejen guiar (frase con varios significados válidos en este contexto). No es un automóvil barato, pero si encaja con el perfil de lo que buscamos, sólo puedes acertar. Vale para todo, desde pistas rotas hasta como salón rodante por las mejores autopistas. Todo ello con un espacio notable y con unas aptitudes espectaculares en cualquier tipo de situación.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 850 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) – 35%-45%-20%
 
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Volvo XC60 D5 AWD Summum


Cubicaje / Potencia: 2.400 cc – 5 cilindros - 205 CV a 4.000 RPM
Caja de cambios: Automática Geartronic de 6 velocidades
Alimentación: Diésel turboalimentado
 
Longitud / Anchura / Altura: 4.628 / 1.891 / 1.713 mm
Distancia ejes: 2.815 mm
Maletero: 495 litros
Nº plazas: 5
Neumáticos: 235/60/R18
Tracción: Total AWD
Frenos: Discos ventilados 302 mm (det) ; discos ventilados 328 mm (del)
 

Aceleración 0-1 km/h: 8,9 seg.
Velocidad máxima: 205 km/h
Capacidad depósito combustible: 70 l.
Peso en vacío: 1.890 kilos
Par motor: 420 Nm / 1.5-3.250 RPM
Emisiones CO2: 199 g/km


Consumos oficiales:

Extraurbano: 6,1 l/1km
Urbano: 10,1 l/1km
Mixto: 7,5 l/1km


Bien:
Infinidad de elementos de seguridad
Tres especificaciones de suspensiones
Motor y cambio, potentes y refinados

Menos bien:
Excesivo balanceo en posición ‘confort’
Complejo, con múltiples botones
Los asientos no sujetan todo lo que sería deseable
 
Precio: Desde 39.900 euros
 

Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net