Prueba del RENAULT MÉGANE Coupé dCi 130 - ¡Qué bonito!

Por sa , 01/06/2009

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Prueba del RENAULT MÉGANE Coupé dCi 130 - ¡Qué bonito!
Hacía mucho tiempo que un coche no me llegaba tan dentro por estética. Renault ha dejado por fin los diseños arriesgados a un lado y con este Coupé de bella factura vuelve por la puerta grande al segmento de los compactos.




Mires por donde lo mires, llegarás a la misma conclusión que nosotros. Una obra de arte.
Después de sonoros fracasos estéticos como Modus, Vel Satis (aunque a mí me gusta), Mégane II o Avantime, por fin Renault recupera con pulso firme el trazo estético de la vanguardia y corona con mil y un detalles lo que me parece una pasada de coche. Desde el frontal, hasta la maravillosa trasera, pasando por detalles como los pilotos traseros, los ‘colmillos’ flanqueando la toma de aire delantera, la zaga, las líneas horizontales del techo y la cintura… madre mía… ¡qué bonito!
 
Lejos del berlina de cinco puertas, más discreto pero más práctico, este coche tiene un objetivo claro en los jóvenes… aunque sé de buena tinta –he currado un año para la marca del rombo- que incluso en la fábrica de Palencia, donde se fabrica en exclusiva, hay mucho ‘madurito’ que peina canas que se quedaría con el tres puertas antes que con el de cinco sin dudarlo.
 
Una vez recalcada la matrícula de honor en estética y diseño, obviamente, ésta esclaviza en parte el interior, de ahí que nos encontremos con unas plazas traseras algo angostas, ya que el techo baja de manera pronunciada hasta el maletero. Un detalle que no debe escapar al que pretenda hacer viajes largos con adultos detrás, algo que quedará en meramente anecdótico si lo tuyo es conducir en solitario o en pareja… ¡o te importan poco los que vayan detrás! La visibilidad trasera es otro aspecto en el que no sale demasiado bien parado. La luneta trasera es bastante pequeña y elevada.
 
La unidad probada monta el motor dCi de 130 caballos y cambio manual de seis marchas. Fiel a nuestra habitual política de sinceridad, lo mismo que alabo la estética de este coche, tengo que ponerle un negativo a este propulsor. Con 130 caballos no le pido que empuje con rabia ni que tenga un par espectacular, pero si me hubieran dicho que estaba probando el 105 me lo habría creído a pies juntillas. Quizá con unas relaciones de cambio poco acertadas, el Mégane no brilla ni en aceleraciones, ni en recuperaciones… ¡ni en consumo! Después de 1.3 kilómetros por todo tipo de carreteras, y con todo tipo de conducción, la cosa se quedó en más de siete litros cada cien kilómetros, peaje que se pagaría con gusto si las aceleraciones fueran brutales o a partir de alguna zona del cuentavueltas el empujón fuese ejemplar… pero nada de nada. Esta cifra está muy pero que muy alejada de las oficiales declaradas por Renault, lo que da bastante que pensar. Por debajo de 2.5 revoluciones el motor está prácticamente muerto y entre 2.5 y 3.0 vueltas la cosa se anima mínimamente, hasta las 4.5, pero la entrega de potencia es tan lineal, discreta y sosa que de verdad que, esperando que mi unidad pudiese tener algún problema por falta de rodaje, seguro que no será extensible al resto de sus hermanos. Se puede decir que el coche es tan bonito por fuera y por dentro que se merece un motor con más rabia y posibilidades para ‘jugar’ con él.
 
Aclarado el tema del motor, vuelven los parabienes al hablar de la sensación dinámica de este coupé del que estoy perdidamente enamorado. Encadena las curvas con una maestría ejemplar, sin ningún tipo de fatiga, con asientos (regulable electrónicamente el del conductor) que recogen de fábula y la rotunda certeza de que el coche va a ir siempre por el sitio y va a obedecer tus cambios de dirección sin rechistar y mejorando por arte de magia la trazada marcada pisando con un aplomo de excepción.
 
El interior también es brillante. Es cierto que la unidad disfrutaba del acabado Privilège, que sale por 24.0 euros, a lo que había que sumar otros cinco mil y pico por los extra que montaba, pero el salpicadero en negro tenía un tacto fenomenal, proyectando calidad por todas partes. El navegador, el cuero de los asientos, el tacto del volante y la cantidad de gadgets tipo limitador y regulador de velocidad, luces xenón y limpiaparabrisas automáticos, techo panorámico –que te quedas con inmensas ganas de que se pueda abrir del todo- y demás, redondean una factura que por poco no llega a los 30.0 euros, ¡ojo! un precio tan competitivo que se me antoja casi imbatible para la competencia a igualdad de condiciones.
 
En tecnología tampoco vas a pillar desprevenido a ‘mi’ Mégane Coupé. La llave ha sido sustituida por una tarjeta que detecta los sensores del coche en cuanto te acercas. No es necesario introducirla en ningún lado, aunque puedes hacerlo si te molesta en el bolsillo. Con un simple botón, el coche arranca y te olvidas de todo. Y nada de frenos de mano aparatosos. El asistente se hace mediante botón, y cuando apagas el motor automáticamente se activa, ideal para despistados, lo mismo que los retrovisores, que se abaten eléctricamente mediante botón aunque ya hayas apagado el coche. Si el despiste continúa y no te acuerdas de cerrar el coche, tranquilo. Cuando el sensor deja de percibir la tarjeta, se cierra automáticamente: gracias Renault.
 
El Mégane Coupé ha crecido con respecto a la anterior generación. Sus casi cuatro metros y treinta centímetros son el secreto de muchas de las bondades de su calidad de rodadura. Además, el maletero se ha beneficiado enormemente, y sus 377 litros, sin ser la panacea, son un punto más a sumar en un coche de línea tan marcadamente coupé como éste. La batalla, de 2.640 milímetros, se acerca a cotas de berlina, y sin perder manejabilidad gana una barbaridad a todos los niveles. Para más inri, la dirección, punto débil del Mégane II, ha sido revisada y mejorada. Mucho más firme y precisa… es toda una delicia.
 
Sentado a los mandos, te das cuenta de lo estudiado que está todo. El diseño no se les ha acabado en el exterior y eso siempre es de agradecer. La resolución de la consola central es ejemplar. Los mandos del sistema de climatización, especialmente las palancas para subir y bajar la temperatura, me encantan, y el mismo diseño sigue el sistema de sonido, aunque su funcionamiento no es tan intuitivo como sería deseable. El navegador dispone del mando en la zona del freno de mano, al estilo de BMW, y aunque te costará cogerle el aire, en unos minutos podrás disfrutar de todas sus bondades. El habitáculo goza de un desahogo más que aceptable, aunque al subirte por primera vez al coche piensas que el retrovisor interior quizá se han pasado en tamaño y está demasiado centrado y cercano, quitando demasiados centímetros de visibilidad delantera.
 
Dispone de huecos suficientes para vaciar bolsillos, sin ser un prodigio, hasta que te das cuenta que bajo los pies de los asientos delanteros dispones de un espacio extra para cosas no tan habituales o que siempre debes llevar, como la documentación si no la quieres llevar en la guantera, el chaleco, o algún objeto que no sea de primera necesidad. Chapeau para esto, y para el reposacabezas activo… una pasada avanzar un poco su situación para lograr la perfecta sujeción de la cabeza. Si pusieran el cinturón de seguridad un poco más cerca de la oreja izquierda y no tan atrás, que hay que hacer un esfuerzo extra para cogerlo antes de ponértelo, mejor que mejor.
 
Seguimos sentados al volante y no puedo pasar de comentar dos cosas. Una no es muy buena, y es que han querido descargar el frontal del volante de mandos, dejando los casi imprescindibles del limitador de velocidad de crucero, y han agrupado el resto de manos libres para el móvil, volumen y sistema de audio en uno más gordo y detrás de la parte derecha, pero tan mal puesto… que puede pasar desapercibido si no investigas, de lo gordito, pequeño y pegado a la columna de dirección que está. Siempre tendrás que tocarlo a ciegas, porque queda absolutamente tapado por el volante. En el lado positivo, me encanta las señales luminosas en el salpicadero cuando activas el regulador de velocidad, con señales verdes y rojas cuando vas por encima o por debajo de la velocidad estipulada, siempre rodeando la inmensa pantalla central donde aparece la velocidad en números digitales. Quizá la información del ordenador de a bordo podría ser más completa (no te dice el tiempo que llevas conduciendo o en algún parcial), pero es de fácil lectura y manejo, y tampoco nos vamos a poner puntillosos en un apartado que casi siempre es un extra.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN…
 
El paso adelante de Renault, en cuanto a calidad general, diseño y precio final hacen de este Mégane Coupé una compra más que aconsejable. Quizá equipado con otra motorización con más mordiente el binomio carrocería-propulsor sería casi imbatible, pero no hay que llevarse las manos a la cabeza: este coche es una pasada y, en mi caso particular… puede ser el próximo inquilino de mi garaje.
 
UN COCHE PARA…
 
Gente enamorada del diseño, que quiere un producto diferenciado del resto de coches, y que es divertido y tiene ganas de divertirse. Generalmente jóvenes… y no tan jóvenes, con un mínimo de adrenalina corriendo por sus venas. De espíritu atrevido y desenfadado, para aquellos que quieren algo más que cuatro ruedas y un volante.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.3 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) – 20%-40%-40%
 
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Renault Mégane Coupé dCi 130 cv Privilege



Cubicaje / Potencia: 1.870 cc – 130 CV
Caja de cambios: Manual 6 velocidades
Alimentación: Gasóleo – Inyección directa + Common Rail y Turbo
 
Longitud / Achura / Altura: 4.299 / 1.804 / 1.423 mm
Distancia ejes: 2.640 mm
Maletero: 377
Nº plazas: 5
Neumáticos: 205/50R17
Frenos: (del) Discos ventilados de 280mm (det) Discos macizos de 260 mm
 
Aceleración 0-1 km/h: 9,5 seg.
Velocidad máxima: 210 km/h
Capacidad depósito combustible: 60 l.
Peso en vacío: 1.3 kilos
Par motor: 3 nm
Emisiones CO2: 134 g/km

Extraurbano: 4,4 l/1km
Urbano: 6,2 l/1km
Mixto: 5,1 l/1km

Bien:
El diseño exterior es impactante. Muy bonito
Sensación de calidad interior
Fantástico en carreteras reviradas

Menos bien:
Visibilidad trasera
Palanca con botones tras volante que no se ve
Justo en las plazas traseras
 
Precio: Desde 24.000 euros
 

Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net