Prueba del RENAULT LAGUNA COUPÉ 3.5 V6 Aut. Initiale – Clase preferente

Por sa , 08/09/2009

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Prueba del RENAULT LAGUNA COUPÉ 3.5 V6 Aut. Initiale – Clase preferente
No, no es alemán. Es francés, se llama Renault Laguna Coupé y con este V6 de 240 caballos, un diseño moderno y un precio competitivo debería haber puesto en jaque a la armada teutona. Argumentos no le faltan a este generalista con aires de grandeza.




Sin embargo, es casi inexplicable, aunque hablando con propiedad sería mejor decir, es poco entendible, como un coche, que te da lo mismo o incluso más que Mercedes, Audi, o BMW, costando una media de 10-15.0 euros menos, puede no tener el éxito que se merece. ¿Acaso vivimos en una sociedad donde la imagen lo es todo? ¿Tan miopes somos que la apariencia rige nuestras vidas? En fin… voy a intentar dejar las cuestiones filosóficas a un lado porque si sigo por este camino llegarás al final sin saber cómo va este Renault Laguna Coupé y, encima, te habrás tragado ‘una chapa’ que acabará poniéndote de tan mala leche como a mí.
 
Este Laguna Coupé es un cochazo. Ya está. En mi libro de notas siempre divido la hoja en dos, longitudinalmente. A la izquierda escribo los detalles que me gustan y a la derecha los que no. Os puedo asegurar que no había visto nada tan descompensado desde el ‘head to head’ en calificación de Fernando Alonso y Nelsinho Piquet en el equipo Renault de Fórmula 1. Claro que hay cosas criticables y que se pueden mejorar en el deportivo de la marca del rombo, pero son tan poquita cosa comparado con sus bondades y detalles de calidad, que de verdad que no me explico como una relación calidad/precio tan ventajosa no rompe a vender en el mercado.
 
Cuando vi esta berlina-coupé por primera vez –entonces trabajaba para Renault, casualidades del destino- me vino a la cabeza la imagen de un tiburón ballena. Visto por delante, su enorme parrilla con una gran rejilla que esconde los conductos de ventilación del potente propulsor se asemejan enormemente a la bocaza del escualo más grande del planeta. Formas anchas, macizas, envolventes, rotundas, una sensación de fuerza en el eje delantero como pocas veces se ha visto en el diseño automovilístico. Visto de perfil, los que tenemos una edad que, aún siendo jóvenes, ya peinamos alguna cana, y nos gusta esto de los coches, recordamos en cero coma la silueta de uno de los coches emblemáticos de hace tres o cuatro décadas, nada más y nada menos que el mítico Alpine.
 
Este Laguna Coupé se puede considerar digno heredero del histórico Renault, aunque es cierto que ha apostado por perder algo de deportividad a cambio de un confort y un status capaz de rivalizar con los Premium alemanes. El voladizo trasero, que alarga su línea hacia el final del maletero, me parece una de las formas más sinuosas y cautivadoras desde la última vez que vi el calendario Pirelli con el canal plus de fondo un sábado por la noche. Es, sencillamente, imbatible. Si das un par de pasos y te sitúas justo en la zaga, detrás del vehículo, enseguida habrá dos cosas que te llamen la atención. La primera de ellas, obvio, es la doble salida del tubo de escape, absolutamente necesaria cuando nos traemos entre manos un V6 de 3,5 litros de cubicaje. La segunda es otro guiño al diseño de vanguardia. Los pilotos traseros, estrechos y alargados, coquetean con lo que parecen, o en realidad son, pequeñas flechas que simulan ir hacia el exterior. De verdad que un sobresaliente en diseño.
 
Sin embargo, quizá en su anhelo por dotar al conjunto de un confort y una comodidad en marcha infinita está el pecado, ya que quizá el tarado de suspensiones y amortiguaciones sea un pelín más blanda de lo deseable cuando bajo el capó hay 240 caballos, haciendo que pierda algo de efectividad en carreteras viradas y en cambios de dirección más o menos bruscos. La apuesta de Renault está clara. Prefieren llegar al tipo entrado en edad, hecho a sí mismo y con muchas ganas de vivir y con más ganas aún de que la gente sepa que ha llegado a la cima, que a su vecino, algo más joven y que le gusta más la deportividad que la representatividad. Es por ello que quizá sea este el único apartado, además de en la imagen de marca, donde Renault esté un escalón por debajo de BMW o Mercedes, por poner un simbólico ejemplo. Estamos seguros de que si este propulsor estuviera asociado al sistema 4RD de Renault, que otorga un aplomo increíble –hay que probarlo- al coche, las apreciaciones cambiarían. El 4RD consiste en un sistema que hace que las 4 ruedas giren, un eje para cada lado, bien a bajas velocidades, para aparcar y maniobras parecidas, o a alta velocidad, haciendo que el coche vaya, auténticamente, sobre raíles. Si no has probado nada parecido no te darás cuenta del plus de seguridad que otorga, aunque es cierto que tan solo está disponible en el 205 CV gasolina y en el 180 diesel.
 
El motor tampoco es lo que más brilla en la reluciente figura del Laguna Coupé. En la época del downsizing, no me explico cómo es necesario un V6 de 3,5 litros para obtener ‘sólo’ 240 caballos. El motor es muy suave, entrega su potencia linealmente y con cierta contundencia, quizá no toda la esperable debido a la apuesta de los chicos de la marca del rombo ya antes mencionada, pero el consumo es la mayor penalización de este conjunto, ya que, en circunstancias normales, en circulación mixta, se me ha hecho muy difícil bajar por poco de los 11 litros a los cien. Asociado a una caja de cambios automática de seis velocidades, una vez más nos encontramos con una infinita suavidad como sello lacrado en todos los apartados visibles. No está a la altura de las mejores, pero no es de las peores, y su reacción al gas está en la media. Más criticable sí es, quizá, una palanca tan voluminosa. Para mi gusto se han pasado un poco, pero para gustos, los colores. Lo que no se puede regatear es el esfuerzo y empeño que han hecho en la marca francesa para aislar todo tipo de ruidos ajenos a la marcha. Aerodinámicamente un diez, ayudando de nuevo a construir una arquitectura ejemplar a nivel de confort, dinamismo y calidad de rodaje.
 
Finiquitado el coche por fuera y en su apartado mecánico, pasamos al interior… y es mejor que la primera vez que abran la puerta lleven el pañuelo en la mano, porque lo necesitarán para recoger la baba. Además, podrán limpiarse con cualquiera de las dos manos, porque antes de entrar ya empiezan las bondades tecnológicas de este coche. Simplemente con llevar la tarjeta en el bolsillo, el vehículo la detecta y desactiva el dispositivo de cierre de las puertas. Así de fácil. Te sientas, te pones el cinturón, das al botón de arranque, y hasta luego. Y lo mismo para salir. No te tienes que preocupar ni de quitar la música, que cesa en cuanto abres la puerta. Sin sacar la llave del bolsillo, el coche detecta cuando te alejas y con un leve toque del claxon y un guiño de intermitentes te indicará que se ha cerrado a la vez que se pliegan los retrovisores automáticamente. Casi, casi ciencia ficción, en aras, una vez más, de la máxima comodidad.
 
La sensación de espacio también es un dato importante, algo que percibirás a buen seguro nada más entrar. Es un dos puertas, es un coupé, con el techo en marcado descenso en las plazas traseras, pero estas van situadas en una posición que permiten ir detrás sin ningún tipo de agobio. Sería ridículo que así fuera teniendo 4,64 metros de coche a nuestra disposición. El espacio en las plazas traseras no compromete en absoluto el maletero, que con 423 litros cumple su función a las mil maravillas. Si necesitas más espacio, no hay problema. En Renault han pensado en todo, y la clase, la categoría y la elegancia no va reñida con la practicidad: los asientos traseros son abatibles 60/40, así que en caso de tener que transportar bultos largos, lo podrás hacer sin problemas. Que tomen nota los demás. Espectacular.
 
He hablado del espacio pero no sé si esa sensación llega antes a los sentidos que la de calidad. Ahora mismo lo dudo. En el caso hipotético de subir a alguien con los ojos vendados y tapar los logos de Renault, a buen seguro que todos pensarían en Mercedes, Audi o Volvo. Los detalles están cuidados hasta la saciedad. Todo es claro, legible, en su sitio, con materiales selectos y una sensación de bienestar que casi te asusta. No necesitas mucho tiempo para sentir que llevas conduciendo ese coche toda la vida. Dios, lo que me ha costado devolverlo. Y es que con este Lguna Coupé todo parece tan sencillo… freno de parking asistido, control de presión de neumáticos, regulador-limitador de velocidad, Bi-xenon direccionales, radar delantero y trasero para aparcar, luces y limpiaparabrisas automáticos, lavafaros, climatizador bizona, asientos multirregulables eléctricamente y calefactables, volante de cuero achatado en su parte inferior, sistema de navegación y de audio MP3 Bosé, bluetooth, tapón de gasolina integrado en la tapa de la bocana de llenado… y todo ello presidido por una tapicería de cuero camel absolutamente envidiable. Vamos… que si me dicen que el coche vale 15.0 euros más me lo creo a pies juntillas.
 
Renault se ha currado bastante la oferta disponible, principalmente en diesel. Por poco más de 32.0 euros tienes un Laguna Coupé con un motor 2.0 dCi de 150 caballos. El tope en diesel está en los 235 caballos del 3.0 V6. En gasolina la unidad probada es el tope de gama. La otra motorización que funciona con este combustible y que cuenta con el sistema 4RD es el 2.0 T de 205 caballos.
 
Está claro. Lo que más juega en contra de este coche son los prejuicios de su imagen Renault y tradición generalista. Es el único lastre que soporta, pero amigo, ¡qué lastre!, porque da lo mismo si echas en falta levas en el volante o no, son detalles sin ninguna importancia. Volviendo a lo que decíamos al principio. Parece que hemos llegado a un punto en el que a la gente le da igual llevar un coche malo si en el morro lleva el emblema de Mercedes o BMW. Ojo que no quiero decir que estos sean malos coches, pero está claro que en el mundo de la apariencia que parece que vivimos un Renault parece que no juega en la misma liga que los Premium alemanes aunque haya dado sobradas muestras de ser capaz de derrotarles en campo contrario. Y clase, lo que se dice clase, este Laguna Coupé la tiene hasta decir basta.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Si tienes el dinero en el bolsillo y te haces con un Laguna Coupé como el que hemos probado te doy mi palabra de que no te habrás equivocado. Según pase el tiempo te darás cuenta de que llevar un rombo en la calandra no significa nada malo. Es que ni te vas a acordar, al sentirte abrumado por un cúmulo de sensaciones placenteras a los mandos de un señor coche.
 

UN COCHE PARA…

…un tipo con clase. Un tipo que no mira marcas, sino el producto en su conjunto, valora lo que le ofrecen y sabe apreciar la calidad. El target de Renault a buen seguro será maduritos con buen porte y que todavía se levantan por la mañana con una sonrisa, sabedores que si necesitan darse una alegría a los mandos de un buen coche, van a poder hacerlo.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 7 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 35%-30%-35%
 
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Renault Laguna Coupé 3.5 V6 Aut Initiale
 

Cubicaje / Potencia: 3.498 cc - 240CV a 4.4 RPM

Caja de cambios: Automático-secuencial de 6 velocidades

Alimentación: Gasolina, inyección multipunto secuencial
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.643 / 1.810 / 1.4 mm

Distancia ejes: 2.693 mm

Maletero: 423 litros

Nº plazas: 4

Neumáticos: 225/45 R18

Tracción: Delantera

Frenos: Discos ventilados de 320 mm (del) / Discos ventilados de 3 mm (det)
 

Aceleración 0-1 km/h: 7,4 segundos

Velocidad máxima: 245 km/h

Capacidad depósito combustible: 66 l.

Peso en orden de marcha: 1.522 kilos

Par motor: 330 Nm / 4.4 RPM

Emisiones CO2: 238 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 7,4 l / 100 kms

Urbano: 15 l / 100 kms

Mixto: 10,0 l / 100 kms
 

Bien:
Calidad y acabados premium

Suavidad y confort

Tecnología y habitabilidad


Menos bien:
Mucho cubicaje para 240 CV

Consumo elevado

Se echan de menos las levas en el volante
 
Precio: Desde 42.550 euros
 

Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net