Prueba del LANCIA DELTA 1.8 DI T-Jet – La più bella macchina: belliiiiisssssssssima

Por sa , 21/12/2009

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Prueba del LANCIA DELTA 1.8 DI T-Jet – La più bella macchina: belliiiiisssssssssima
Precioso. A nivel estético este nuevo Lancia Delta, que tanto se ha hecho esperar, cumple con las expectativas más ambiciosas en cuanto a estética y diseño. La última creación de Lancia hace crecer al Delta en todos los apartados.




Decir las palabras mágicas ‘Lancia Delta’ en el mundo de la automoción no es cualquier cosa. No estamos hablando de un coche de medio pelo, de uno más. Estamos hablando de un vehículo que ha marcado una época. Muy joven tienes que ser para no recordar la gloriosa época de los ‘Integrale’ con tracción total que parecían imbatibles, mismo para los Audi Quattro o los Toyota Celica en el Mundial de Rallies. Los italianos consiguieron compactar la esencia racing en un coche de poco más de cuatro metros que destilaba adrenalina en cuanto arrancabas el motor.
 
Ahora podemos decir, más para bien que para mal, que el Delta se ha hecho mayor, y no sólo en lo físico, ya que ha pasado a medir más de cuatro metros y medio. Se ha hecho mayor también por exigencias del guión, ya que dentro de la casa italiana es Alfa la que lleva el broche de los coches deportivos y con espíritu juvenil, siendo Lancia el estandarte de la clase, la elegancia y el ‘saber estar’, de ahí que el Delta haya perdido algo de ímpetu para aquilatar finura y distinción mires por donde lo mires. Probamos en esta ocasión, como guiño al pasado, a los orígenes, a la esencia del Delta, el propulsor 1.8 DI T-Jet que arroja ni más ni menos que 2 caballos. Sin duda, el coche es una delicia para los que tuvieron la suerte de conducir, en su juventud, el antiguo Lancia Delta. Han pasado los años, y comprueban como el vehículo que marcó una época en sus vidas ha crecido y madurado con ellos hasta llegar a una exquisita elegancia que hará sonreír a los que en su día disfrutaron con el nervioso y explosivo Delta.
 
Es imposible empezar a hablar del último producto de Lancia –que nos raciona sus novedades con cuentagotas en la última década- sin comentar nada de su increíble diseño. El ejercicio de estilo ha sido un auténtico derroche. Se puede decir que no hay centímetro cuadrado, en el exterior o en el interior, que no haya sido dotado de vida propia por el lápiz de los diseñadores y de los estilistas de la casa. Es abrumador tanto detalle, tanto gusto por la distinción, tanto derroche de facultades concentradas en un habitáculo o en una carrocería. Desde el doble techo acristalado, los pilotos y los faros con tecnología led, más agresivo por delante, más clásico y retro por detrás, unas llantas preciosas, una línea de ensueño… y dentro… una grafía casi barroca para el cuadro de mandos, una piel en la tapicería, con los logos grabados en la cabecera, espectaculares, una palanca revolucionaria, los símbolos de la ‘D’ de Delta por doquier, navegador en color futurista, consola central medio nacarada, medio plateada… en fin, arrebatador. El Lancia Delta es arrebatador, un maduro que te subyuga con la mirada, con la seguridad de que lo que estás viendo encierra aún mil y una maravillas.
 
Sin embargo, y aquí empiezan los peros, la promesa de lujuria desenfrenada con tanta clase como una cena romántica en el restaurante de la azotea del hotel más caro y con las mejores vistas de la ciudad con caviar, fresas y champán francés se queda en… sensaciones encontradas. Sobre todo para los que valoren las sensaciones puras en contacto con el asfalto. Más que nada porque, a pesar de los 2 caballos y de una clase que se desborda por las propias ventanillas, una vez sentado al volante, el coche ha prometido tanto que esperas que mantenga o incluso supere al Lancia Delta que todos tenemos en la cabeza, la referencia a finales de los 80. Y está muy lejos. La potencia de los 2 caballos, en el caso de la versión probada, está ahí, acelera de 0 a 1 en poco más de siete segundos y se ‘siente’ ese empuje en la arrancada… pero, efectivamente, el Delta ha madurado, se ha hecho mayor, y si te acercas a él con los ojos del adolescente que envidiaba a cada uno de los que pasaba por delante a los mandos del Delta, te habrás equivocado totalmente.
 
Lo que más llama la atención es el tarado de las suspensiones, que son bastante blandas, enfocadas, sin duda, al galán madurito que al joven purasangre que busca diversión al volante. No digo que no te puedas divertir con este Lancia, no te equivoques, pero en la ecuación deportividad/confort, en la marca italiana han apostado todo a este último apartado, y lo han hecho sin rubor. El nombre se ha mantenido, pero todo lo demás ha cambiado. La deportividad, la raza, la rabia, el sonido inconfundible se ha convertido en suavidad, placer de conducción, confort, diseño italiano en definitiva. Quizá el fallo haya sido mantener el nombre, porque uno y otro no se parecen en nada. Obvio que se ha mantenido la denominación Delta porque es un nombre mítico que vende por sí solo, pero este coche que hemos probado no se parece en nada. ¡Es que es completamente distinto en todo! En concepto sobre todo, pero también en medidas, en posicionamiento en el mercado, en perfil del cliente, todo.
 
Ahora bien, si te acercas a este coche con otra mentalidad, la de alguien que pudiera estar casado, vive una vida tranquila, reposada, lo que llamo de manera cariñosa ‘animalitos de costumbres’ y te apetece disfrutar de un ambiente refinado, incluso sofisticado, allá donde vayas, mismo cuando estás yendo al sitio en cuestión, sin duda, el Lancia Delta es tu coche, pero además, sin ninguna duda. Y es que no se olvida de detalles como una entrada de USB para no tener que cargar con los pesados estuches ‘portacedés’ y poder llevar tu música contigo de la manera más fácil. También cuenta con un sistema que te permite cambiar varios parámetros del coche con un solo botón. Normal, Sport o Winter son las tres posiciones que afectan a la dureza de la dirección, al tarado de las suspensiones y a la respuesta del motor a la presión del acelerador. Lo que pasa es que incluso en la posición Sport, es cierto que la dirección, artificialmente blanda normalmente, se endurece un poco y se queda en su punto, pero las suspensiones se quedan todavía algo flojitas, y claro, cuando le pisas no te da la máxima seguridad en carretera de curvas o zonas reviradas. En Sport el motor va más vivo, va algo más revolucionado y responde antes. En modo Winter, todo se hace un poco más lento y, por ejemplo, arranca en segunda, pensando en terrenos peligrosos o deslizantes.
 
Esta mecánica, otro pequeño pero, sólo se puede adquirir con el cambio manual/secuencial (dispone de levas en el volante). La verdad es que se me antoja básico que el motor más potente de gasolina se pueda combinar con el placer, para los que le gusta la conducción más deportiva, del cambio manual pero, de momento, no puede ser.
 
El apodo de ‘barroco’ utilizado antes quizá se deba, en el interior, a que el refinamiento y la exclusividad que te rodea se combine con una consola central con quizá excesivos botones. Todo muy bien diseñado, pero quizá algo recargado, hasta el punto de tener que detenerte en más de una ocasión a tocar todos los botoncitos y controlar su función. Lo que también está claro y es más que evidente es que, después de un rato de toquetear estarás encantado con la cantidad de información que te ofrece el coche, con un completo ordenador de viaje y prácticos testigos para controlar todos los dispositivos que monta este Lancia Delta.
 
Entre las soluciones que ofrece este Delta una de las más interesantes es el techo panorámico. Dividido en dos, en cristal negro transparente, la parte delantera se puede abrir mediante un botón y cuando va cerrado tiene una aislación perfecta tanto en ruidos como en temperatura. También es loable la solución empleada en el maletero, cuya capacidad varía en función de la altura a la que pongas la bandeja inferior y el espacio que des a los asientos traseros, deslizables. Así, puede variar entre 380 y 465 litros de capacidad. También me ha llamado la atención, por evidente, pero que muy pocas marcas lo hacen, dejar la zona de parachoques trasero en el antiguo y antes habitual plástico negro duro, que hace que no salte la pintura en los pequeños toque al aparcar. Parece una tontería pero es absolutamente práctico y de agradecer, que entre tanto guiño al diseño se haya calculado este tema.
 
Son muchos los detalles, aparte del loadísimo diseño, que me han llamado la atención y que aportan un plus a este logrado vehículo. Por ejemplo, me he quedado entusiasmado con el sistema de calefacción/aireación de este Lancia, tanto por su practicidad, como por su rapidez para lograr la temperatura deseada. Espectacular. También me ha llamado la atención que en la amplia mayoría de coches cuando das un pequeño toque al conmutador del indicador el intermitente hace tres destellos y vuelve a su posición original automáticamente. Este sistema, muy funcional a la hora de cambiar de carril, la mayoría de las veces, en esta maniobra, se queda algo corto. Pues en Lancia han pensado con la cabeza y en vez de tres, con este pequeño toque, harás que destelle cinco veces, más que suficiente para acabar el desplazamiento con éxito. Chapeau.
 
Bueno, ya hemos dado unas cuantas de cal, de arena nos habíamos quedado un poco cortos, vamos a por la pala: Siempre contando con los 2 caballos de potencia, los asientos pueden ser preciosos, con un cuero exquisito, con el logo de Lancia en el reposacabezas, todo perfecto… pero si recogiesen un poco más el cuerpo en las curvas serían ya de sobresaliente. También el cambio automático habría que refinarlo un poquito, aunque cuando buscas aceleración brutal, la tienes… a pesar de que pase casi un segundo entre el pisotón y la respuesta del coche. Tampoco es muy buena idea, pese a su belleza, montar las llantas de 18 que llevaba la unidad probada, con un perfil de 40, que hace casi imposible no rozarlas con los bordillos.
 
La banqueta trasera también da la sensación de estar posicionada bastante alta, con lo que si estás entre el metro setenta, metro setenta y cinco, empezarás a rozar con la cabeza en el techo. Cerrando ya este apartado, nuestra unidad tenía un ligero chirrido cuando girabas la dirección a izquierdas, y el limpiaparabrisas derecho se agitaba un poco a 120 por hora, pero seguro que son detalles exclusivos de nuestra unidad.
 
Lancia, de la mano con Fiat y Alfa, abre un gran abanico en cuanto a mecánicas, diesel y gasolina, y equipamiento, para lograr disponer en su oferta el Lancia Delta que estás buscando.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

El corazón, por cierto, algo roto, de lo ilusionado que estaba al ponerse al volante del mito. Sin embargo, de inmediato comprendes que todo evoluciona en esta vida, quien más quien menos peina alguna cana, y la madurez del Delta se torna en un coche con estilo y clase, a base de un diseño arrebatador.
 

UN COCHE PARA…

…un tipo con clase –hombre o mujer-, que le gusta el refinamiento, ponga la estética por encima de todo, y el anuncio de Isabel Preysler de Ferrero Roche... no, en serio, el que ha disfrutado de joven con el ímpetu del Delta disfrutará ahora con su madurez, con su refinamiento y sus detalles de clase.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.350 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-20%-55%
 
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Lancia Delta 1.8 DI T-Jet 2 CV
 

Cubicaje / Potencia: 1742 cc – 2 CV a 50 RPM

Caja de cambios: Automático de 6 velocidades

Alimentación: Gasolina. Inyección directa
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.520 / 1.797 / 1.499 mm

Distancia ejes: 2.7 mm

Maletero: 380 - 465 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 225/40/18

Tracción: Delantera

Frenos: Discos de 305 mm delante y de 251 mm detrás
 

Aceleración 0-1 km/h: 7,4 seg

Velocidad máxima: 230 km/h

Capacidad depósito combustible: 58 l.

Peso en orden de marcha: 1.430 kilos

Par motor: 320 Nm / 1.4 RPM

Emisiones CO2: 185 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,9 l / 100 kms

Urbano: 11,1 l / 100 kms

Mixto: 7,8 l / 100 kms
 

Bien:

Diseño

Refinamiento interior

Climatizador raudo y veloz
 
Menos bien:

Dirección artificial

Suspensiones muy blandas

Consumo alto y cambio automático único
 

Precio: Desde 31.990 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net