Prueba del FIAT 500C 1.4 S&S Lounge – El cabrio que marca la moda

Por sa , 06/08/2010

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Prueba del FIAT 500C 1.4 S&S Lounge – El cabrio que marca la moda
Será muy difícil encontrar dos FIAT 500C iguales… ni en España ni en el mundo. Es tan personalizable que este pequeño cabrio será de manera sencilla y barata la extensión de tu personalidad. FIAT se pone a la moda con este 500C de capricho.



 
La absoluta personalización o ‘customización’, como se llama ahora de manera pedante y anglófila a lo que toda la vida se ha llamado ‘poner cuatro pegatinas’ o ‘poner el coche a tu gusto’, del FIAT 500C es una de sus grandes bazas de cara al público para ser un éxito de ventas. Vale, de acuerdo, pero no es menos cierto que poder acceder al descapotable más chic del mercado por 14.350 euros es un argumento más que convincente en los tiempos de crisis que corren… que se las pelan.
 
El concepto que FIAT ha desarrollado de manera magistral es coger su exitosa reinterpretación nostálgica del Cincuecento/Seicento de toda la vida y, de manera barata, cómoda y sencilla, quitarle el techo como si fuera hecho con un abrelatas. No ha suprimido ni los montantes ni los pilares, con lo que la transformación del utilitario en ‘pseudo descapotable’ ha sido mucho más fácil de lo previsto. La inversión ha sido mínima y la rentabilidad está asegurada. Los puristas dirán que no es un cabrio al uso, que es un especimen raro, pero la verdad es que no podemos calibrar con el mismo rasero un coche que está ideado para un sector concreto de la población y con un uso muy determinado, habida cuenta de las limitaciones lógicas de un vehículo de tres metros y medio y escasa potencia.
 
El FIAT 500C está pensado para ir de terraza en terraza, de chiringuito en chiringuito, disfrutar del cielo y del sol y lucir las pamelas, gorras, gafas de sol y vestidos y polos más de moda en ese momento, casi diría instante. Es un coche que pega con todo, porque además previamente lo has personalizado eligiendo entre un sinfín de colores, color de la capota, interiores, llantas, materiales, tejidos, pegatinas… ¡y hasta puedes personalizar la llave de apertura! Si fuera un ideólogo o un ‘coolhunter’ –otro de los palabros anglófilos que al final terminarán por arruinar la lengua de Cervantes- diría que el FIAT 500C no va a la moda, sino que es quien marca la moda, la tendencia del momento.
 
Por fuera apenas cambia respecto al 5 lanzado hace ya tres años. Tan sólo el mínimo cambio del techo, que lo cambia por la consabida lona, respetando montantes y pilares, que por supuesto penaliza en calidad acústica a la hora de rodar casi a cualquier velocidad. La delantera sigue recordando con descaro al 6 que pobló las carreteras españolas desde los años 60 y la trasera imita a la delantera, logrando un efecto inmejorable con una actualización moderna y un crecimiento en centímetros necesario para mantener los estándares de seguridad y habitabilidad mínimos que requiere el siglo XXI.
 
Foto detalle del interior del FIAT 5CPor dentro no cambia casi nada entre el convertible y el ‘normal’. Como la solución de la capota de lona es extremadamente sencilla y no roba espacio en ningún sentido, las plazas traseras y el maletero permanecen inalterables, con la salvedad de que cuando la capota está completamente plegada, el maletero no se puede abrir, con lo que automáticamente se recoge un mínimo la lona para poder permitir el acceso al cofre de 185 litros, que sigue teniendo una angosta abertura que hace muy difícil introducir culaquier cosa un poco más voluminosa de lo normal. Pero ya te digo que el que se compra un FIAT 500C no es porque necesite, precisamente, el espacio de un monovolumen…
 
En el interior se respira la nostalgia y el clasicismo necesarios con elementos retros en salpicadero y consola central. Los botones, las esferas, las superficies, las salidas de aire, incluso los asientos, con unos durísimos reposacabezas, evocan cualquier tiempo pasado. Detrás del típico volante FIAT, que por cierto sólo es regulable en altura, no en profundidad, nos encontramos con una esfera gigante, donde conviven el cuentakilómetros y el cuentarrevoluciones. Dentro, otra esfera un poco más pequeña, con toda la información digital de su ordenador de a bordo y muchas más cosas, como la cantidad de combustible que resta, autonomía, parciales, etc, etc. Lo malo es que, sobre todo con la capota quitada, pero aún con ella, la inclinación de la misma hace que en cualquier día mínimamente soleado produzca unos reflejos brutales que la convierten en casi ilegible.
 
He de decir que, para llevar la contraria al concepto de este 500C y que yo mismo exponía en el inicio, decidí afrontar un viaje largo para comprobar si aguantaba el envite. Y hombre, la verdad… poderse, se puede. Pero los dos trayectos de 6 kilómetros realizados se convirtieron en una dura prueba… física, para mí. Ya en el kilómetro 150 te das cuenta de que no deberías haberte comprometido a realizar tamaña empresa. Los asientos no son incómodos, pero aún lejos del límite de las velocidades legales, la rumorosidad lo invade todo e intentas paliar esos ruidos con un equipo de música más alto de lo normal y que, afortunadamente, es de calidad. Y siempre con la capota puesta, porque pasar de 1 con el techo completamente descubierto es poco menos que un reto. Los grillos y chirridos son más evidentes cuanto más irregular es el firme, cosa que se nota bastante a baja velocidad, cuando el ruido aerodinámico no lo invade todo. Cuando llevas 200 kilómetros recorridos no ves el momento de llegar a la meta, con lo que establezco en esta distancia, poquito más, el límite para realizar un desplazamiento dentro de los límites placenteros y lúdicos que se supone debe tener un vehículo como este. Insisto en que poder, se puede. Cuatro personas en un fin de semana pueden ir a una playa que diste 350 kilómetros con lo puesto y una mochila cada uno. Pero el viaje se convertirá, seguro, en una aventura… ¡y casi me atrevería a decir que la amistad se pondrá a prueba en el trayecto!
 
La unidad que hemos probado estaba animada por el motor más potente de los que ofrece la marca italiana, un 1.4 16 válvulas de 100 caballos. Con mil kilos justos de peso, pensábamos a priori que los movería con más soltura, pero no fue así. Ni con el botón Sport activo, que activa con más rapidez la presión en el acelerador para lograr mejores respuestas, conseguíamos partidas raudas o mantener la velocidad en cuestas mínimamente pronunciadas, por lo que, si el objetivo claro de este coche son desplazamientos cortos en los que casi nunca se va a salir de la ciudad, el motor de 69 caballos valdría divinamente para el objetivo, ahorrándonos unos dinerillos tanto en la inversión inicial como en el paso por las estaciones de servicio: a nosotros nos ha salido una media de siete litros justos cada cien kilómetros. Lo que no entiendo demasiado bien es que haya disponibles dos propulsores diesel en la oferta de FIAT, ya que dudo que con este coche alguien se plantée hacer los suficientes kilómetros como para amortizar el sobreprecio con respecto a la variante equivalente de gasolina.
 
Foto del FIAT 5CNuestra unidad venía con el acabado Lounge y el sistema Start&Stop, que ayudó a mantener mínimamente el consumo final, ya que la mayor parte de kilómetros se realizó en autovías. También cuenta con indicador de marcha en la pantalla digital del centro del cuentakilómetros, dónde sale una flecha digital para aconsejarte un cambio de marcha para controlar todo lo que se pueda el consumo. Por regla general a 1.700 vueltas ya te dice que subas una marcha, y a 65 kilometros por hora ya te está ‘pidiendo’ la sexta, que por cierto, no entiendo muy bien un cambio de seis marchas en un motor de esta potencia, máxime cuando la diferencia entre unas y otras apenas si se nota.
 
La lona, como puedes ver en el vídeo, se abre y se cierra en un santiamén, incluso a 50 kilómetros por hora, aunque no tiene una función en la que se puede abrir del todo con un sólo toque de botón. Se abre en tres partes y cada vez tienes que apretar el mismo botón de apertura. Primero se abre como si fuera un techo solar, después unos 30 centímetros más hasta la luneta y en el último tramo, la luneta de cristal trasera se abate para dejar que la lona se quede recogida al máximo, aunque en este punto, la visión trasera por el retrovisor interior es nefasta, por no decir nula, siendo los espejos laterales fundamentales a la hora de maniobrar. También cuenta con dos dispositivos que intentan mejorar las condiciones a bordo con el techo quitado. El primero es una rejilla desmontable en las plazas traseras, que quita mucha visibilidad y sólo reduce mínimamente el aire en los dos asientos posteriores. En el frontal del parabrisas dispone de una minirejilla de unos 3-4 centímetros de alto que se supone que evita que el aire te atrone los oídos, pero a su vez produce otro ruido aerodinámico igual de molesto.
 
La manejabilidad del 500C no es tan espectacular como dicta su tamaño, ya que la dirección y su radio de giro no es tan ágil como dicta la teoría, y a pesar de los 3,54 metros, será muy común dar marcha atrás para cambiar de sentido cuando pienses que la media vuelta se puede hacer de un avez. Lo que sí nos congratula es poder contar con el ESP desconectable. Bien por FIAT. Nos ha encantado un sistema que deberían llevar todos los coches del mercado: el hill holder, que durante dos segundos impide que al soltar el pedal de freno el coche se vaya para atrás. Genial. En cuanto a equipamiento ya hemos comentado que estamos más que satisfechos, con sistema de teléfono bluetooth y el tradicional dual drive de la marca que facilita las maniobras al ablandar la dirección. En opción nuestra unidad traía un navegador Blue&Me que, la verdad, necesita ser mejorado una barbaridad para considerar el tenerlo en cuenta. Lo más positivo es que te marca los radares fijos con bastante antelación, aunque no te especifica si está en tu sentido de la marcha. Tampoco nos ha entusiasmado que que para abrir y cerrar el depósito de combustible haya que echar mano de la misma llave del contacto.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

El FIAT 500C es un excepcional segundo coche, económico, siempre que se tenga claro que no se van a hacer muchos kilómetros con él. Es un coche para gente joven, sin complejos, fashion y chic a partes iguales, pero que tiene que mejorar bastante si pretende pasar como coche polivalente.
 

UN COCHE PARA…

…ir de chiringuito en chiringuito, cuanto más de moda esté, mejor, y dejar la impronta allá donde los cócteles y combinados sean más refrescantes. Un coche para ver y ser visto.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.700 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-15%-60%
 
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Ficha Fiat 500C 1.4 S&S Lounge
 

Cubicaje / Potencia: 1.368 cc – 100 CV a 6.000 RPM

Caja de cambios: Manual de 6 velocidades

Alimentación: Gasolina. Inyección indirecta secuencial
 

Longitud / Anchura / Altura: 3.546 / 1.627 / 1.488 mm

Distancia ejes: 2.300 mm

Maletero: 185 litros

Nº plazas: 4

Neumáticos: 185/55/15; (unidad probada: 195/45/16)

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados 257 mm

Frenos traseros: Discos 240 mm
 

Aceleración 0-100 km/h: 10,5 seg.

Velocidad máxima: 182 km/h

Capacidad depósito combustible: 35 l.

Peso en orden de marcha: 1.500 kilos

Par motor: 131 Nm / 4.250 r.p.m.

Emisiones CO2: 149 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,1 l / 100 kms

Urbano: 7,7 l / 100 kms

Mixto: 6,1 l / 100 kms
 

Bien:

Precio

Diseño

Funciones de ahorro de combustible
 

Menos bien:

Motor/potencia

Aptitudes fuera de la ciudad

Ruidos y turbulencias a velocidad media y alta, con y sin capota
 
Precio: Desde 18.660 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net