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Prueba del DODGE NITRO SXT – Explosivo gigante con pies de asfalto

Por sa , 30/09/2009

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Prueba del DODGE NITRO SXT – Explosivo gigante con pies de asfalto
El Dodge Nitro es un coche que, claramente, entra por los ojos. Aunque encierra muchas sorpresas, la principal razón de compra será su exterior, su apariencia de ‘puedo con todo’ que aporta un plus de seguridad y confianza.




El Dodge Nitro engaña sin ser un mentiroso. Me explico. La apariencia es todopoderosa, brutal… nitroglicerina pura. Sin embargo, bajo ese aspecto de devorador de terrenos pantanosos y pistas rotas, se esconde un rutero empedernido,
una máquina como la copa de un pino que prefiere mantener los pies en el asfalto y, sin embargo, hace lo que puede lejos del alquitrán, manteniendo las formas, pero defraudando en buena medida al que se acerque al Nitro como un todoterreno que sube montañas y desciende acantilados.
 
Salvando siempre las distancias, se podría afirmar que Dodge es una mezcla de Chrysler y Jeep donde se ha mirado mucho más que en aquéllos la factura final, racionalizando al límite todo lo posible para que la factura final no sea tan magra como con sus hermanos de más postín. En este caso, por compartir motores y medidas, pese a tener una batalla de 2,76 metros, mucho más larga en el caso del Dodge –lo que le da una estabilidad en carretera espectacular- sería el Jeep Cherokee el equivalente en el grupo, que a igualdad de acabado, sale por dos mil y pico euros más que el voluminoso Nitro.
 
Sin duda el coche está pensado para el mercado norteamericano, estadounidense más concretamente. Destacan los parachoques voluminosos, las formas cuadradas y rotundas, el aspecto fiero y casi letal, y ya dentro, incluso nos encontramos con unos pedales increíblemente grandes, sin espacio para que el pie izquierdo pueda reposar, cosa que se antoja imprescindible. La publicidad, en este caso, no engaña: hace apenas un año veíamos en las televisiones españolas el spot del Nitro. Un pobre conductor se veía tirado en un parking de una gran superficie porque el coche no le arrancaba. Conectaba las pinzas al Nitro, y del primer acelerón el Dodge mandaba a las nubes al coche del conductor demandante de auxilio. Casi tan bestia, el anuncio en Estados Unidos. A un Dodge Nitro estacionado en zona prohibida la policía teme tanto ponerle una multa que llaman a los artificieros para que manden al robot que desactiva los explosivos para que sitúe el boletín de denuncia en el parabrisas. Americanos.
 
Basta de cháchara: al grano. Una vez ha quedado claro que por fuera la imagen poderosa del Nitro es indiscutible y superlativa, pasamos a un análisis más exhaustivo, ahí donde el dorado pierde su brillo cuando frotas un poco. En este caso, la unidad probada, en el acabado SXT, había sustituido sus llantas de 17 pulgadas por unas impresionantes de 20 en platino. Con unas medidas de 245/50/20 y unos neumáticos que no sabían lo que era un taco, las ruedas ya te dan pistas suficientes para saber que el asfalto es el ecosistema natural de esta fiera ‘corrupia’. Tenía ‘clarinete’ que a pesar de las formas, el fondo era ‘alquitranado’, pero aún así no me quería resignar a probar un coche equipado con tracción a las cuatro ruedas que, además, puedes pasar de 2WD a 4WD de la manera más fácil posible, en plena marcha, y accionando una ruletilla situada detrás y a la izquierda de la palanca de cambios, justo bajo el salpicadero.
 
La excursión por caminos placentinos duró bastante poco. La tierra estaba seca y los surcos del agua caída hace meses estaban profundamente marcados. A la primera que el Dodge se quedó con una rueda en el aire se vio que no estaba nada cómodo en esa situación. La rueda giraba y giraba sin un sistema adecuado que impidiese perder esa potencia pasándola a alguna de sus hermanas, incluso la del mismo eje, en contacto con el suelo. Además, sus amplios y voluminosos parachoques voladizos reducen una barbaridad el ángulo de ataque, con lo que la excursión ‘terrenal’ se quedó en una mera incursión. Si esperabas una primera que pudiese con todo, nada más lejos. La primera no es demasiado corta, normalita, y te obliga a quemar embrague para intentar salir del atolladero.
 
Pero, insisto, esta no es la guerra del Dodge Nitro, por mucho que su envoltorio prometa cumplir tus sueños más salvajes y exploratorios. Sin embargo, sobre asfalto la cosa cambia. Las ruedas tan anchas penalizan un poco el consumo, algo más de 11 litros en ciudad, entre 9 y 10 en autovía, aunque el aplomo y la seguridad en la pisada, unido a su gran batalla, producen un placer de rodadura exquisito. Lástima que se vea un pelín penalizado por el hecho de contar con una dirección muy sensible a los leves toques en el volante. No olvidemos que son dos toneladas justas de peso y un bicho de 4,58 metros lanzado a 120 por hora no puede ser tan ‘frágil’ en cuanto a inercias. Tampoco es agradable que a esa velocidad el volante vibre, casi imperceptiblemente, pero después de un par de horas la fatiga es superior a la deseable. El peso no es moco de pavo. En el reparto de kilos, el eje trasero se ha quedado con la mayor parte, de ahí que el vehículo tienda a sobrevirar.
 
Otra de las peculiaridades de este bravucón es que igual que puedes elegir con tres niveles de equipamiento, el SE más básico, el SXT completísimo y el R/T, detallista, no podrás hacer lo mismo con el motor. Y es que en este apartado hay lentejas –o las comes o las dejas- y su único propulsor, 2.8 CRD de 177 caballos acaba con el debate antes de empezarlo. Lo único que podrás elegir es asociarlo a una caja automática o a la manual de seis velocidades que equipaba nuestra unidad. En cualquier caso, el motor, algo perezoso y con no demasiado par, se comporta con buen tono en casi todos los terrenos. No pidas aceleraciones fulgurantes ni salir en cuarta de parado, pero para un uso racional está más que bien, logrando que bajar de diez litros de gasoil a los cien no sea una utopía para una caja de dos mil kilos.
 
Ya subidos al coche, una vez visto que por fuera es un ‘maquinón’, por dentro Dodge mezcla churas con merinas. La admiración es máxima al ver un asiento con reglaje electrónico, un navegador de 6,5 pulgadas con pantalla táctil, o el monitor trasero con DVD para los ocupantes de los tres asientos de la segunda fila. Esto en cuanto a las merinas, porque las churras también son apreciables en forma de una palanca de cambios –larga, estrecha y alta- del estilo de los antiguos Land Rover de los años 70, unos plásticos que no terminan de ajustar del todo, o unos pedales al estilo americano que no hay forma de adaptarse en unas pocas horas de conducción.
 
 
Sin embargo, hasta las cosas buenas tienen pequeños detalles a mejorar. Por ejemplo, quizá mala suerte, en nuestra unidad de pruebas el navegador estaba descalibrado y no daba una a derechas. Eso sí, los 30 Gigas de disco duro para almacenar todo tipo de músicas y archivos es algo que muchos vehículos de más enjundia aún tienen como asignatura pendiente y este Dodge, cosas del automovilismo, lo lleva. Pero los detalles no acaban ahí. A nivel de espacio interior no anda muy sobrado, ya que la guantera, por ejemplo, alcanza la mínima expresión. Sin embargo, el reposabrazos central delantero alberga un auténtico pozo sin fondo. Si miramos para atrás, las plazas traseras son escamoteables formando una superficie plana que permite cargas objetos inmensos. Y para facilitar esta tarea, la plataforma extraíble LOAD’N GO se desplaza hacia afuera 45 centímetros para que meter hasta el fondo el bulto en cuestión sea mucho más fácil. Esta plataforma tiene seis enganches y aguanta más de 180 kilos, pudiendo echarle imaginación y utilizarla para alguna cosa más.
 
En el apartado de la seguridad el Nitro ha hecho los deberes. Airbags en los lugares habituales, ABS, ESP –bastante intrusivo, por cierto, imprescindible quitarlo en pista si quieres disfrutar deslizando un poco de atrás-, asistente y repartidor de frenada, sistema para contener el balanceo de la carrocería… vamos, sin queja. Si la tracción a las cuatro ruedas no es indispensable para el uso que le vas a dar al coche, Dodge te ofrece una versión básica con sólo dos ruedas motrices. La factura será mucho más amable, ya que te ahorrarás respecto a la unidad probada, con un acabado inferior, más allá de los diez mil euros: el Nitro más económico sale por 23.850 euros, un precio a todas luces imbatible.
 
Hay aspectos que es difícil valorar económicamente, es lo que yo llamo sensaciones, y este Dodge Nitro se mueve bien en este ámbito. El hecho de que todo el mundo mire el coche cuando pasa, o la forma de los tiradores internos de las puertas, que me encanta, son auténticamente imponderables. Ahora bien, todo esto contrasta con cosas tangibles, como detalles que no están a la altura, como las pequeñas imprecisiones a la hora de accionar los intermitentes, que la insonorización no sea la más lograda, o que el botón del odómetro esté mal situado y la información del ordenador de a bordo sea algo pobre. Que el volante sólo sea regulable en altura y que no haya asideros en la parte superior de las puertas para ayudar a salir o entrar son cosas que no mejoran precisamente la nota final, por mucho que tenga unas estriberas prácticas. Tiras y aflojas, churras y merinas. Así es el Dodge Nitro, explosivo por fuera, contradictorio por dentro, y siempre ávido de asfalto.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

El dicho de ‘burro grande, ande o no ande’ no es cien por cien aplicable pero ayuda a entender las intenciones del Nitro. El precio es competitivo y con buena voluntad y si no pides la luna este Dodge no te va a defraudar. Si buscas aparentar es el coche indicado, pero no te lo compres nunca si tienes intención o necesitas circular con frecuencia fuera del asfalto.
 

UN COCHE PARA…

…los que quieren aparentar, o los que piensan que una imagen vale más que mil palabras. Es fácil imaginarse a un leñador canadiense o a un jugador de fútbol americano de dos por dos subido a este vehículo.
 
KILÓMETROS PRUEBA: 620 kilómetros
 
PORCENTAJE: 20% ciudad, 60% carretera, 20% campo
 
DODGE NITRO SXT
 
Cubicaje / Potencia: 2.768 cc - 177 CV a 3.8 RPM
Caja de cambios: Manual de 6 velocidades
Alimentación: Diésel – Common-Rail
 
Longitud / Achura / Altura: 4.580 / 1.860 / 1.770 mm
Distancia ejes: 2.760 mm
Maletero: 369 litros
Nº plazas: 5
Neumáticos: 245/50/R20
Tracción: 4x4, desconectable a 4x2
Frenos: Discos ventilados (del) 302 mm, (det) discos 306 mm
 

Aceleración 0-1 km/h: 11,5 segundos
Velocidad máxima: 180 km/h
Capacidad depósito combustible: 74 l.
Peso en orden de marcha: 1.995 kilos
Par motor: 410 Nm / 2.0-2.8 RPM
Emisiones CO2: 222 g/km



Consumos oficiales:

Extraurbano: 7 l / 100 km
Urbano: 10.7 l / 100 km
Mixto: 8,4 l / 100 km
 

BIEN:

Imagen agresiva

Equipamiento completo

Consumos en autovía
 

MENOS BIEN:

Único motor

Ajustes y plásticos de mala calidad

Pedales grandes, sin espacio de reposo
 
Precio: Desde 34.244 euros
 

Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net