Prueba del CITROEN C3 Picasso HDI 110 – La verdadera caja mágica

Por sa , 10/11/2009

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Prueba del CITROEN C3 Picasso HDI 110 – La verdadera caja mágica
A Citroen, igual que a sus primos de Peugeot, se les da realmente bien, en los últimos tiempos, los trucos de magia. El C3 Picasso sólo tiene del genial pintor malagueño el nombre. Houdini o David Coperfield le irían mucho mejor.




Sólo en el día a día podrás comprobar que la afirmación con la que abro esta crítica/reportaje está más que sobradamente fundada.
Citroen apellida desde hace más de una década como ‘Picasso’ la evolución en espacio de sus modelos más exitosos en cuanto a ventas. Hasta ahora habían sido el Xsara y el C4 los que se habían ganado el ser bautizados con esta seña de identidad, y ahora es el C3, que evoluciona espectacularmente hasta no parecerse absolutamente en nada con el coche del que deriva.
 
Citroen ha acuñado el término ‘Spacebox’ – caja espaciosa, o caja con mucho espacio – para vendernos este vehículo. Sin disgustarme el gancho publicitario, creo que le habría ido mucho mejor patrocinando el Masters Series de Madrid que, a partir de este año, se ha disputado en la nueva ‘Caja Mágica’ y utilizar este término para un C3 Picasso que sorprende mucho más que por las sinuosas e irregulares pinceladas del genio español, sino por ser un auténtico multiplicador de espacio, un inventor de la cuarta dimensión, un transformista de primer nivel capaz de albergar un maletero de 5 litros de capacidad en 4,07 metros de largo. Es un coche revolucionario, con todas las de la ley, y hay que quitarse el sombrero cada vez que un fabricante arriesga para apostar por un vehículo que no cumple las normas establecidas.
 
La marca de los chevrones ha dado un paso lógico en su evolución. Ha visto que el monovolumen de cinco plazas derivado del C4 es un auténtico éxito de ventas –además de porque les ha salido verdaderamente bonito- y ha puesto en marcha la misma fórmula con un modelo apenas 25 centímetros menor. Y vuelta el éxito. Hay que reconocer que del primer vistazo puede parecer que tiene un aspecto un poco ‘furgonetil’, sin duda por que las formas redondeadas de las aristas no ocultan un auténtico cubo, una caja optimizada al máximo para lograr el espacio interior más sobresaliente de la historia. Para ello se ha construido una carrocería muy alta, con una cintura robusta y potente muy elevada, que dota al conjunto de una altura y de un grado de dominio y elevación sobre el entorno fundamental en el concepto planteado.
 
El apellido Picasso es justificable en cuanto al volumen y en cuanto a algunos trazos de diseño. En el exterior, la verdad es que los faros y su estructura me han encantado. Son agresivos, poco vistos, casi huidizos, un auténtico alarde inspirados sin duda por la locura cuerda del genio malacitano. Sin embargo, y siendo el diseño fundamental en el coche del que hablamos, este apartado queda en un segundo plano gracias al eficaz y remarcable aprovechamiento del espacio. Si además, por mil eurillos, montamos el techo panorámico, la sensación de desahogo es tremenda. Lástima que el mecanismo que deja al descubierto el cristal transparente del techo sea manual, y no mediante un botón como en su primo mayor el 38, pero es que, obviamente, la factura final se encarecería algo más.
 
Y es que el C3 Picasso no es un coche tan competitivo en cuanto a precio, como es gala ya en la compañía francesa. Obvio que aunar diseño y espacio tiene un precio. Los milagros, o los trucos de magia, como prefieras, no son gratuitos, y hay que rascarse el bolsillo. Siempre dejando a un lado los impresionantes descuentos ya habituales de Citroen, los precios oficiales hablan de que el C3 Picasso más económico se puede conseguir por poco más de dos millones de las antiguas pesetas. En el caso que nos ocupa, el HDI de 110 caballos está disponible desde 17.550 euros. Si añadimos que la versión probada es la Exclusive, la más equipada, hablamos de 18.950. Con extras añadidos de llantas, techo panorámico y alguna cosilla más, pasamos de los 20.0. Esto ya es dinero, aunque las cuentas siempre saldrán, dado lo que te ofrece un vehículo pequeño por fuera y grande, gigante, por dentro.
 
El coche está pensado para una familia con niños que necesitan llevar muchos trastos encima, pero por unas cosas o por otras, o no pueden pasar de los 20.0 euros, o necesitan un coche que no sea demasiado grande, por motivos de aparcamiento, calles estrechas en su zona, tráfico urbano, etc, etc. Si este es tu caso, este es tu coche, con detalles tan prácticos como un doble fondo en el maletero que sirve para compartimentar las cosas, una luz-linterna extraíble o un práctico mini espejo retrovisor interior para controlar a la ‘jauría’ infantil sin tener que girar la cabeza. Bravo.
 
Es cierto que para ajustar el precio hay que echar mano de muchos recursos que, a lo mejor, no ayudan a que la imagen del coche sea impoluta. Así, para que los asientos traseros se puedan desplazar en longitud, y el maletero tenga una capacidad casi desproporcionada, han recorrido a una configuración tal que el aspecto ’furgonetil’ del que hablábamos antes se acrecienta por unas banquetas demasiado rígidas y estrechas. En general, que el coche sea un pelín más alto que un utilitario o un compacto de su misma longitud tampoco ayuda a pensar que sus cualidades dinámicas van a ser iguales o mejores, aunque luego te lleves un chasco en este tema, debido a que ni balancea ni tiene tantas inercias como se podría esperar, aunque tampoco es que vaya duro de suspensiones, tirando más hacia blandas en caso de tener que decidirnos por una u otra afirmación. Independientemente de todo esto, la dirección es tan suave que puede parecer más artificial de lo deseable.
 
En el exterior también destacan, en la versión probadas, unas preciosas y magníficas llantas de 17 pulgadas, en color negro, absolutamente impactantes, a tono con los cromados negros de los paragolpes y las lunetas tintadas de la parte trasera, los pilotos y el techo. Muy recomendables por el impacto estético, casi racing, realmente escandalosas y de aspecto tunning… pero me encantan estas llantas, la verdad. Los retrovisores, bien posicionados, son bastante grandes, pero también cómodos, ya que se pliegan a la vez que cierras el coche con el mando a distancia. Un acierto.
 
Digo casi racing porque, aunque el motor HDI 110 caballos del grupo PSA es todo un ejemplo, la cosa no da para carreras. Más que nada, aunque se pudiera, porque ese no es, ni de lejos, el objetivo de este pequeño –por fuera- monovolumen. El coche acelera fenomenal, tiene tirón, respuesta, garra, pero también sus limitaciones. Apostando claramente por el consumo antes que por las prestaciones puras para un conjunto que no pide guerra, tras más de 740 kilómetros en todo tipo de conducción el austero propulsor ha sacado una media de 5,7 litros de gasoil cada cien kilómetros, con momentos de 170 por hora y algún que otro atasco. Sin embargo, la caja de cambios manual de cinco velocidades ha sido siempre ejemplar, precisa hasta la saciedad, y forma una pareja de baile con este HDI de guardar en la memoria. No te voy a aburrir ahora aquí con toda la gama de motores y acabados del modelo porque son muchos y bien posicionados, para eso ya está la página web, pero en cualquier caso, será muy complicado que no encuentres el motor que más se ajusta a tus necesidades.
 
Por dentro la estética también ocupa su lugar de honor. El interior es muy acogedor, limpio, ordenado y colocado, aunque el sobresaliente se lo lleva, no me importa repetirlo, el espacio y la sensación de desahogo, debido en gran parte a la gran cantidad de superficie acristalada, mires por donde mires. Está claro que el cristal vale menos que la chapa y la tendencia en todos los fabricantes es clara, aunque para ello tengan que equipar barras en el techo por si los vuelcos imprevistos. Con una visibilidad perfecta en todas las direcciones, entramos ya, en el interior, a tratar cuestiones de gustos personales. Por ejemplo, en mi caso, no me terminan de convencer los cuadros de información que en vez de ir detrás del volante van centrados en el salpicadero, encima de la consola central. He de reconocer de todas formas que este es el que menos me disgusta de todos los que he visto, ya que de las tres pantallas de que consta, la del velocímetros, en grande números digitales, es la que está más a mano, aunque los testigos de todo tipo de luces, intermitentes, temperaturas y demás, quedan en la más alejadas y, a veces, no terminan de cumplir su función, ya que no te enteras de que están encendidas. Aún así, repito, la información es clara y las pantallas están muy bien resueltas –lo cortés no quita lo valiente-.
 
En el interior uno aprecia desde el minuto uno de partido que comparte infinidad de mandos, dispositivos y acabados no sólo con sus hermanos de Citroen, sino con sus primos de Peugeot. El negro nacarado de la consola central la hemos visto ya unas pocas veces, lo mismo que el sistema de audio y sus característicos mandos, así como el de la ventilación, bastante atractivo a la vista, aunque puedes confundir bastante a menudo los mandos del volumen de la radio y el de la temperatura del climatizador. Todo está bien aprovechado, tanto, que la guantera de delante del copiloto es tan espaciosa y baja tanto que no deja demasiado espacio para los pies. En este mismo orden de cosas, no habría sido muy difícil hacer un reposabrazos central algo más grande y en el que se pudieran meter algunas cosas, ya que en el estrecho que monta de serie no hay hueco para nada.
 
Aún así, hay algún detalle que pulir, seguro que ya los tienen en mente para el futuro ‘restyling’, que seguro que no será mañana. Y es que, por ejemplo, cuando accionas los limpiaparabrisas, el agua se cuela por las ventanillas que da gusto si no las tienes cerradas a cal y canto. Además, un modelo como este, y debía ser por ley, debería montar ESP de serie en todas las versiones, incluso en las más básicas. Pero vamos, pequeñas cosas que no bajan la nota sobresaliente de esta auténtica caja mágica, la caja mágica de Citroen, el C3 Picasso.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

La solución ideal para los conductores que necesiten un vehículo moderno, que no abulte mucho, pero que tenga una gran capacidad de carga, sin ser una furgoneta ni un mastodonte. Bonito por dentro y por fuera, encantará a niños y no tan niños en viajes con la familia a cuestas.
 

UN COCHE PARA…

…aquellos abnegados padres que no disponen de un gran poder adquisitivo pero que no quiere renunciar a que sus hijos viajes cómodos con todo aquello que les apetezca. Si quieres un cuatro metros con la mayor capacidad de carga del mercado, este es tu vehículo.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 740 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad- carretera -autovía) 30%-15%-55%
 
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Citroen C3 Picasso HDI 110 Exclusive
 

Cubicaje / Potencia: 1.560 cc – 110 CV a 4.0 RPM

Caja de cambios: Manual de 5 velocidades

Alimentación: Diésel, con turbo de geometría variable e Inyección directa
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.078 / 1.766 / 1.670 mm

Distancia ejes: 2.540 mm

Maletero: 5 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 205/45/17

Tracción: Delantera

Frenos: Discos ventilados de 283 mm (del) / Discos de 249 mm (det)
 

Aceleración 0-1 km/h: 11,2 segundos

Velocidad máxima: 183 km/h

Capacidad depósito combustible: 50 l.

Peso en orden de marcha: 1.333 kilos

Par motor: 260 Nm / 1.750

Emisiones CO2: 130 g/km
 
Consumos oficiales:
 

Extraurbano: 4,1 l / 100 kms

Urbano: 6,4 l / 100 kms

Mixto: 4,9 l / 100 kms
 

Bien:

Espacio interior

Diseño

Motor
 

Menos bien:

Asientos traseros de furgoneta

Dirección algo artificial

Precio
 
Precio. Desde 17.550 euros
 

Óscar González Soria – Oscar.gonzalez@portalcoches.net