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Prueba del AUDI TT Roadster 2.0 TDi 170 CV Quattro – El mejor ‘lifting’

Por sa , 16/11/2009

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Prueba del AUDI TT Roadster 2.0 TDi 170 CV Quattro – El mejor ‘lifting’
Citius, Altius, fortius. El lema olímpico le viene como anillo al dedo a este Audi TT Roadster. Y eso que, paradójicamente, probamos su única versión diesel. La segunda generación del TT es mejor que un lifting rejuvenecedor.




Puedo seguir con el paralelismo y hacer la gracia de que al logo de Audi se le ha caído uno de los anillos olímpicos y se ha quedado en cuatro, pero creo que es mejor ponerse el traje de probador/crítico y meterse de lleno en el proceloso mundo de la marca de Ingolstadt, un mundo en el que, dicho sea de paso, me gustaría vivir perennemente. Conducir este Audi TT Roadster ha sido mucho mejor que un fin de semana en un spa, con sauna, balneario y masajes incluidos. Os puedo asegurar que, al volante de esta maravilla, he rejuvenecido 10 años, tengo más pelo, mido 10 centímetros más, tengo menos arrugas y estoy hasta cachas… o al menos así me han visto ‘ellas’ durante la última semana. ¿Será por el Audi TT Roadster 2.0 TDI Quattro 170 CV? Uno luce su palmito como puede… pero ya es casualidad que la cima personal de uno haya coincidido con esta belleza automovilística.
 
Siempre he sido un poco presumido, pero también coherente y objetivo. Tanto como para darme cuenta de que yo sigo siendo el mismo de siempre, lo que pasa es que los atributos de este TT parecen contagiarte, y por una especie de ósmosis parece que te conviertas en un superhéroe de comic. Nada más lejos de la realidad… aunque la verdad es que es una sensación realmente placentera e igual que todos tenemos derecho a nuestros 15 minutos de fama, también deberíamos tener derecho a conducir un cochazo de estos alguna vez en la vida.
 
No sé yo hasta qué punto es una pérdida de tiempo hablar de este TT a nivel de estética, porque cualquiera que tenga dos ojos debajo de una frente con al menos dos de anchura se dará cuenta de que es una preciosidad. La capota negra no le resta demasiado sex-appeal con respecto a su hermano coupé, aunque la diferencia, de 4.0 euros, si que debe ser planteada de antemano para saber a qué vas a jugar.
 
El diseño de este deportivo por parte de la casa de los cuatro aros admite mil y un calificativos, y todos positivos, por supuesto. Mires por donde lo mires te enamorarás localmente de una figura esculpida con un cincel experto que ya contaba con la sabiduría previa del primer TT y al que supera en todo, a pesar de que el TT original, la primera versión, es ya, hoy en día, todo un clásico. Partiendo de esa excelente base, se ha perfilado una silueta excepcional y característica, con más centímetros para suplir carencias del modelo base, pero sin dejar de lado detalles, aristas o curvas que, aún después de los años, no dejarán de sorprenderte por su belleza. Mires por donde lo mires, los pasos de rueda, la calandra, los grupos ópticos, especialmente los traseros, las curvas de la zaga, las llantas de 19 pulgadas de la versión probada… jolín, qué bonito, de verdad. Y todo esto, reconociendo que con la capota puesta hay a quien le puede parecer que pierde puntos, aunque a mí no me parece que le quede del todo mal. Sin embargo, está claro que es a techo descubierto cuando este Roadster luce su mejor cara.
 
Por dentro el coche está tan cuidado o más. Lo único que no se ha conseguido reducir, a pesar de un pequeño estirón en centímetros, es la leve sensación de agobio con la capota puesta. No llega a ser claustrofóbico, ni mucho menos, pero es cierto que el hecho de ser un biplaza, y que todo el interior, revestimiento del techo incluido, sea en color negro, no ayuda mucho a aumentar, aunque sea visualmente, la sensación de espacio. Si tienes la suerte de estar frente al volante, es que no te vas a dar ni cuenta de que el espacio no es el punto fuerte de este Audi. Sencillamente porque se despliega ante tus ojos un habitáculo estudiado al máximo que responde a todos tus deseos antes de que estos sean capaces de preguntarle nada. Volante pequeño, achatado por abajo, con un tacto exquisito. Asiento regulable de una combinación de cuero y napa que más que sujetar te abraza con oculto deleite. Un cuadro de mandos marca de la casa y un funcionamiento de matrícula de honor en todos y cada uno de sus dispositivos terminan de cumplimentar la cuadratura del círculo mágico de Audi.
 
El precio a pagar, y no me refiero ahora al económico, es muy pequeño, casi simbólico. El espacio, obviamente, es uno de ellos. A pesar de todo, el maletero suma 250 litros de capacidad y, cosa rara en el segmento, no pierde un solo centímetro cuadrado cuando se pliega la capota, ya que el espacio para el techo viene aparte. Sensacional. Los chicos de Audi, sin embargo, han conseguido lograr habilitar huecos detrás de los asientos para objetos no demasiado grandes, cosa que se agradece, amén de los cajones bajo los asientos. Hasta debajo de las piedras han logrado emplazar portaobjetos para paliar la deficiencia lógica de espacio. Otra pega, sobre todo si ya no estás hecho un chaval, es la entrada y salida del coche. Es un deportivo, con una línea muy bajita, casi pegada al suelo, y el espacio ya te he dicho que no viene ni como extra, así que tendrás que realizar un puntito más de esfuerzo del habitual para entrar o salir de la cabina de mandos. Pero vamos, que ya te digo yo que no me importaría realizar ‘tremendo’ trabajo en los próximos años en el día a día…
 
Para terminar con el techo retráctil de este TT Roadster, me sigue dando rabia, pero a la vista de lo visto, algo menos, que se siga apostando por capotas de lona en vez de los ya habituales rígidos, que hacen que a nivel estructural se pierda menos eficiencia. En este caso concreto, a la velocidad máxima legal ya se nota aerodinámicamente que vas en un descapotable, y eso no es la mejor noticia. La mejor noticia es que en sólo 14 segundos puedes completar la maniobra, y que incluso puedes hacerlo a 50 por hora. Lo hemos probado y funciona de verdad.
 
El conjunto chasis, suspensiones –duritas, como a mí me gustan-, reparto de pesos, centro de gravedad, está estudiado para soportar, como así es, el doble de caballaje, con lo que sujetar y exprimir los 170 caballos de este TDI no supone un esfuerzo extra para un conjunto ejemplar a nivel dinámico. La tracción permanente a las cuatro ruedas son capaces de transmitir la potencia de manera tan eficaz, que aún siendo diesel y teniendo sólo 170 caballos, el cero a cien se quede en 7,7 segundos. Mérito también de una caja de cambios de funcionamiento perfecto y escalonada sin peros.
 
Pero claro, pensarás, que el consumo, por mucho TDI que sea, se disparará, por el número de caballos y por la tracción total permanente. Pues te equivocas. Más de 1.3 kilómetros he acumulado y al margen de su buen funcionamiento a todos los niveles, ha sido una delicia comprobar como en toda la prueba se ha conformado con seis litros y medio cada cien kilómetros, estando en menos de cinco y medio en carretera a ritmos casi legales. Entonces… ¿encuentras alguna pega?
 
El modelo probado, TDI Quattro 170CV lo tienes desde 42.750 euros. Es la única versión diesel, por el momento, de la gama en el Roadster, que en gasolina va desde los 160 caballos a los 340. Nuestra unidad de pruebas venía con bastantes extras que subían la factura hasta los 9 millones de las antiguas pesetas. Algunos prescindibles, pero hay que reconocer que con el techo abierto casi ‘necesitas’ un equipo de audio Bose que es capaz de poner la banda sonora a ese viaje que tanto deseas, o incluso a tu vida. También dispones de un botón que sube o baja el alerón trasero, al estilo Porsche, que permanece oculto sin romper la línea de la zaga pero que sale cuando pasas de 120 por hora para pegar aún más el eje trasero al asfalto. Si disminuyes a menos de 80 el alerón baja automáticamente, aunque, por motivos de estética, si quieres, lo puedes llevar levantado siempre que quieras.
 
Podría pasarme casi la vida enumerando detalles. Como el color beige Dakar, que parecía cambiar de tonalidad en función de la claridad del día. Más gris cuando se fotografía, coqueto, al lado de la nieve, más café con leche, corto de café, en días soleados. O la practicidad de poder ver, en los retrovisores, el testigo anaranjado del intermitente encendido, al estilo de su primo el Volkswagen Golf. Por supuesto el ESP es desconectable, y el parabrisas de detrás de los asientos traseros, detallazo, no es de los que se monta manualmente, como casi en toda la competencia, sino que basta con apretar un botón, al lado del que abre y cierra la capota, para que en un segundo se despliegue o se recoja a conveniencia. Espectacular.
 
Y como casi siempre, para el final, las cosas que menos me han gustado. Y es que el Audi TT Roadster, esclavo del diseño como pocos, tiene un déficit de visibilidad bastante elevado. Con la capota puesta tan solo tienes una pequeña franja delante de ti, gracias al pequeño parabrisas que en nada debilita el estudiado CX. El chivato del asistente de aparcamiento se antoja fundamental para completar las maniobras con éxito. Quizá las llantas de 19 sean excesivamente voluminosas, ya que algún raspón con los bordillos, por muy cuidadoso que seas, vas a hacer. Coger el cinturón de seguridad para colocártelo tampoco es un juego de niños: poco menos que vas a necesitar comprobar tu flexibilidad corporal para hacerte con él a la primera, pero con el tiempo irás aprendiendo truquillos, como buscarlo abajo en vez de arriba, más difícil. Rizando el rizo y ganándome, yo mismo me lo pongo, el calificativo de ‘puntilloso sibarita’, el segundo mando del cambio de pantalla en el ordenador de viaje, en el centro de la palanca derecha, no es demasiado accesible. Una entrada USB sería deseable… y me callo ya, porque no me parece justo tantas remarcaciones para un coche de diez.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Que no me lo envuelvan que me lo llevo puesto. El placer de conducción es tan alto que, pese a no pasar de 15 grados en ocasiones, es una delicia viajar con la capota bajada. La versión TDI es absolutamente racional para un vehículo absolutamente recreacional. ¡Qué suerte va a tener tu pareja!
 

UN COCHE PARA…

…los que ahora mismo, según están leyendo estas líneas, esbozan una sonrisa por dentro y saborean ya, paladean con fruición, las próximas escapadas de fin de semana con su media naranja. Sensaciones deportivas, economía y belleza… ¡lo tiene todo!
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.350 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) –20%-30%-50%
 
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Audi TT Roadster 2.0 TDi 170 CV Quattro
 

Cubicaje / Potencia: 1.968 cc – 170 CV a 4.200 RPM

Caja de cambios: Manual de 6 velocidades

Alimentación: Diesel, Inyección Directa con Raíl común. Turbo Intercooler
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.178 / 1.952 / 1.358 mm

Distancia ejes: 2.468 mm

Maletero: 250 litros

Nº plazas: 2

Neumáticos: 255/35/19

Tracción: Integral permanente

Frenos: Discos autoventilados de 312 mm (delante) / Discos de 286 mm (detrás)
 

Aceleración 0-1 km/h: 7,7 segundos

Velocidad máxima: 223 km/h

Capacidad depósito combustible: 60 l.

Peso en orden de marcha: 1.415 kilos

Par motor: 350 Nm / 2.5

Emisiones CO2: 144 g/km
 
Consumos oficiales:
 

Extraurbano: 4,5 l / 100 kms

Urbano: 7,2 l / 100 kms

Mixto: 5,5 l / 100 kms
 


Bien:
Diseño exterior

Prestaciones y consumo

Infinidad de detalles
 


Menos bien:
Visibilidad justita

Espacio interior

Ruidos aerodinámicos con capota puesta
 
Precio: Desde 42.750 euros
 

Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net