Prueba a fondo BMW Active Tourer 218d - Un monovolumen que engancha

Por Francisco Javier Lopez , 20/07/2017

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Prueba a fondo BMW Active Tourer 218d - Un monovolumen que engancha
BMW entró en el sector del monovolumen con el Active Tourer. Sin miedo a abandonar tradiciones y con un resultado soberbio pese a los escépticos.

* Por Francisco Javier López




El universo del monovolumen siempre ha parecido un coto no destinado a las marcas premium. Un vacío en los catálogos de las marcas más representativas, que se han centrado en los SUV cubriendo con ellos los dos espacios. Marcas que siempre han parecido reticentes a ofrecernos un producto que parece más propio de las marcas generalistas. Pero la firma bávara ha sucumbido al sector y la demanda, para obsequiarnos con su primer monovolumen, quizás forzados por uno de sus principales rivales, Mercedes. Que ya desde hace tiempo viene ofreciéndonos su monovolumen con el clase B.


Con esta nueva inclusión de la Serie 2 en el mercado, BMW rompe con tradiciones y tótems propios que siempre han marcado sus productos. Su monovolumen abandona la tracción trasera y su propulsor, al igual que en el X1, pasa a ser transversal, incluso llegan a equipar un 3 cilindros en el 216d.



Teóricamente todo esto reduce costes y aumenta la habitabilidad, algo fundamental en un monovolumen, pero para los más puristas de la marca le resta muchos puntos al encanto germano.


Pero si pensamos en el concepto que se puede tener de las reacciones de la tracción trasera y lo mezclamos con el concepto de un monovolumen, quizás la apuesta de BMW sea la más acertada para la mayoría de usuarios.


Así que siendo un concepto tan novedoso para BMW, en el cual se abandonan tradiciones y sensaciones, lo primero que uno se pregunta es si podremos seguir aplicando aquella celebre pregunta de la marca, “¿Te gusta conducir?”.


BMW Active Tourer: un interior de alta calidad



Si te gusta conducir parece que la respuesta es obvia en cualquier monovolumen. Para muchos conducir una “furgoneta” no es el mayor de los placeres automovilísticos. Y esto empieza nada más sentarte en cualquier monovolumen, y aquí también empieza mi primera sorpresa con el Active Tourer. No os diré que parezcas ir en un M3, pero su posición de conducción se asemeja más a una berlina común que en cualquier otro monovolumen. No aparentas ir sentado tan distante del asfalto y al subirnos en el Active Tourer nos encontramos con un amplio salpicadero pero sin parecer la típica extensión yerma y plana de otros monovolúmenes.


El aspecto de su interior es simplemente magnífico. El uso de diferentes materiales se realiza con un extremado gusto, con un tacto excelente y un ajuste preciso. Simplemente la calidad de sus costuras te muestran la naturaleza de su interior.


El sistema multimedia equipa una pantalla de 8,8 pulgadas que se maneja con el iDrive. Con él utilizamos multitud de información del serie 2, pero carece de los sistemas AndroidAuto y Apple CarPlay que son tan útiles para visualizar algunas de nuestras Apps en los smartphones. También dispone de un sistema de información proyectada sobre una lámina de plástico, que se retrae sobre el cuadro de relojes. Es muy eficaz, aunque la proyección sobre el parabrisas daría un mejor efecto al conjunto y su salpicadero quedaría más “limpio”.



Sus asientos delanteros poseen multitud de reglajes, aunque con una banqueta quizás algo corta y pueden resultar algo estrechos para aquellos que, por decirlo de forma menos grosera, van menos al gimnasio. Sus cinturones de seguridad no son regulables en altura, algo que puede incomodar a los más altos o bajos, pero que se solventa con el amplio abanico de ajustes de sus butacas.


Para el conductor el ancho pilar izquierdo resta algo de visibilidad en los giros más cerrados y en las glorietas. Y adivinar donde acaba la delantera es cuestión de confianza. Ambas cosas son comunes en el sector, y sé que los límites delantero y trasero ya no importan, pues los marcaran los sensores de aparcamiento, pero un pilar más estrecho si sería de agradecer.


Los asientos traseros ofrecen dos posibles inclinaciones de sus tres respaldos y regulación longitudinal de 13 cm. Esto confiere un mayor espacio de carga en el maletero aunque la distancia para las piernas de los pasajeros se ve mermada en exceso y el espacio de la bandeja del maletero no queda cubierto, quedando un espacio vacío entre esta y los reposacabezas. Su plaza central es bastante estrecha y limita mucho para tres adultos.


Los asientos se pueden abatir desde el habitáculo o desde el interior del maletero con dos pulsadores. Para abrir el maletero, el portón permite su apertura automática deslizando nuestro pie bajo el paragolpes. Un detalle muy cómodo y útil que te permite acceder a sus 398 litros de carga. Que sin ser uno de los de mayor capacidad en el sector, sí se puede aprovechar muy bien gracias a sus formas y que con una superficie plana desde el borde te ayuda en la tarea de cargar objetos. Además levantado su suelo rígido accedemos a 70 litros de carga extra.



El interior dispone de numerosos espacios para almacenar objetos, aunque es cierto que no destaca especialmente en ello y que en el sector podemos encontrar modelos que disponen de más variedad, como puede ser el recurso de trampillas bajo los pies.


BMW ha cuidado mucho las líneas del Active Tourer. La primera impresión no es la de estar ante un monovolumen al uso. Sus formas podrían hacerle parecer estar en un término medio, de este modo seguimos teniendo todo un BMW sobre el asfalto. Un gran trabajo para lograr no perder las líneas en detrimento de la funcionalidad.


Una zaga ancha le confiere un aire más sport y detalles como el limpia lunetas trasero oculto bajo el alerón del portón, le otorgan un diseño limpio y fluido. En general BMW consigue con su diseño que el Active Tourer parezca más deportivo y más bajo, logrando con ello diferenciarse del resto de monovolúmenes.


BMW Active Tourer: Sensaciones propias de una berlina



Si hablamos de nuestras sensaciones al volante del Active Tourer, debemos primero eliminar cualquier alusión o referencia anterior a otro BMW. Algo tan novedoso y diferente a lo diseñado durante décadas en Múnich, es difícil de equiparar con los comportamientos dinámicos que puedas tener en tu mente de un BMW.


Su propulsor es suave y silencioso, se nota un gran trabajo en su insonorización, y con una función Start&Stop que parece funcionar más sutilmente que en el motor longitudinal. Empuja con fuerza y su abundante par arrastra con su tracción delantera todo el conjunto. Sorprende su elasticidad y como estira hasta altas vueltas. Sus 4 cilindros cubican 1.995 centímetros cúbicos rindiendo una potencia de 150 CV a 4.000 rpm y un par máximo de 330 Nm a 1.750 rpm. El empuje es propio de BMW, cuyos propulsores siempre parecen dar más de lo que la ficha técnica refleja. El 218d Active Tourer no es una excepción en esto, aunque en su caso no sorprende tanto como en otros modelos BMW. Pero esto es más achacable a su peso y al reparto de este, no olvidemos que es un monovolumen, cuya masa, coeficiente aerodinámico e inercias siempre penalizan.


Pese a ello y aceptando su concepción de coche familiar, el Active Tourer no refleja esa típica sensación de falta de ligereza y pereza en curvas enlazadas y cambios de dirección propias de un monovolumen. Su suspensión es ligeramente más dura que sus rivales y su dirección más directa y sensible al asfalto. Todo eso le confiere un tacto de berlina de la marca que te permite sentir que aún conduces un BMW.


El Active Tourer te ofrece con su Driving Experience Control tres modos de conducción posibles: Eco, Confort y Sport. En función de cual elijas nuestro BMW te ofrece un comportamiento diferente en el modo de entregar la potencia. La respuesta del acelerador varia, comportándose de modo más mullido en el modo Eco a más directo en el modo Sport. También la dirección varía su dureza, su cambio subirá más o menos de vueltas entre marchas y su amortiguación ajusta su comportamiento.



Además en el modo Eco el Active Tourer desacopla el motor de la caja de cambios en aquellas circunstancias en las que pueda aprovechar las inercias y circular al ralentí, ahorrando de este modo combustible. También dispone de unas cortinas tras su calandra que se cierran o abren para mejorar su aerodinámica. Estos son algunos de los recursos del serie 2 de BMW para lograr unos consumos excepcionales. Algo en lo que BMW suele aventajar a sus rivales cuando medimos los consumos reales en un uso diario habitual y que el Active Tourer 218d cumple igualmente. Sus consumos homologados se mueven entre los 4,8 l/100 km urbanos, los 3,7 l/100 km interurbano, y con un gasto mixto de 4,1 l/100 km.


La unidad probada equipa el cambio Steptronic, que funciona logrando aprovechar cada una de las marchas con un rendimiento sobresaliente. Se trata de un convertidor de par con un comportamiento impecable, con suaves cambios entre marchas pero rápidos incluso en la conducción más sport.


Pese a su mayor altura sus balanceos e inercias son mínimos, sin falta de seguridad rodando rápido. Sus sistemas de asistencia logran que tengas que esforzarte para meter al Active Tourer en una situación delicada. Todo un logro que te permite casi olvidarte de que vas con toda la familia de viaje en un monovolumen. Para algunos su suspensión puede parecer dura para un monovolumen, pero en mi opinión esta es una gran baza del Active Tourer. El no renunciar a un espíritu ligeramente deportivo puede hacer caer la balanza a su favor. Sobre todo si “estas obligado” a adquirir un monovolumen.


BMW Active Tourer: tu opción en monovolúmenes si “Te gusta conducir”




No hay duda de que el BMW serie 2 Active Tourer 218d parte con un precio base superior a lo habitual en el sector de los monovolúmenes. Su precio es una de las razones por las cuales poco más que a la clase B de Mercedes se puede medir. Pero su precio se justifica en unos materiales de muy alta calidad, con unos acabados que le difieren del resto sin ninguna duda, un lista de equipamiento enorme, una línea motriz de prestaciones magníficas en su sector y sobre todo, el mantener su espíritu BMW pese a su condición de monovolumen y la pérdida de elementos de referencia en la marca. Sin duda, dinámicamente el mejor monovolumen del mercado.


DESTACABLE


·Consumos

·Prestaciones

·Equipamiento


MEJORABLE


·Precio

·Conectividad Smartphone

·Espacio plazas traseras


BALANCE

VALORACIÓN

Respuesta motor

9,0

Cambio

9,5

Maniobrabilidad urbana

9,0

Comportamiento en carretera

9,0

Estabilidad en curva

8,5

Confort

8,0

Frenos

8,5

Habitabilidad

8,5

Maletero

8,5

Equipamiento

9,0

Nota media:

8,75


Ficha Técnica: BMW Active Tourer 218d Luxury


MOTOR


Cilindrada: 1.995 cc

Potencia: 150 CV a 4.000 rpm

Par máximo: 330 Nm a 1.750 rpm


TRANSMISIÓN


Tracción: Delantera

Caja de cambios: Automática 7 velocidades


BASTIDOR


Suspensión delantera: Tipo McPherson / Resorte helicoidal

Estabilizadora: Sí

Suspensión trasera: Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal

Estabilizadora: Si

Neumáticos: 205/55 R17

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos

Capacidad depósito combustible: 61 litros

Peso en orden de marcha: 1450 kg


CARROCERÍA


Longitud / Anchura / Altura: 4,34/ 1,80 / 1,58 m

Distancia ejes: 2,67 m

Maletero: 468 litros

Nº plazas: 5 plazas


RENDIMIENTOS OFICIALES


Aceleración 0-100 km/h: 8,9 seg.

Velocidad máxima: 208 km/h


CONSUMOS OFICIALES


Extraurbano: 3,7 l/ 100 km

Urbano:4,8 l/ 100 km

Mixto:4,1 l/ 100 km

Emisiones CO2: 109 g/km