PEUGEOT 308 SW – Prueba – Corredor de fondo

Por Andrea Enzo , 29/10/2014

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PEUGEOT 308 SW – Prueba – Corredor de fondo
Peugeot sigue dando pasos hacia el futuro con coherencia. El nuevo Peugeot 308 SW con el motor HDI de 92 CV es una buena prueba de ello. El nuevo 308 SW aúna practicidad y economía con elegancia y distinción. Prueba del Peugeot 308 SW Active HDI.




El nuevo Peugeot 308 Station Wagon, o 308 SW como se le conoce comercialmente, es una clara muestra de las ideas claras de Peugeot a la hora de posicionar sus productos en el mercado con mucha calidad y una coherencia como pocas marcas son capaces de gestionar. Vaya por delante que la combinación que aquí te presentamos hoy, este Peugeot 308 SW Active HDI de 92 caballos, sale por 20.000 euros pelados, y te llevas un coche con un rodar muy fino, una elegancia increíble pese a ser un familiar, una capacidad de carga brutal y unos consumos dignos de un mechero. Así pues, no tenemos miedo a afirmar que este Peugeot 308 SW Active HDI lo tiene todo para ser un éxito de ventas para la marca del león.


La berlina familiar que nos traemos en esta ocasión entre manos deriva de un compacto como el Peugeot 308, que ya hemos probado en este medio de comunicación, y que ha sido reconocido a nivel mundial como Coche del Año 2014. Y aunque muchos digan lo contrario, los premios no se dan, los premios se consiguen, y Peugeot ha trabajado mucho y bien para seguir dando guerra en el terreno de los compactos al Volkswagen Golf, líder indiscutible de la categoría.


El Peugeot 308 ha avanzado mucho más en su gama gracias a la renovación de sus motores gasolina denominados PureTech, que también hemos probado aquí. La oferta, muy completa, es de las mejores en el segmento de los compactos y, por ende, entre los coches familiares derivados de estos.


A pesar de la novedad de estos propulsores de gasolina de última generación, hemos querido probar el Peugeot 308 SW con un motor diesel de lo más económico, pensando en aquellas familias que necesitan espacio a toda costa pero buscan un motor solvente sin tener que derrochar un solo céntimo. Y claro, la combinación que aquí os presentamos parece, a priori, prácticamente imbatible.


A nivel estético, Peugeot siempre nos ha parecido la marca, o una de las marcas, que mejor ha sabido integrar el tercer volumen en las carrocerías compactas que antes se denominaban rancheras o familiares, y que ahora reciben tantas denominaciones como marcas hay en el mercado. Para Renault es Sport Tourer, para Opel Sports Tourer, para Ford es Wagon, para Kia es Sportswagon, para Hyundai CW, para Honda sencillamente Tourer, para Toyota Touring Sports, para Volkswagen simplemente Variant…


Sabiendo ya de lo que hablamos y perfectamente marcado el territorio, no tenemos miedo a decir que el diseño de este Peugeot 308 SW nos parece muy acertado. En muchas ocasiones, sobre todo en años pasados, estos vehículos parecían casi coches fúnebres, con un tercer cuerpo abultado metido casi a capón, de cualquier manera, para aumentar la capacidad del habitáculo y del maletero, pudiendo conectar este con las plazas traseras para crear una gran superficie de carga.


En el caso de este Peugeot 308 SW que hemos conducido un millar de kilómetros, hemos comprobado cómo sus líneas fluyen hacia atrás de manera coherente y casi sencilla, integrando perfectamente, como ya pasaba en el modelo anterior, un amplio espacio que da cabida a casi todo lo que puedas imaginar.


A pesar de ganar 33 centímetros con respecto al 308 compacto del que deriva, el 308 SW hace un guiño al original con unos pilotos traseros que sin ser iguales, guardan el mismo diseño y características para hacer fuerza en una imagen de marca que queda reflejada de manera evidente no sólo en este detalle, sino en muchos otros, tanto en la carrocería como dentro del habitáculo.


En la estética de la línea lateral del coche juega un papel fundamental la llanta que monte. En el caso de este Peugeot 308 SW que hemos conducido, con la llanta de serie más básica, una de 16 pulgadas (205/55/16), demuestra que sin dejarse un dineral en llantas más grandes o de diseño más arriesgado, se puede lograr un gran resultado. La larga carrocería tiene mucha chapa, la superficie del cristal es menor, pero no por ello el coche parece un mazacote, sino bastante fluido, la verdad, e incluso deportivo, gracias a que se le ve muy pegado al suelo pese a su ausencia total de elementos deportivos.


El frontal es calcado al Peugeot 308 compacto del que deriva, en el segmento C, con una parrilla definida y cercada por un bonito cromado, ópticas muy futuristas con muchos ángulos y luces de lía que marcas su personalidad, y más cromados en la parte inferior para definir la toma de aire inferior y las luces antiniebla redondas, que van en los extremos. El escudo va en la propia chapa del capó, y justo debajo, la leyendo Peugeot en una línea que no sabríamos decir si metalizada o cromada, que brilla un montón y que le da un punto de elegancia muy logrado. En la zaga, ya hemos dicho que los pilotos, muy horizontales y ganando mucho espacio en el lateral, son continuistas con respecto al compacto, y a pesar de que sigue habiendo más chapa que cristal, no da la impresión de ser una caja sin más. Además, nos encanta que la boca de carga esté situada tan abajo, porque facilita un montón las cosas.


Nos situamos en el interior del Peugeot 308 SW y la primera impresión es de un refinado y selecto minimalismo, gracias a la limpieza de líneas y a la ausencia de una botonería difusa o complicada. Que el volante sea pequeñín, como ya hemos visto en sus hermanos 208, 2008 y 308, redunda en esta sensación. Cada vez que cogemos un Peugeot con este nuevo diseño interior, más pensamos que la dirección tomada es correcta. Hasta ahora era un engorro tener que diseñar el volante con una abertura enorme para poder ver el cuadro de mandos completo, y ahora, con esta nueva colocación, podemos jugar más con el diseño y con los elementos. Como en Peugeot han pensado en todo, la parte inferior del volante es achatada, para evitar posibles problemas. Nosotros seguimos fieles a situar la posición del conductor lo más abajo que se puede, y aún así, no hemos tenido ningún problema para ver los marcadores de manera completa y llevar las manos y los brazos al volante de manera cómoda.


Echando un vistazo alrededor, la sensación de espacio es enorme. Sin recurrir a florituras ni volverse locos con nada, puesto que hay que mantener un precio decente de venta al público, los asientos son muy confortables y recogen el cuerpo en curvas de manera eficiente, el tacto del cambio no es del todo malo, el salpicadero es de un material más blando que el habitual plástico duro, muy semejante a los que monta Volkswagen, reflejando una gran calidad, y la limpieza de líneas seduce de primeras, creando una sensación de comodidad con muy poquita cosa que nos gusta y nos agrada sobremanera.


Obviamente, para ofrecer este precio tan coherente viendo la competencia, hay que recurrir a elementos que no nos entusiasman tanto. Y es que no se ve, pero detrás del volante, el dispositivo de velocidad de crucero lleva la misma palanca que hemos tocada en los Citroen y en los Peugeot casi en las últimas dos décadas. Pero muy pocas cosas más se pueden criticar, la verdad. Nos gusta la pantalla táctil de 9,7 pulgadas que engloba el 99 por ciento de las funciones que se pueden modificar en el coche, desde ventilación, ordenador de a bordo, audio, telefonía, navegación… para unas cosas es un engorro, por ejemplo, no poder modificar la temperatura de la climatización de un toque o de un movimiento, hay que seleccionar previamente la función, pero a la larga te acostumbras.


Por los 21.400 euros que cuesta la unidad que hemos conducido, disponemos de un navegador muy práctico que te informa de la velocidad máxima de la vía, o de un ordenador de a bordo claro y efectivo, que se puede accionar desde el botón del extremo de los limpiaparabrisas. El volante, con un tacto fenomenal, tiene pocos botones, pero tampoco necesita más.


De las plazas traseras solo podemos decir que son notables, con una sensación de espacio muy grande, y del maletero debemos decir que está muy bien pensado, tiene mucha capacidad, y se nota que es una de los elementos claves del diseño de este coche, por un montón de detalles que podemos observar. Con la segunda línea de asientos abatida, el espacio de carga se convierte en una auténtica barbaridad, y encima, con una superficie completamente plana.


Previo paso a hablar de las sensaciones dinámicas, a nivel de seguridad podemos decir que en este apartado no flaquea en absoluto, con seis airbags de serie, control dinámico de estabilidad, sistema anti derrape de ruedas, frenos ABS, repartidor electrónico de frenada, sistema auxiliar en frenada de emergencia, detector de baja presión de neumáticos y control de tracción inteligente. Casi nada.


Al volante, el coche se siente firme y seguro. Su rodar es muy suave, sin apenas ruido, sólo a velocidades por encima del límite legal se cuela en el habitáculo ruido de rodadura. Hemos hecho unos cuantos cientos de kilómetros por autopista y es tan fácil cubrir largas distancias con él que es desde ya una de nuestras referencias a la hora de cubrir miles de kilómetros con un coste reducido y con la posibilidad de llevar a cinco adultos con todos sus bultos de una manera fácil, sencilla, agradable, y con el ahorro como máxima principal.


Si hablamos de consumos, a ritmos legales nos movemos en autopista en muy poquito más de 4 litros a los cien. Y después de chupar un buen número de kilómetros en Madrid, unidos a los de autopista mencionados antes, la media es de 4,9 litros a los 100, una media que nos encanta y que habría que enmarcar, e incluso sacar a relucir en cualquier discusión en la que haya por medio coches de más enjundia y calado económico. Y aún podemos matizar todo esto, porque al igual que decimos que sí existe una flechita que indica el cambio de marcha óptimo para buscar un consumo ajustado, no cuenta esta versión de 92 caballos con un sistema de parada y arranque del motor en las detenciones en ciudad que ayude a reducir aún más el consumo. Tampoco hay en ningún lado un botón o una opción eco que reajuste sistemas como ventilación o entrega de potencia y ayude a lograr estos consumos tan bajos.


Consecuencia de todo esto son unas aceleraciones y unas recuperaciones bastante discretas, no os vamos a contar mentiras en este apartado. Para lograr las fantásticas medias de consumo de las que hablamos, la quinta velocidad –no tiene sexta- es extremadamente larga, y hay un buen escalón entre las demás y esta. Las primeras son bastante cortas, y como por debajo de 1.600 vueltas el motor está muerto, es necesario jugar con la palanca muy a menudo para mantener ritmos en carretera, adelantar o incluso en ciudad es más que recomendable bajar una marcha a la hora de callejear cuando giras en 90 grados, porque en tercera el coche te queda muy parado.


Como no puede ser de otra manera, también hemos hecho conducción por carreteras secundarias de todo tipo para buscar situaciones más o menos comprometidas, y en ocasiones hemos tenido que bajar de quinta a tercera para salvar situaciones que con un motor un poco más holgado habría sido coser y cantar. Incluso en pendientes, más o menos pronunciadas, hay que ir bajando marchas poco a poco buscando un régimen de giro del propulsor más acorde con las necesidades y poder disponer de algo de potencia para adelantar o lo que sea menester.


Dicho esto, tenemos que decir que, obviamente, si hay dinero ahorrado sería preferible apostar por una mecánica más potente para evitar alguna posible situación de no contar con caballos de sobra para algún adelantamiento, pero si te mueves normalmente por autovía y por ciudad, a lo mejor y sólo a lo mejor, una o dos veces al año, en momentos puntuales, pensarás que habrías hecho mejor comprando un 308 SW más potente. El 99,9 por ciento del tiempo restante, una sonrisa irá de oreja a oreja en tu rostro, ante la compra inteligente que acabas de hacer.


No queremos terminar este análisis sin comentar alguna cosita más, como la enorme guantera que hay delante del copiloto, y eso a pesar del gran espacio que tiene para las piernas. O que el techo panorámico de cristal que no tenía nuestra unidad de prueba sólo cuesta 550 euros y que pensamos que merece la pena. En el lado negativo, a estas alturas de la vida, todavía hay coches, como éste, que necesita que metamos la llave en la tapa del depósito para abrirlo y repostar.


El Peugeot 308 SW tiene disponibles tres mecánicas de gasoil, de 92, 115 y 150 CV. En gasolina, un 1.2 e-THP de 130 caballos es la única opción disponible por ahora. Por cierto, cuando mires la ficha técnica y veas el peso, tranquilo que no es una errata. El esfuerzo por construir un coche ligero ha dado sus frutos, arrojando en la balanza muy poco más de tonelada y cuarto.


Con la mano en el corazón


Una grandísima inversión. Familias que siempre quieren ir con todo a cuestas y no gastarse un dineral en un coche lo tienen todo por apenas 20.000 euros. Siendo sinceros, con 5 personas a bordo y algo de equipaje las sensaciones descritas con los 92 caballos disponibles quizá se compliquen un poco más, por lo que en estos casos aplaudiríamos la decisión de pasar al siguiente escalón de potencia, con 115 caballos, previo pago de unos 1.400 euros. El consumo es más que austero y las sensaciones de conducción, muy notables. Bravo por Peugeot.


Un coche para…


…esa familia que no sale de casa sin llevarlo absolutamente, todo, lo imprescindible y lo que a menudo suma kilos sin ton ni son y que denominamos ‘porsi’, ya saben, por si hace falta, por si llueve, por si tenemos hambre, por si hace frío, por si hay tiempo de montar en bici… pues todos esos ‘porsi’ caben en este Peugeot 308 SW perfectamente. No hace falta que sean familias sus compradores habituales. El aventurero que busca nuevos retos con todo el material a cuestas o el autónomo que huye de las furgonetas pero necesita espacio de carga y algo de representación, encontrarán en este 308 SW un gran aliado.


KILÓMETROS PRUEBA – 1.000 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 30%-20%-50%


RIVALES


Renault Mégane Sport Tourer, Opel Astra Sports Tourer, Ford Focus Wagon, Kia Cee’d Sportswagon, Hyundai i30 CW, Honda Civic Tourer, Toyota Auris Touring Sports Volkswagen Golf Variant…


FICHA PEUGEOT 308 SW HDI


Cubicaje / Potencia: 1.560 cc / 92 CV a 4.000 rpm

Caja de cambios: manual 5 velocidades

Alimentación: diésel


Longitud / Anchura / Altura: 4.585 / 1.804 / 1.471 mm

Distancia ejes: 2.730 mm

Maletero: 556 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 205/55 R16

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos


Aceleración 0-100 km/h: 11,9 seg.

Velocidad máxima: 181 Km/h

Capacidad depósito combustible: 53 litros

Peso en orden de marcha: 1.255 Kg.

Par motor: 230 Nm a 1750 rpm

Emisiones CO2: 102 g/Km


Consumos oficiales


Extraurbano: 3,6 l/ 100 Km

Urbano: 4,6 l/ 100 Km

Mixto: 3,9 l/ 100 Km


Bien:


Consumos

Maletero y capacidad de carga

Excepcional rodador con gran calidad de conducción


Menos bien:


Motor que en ocasiones puede quedarse algo justo

Tapón de gasolina con llave

Sólo cinco marchas y sin sistema Stop&Start.


Precio: 20.200 euros


Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net