OPEL INSIGNIA – GAMA 2013 – Presentación y Prueba de Contacto

Por sa , 07/11/2013

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OPEL INSIGNIA – GAMA 2013 – Presentación y Prueba de Contacto
El Opel Insignia se renueva y mejora los pocos puntos menos fuertes que tenía. La nueva estética del Opel Insignia se multiplica por 5, el 4 y el 5 puertas, el Sports Tourer, el OPC y el último en llegar, el Country Tourer. Conducimos tres de ellos.

El Opel Insignia nació en 2009 para liderar el tope de gama de Opel. Cuatro años después, tras 600.000 Insignias vendidos en Europa, 50.000 de ellos en España, el Opel Insignia sufre un lavado de cara que le sienta de lujo y encuentra el punto justo a un buen guiso, al que había que afinar el punto de sal y algunas hierbas. Un poco más ancho, un poco más bajo, algo más afilado, con led en los grupos ópticos delante y detrás y una fina y elegante banda horizontal cromada en la zaga, configuran los cambios estéticos más importantes de un coche que, antes de sufrir estos pequeños cambios, ya era mejor que muchas berlinas generalistas con las que compite.


La aerodinámica ha mejorado hasta tal punto que en las versiones EcoFlex, que cuentan con un deflector activo y móvil, la cifra del coeficiente Cx baja del 0,25 en la versión cinco puertas.


Pero los cambios no se quedan en el exterior del Opel Insignia. La marca alemana ha escuchado a usuarios y prensa especializada y ha simplificado la abigarrada consola central, con muchos menos botones y un aspecto mucho más moderno y distintivo, limpio y elegante a la vez. Tapicerías ARG, pantalla táctil configurable de ocho pulgadas y un chasis mejorado con un habitáculo más aislado y mejor insonorizado, conforman un todo que ayuda a subir un nivel más a la berlina de Opel, una Insignia bien brillante para lucir en la solapa o en el pecho, para que sea más evidente.


Pero el nuevo Opel Insignia no llega sólo con las habituales versiones de cuatro y cinco puertas. El Insignia Sports Tourer, la versión familiar del coche más representativo de la marca del rayo, también recibe los mismos cambios. Además de comprobar que el nuevo Opel Insignia OPC apuesta por la versión ‘ranchera’, conocemos en persona por vez primera el Opel Insignia Country Tourer, con un toque campero 4x4 con la carrocería familiar que abre un gran abanico de posibilidades para su utilización fuera del asfalto, unido a una buena capacidad de carga y flexibilidad interior. Gana unos centímetros en distancia al suelo, bajos reforzados y la tracción integral de la casa, forman un pack ganador junto a dos mecánicas diesel, de 163 y 195 caballos de potencia.


Volvemos al Opel Insignia OPC para ver que la esencia, el motor V6 2.8 con 325 caballos y 435 Nm de Par Motor siguen estando ahí. Tracción a las cuatro ruedas, frenos Brembo y asientos Recaro siguen al servicio de una carrocería que también se ha puesto al día. Cambio manual de seis velocidades, 6 segundos en el 0 a 100 km/h y velocidad autolimitada a 250 km/h (llega a 270 sin limitación).


El nuevo Opel Insignia tiene opción de motores para poner una tienda: tres gasolina, cinco diesel y uno de gas, conforman la variada oferta de la berlina de Opel. Las potencias en gasolina son 140, 250 y 325 CV, mientras que en diesel son 120, 130 (solo con cambio automático), 140, 163 y el biturbo de 195 que hace nada probamos en el Opel Cabrio con total satisfacción. El GLP también tiene 140 CV, como el gasolina de acceso a gama, pero aquí con una autonomía de 1.700 kilómetros.


El nuevo Opel Insignia pone el acento y el énfasis en la Seguridad y en la Conectividad. En el primer apartado, puede contar con Velocidad de Crucero Adaptativa, Alerta de Cambio de Carril, Aviso de ángulo muerto, Alerta de Tráfico Transversal Trasera, Iluminación AFL+… y en cuanto a Seguridad apuesta por el denominado Intellilink y el Touch Pad para manejar la pantalla de navegación, completamente actualizable. Habrá que esperar un poco más para poder usar las Apps de Opel, pero no mucho, pues en 2014 ya estarán disponibles para los smartphones.


Desde 25.875 euros en su versión y acabado de acceso, sin ofertas ni descuentos de lanzamiento que sepamos, el Opel Insignia sigue estando a la cabeza de las berlinas generalistas y un pasito más cerca de sus compatriotas Premium. En nuestro país, el 64% de las ventas han correspondido a la versión de 5 puertas, mientras que del total, el 91% ha adquirido un Insignia diesel.


CON EL NUEVO OPEL INSIGNIA Y EL OPC POR LA PROVINCIA DE MADRID


En una intensa jornada de presentación a la prensa portalcoches.net tuvo la oportunidad de probar hasta tres motores diferentes, la versión de acceso en gasolina, con 140 caballos, la misma potencia en gasoil, también con el cambio manual de seis velocidades, y un par de docenas de kilómetros con la versión familiar del OPC, que nos ha dejado, evidentemente, con ganas de mucho más.


El primer contacto lo hacemos con un 1.4 Turbo de 140 caballos en un precioso color granate metalizado, y un interior con más extras que en una película superproducción de Hollywood. A nadie pasa desapercibido, y no hemos escuchado ninguna opinión en contra: la nueva estética mejora y mucho la anterior, que sin ser fea, era un poco demasiado discreta. Ahora, la posible vulgaridad se queda en casa, y sobre todo en la zaga, con apenas un par de trazos nuevos, gana una barbaridad en elegancia, con un toque distintivo en sus cromados y nuevas ópticas que convencen a todos.


El interior ha ganado lo mismo o más que el exterior. La ergonomía ha subido muchos enteros, la percepción visual y posteriormente la táctil confirman la teoría, elevando aún más el nivel de un gran Opel Insignia.


Poco a poco empezamos a cubrir kilómetros y la suavidad lo preside todo. El habitáculo está muy bien insonorizado, pero esta cualidad aún es mejor en el OPC y en el diesel de los que hablaremos más adelante. Como digo extras no le faltan a nuestra unidad de contacto, y con el flexRide comprobamos que de normal la suspensión está fenomenalmente regulada, y en modo Sport todo se endurece un puntito, conformando una dirección muy precisa, firme, con una información impecable de lo que tienes abajo. El cuadro de mandos, que veremos ahora, también cambia al rojo aquí.


El consumo en autovía se conforma con siete litros de media, aunque a medida que entramos en curvas y subidas y bajadas pasa de los 8,5 litros. A todo esto, no hemos comentado que el volante multifunción recibe una nueva configuración de botonería, más completa –recibe algunas teclas de las que antes iban en la consola central- y detrás del aro una pantalla TFT en la que aparece como por arte de magia un velocímetro analógico virtual, con el cuentavueltas a la izquierda, de una finura extrema.


El pantallón donde está el navegador con pantalla táctil, la cámara marcha atrás con todos los avisadores posibles y demás parámetros, es de las que necesitas un buen rato para controlar del todo. En estas pruebas de contacto en las que estás a mil detalles para intentar que no se te pase nada no terminas de controlar del todo sus funciones, pero con el tiempo seguro que todas quedan por la mano. Sin embargo, no me gusta que no haya funciones directas, como el zoom, que tienes que activarlo antes para luego poder agrandar o disminuir la pantalla.


Tras medio centenar de kilómetros muy bien aprovechados, en el que apreciamos que las plazas traseras son notables y que el maletero es espectacular, nos ponemos a los mandos del Opel Insignia OPC en su configuración Sports Tourer. El intenso tráfico no nos deja apenas disfrutar de un vehículo que se siente muy duro, muy apretado, potente, pero también algo pesado, y con un motor muy lleno pero siempre que lo lleves por encima de las tres mil y pico revoluciones. El cambio manual tiene unos recorridos algo largos y de primeras nos da un susto al no engranar tercera, pero más por nuestra ansia de cambiar rápido que otra cosa.


La dirección nos encanta por su dureza y firmeza, los asientos no es que recojan, es que envuelven con una comodidad fantástica. Comprobamos que el motor en la zona baja tiene un aspecto mejorable, pero a partir de ahí se desata.


El último medio centenar de kilómetros lo hacemos con el 2.0CDTI EcoFlex de 140 caballos de gasoil. Aquí el acabado es más mundano, pese a contar con navegador y cuero entre otros muchos elementos, pero nos damos cuenta de varias cosas incluso antes de arrancar. En las versiones menos equipadas detrás del volante te encuentras un cuadro de mandos tradicional, y ojo a lo que voy a decir, dentro de la limpieza de las grafías, lo bien estructurado y la pureza de líneas, no mejora el que había ahora. Está muy el gran display central, abajo, para todos los datos del ordenador de a bordo, que también mejora en su funcionamiento y manejo, pero las esferas y las grafías no me han parecido mejores que las existentes.


Esta unidad no dispone de FlexRide y lo notamos con una dirección algo más blanda, quizá lo notamos más porque venimos de dejar el OPC y son como la noche del día. También las suspensiones son mucho más cómodas, soportan de mejor gana las irregularidades de la carretera y los clásicos badenes en las poblaciones, pero se pierde casi toda la deportividad que hasta ahora habíamos visto en sus hermanos.


Sin cuidar en exceso el pedal del gas, nos mantenemos en torno a los seis litros de consumo medio, lo que augura buenas cifras en conducción eficiente. Tanto en esta unidad como en la primera, las llantas, de nuevo cuño, son muy bonitas y ayudan a que la imagen y la primera impresión del coche mejoren sobremanera.


Poco más ha dado de sí la jornada de presentación. Nos hemos quedado con las ganas de catar el Opel Insignia Country Tourer, pero eso es buena señal, porque haremos lo posible por poder probarlo en cuanto nos sea posible.



Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net