OPEL CORSA – Presentación en Madrid – Mucho más preparado

Por Andrea Enzo , 02/02/2015

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OPEL CORSA – Presentación en Madrid – Mucho más preparado
La quinta generación del mítico Opel Corsa llega a nuestro país con ganas de seguir haciendo historia. El nuevo Opel Corsa apenas crece dos centímetros, pero en calidad interior mejora una barbaridad. Aquí todos los secretos del nuevo Opel Corsa.




33 años han pasado desde que el primero Opel Corsa llegase a nuestras vidas. En 1982, con Naranjito, llegó un pequeño de 3,62 metros y un carácter marcado alemán. Poco a poco, a través de los años, ha crecido, ha madurado, y se ha hecho más europeo e internacional. La segunda generación llegó en 1993, la tercera en el año 2000. Seis años más tarde la cuarta que justo muere ahora a manos de un señor Opel Corsa de 4,02 metros de longitud y una factura impecable tanto exterior como interior. Y para ver la importancia de este coche en todo el mundo, basta decir que se han vendido ni más ni menos que 12,5 millones de Opel Corsa en todo el mundo, de los que 1.254.000 se han vendido en nuestro país.


Opel ha puesto el énfasis en la sofisticación de su modelo emblema. Para ello pone el acento en la calidad, la tecnología y la eficiencia para adaptar su Corsa a las necesidades de hoy en día. Mide y pesa (1.141 kg) lo mismo con 3 y 5 puertas. El maletero también es el mismo en ambos casos, 285 litros, dentro de la media del segmento B. Su precio de lanzamiento, en el acabado más austero de su motor gasolina de 75 caballos, 13.540 euros.


Puestos en antecedentes, atacamos el nuevo diseño con un frontal bastante marca de la casa, con una parrilla sonriente y lenguaje gráfico que ya hemos visto en el Opel Astra, sin ir más lejos. La zaga también es muy Astra, es más, parece casi idéntica al GTC, muy robusta, con aspecto de ancha gracias a la colocación de los elementos, lo mismo que la parte anterior. Pero la revolución está en el interior donde, afortunadamente, se ha hecho tabla rasa y se ha echado mano del Adam para dar coherencia y prestancia de coche más grande a un Corsa que andaba muy perdido, la verdad sea dicha. Ahora parece un coche casi Premium, con unos acabados espectaculares y la posibilidad de equiparlo con dispositivos que incluso nunca antes habían estado en el segmento B.


Así, podemos disponer de luces bixenon, activas en curva y con leds para la luz de día. La cámara frontal Open Eye nos abre un abanico de posibilidades unida a un sinfín de sensores y ayudas a la conducción. También puede incorporar cámara de visión trasera, el sistema FlexFlix para dos bicicletas, asientos y volante con calefacción integrada… sin faltar el intellilink por solo 250 euros que nos abre la puerta a la conectividad con nuestro Smartphone.


El apartado de motores viene bastante repleto. Se nota que en este segmento la gasolina tiene más peso y para ello Opel apuesta por 4 gasolinas y dos diesel. Los primeros tienen potencias de 75, 90, 100 y 115, siendo este un turbo de tres cilindros que va de muerte, luego seremos más detallistas. En diesel, 75 y 95 caballos son las opciones del nuevo Opel Corsa.


Desde Opel nos cuentan que se ha mejorado en todos los aspectos con respecto al anterior Corsa, se ha trabajado mucho en la gestión de los motores, los diesel han mejorado mucho, lo mismo que los cambios, tanto los manuales como los automáticos automatizados. Se ha reforzado el chasis sin que repercuta en el peso –aunque tampoco adelgaza- y también se ha revisado la suspensión trasera. Se ha bajado el centro de gravedad medio centímetro y se le ha dado más agarre y se ha reducido la rumorosidad. También la dirección es nueva.


CON EL NUEVO OPEL CORSA POR GALAPAGAR, CRUZ VERDE, ROBLEDO…


Muchas curvas y asfalto de todo tipo han sido los acompañantes de nuestro Opel Corsa 5 puertas 1.0 turbo de 115 caballos en una toma de contacto de algo más de cien kilómetros en el que las primeras impresiones son bastante buenas.


El nuevo Opel Corsa no puede negar de donde viene, pues se parece muchísimo tanto a su hermano inmediato mayor, el Astra, como al menor, el Adam. De hecho, al principio, no será fácil poner la mano en el fuego asegurando que era uno u otro ya que hasta que no nos familiaricemos del todo con los rasgos del recién llegado, será moneda corriente el error hasta que no hayamos visto pasar del todo al coche en cuestión.


El diseño exterior, por tanto, mejora bastante el modelo precedente, más afilado, con unos rasgos más marcados, más agresivo, una parrilla con una barra central que tira hacia arriba en los extremos y que parece que sonríe, con los antiniebla muy abajo y separados para dar mayor entidad a la parrilla… la verdad es que está muy conseguido. La zaga también es robusta, con mucha superficie, potente visualmente, y la vista lateral demuestra inconfundiblemente de qué coche estamos hablando sin necesidad de nada más. Para mi gusta se parece demasiado al Astra y eso no me termina de convencer. Cada coche necesita una personalidad propia, por mucho que quieran utilizar rasgos en común para demostrar que son de tal o cual marca.


El interior representa un salto de calidad brutal. Ahora los acabados no sólo son dignos, sino que puede que sean la envidia de todos sus rivales, con una limpieza de líneas y un diseño casi minimalista muy de nuestro agrado. Al volante tienes la sensación de conducir un coche con mucho más tamaño y empaque. Opel por fin ha huido de abigarramientos absurdos como los del primer Insignia y ha optado por una calidad sencilla, que no simple, que gusta mucho a todas las edades, con materiales de contrastada calidad y ajustes espectaculares. La calidad visual no pierde nada cuando pasamos al tacto, y nos gusta todo lo que comprobamos aquí y allá.


Nos sentamos en las plazas traseras una vez puesto el asiento del conductor donde siempre lo llevamos y nos sorprende comprobar que hay sitio de sobra para adultos de 1,80 metros. De verdad que nos hemos sorprendido una barbaridad al ocupar estas plazas. Sombrerazo de categoría para Opel por este esfuerzo. Y en cuanto al maletero, el tamaño es respetable, y bajo el doble fondo, un hueco para albergar una rueda de repuesto del mismo tamaño de las puestas. Interesante.


Nos lanzamos como alma que lleva el diablo por carreteras que hemos hollado una y mil veces, y mil veces más, con el nuevo Opel Corsa. El corte de encendido está en 6.500 vueltas, justo donde está pintada la zona roja. Nos gusta la elasticidad de este tricilíndrico, pero sobre todo, que no se aprecie ningún sonido especial por el que se adivine que es un tres y no un cuatro cilindros. No vibra, no suena más de lo habitual, es más, suena bastante menos que los rivales del segmento A, el trabajo aerodinámico es bueno, la insonorización está muy bien trabajada y el sonido del motor que penetra en el habitáculo no es nada molesto… de verdad que estamos muy contentos y sorprendidos por el buen trabajo realizado.


Comprobamos que llevamos neumáticos de invierno y lo notamos muy rápido, en cuanto las gomas empiezan a chirría en las curvas de Galapagar o la Cruz Verde, mucho antes de lo que deberían chirría en circunstancias normales. Aquí de nuevo nos sorprendemos porque el coche se sostiene muy bien, pero la carrocería bambolea un poco más de lo que nos gustaría. Sin perder agarre, las suspensiones son muy blandas para nuestro gusto –es cierto que estamos haciendo conducción deportiva y no será lo habitual de los que se compran este coche-, pero aun en el día a día se nos antoja que van a ser extremadamente tolerantes, de lujo cuando hay muchos badanes y baches, pero algo incómodo en curvas y cambios de apoyo, algo constante al girar en ciudad. En alguna ocasión, al pasar un bache, el coche de delante hacía un movimiento de compresión y extensión y recuperaba las formas. Nosotros rebotábamos dos y tres veces hasta recuperar por completo la línea. Quizá hay que darle un puntito más de dureza al asunto, aunque esto, sorprendentemente, no ha ido en menoscabo de la practicidad, ya que en curva se ha comportado de lujo. Además, estos 115 caballos estiran mucho, gracias a un cambio muy bien ordenado y con un rango de uso bastante amplio, que ayuda mucho a no tener que estar cambiando siempre de marcha. Si fuera necesario, el guiado es fácil y dinámico, sin problemas.


En estos momentos de máxima expresión sport, muy divertidos, el consumo medio a veces muestra el número 11. A la vuelta, con el modo Eco conectado y conducción normal, nos sorprende con un 5,5 litros a los 100, lo cual quiere decir que este tricilíndrico es claramente muy sensible a la presión del acelerador que hagamos.


Después de un par de paradas para aumentar y mejorar el consabido reportaje gráfico, llegamos a la base con un gran sabor de boca y muchas ganas de probar algún otro propulsor, algo que haremos en cuanto podamos hacer la prueba convencional.


Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net