RANGE ROVER EVOQUE – Prueba Coche – 4x4 Fashion Chic

Por sa , 02/01/2012

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RANGE ROVER EVOQUE – Prueba Coche – 4x4 Fashion Chic
Land Rover, con sus aventureros Range Rover, nos tiene acostumbrado a 4x4 puros no exentos de dinamismo y lujo. Con el Range Rover Evoque, la vuelta de tuerca es brutal. Probamos el Evoque 2.2 SD4 4x4 Dynamic 5p 190 CV Automático.
 



Pocas veces hemos quedado tan subyugados con un vehículo como con este Range Rover Evoque. Pocos coches hoy en día agotan los adjetivos y este Evoque ya lo hizo con el simple hecho de mostrar su silueta. La versión definitiva puso a prueba a los que pensaban que aún podían decir algo más original sobre un coche, y al conducirlo sólo podemos afirmar que es una especie de coche total que, de poder permitírtelo, habrás matado tantos pájaros de un tiro como quieras… y perdón a los ecologistas por la frase.
 
El Range Rover Evoque es el producto más sofisticado y urbanita de Land Rover. Y lo es sin perder sus cualidades todoterreno, aunque también ofrezca una versión 4x2 para casarla con su motor eD4 diesel de 150 caballos y cambio manual. En tres y cinco puertas, el Evoque representa todo lo que una vez se soñó en Land Rover y nunca se atrevieron a hacer realidad. Los SUV pequeños o 4x4 de lujo son un nuevo nicho a trabajar y en un par de años Porsche intentará comerle la tostada al Evoque con su futuro Cajun. No sería de extrañar que Lexus, Infiniti o las Premium alemanas apostasen a corto plazo por un producto tan exquisito y refinado como puedan para intentar hacer frente el ímpetu con el que el Range Rover Evoque luce toda su clase allá por donde pasa.
 
Range Rover Evoque foto exteriorY es que más vale que no te pongas cualquier trapito para salir de casa si vas a coger tu Evoque. Hemos probado coches caros, potentes, deportivos, novedades, gigantes, espectaculares… pero no recuerdo ninguno que haya girado tantas cabezas como este Range Rover Evoque. El primero, nada más cogerlo, apenar recorrido medio kilómetro, fue un jovencito que no pasaría de los 20 años. Guiñó un ojo y alzó el pulgar. Lo que pensé anecdótico se convirtió en ley, con gestos de asentimiento, muchos ‘mira’ fugaces de un espabilado a su compañero en la acera más próxima… y no precisamente tan jóvenes como el primer caso. El sentimiento de atracción que te hace experimentar este coche es tan real como explicable: su diseño y su belleza traspasa fronteras, y te puedo asegurar que todos los fabricantes del mercado matarían por tener un coche de estas características en sus catálogos.
 
Mires por donde lo mires, la admiración y la apreciación de la belleza se hacen uno. Es muy difícil cansarse de explorar todas sus vertientes, comprobar cómo desde cualquier ángulo se descubre una armonía exquisita no exenta de riesgo y líneas futuristas. El Evoque pone a prueba al mejor poeta, al elegido capaz de describir el infinito, lo etéreo. No se escapa ninguna zona que no detente un diseño tan estudiado como cuidado. Son 4,36 metros de puro estilo, líneas horizontales que tienden a converger en un punto casi infinito pero que dibujan una silueta de un coche del futuro. Pero el Evoque es presente. Su estrecha banda acristalada domina un diseño que captura y hace prisioneros con la facilidad que una flecha atraviesa una manzana. Un poco más ancha por delante, con un parabrisas muy inclinado, y más estrecha en la luneta trasera, dificultando la visión por la sempiterna esclavitud del diseño, el Evoque es fuerza en movimiento, es un dinamismo elevado a la máxima potencia.
 
El frontal más agresivo que recuerdo en mi vida también tira de ‘horizontalidades para lograr una rotundidad y una robustez nunca reñida con la atracción fatal. El frontal poco a poco se estiliza como si una fina línea de meteoritos invisibles puliesen cada arista hasta logra un CX óptimo para tratarse de un todoterreno. Parrilla estrecha y agresiva, faros rasgados, también horizontales y extremos, leds en las luces de día, también horizontales, partiendo en dos tomas de aire que de nuevo vuelven a dar un toque más agresivo aún al diseño. Bajos carenados con un doble color que juega con la imaginación y un capó que fluye hasta el parabrisas. Cuando este acaba, un techo plano y fino corona un delirio al diseño, una oda a la poesía en movimiento, a lo que tú quieras, pues todo puede ser este Evoque.
 
La zaga… una cosa me ha sorprendido enormemente de la parte trasera de este coche, y seguro que no alcanzáis a imaginar qué es. Al recoger esta unidad de prensa, en el Departamento de Prensa y Comunicación de Land Rover me facilitaron el dossier más extenso, completo y cuidado que un periodista pueda soñar. Todas las características del coche, un catálogo cuidadísimo de 70 páginas con todos los detalles, materiales, colores y especificaciones posibles. Chapeau para la marca. Sin embargo, en ninguna de esas 70 páginas, y pese a las innumerables fotos que lustran la información, en ninguna, por increíble que parezca, aparece una toma directa de la parte trasera del Evoque. Y te puedo asegurar, puedes verlo en el reportaje gráfico que acompaña a este texto, que la parte trasera es tan embriagadora o más que el frontal o el lateral. No sé si es un detalle sin importancia o que simplemente se han gustado mucho con las instantáneas ‘frontolaterales’, pero la verdad que me ha llamado la atención. En cualquier caso, al margen de algo que estimo anecdótico, la zaga sigue mostrando músculo y diseño por igual. Los pilotos traseros imitan a los delanteros en la forma y en la disposición de las luces, y la línea y el círculo rojo que pintan las luces de freno me sugestionan y admiran de igual manera. Las líneas horizontales lo siguen dominando todo, creando franjas de distinto grosor y color en función de la altura a la que estén y la función que cumplan. También la parte baja está recubierta y protegida, dejando espacio para dos salidas de escape trapezoidales que no desentonan en absoluto en cuanto a diseño. El alerón trasero, en la línea del techo, prolonga éste para acentuar más si cabe su aspecto afilado rectilíneo.
 
La unidad probada es la 2.2 SD4 4x4 Dynamic 5 puertas de 190 CV con cambio automático. El acabado Dynamic está más orientado a la deportividad, mientras el más elevado y sibarita, también el más lujoso, es el Prestige. De serie son 51.2 euros, un precio que no es barato, no nos engañemos y tampoco nos dejemos cegar por la refulgente belleza del Evoque. No es un coche accesible para la mayoría de los mortales. Es cierto que lo tienes desde 33.6 euros, pero es la versión Pure, 4x2 con el motor diesel de 150 caballos y cambio manual. El equipamiento no es el acabose, pero tampoco está mal, y la pinta que luce por fuera es la misma que el que aquí ves. La unidad que hemos testada acumulaba casi 7.0 euros en extras, y ya te digo que los 2.308 del navegador con pantalla táctil y los 1.514 del sistema de cámaras Surround no deberían faltar en la lista de extras salvo causa económica justificadísima.
 
Range Rover Evoque foto interiorEl interior, no decepciona. Pierde un puntito de espectacularidad con respecto al exterior, pero está muy por encima del 95 por ciento del resto de vehículos. Calidad percibida sobresaliente, tanto al contacto visual como al manual. El material del salpicadero es muy suave, desconocido en el mundo de los salpicaderos, denominado Ebony, que es una especie de neopreno poroso duro, extraño de primeras, pero elegante a la par que sobrio. Volante de cuero multifunción con levas que transmite sensaciones al tocarlo. Los botones y las teclas como en acabado galvanizado de la consola central tienen un tacto espectacular, clase y estilo en la misma línea que el diseño exterior. Es un cúmulo de sensaciones sin fin. Algún detalle metálico vulgariza un poco el conjunto, pero tampoco lo mata. El cuero perforado de los asientos también va en consonancia con el color de la carrocería, Firenze Red, y el todo es una pieza de arte digna de exponerse en los mejores salones y en los museos más famosos.
 
Me encantan los detalles que atesora por doquier, como las ‘microluces’ que rodean las esferas del cuentakilómetros y el cuentarrevoluciones, o que la luz interior se encienda sin tocar nada, pasando la mano por debajo de la propia luz en el techo. En el display central de generosas dimensiones aparece mucha y muy variada información, aunque la que más llama la atención es cuando conectas la velocidad de crucero y te dice cuanto CO2 emites por kilómetro a esa velocidad. Del verde al rojo, obviamente emites más cuanto más corres. Me ha parecido inteligente y genial. El ordenador de a bordo, sin embargo, me ha parecido bastante simple y con la tecnología que acumula por todas partes, podía estar algo más currado. Arranque por botón y acceso sin llave –que nos ha dado algún problema- entrar a esta nave galáctica es de lo más fácil. El diseño del volante y los botones del mismo es nuevo y sin romper la tradición entran de lleno en el tercer milenio. El navegador táctil ya avancé antes que me resulta imprescindible. Con una pantalla inicial que resume todo, es fácil deslizarte por todas las funciones que guarda. Más abajo nos encontramos algún que otro botón, donde no falta el freno de mano electrónico, la desconexión del ESP y un botón que nos permite regular y controlar la velocidad en el descenso de pendientes prolongadas.
 
Si seguimos deslizándonos hacia abajo, nos encontramos la misma ruleta que emergía en el Jaguar XF probado anteriormente por Portalcoches.net. El cambio se gestiona desde aquí, y la caja automática funciona con una suavidad y una funcionalidad envidiable. Cuenta con un modo Sport que cambia a más revoluciones y anima las aceleraciones, y aunque carece de modo secuencial, desde las levas en el volante puedes disfrutar de conducción deportiva si así te apetece, aunque nuestra unidad carecía del Programa Dynamic que endurece suspensiones y hace aún más deportivo tu Evoque. Pese a conocerlo, el detalle de la ruleta-palanca que emerge me sigue cautivando cada vez que doy al botón de arranque. Justo un poco más abajo, escasos centímetros, nos encontramos las teclas del sistema 4x4 Terrain Response, que luego comentaré en el apartado dinámico.
 
Para rematar el habitáculo, hay que decir que las plazas delanteras son espectaculares, con asientos multirregulables electrónicamente y con memoria. Recogen de maravilla y no hay queja posible, salvo quizá cuando buscas la posición idónea al volante, ya que éste no se puede empujar hacia el salpicadero demasiado y queda, para mi gusto, demasiado saliente. La butaca se puede bajar una barbaridad, por cierto. Las plazas traseras van un poco más justas, pero al menos dos adultos viajarán sin problemas. El tercero irá algo más apretado, pero tampoco vas a tener un motín a bordo, eso te lo aseguro. El maletero resultante anuncia una capacidad oficial de 575 litros, aunque me ha parecido que no es tan capaz. Sin duda engaña el espacio que hay bajo la bandeja, donde también se puede meter algún objeto menos voluminoso. La boca de carga es bastante amplia y no está ni mucho menos elevada, facilitando cualquier actividad. En el interior no faltan espacios para vaciar bolsillos y tanto en el reposabrazos que oculta un hueco con todas las entradas auxiliares y USB y en los que hay delante del propio reposabrazos cubiertos por una especie de persiana, raro será que te quede algo en los bolsillos cuando conduzcas. También cuenta con una ‘a modo de’ consola central flotante, que deja detrás unos mínimos huecos que pasarían desapercibidos si la luz ambiental no los remarcase.
 
Por fin nos metemos en materia: hay que comprobar que el Evoque no es un simple envoltorio, hay que ver cómo se comporta tanto en asfalto como fuera de él, y ya te adelanto que no desentona en absoluto. Es complicado mantener la matrícula de honor obtenida en diseño, pero del sobresaliente no baja. Encima del alquitrán su rodar es sereno, suave, apenas se percibe ni el sonido del motor, ni los cambios de marcha, ni el sonido aerodinámico. El trabajo de los chicos de Land Rover es impecable. Las suspensiones, obvio, tienden a ser más cómodas y confortables que otra cosa, y en autovía con buen firme la seda te parecerá rugosa comparado con el rodar del Evoque. En curvas más o menos cerradas se detectan balanceos que un compacto similar no debería tener, pero nunca pierde la cara a la hora de acelerar con brío en casi cualquier situación y rango de revoluciones gracias a un cambio que responde con rapidez.
 
El último producto de Range Rover no es precisamente ligero pese a su aspecto compacto y está muy cerca de los 1.7 kilos. Sin embargo, han logrado que el centro de gravedad no esté muy elevado pese a su altura libre al suelo que le permite una profundidad de vadeo de medio metro. El ángulo de entrada es de 25 grados, 33 el de salida y 22 el ventral, con 21,5 centímetros de altura en el eje delantero y 24 en el delantero. No es un todoterreno puro y duro, pero no pierde la cara a los obstáculos más corrientes y molientes que nos podemos encontrar fuera de lo negro. De hecho, en la primera excursión por tierra y piedras que hicimos comprobamos que las roderas de una cuarta larga de profundidad no afectan en absoluto al rodar tranquilo y sobrio del Evoque en cualquier superficie. Si pisamos el acelerador por pistas en buen estado, es un devorador de polvo y barro de pura raza.
 
Range Rover Evoque foto detalle interiorEl sistema Terrain Response es uno los emblemas de la marca por su calidad y nivel de prestaciones. Con cuatro modos disponibles y al lado de la ruleta del cambio, puedes pasar de uno a otro, correlativamente, mediante los botones situados en los extremos. El primero es el de conducción general, el segundo el indicado para hierba, gravilla o nieve, superficies un poco deslizantes, el tercero es para temas más serios, como barro y surcos pronunciados y el cuarto es el indicado cuando más problemas de tracción hay, con arena o superficies donde el agarre es mínimo. El Terrain Response adapta el motor, la transmisión y los sistemas electrónicos del Evoque para optimizar la capacidad de maniobra sin perder confort ni tracción. Unido a sistemas como el Control Dinámico de Estabilidad o el Control de Tracción electrónico, superar cualquier obstáculo con el mayor de los equilibrios es pan comido. Y si la situación se complica, el control de Estabilidad Antivuelco es capaz de detectar niveles críticos de balanceo y aplica los frenos para incrementar el radio de giro y ayudar a reducir la posibilidad de que se produzca un vuelco.
 
El consumo para estos 190 caballos, el tipo de tracción y el peso me ha parecido excelente, ya que en consumo mixto no ha llegado a los nueve litros. Además de este motor, cuenta con el mismo bloque diesel pero entregando ‘sólo’ 150 caballos, y un gasolina de 240 CV que sólo está disponible en cinco puertas y tracción 4x4 con cambio automático.
 
Son infinitos los detalles que encierra este Range Rover Evoque y sería injusto terminar sin comentar sistemas como los sensores de parking, o el asistente al aparcamiento, que detecta los huecos con sensores ultrasónicos y facilita la maniobra. Pero el que más nos ha abierto la boca de admiración es el sistema de Cámaras Surround con monitorización de ángulo muerto. Son cinco cámaras digitales que permiten una visión de casi 360 grados en la pantalla del navegador. Dos delante, una a cada lado y otra detrás, ayudan a dar una visión real de lo que hay alrededor, incorporando un sistema multipantalla en el que ver la imagen de las cinco cámaras a la vez. De verdad que es tan increíble como espectacular. Pura ciencia ficción.
 
Y ya la última. Me ha encantado otro detalle: cuándo introduces en el navegador un destino, te ofrece tres opciones. La diferencia con los demás, es que mediante un gráfico con tres hojitas verdes, te dice cuál de ellas es la más ecológica. Me ha ganado.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Si pudiera… pues eso, estaría en mi garaje. Una pena que el precio sea elevado, pero es que una obra de arte así no se puede regalar. Es un cochazo con todas las letras, vale para un roto y para un descosido y la elegancia y el estilo que destila te hará subir enteros entre el género opuesto.
 
UN COCHE PARA...
…los que les guste de verdad lo bonito, pero también lo bueno. Es un vehículo total, por sus atributos en cualquier terreno y lo bien que hace todo, siempre con su impronta. Lo veo más como el capricho de alguien madurito y peinando canas, o el coche perfecto para la pareja joven y bien posicionada que no se queda en casa ni un solo fin de semana así llueva, truene o el cielo caiga sobre sus cabezas.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 450 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 45%-25%-30%
 
 
FICHA RANGE ROVER EVOQUE 2.2 SD4 Dynamic 5p 190 CV Automático

 
Cubicaje / Potencia: 2.179 cc / 190 CV a 3.500 rpm

Caja de cambios: Automático de 6 velocidades

Alimentación: Inyección directa por conducto intercooler

 
Longitud / Anchura / Altura: 4.365 x 1.965 x 1.635 mm

Distancia ejes: 2.660 mm

Maletero: 575 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 235/55R19

Tracción: 4x4 (Sistema Terrain Response)

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos

 
Aceleración 0-1 km/h: 8,5 seg

Velocidad máxima: 200 km/h

Capacidad depósito combustible: 58 litros

Peso en orden de marcha: 1.670 kg

Par motor: 420 Nm a 2.0 r.p.m

Emisiones CO2: 174 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,7 l/100 km

Urbano: 7,9 l/100 km

Mixto: 6,5 l/100 km

 
Bien:

Diseño espectacular

Aptitudes dentro y fuera del asfalto

Muchos y muy cuidados detalles

 
Menos bien:

Precio

Visibilidad trasera

Fallo mando electrónico en nuestra unidad

 
Precio: Desde 33.900/51.200 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net