FORD FOCUS – Prueba Coche – A por el trono del Golf

Por sa , 17/05/2011

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FORD FOCUS – Prueba Coche – A por el trono del Golf
Golf, C4, Mégane, León, Astra… ha llegado el nuevo rey. Ford no se ha guardado nada al diseñar el nuevo Focus y se ha convertido en el rey de la manada. El Focus es el coche más completo de su segmento. Test del Ford Focus Titanium 1.6 Tdci 115 CV.


 


Puedo prometer y prometo que hasta el último de los siete días que he estado al volante del nuevo Ford Focus para la realización de su prueba no pude anotar nada en la columna de ‘cosas a mejorar’. Fue en un último intento, a la desesperada, cuando cualquier cosa, detalle o nimiedad, podía ser criticable, subiendo el listón hasta el cielo, cuando pude hacer alguna anotación en el lado derecho de mi habitual libreta de notas. Ha pasado en contadas ocasiones, con algún Premium de más de 100.000 euros, que ha costado un poco más de la cuenta encontrar puntos débiles… ¡pero es que estamos hablando de un generalista! ¡y del segmento C!, los compactos de toda la vida.
 
Recuperados de este shock inicial, intentamos organizar de nuevo todos nuestros conocimientos y apreciaciones para dar forma a un texto que seguro te va a sorprender. El punto de partida no puede ser más chocante, pues estamos hablando de un coche que se puede adquirir desde 14.900 euros en su versión con motor menos potente y equipamiento más justo. Nuestra unidad de pruebas, lo digo ya, es un Tdci de 115 caballos, diesel, con el acabado más completo, el Titanium. Tal cual saldría por 19.700 euros, un señor compacto con un motor eficiente y un equipamiento fantástico. Además, esta unidad, en un llamativo color amarillo mostaza –extra de 650 euros-, viene con un buen surtido de extras, la mayoría tecnológicos de ayuda a la conducción, y también denominado por Ford ‘protección inteligente’, que suben la factura final hasta los 25.650 euros. He de decir como anécdota que el sabor de la mostaza, extremadamente fuerte para mi delicado paladar, no me ha gustado nunca, pero después de una semana paladeando este coche realizado a fuego lento por los chicos de Ford, voy a darle a la mostaza una segunda oportunidad en cuanto me sea posible.
 
A nivel estético, el frontal del nuevo Focus deja ver cuáles son sus orígenes, pero son tantos los elementos nuevos que no será fácil ver los detalles que aún quedan de la versión anterior. Que estamos ante un coche nuevo no lo puede negar nadie, pero no había que romper mucho con lo anterior porque el coche había funcionado bien a nivel de ventas. Con estas premisas, el equipo de la marca del óvalo ha logrado el equilibrio de manera brillante. Destacan poderosamente las tomas de aire triangulares a ambos lados de la principal. También el logo va enmarcado por una barra cromada. Los faros tienen un diseño moderno, joven, con un aire vagamente similar a los del Opel Insignia.
 
El lateral cambia poco la fisonomía, quizá algo más cargado de los cuartos traseros, más rotundo, con el centro de gravedad desplazado para atrás. El marcado spoiler superior trasero marca aún más este poderío en la zaga, y visto desde atrás, siguen los parabienes, sobre todo en cuanto a los pilotos se refiere, que ganan centímetros en el lateral de la chapa como en un intento de alcanzar la puerta. El reparto de colores en el grupo óptico también nos ha gustado, dotando de más personalidad al conjunto si cabe. Anguloso mires por donde lo mires, pierde redondeces para ganar en carácter. Me gusta.
 
Foto detalle del interior del Ford FocusPor si alguno no se acuerda, soy de los que más palos ha podido dar a Ford por sus interiores, tanto hablando de diseño como en acabados. Pues bien, ahora, una a una, no tengo por menos que comerme, quizá con algo de mostaza, todas esas palabras. Porque lo que ves nada más entrar es un habitáculo con unos acabados sobresalientes, con unos ajustes muy buenos y una ergonomía, comodidad y habitabilidad a la altura de los mejores. Incluso ha pasado lo que denomino ‘la prueba del Golf’ con éxito, pues en el salpicadero del Volkswagen puedes hundir el dedo sin problemas para comprobar la calidad y la absorción del material en caso de impacto, y la calidad y sensación del de este Focus es, como mínimo, igual al de su rival alemán, la referencia hasta ahora en el segmento.
 
Visualmente, también el resultado es espectacular. No puedo resistirme a hacer un comentario un poco freak. El tema es que ya he dicho antes que los interiores de Ford no me solían gustar. Incluso vi con frustración como en el C-Max, pese a ver una considerable evolución, había un fallo de base al apostar en la consola central por botones liliputienses que costaba no ya sólo apretar, sino saber para qué eran. Estaba convencido de que, irremediablemente, y como parecía lógico, el Focus llevaría montado ese panel central en la consola… y cuando veo uno distinto, similar al del Fiesta pero mejorado, el mejor diseño interior de la marca hasta ahora, me llevé una alegría tremenda, casi inenarrable. Claro, moderno, funcional, agradable… todo los adjetivos que se te ocurran en esta línea me valen, y encima, muy estético. He de decir que he comprobado en la web de Ford que la consola central del C-Max también la monta algún Focus. Depende del acabado en cuestión.
 
Es difícil separar en una unidad de pruebas lo que viene de serie de lo que no. Por si ves las fotos antes de tiempo y sacas conclusiones precipitadas, te cuento todo lo que hay añadido al acabado Titanium y sus precios: Color amarillo mostaza, 650 euros. Paquete cuero, 850 euros. Navegador con USB, 9 euros. Asientos calefactables, 2 euros. Paquete Iluminación con Faros Bi-Xenón con lavafaros, luces diurnas LED y Ford Ambient, 850 euros. Paquete Tech Titanium con Active City Stop, Ford Active Vision (Avisador de cambio involuntario de carril, asistente de mantenimiento de carril, sistema de reconocimiento de señales, control automático de luces largas, monitor de conducción segura, más el BLIS detector de ángulos muertos, retrovisores exteriores térmicos plegables eléctricamente, 1.150 euros. Llantas de aleación de 17 pulgadas, cristales tintados, apertura y arranque sin llave, por botón, 740 euros. Asistente de parking, 360 euros. Auto-Start-Stop, 250 euros.
 
De todos estos extras, la mayoría enfocados al placer de la conducción con tecnología de nuevo cuño que hace más fácil cualquier desplazamiento redundando en la seguridad, hay varios comentarios necesarios. La pantalla del navegador, de cinco pulgadas, es un pelín justa; habría que ganar un par de centímetros como poco para que haya más superficie donde comprobar los mapas. El sistema de alerta y mantenimiento de carril se activa desde donde habitualmente está la palanca de los intermitentes. Se puede regular la intensidad del sensor y la intensidad de la alerta, mediante sacudidas en el volante. Al lado derecho de la pantalla del ordenador de a bordo te viene la imagen del coche –donde también puedes ver si llevas las luces puestas o no- y una línea en cada lateral, gris, verde, amarilla o roja, en función de cómo estés situado en tu carril. El sistema Lane Keeping Aid está diseñado para ayudar al conductor a redirigir el vehículo a su lugar óptimo, con tironcitos del volante hacia el sitio adecuado. Esto el coche lo sabe gracias a una de las muchas cámaras y sensores que lleva el Focus en el frontal del parabrisas. A menos de 60 km/h no funciona, condiciones normales en ciudad.
 
Foto detalle del exterior del Ford FocusSiguiendo con los comentarios a los extras, no lo hemos podido probar –el destino nos ha sido favorable-, pero el Focus posee un sistema de alerta frontal con asistencia de frenado en caso de que se detecte un choque inminente. Es un aviso visual y audible (Forward Alert), en rojo chillón en la pantalla del ordenador de a bordo. El sistema de frenos se precarga y se modula la servoasistencia para ofrecer una frenada inmediata si es necesario. El sistema puede llegar a frenar el vehículo cuando la distancia al obstáculo por delante es inferior a una distancia crítica, para evitar la colisión o reducir el impacto. También dispone de un sistema de seguridad a baja velocidad denominado LS Safety Sys. El sensor es un láser de infrarrojos enfocado hacia adelante para detectar objetos delante del coche y está activo a menos de 30 km/h. También debo comentar el sistema de reconocimiento de señales de tráfico. Justo en el momento en el que pasas a su lado, gracias a una cámara lectora, en la parte de arriba de la pantalla del ordenador de a bordo te muestra la señal que has pasado por si no te ha dado tiempo a verla. El sistema indica el nivel de fiabilidad dependiendo de la distancia recorrida desde el momento que se detectó. Se ve perfectamente nada más pasar por su lado y el brillo va bajando a medida que nos alejamos de ese punto.
 
Quizá el que te comento a continuación es mi sistema preferido, y hemos comprobado que funciona. Hasta ahora en marcas Premium, el Focus incorpora un Driver Alert, que evalúa el nivel de atención del conductor. Se basa en el análisis estadístico de la información sobre las oscilaciones dentro del carril recogidas por la cámara frontal y las desviaciones del vehículo. Si la atención del conductor desciende por debajo de un cierto nivel, se emite una recomendación en color amarillo con señal acústica. De repetirse, la señal será roja y se podrá leer en el panel la casi obligación de hacer una pausa en la conducción.
 
No me quiero extender mucho más, pero también este Focus disponía de alertas a la hora de aparcar e, incluso, un sistema de aparcamiento activo, que reconoce los huecos y efectúa la maniobra él mismo, ayudando el conductor con el gas. Un sistema que no me ha gustado cómo iba es uno que sí he visto funcionar, por ejemplo en BMW, que es la luz de carretera automática. Aunque en el Ford la sensibilidad es regulable, en ningún modo he conseguido dejar de cegar a algún conductor alguna vez. Necesita afinarse este sistema un poco más. El detector de ángulos muertos, en cambio, funcionaba de lujo, así como la luz de frenada de emergencia, formada por dos líneas rojas más intensas en los pilotos traseros. Por último, nuestra unidad no disponía de este sistema, pero también puede montar el Focus un sistema de velocidad de crucero regulable en función a la distancia del vehículo que nos precede.
 
He de decir que los asientos son cómodos y confortables a la vez, que recogían lo justo y el del conductor, sólo el del conductor, era regulable electrónicamente. El tacto del cuero, quizá algo plastificado, a mí me ha encantado. La disposición de los elementos también cuenta con mi aprobación. Compruebo con deleite que en Ford, igual que se han dado cuenta de que la consola del C-Max no había que generalizarla, si han respetado el ordenador de a bordo multipantalla, pudiendo ver hasta cuatro parámetros de información a la vez. También han respetado el color ‘azul glaciar’ de las agujas de los distintos testigos de medición. Una cosa que han incorporado y que es copia de la competencia, es la posibilidad de cambiar el color de la luz ambiental. Ya lo habíamos visto en los MINI con anterioridad, y aquí se ha implementado con acierto. Las distintas luces ambientales, regulables en intensidad, están diseminadas por todo el habitáculo y dan al Focus un aire Premium inequívoco. El volante multifuncional tiene un tacto exquisito y me encanta que tenga tres aberturas abajo. Lástima que lo hayan afeado un poco con las dos piñas de plástico en los extremos. Punto a mejorar para la próxima.
 
Foto detalle del salpicadero del Ford FocusEn el apartado dinámico, poco hay que añadir a un cambio manual de seis velocidades preciso y bien escalonado, y un motor de consumo ajustado, cinco litros y medio después de 1.5 kilómetros de prueba según la ficha, y una emisión de CO2 de 109 gramos cada kilómetro. Sin duda el sistema de arranque y parada del motor en ciudad es ya casi obligatorio, y la flecha en el salpicadero que te recomienda cuando subir o bajar de marcha para ahorrar, tres cuartos de lo mismo. Al principio es perezoso a bajas revoluciones, pero cuando empieza a dejar atrás el 2 de las 2.000 revoluciones por minutos se gana velocidad con facilidad, y en medios es dónde más estira el motor. En cuanto a suspensiones, sabia mezcla de confort y efectividad. Quizá más de lo primero que de lo segundo, pero a un diesel de 115 caballos no le puedes pedir un tarado sport. Traza con solvencia y solidez, sigue la línea marcada sin rechistar y en millar y medio de kilómetros no ha dado ni un susto ni ha hecho un extraño.
 
Últimos detalles: es ideal la tapa del depósito de combustible, lo que en Ford denominan Easy-Fuel, que no tiene el tapón que conocemos desde hace tiempo. Es mucho más práctico y limpio. La guantera, en cambio, tiene un reducido tamaño, quizá demasiado, aunque compensa la cantidad de huecos en el habitáculo para vaciar bolsillos, especialmente en las plazas traseras. En el interior de la guantera se conecta el USB, un poco complicado de hacer si eres el conductor y vas en marcha. No podrás conectarlo hasta que te detengas. Un punto que si debe mejorar es que se cuela algo de ruido en el habitáculo. El trabajo de insonorización, sobre todo a velocidad de crucero, es mejorable. Bien, muy bien, por el ‘auto hold’ a la hora de arrancar en pendiente, que te sujeta el coche un par de segunditos para que no se desplace y puedas impactar con otro estacionado al lado. Se repite el error en el navegador en la concepción del mismo, ya que no es práctico tener que tocar dos teclas distintas para activar el zoom. Por último, si las plazas traseras fueron un par de grados menos verticales el confort para los ocupantes de estos asientos sería máximo. No está sobrado de centímetros para las piernas pero se puede viajar de manera confortable.
 
Ford pone a nuestro alcance, con tres acabados distintos –Trend, Sport y Titanium, una amplia gama de motores: 105, 125, 150 y 180 caballos en gasolina y 95, 115 y 163 en diesel, con posibilidad de cambio automático en este último propulsor. Desde 14.900 euros, tienes un Focus esperándote con la última tecnología a tu disposición.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Creo que puedo confirmar que es el mejor compacto (segmento C) que he probado hasta ahora. En ningún aspecto baja del notable alto, es bonito, está bien equipado, tiene un precio competitivo, consume poco y puede transportar cinco adultos y su equipaje con comodidad a cualquier lado. Raya a un gran nivel en todos los apartados y ahí reside el éxito: no tiene ninguna laguna.


UN COCHE PARA...
…el que necesite un vehículo moderno, con todo lo que esto significa. El público objetivo es enorme, desde el que se acaba de sacar el carnet de conducir hasta el conductor con tantos años al volante que su berlina le ha quedado grande para moverse por ciudad. Con el Focus ganará en practicidad y maniobrabilidad, sin perder confort.


KILÓMETROS PRUEBA – 1.500 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-20%-60%
 

 
FICHA Ford Focus Titanium 1.6 Tdci 115 CV
 

Cubicaje / Potencia: 1.560 cc / 115 CV a 3.600 rpm

Caja de cambios: Manual de 6 velocidades

Alimentación: Diesel
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.358 / 1.858 / 1.484 mm

Distancia ejes: 2.648 mm

Maletero: 316 litros (363 con kit reparapinchazos)

Nº plazas: 5

Neumáticos: 205/55R16; (unidad probada, 215/50R17)

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados de 278 mm

Frenos traseros: Discos de 271 mm
 

Aceleración 0-1 km/h: 10.9 seg.

Velocidad máxima: 193 km/h

Capacidad depósito combustible: 53 l

Peso en orden de marcha: 1.344 kg

Par motor: 270 Nm a 1.750–2.500 rpm

Emisiones CO2: 109 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 3.7 l / 100 km

Urbano: 5.1 l / 100 km

Mixto: 4.2 / 100 km
 

Bien:

Calidad del conjunto

Equipamiento y tecnología

Diseño moderno en interior y exterior
 

Menos bien:

Rumorosidad

Necesidad de dos teclas para el zoom en el navegador

Pantalla navegador pequeña
 
 
Precio: Desde 19.700 euros
 
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net