MITSUBISHI OUTLANDER – Prueba – Renovada coherencia

Por sa , 02/04/2013

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MITSUBISHI OUTLANDER – Prueba – Renovada coherencia
Mitsubishi tarda en renovar sus modelos, pero el nuevo Outlander mejora a nivel estético, puede transportar 7 adultos sin problemas y, con la tracción 4WD puede meterse en muchos charcos. Prueba del Mitsubitshi Outlander D150 Motion.




El nuevo Mitsubishi Outlander se ha renovado, y lo ha hecho de manera casi radical, con una estética rompedora y quizá demasiado moderna para lo que estamos acostumbrados a ver en el segmento. En cualquier caso, es muy loable el esfuerzo por diseñar un SUV con tracción a las cuatro ruedas que no parezca un mamotreto. Las dimensiones son prácticamente perfectas para el que quiera un vehículo ‘todocampero’ con capacidad para siete y no tenga que acusar un alto centro de gravedad por la altura de la carrocería.
 
A pesar del esfuerzo de los chicos de Mitsubishi, hay todavía algunos flecos que solucionar, como la tracción, que es mejorable, o los acabados interiores, que también podrían ser más pintones, pero lo que está claro es que meter 7 adultos con mucha dignidad en 4,65 metros de longitud es digno de aplauso sincero y abnegado. También echamos de menos poder contar con algún motor más, pues el diesel de 150 caballos, que es brillante, no cuenta con compañeros ni en gasóleo ni en gasolina.
 
Así las cosas, analizamos exteriormente un Mitsubishi Outlander que, respetando las formas del anterior modelo, clonado por Peugeot en el 4007 y por Citroen en el C-Crosser, va un paso más allá, aunque quizá pierda adeptos con unas ópticas demasiado futuristas, con mucho uso del cromado y el metalizado, que gusta mucho a unos y disgusta tanto a otros. En cualquier caso, el diseño del nuevo Outlander destaca porque desplaza todo lo posible el habitáculo hacia atrás, muy al estilo Saab 9-3 Sport Hatch, pero con una carrocería unos centímetros más alta, completando así un conjunto apto para rodar tanto por asfalto como fuera de él.
 
A nuestro modo de ver, destaca sobremanera un morro con una falsa parrilla que une las ópticas principales, pero que en realidad es un embellecedor, ya que las entradas de aire se encuentran en la parte inferior, una centrada, más grande, y otra aún más abajo. Esta unión de los faros delanteros mediante esta pieza metalizada y negra, profundiza en la sensación de horizontalidad que propone un coche oriental que no renuncia a sus genes, aunque cada vez más busca la connivencia europea.
 
La planta lateral ya hemos apuntado cómo es. Es más, si nos apuras, no difiere mucho de un Avant de Audi o un Volvo V70 o CX70. Esa parece haber sido la idea en la marca del trébol para forjar el nuevo Outlander. Mitsubitshi ha pensado que restando centímetros de altura ganaría en dinamismo y bajaría el centro de gravedad del coche, con lo que dinámicamente se deberían avanzar varios puntos, y sobre el papel todo apunta a que así es. Terminando el análisis exterior con la parte trasera, vemos como característica principal que aquí los grupos ópticos también van unidos, en este caso mediante un plástico gris metalizado semitransparente, que sigue reforzando la idea de horizontalidad de un vehículo que tiene claro lo que quiere vender. Las formas del capó permiten albergar un maletero de 519 litros en configuración de cinco plazas, o uno más pequeño pero con capacidad para siete pasajeros. Otros, con más centímetros disponibles, son incapaces de ofrecer una solución así.
 
consola centralPasamos al interior y lo que vemos no nos disgusta, pero parece que Mitsubitshi persevera en su estilo y quizá también debería dejarse de clichés en el habitáculo y buscar soluciones más modernas y atractivas. Aquí sí que vemos que el estilo japonés del Outlander está bien presente aún, y aunque se han introducido cambios con respecto al anterior modelo, no se ha terminado de dar ese salto evolutivo que muchos esperábamos. Es de agradecer que la consola central sea bastante limpia de líneas y no haya demasiado botón, pero también es cierto que el diseño sigue recordando mucho, mucho a los años 90 del automovilismo japonés, y lo que ha avanzado en el exterior se retrocede en el interior, quedando el cliente un poco en tierra de nadie, algo confuso. Dispone de una pantalla táctil pero en esta versión no ofrece navegador. El uso de esta pantalla en ocasiones puede llegar a desesperar por su lentitud, con un software claramente mejorable en cuanto a rapidez, por ejemplo, en la elección de canciones y su puesta en acción.
 
Analizamos el acabado Motion, que es el que hemos probado, no el Style como se dice por error en el vídeo que acompaña a este texto, y lo bueno que tienen las marcas que en su parque de prensa tienen unidades de todo tipo, no sólo tope de gama, es que se puede ver el acabado general al que pueden acceder la mayoría de los mortales hoy en día cuando se compran un coche. Así, por ejemplo, toda vez que reconocemos que los ajustes y los acabados están muy bien, la elección y combinación de superficies, así como los tejidos de los asientos y demás, se podrían mejorar sin necesidad de invertir grandes cantidades de dinero. Hay un par de detalles en acabado que imita al grafito que nos parecen poco afortunadas. En el panel de instrumentos la información es muy correcta, clara, sin equívocos, pero el ordenador de a bordo también admite mejoras, sobre todo da especial rabia que al día siguiente no se guarde la media de consumo que llevas hasta ese momento y empiece de cero. Y es una pena porque al final se vería que con poca autovía que metas el consumo total no pasa de los 7 litros cada cien kilómetros, y es un dato sobresaliente. Tampoco nos gusta, es más, criticamos, que el botón que pasa las pantallas del ordenador esté detrás del volante, a la izquierda, en el salpicadero, muy escondido. Entre eso, y que echamos en falta algunos datos más, pues con eso te lo digo todo. Para rematar este apartado, diremos que el volante tiene un tacto correcto, la dirección es buena pero también admite un puntito de mejora, y los botones multifunción son correctos y ordenados, quizá los del volumen, a la izquierda, también podrían ser un puntito más lógicos.
 
La posición al volante es más que correcta, fácil de estar cómodo desde el primer momento gracias a los múltiples ajustes de aro y asiento, aunque echamos de menos un reglaje lumbar, especialmente si vas a poner a prueba fuera del asfalto al Outlander, aunque al menos comprobamos que recoge por los laterales muy bien, sin ser el mejor de la categoría. La segunda línea de asientos sería excelente si la plaza central no tuviera la guantera y el reposabrazos de las plazas delanteras donde deberían ir las rodillas y las espinillas del pasajero, que debe abrirse de piernas sí o sí. Hemos de decir, en honor a la verdad, que el hecho de que esta segunda fila sea deslizante y reclinable 60/40 da mucho juego a la hora de configurar el resto del habitáculo, ya que el hueco para el maletero es enorme si vamos con cinco plazas hábiles, o mucho menor, pero con 7 plazas capaces de albergar siete adultos incluso en desplazamientos largos. Es cierto que los dos asientos traseros, que se abren y cierran con suma facilidad, obligan a llevar las rodillas ligeramente flexionadas, pero si las dos filas de delante no se desparraman, en ningún momento rozarás con la segunda fila y si no llegas al 1,80 metros, hasta podrás ir cómodo sin dar con la cabeza en el techo, cosa que no pasa ni en la mayoría de vehículos de más de cinco metros que cuentan con siete plazas. El esfuerzo en este apartado por parte de Mitsubitshi es de quitarse el sombrero. El escaso maletero que queda con siete plazas sería mejor sin un pedazo de altavoz en la parte izquierda, que aunque mejora bastante el sonido, seguro que el 99 por ciento de los compradores querrían ver desaparecer a costa de ganar espacio para llevar una mochila extra, por ejemplo. Si hacemos desaparecer segunda y tercera fila podemos disfrutar de un suelo prácticamente plano en una superficie más que apta para cargar grandes bultos.
 
Una vez visto cuánta gente y con cuánta comodidad podemos viajar, es turno de comprobar las aptitudes dentro y fuera de lo negro de un Mitsubishi Outlander que podría mejorar en ambos apartados de nuevo con muy poquito trabajo extra, y que por no pulir ciertos detalles no termina de llegar al notable alto, y de verdad que nos da pena. En asfalto no tenemos más remedio que reconocer que, a fin de cuentas, balancea incluso más que coche con más peso y más altura, como el reciente Hyundai Santa Fe, que en este apartado ha hecho un trabajo sobresaliente –eso sí, el precio del vehículo es muy superior al de este Outlander-. En cambio, en autovías con buen firme, por la posición al volante y la altura, se conduce prácticamente como una berlina.
 
Mitsubishi ha decidido apostar por unas suspensiones muy cómodas para garantizar que fuera del alquitrán el comportamiento del coche va a ser bueno, pero el precio a pagar, a pesar de que monta un perfil de rueda aceptable (55) y no permite demasiado flaneo, es unas inercias y unos balanceos en curvas amplias y menos amplias que no convencerán al que quiera un vehículo que rinda de manera notable en asfalto. Y decimos esto después de probar, en las últimas semanas, coches como el Honda CR-V, el Mazda CX-5 o el mismo Hyundai Santa Fe que decíamos antes, ambos con una altura total superior, pero que han trabajado de tal modo su dinámica en asfalto que controlan los balanceos con diversos sistemas de retención y mejoran muy mucho la conducción hasta a veces deportivas de vehículos que, en principio, no deberían destacar en este apartado.
 
Con estas premisas, afrontamos la prueba por tierra, caminos, piedras, hierba, arena, cuestas, rampas, fuertes pendientes, roderas… esperando que el vehículo se defienda como un auténtico jabato… y la verdad es que a tenor de lo visto en carretera, esperábamos tanto, que los resultados tampoco han terminado de enamorarnos. En escenarios similares a las pruebas realizadas con los tres coches antes mencionados, la tracción del Mitsubitshi, quizá lastrado por unos neumáticos de asfalto con 10.000 kilómetros de uso ya a sus espaldas, fueron menos prometedores de lo que anunciaba la teoría.
 
No hemos hablado aún del botón 4WD que tiene al lado de la palanca del cambio y del freno de mano este Mitsubitshi Outlander y que cambia en buena medida el comportamiento del vehículo. La tracción integral (4WD) controlada electrónicamente proporciona agarre y control en cualquier condición. El selector te permite elegir la opción adecuada en cada momento: 4WD ECO: cuando detecta pérdida de tracción delante la aplica al tren trasero. Esta opción es la mejor para consumir menos combustible cuando estás rodando en asfalto y las condiciones meteorológicas son buenas. 4WD Auto: Reparte la fuerza de tracción entre el eje delantero y el trasero. Con lluvia, carreteras muy sinuosas o meteorología adversa, es buen escudero fiel. Por último, principalmente para fuera de lo negro, el 4WD Lock proporciona eficacia extra al bloquear el diferencial central. Para completar el círculo en este sentido, hemos de decir que en rampas por las que otros subieron con más o menos dificultades, el Outlander lo hizo pero nunca al primer intento y con sensaciones no demasiado esperanzadoras. Y es contradictorio este hecho porque los ángulos de ataque (22,5 grados), salida (22,5) y paso de cresta (21), invitan a pensar que va a dejar atrás a todos sus rivales en este apartado, gracias a estos datos y a su configuración menos elevada. La altura libre al suelo es de 190 milímetros.
 
con paisajePara rematar los comentarios sobre la conducción de manera tangencial a la ecología y dispositivos de ahorro de combustible y emisiones, tenemos que destacar un botón verde en la consola central denominado ECO Mode, que con él accionado, independientemente del modo 4WD que llevemos activo, activa y mejora el sistema de control de energía del motor, el aire acondicionado y el propio sistema de tracción. No podemos terminar este apartado sin comentar diversos aspectos. El cambio manual de seis velocidades tiene un tacto sobresaliente, y con un guiado corto y firme es raro fallar en algún cambio. Además, este Mitsubishi Outlander dispone de un sistema de parada y arranque del motor denominado ‘Stop and Go’ que ayuda a reducir aún más, en ciudad, el consumo y las emisiones. Su funcionamiento es muy bueno. También, en el display del ordenador de a bordo, en función de nuestra conducción, surgirán flechitas que nos recomendarán realizar cambios de marcha para optimizar el consumo.
 
Ligado a este último punto, tenemos que decir que la primera marcha de este Outlander es terriblemente corta, en seguida llegas a las 4.300 vueltas del corte de encendido si pegas un buen acelerón y no andas vivo para meter segunda. A partir de ahí las marchas son más lógicas. El motor de 150 caballos no tiene una excesiva pegada, pero lo bueno es que es muy lineal y que, sin estar a rebosar, siempre parece tener potencia para mover el coche en cualquier régimen. Como en conjunto el Outlander no llega a 1.600 kilos, las aceleraciones son buenas y si buscas un buen trotón con mucho par en cualquier punto, puede ser una buena opción.
 
Como ya hemos apuntado antes, a España no ha llegado ninguna motorización más que la que hemos probado, 2.2 diesel DI-D de 150 caballos. Existe un primer acabado, 4x2, que con el descuento puede salir por 27.700 euros, pero no viene de serie con la configuración de siete plazas. Con la tracción 4WD nos pondríamos en 31.300 la versión menos equipada y 5.000 euros más la que va a todo lujo (Kaiteki), aunque el acabado que hemos probado lleva, entre otras cosas, elementos como la apertura por sensor y arranque por botón, cámara de visión trasera, pantalla táctil, etc. El cambio automático tiene un sobreprecio de sólo 1.300 euros. La pintura metalizada, como por ejemplo la de nuestra unidad de pruebas, sale por 495 euros.
 
Con la mano en el corazón
 
Esperábamos un poquito más del nuevo Outlander. Nos gusta mucho su estética, su línea plana pese a ser un 4 ruedas motrices, su capacidad para albergar a siete adultos con comodidad, sus consumos, su precio y la respuesta del motor, pero otros apartados son mejorables y tal y como está el mercado, debería subsanar ciertas lagunas a la mayor brevedad.
 
Un coche para…
 
…los que busquen un coche polivalente, pero principalmente que necesiten mover por cualquier terreno a un número de personas que supere la de un SUV convencional. Da igual la edad o el sexo mientras tu vida necesite un coche capaz de hacer muchas cosas a la vez con dignidad.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.120 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-40%-40%
 
RIVALES
 
 
FICHA MITSUBISHI OUTLANDER 4WD
 
Cubicaje / Potencia: 2.268 cc / 150 CV a 3.500 rpm

Caja de cambios: manual 6 velocidades

Alimentación: diésel
 
Longitud / Anchura / Altura: 4.655 x 1.800 x 1.680 mm

Distancia ejes: 2.670 mm

Maletero: 519 litros (con 5 plazas) / 930 litros (con 2 plazas)

Nº plazas: 7 plazas

Neumáticos: 225 / 55 R18

Tracción: 4WD

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos
 
Aceleración 0-100 km/h: 10,2 seg.

Velocidad máxima: 200 Km/h

Capacidad depósito combustible: 60 litros

Peso en orden de marcha: 1.590 Kg.

Par motor: 380 Nm a 1.750-2.500 rpm

Emisiones CO2: 140 g/Km.
 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 4,7 l/ 100km

Urbano: 6,5 l/ 100 km

Mixto: 5,4 l/ 100 km
 
Bien:

Espacio/habitabilidad

Consumo

Rediseño externo
 
Menos bien:

Capacidad off road

Detalles y combinación de superficies en el habitáculo

Único motor
 
Precio: 35.290 euros (hay que restar la oferta actual de 4.000 euros)
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net