MINI ROADSTER Cooper S – Prueba Coche – Diversión máxima

Por sa , 10/07/2012

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MINI ROADSTER Cooper S – Prueba Coche – Diversión máxima
Si dejamos a un lado los MINI John Cooper Works, un MINI biplaza, descapotable, y con el motor 1.6 de gasolina y 184 CV, por fuerza tiene que ser el MINI más divertido de la gama. Prueba a fondo del MINI Roadster Cooper S. ¡Un bicho!




MINI no es una marca más de coches. Perteneciente al Grupo BMW, el constructor sabe perfectamente lo que quieren, lo que necesitan, los incondicionales de MINI, y este Roadster obedece a un principio básico: Disfruta hoy como si no hubiera un mañana. El MINI Roadster Cooper S es la quintaesencia de la marca británica, un pequeño capricho para aquellos que se lo puedan permitir, y para los que quieren marcar clase, estilo y deportividad en sus trayectos diarios.
 
El planteamiento de este MINI es claro. Ya había un descapotable en la familia, pero con cuatro plazas teóricas, no tenía el punto deportivo y picante que debe tener cualquier MINI. Este Roadster responde en voz alta y clara a todos aquellos que querían sensaciones a cielo abierto. Sólo dos personas podrás disfrutar de él, pero un maletero en condiciones les permitirá afrontar aventuras de envergadura sin tener que preocuparse por el espacio.
 
De las tres mecánicas de gasolina -122, 184 y 211 CV- hemos probado la versión con cambio manual del Cooper S, es decir, 184 CV con tracción delantera. El precio de inicio es 28.750 euros, 1.700 más que su equivalente coupé, con techo duro. Es lo que cuesta brindar al sol o a la luna, cuando sea menester y te plazca. Este motor 1.6 es, para mí, la opción correcta, el más equilibrado en cuanto a prestaciones y precio, ya que anda muy poquito menos que el JCW de 211 jamelgos, pero también te ahorras un buen pellizco, ni más ni menos que 6.500 euros. Para los que ‘vivan’ dentro del coche, tienen su opción diesel, de 143 CV, por el mismo precio que este Cooper S.
 
No conviene dejar pasar mucho tiempo antes de decir que es un coche eminentemente lúdico, divertido, pasional. 184 caballos con poco más de 1.100 kilos de peso, un 0 a 100 de 7 segundos justos y una zona media y alta de utilización del motor muy jugosa, hacen de este MINI un coche ideal en una doble vertiente, la deportiva, y la recreacional, pues afrontar un puerto de montaña a cielo abierto con buena temperatura y asfalto perfecto puede ser toda una experiencia.
 
Cuando asistimos a la presentación del MINI Roadster en Almería hace unos meses tuvimos el feeling de que ofrecía unas sensaciones un poco más alocadas que su compañero el MINI Coupé. Ahora, después de más de mil kilómetros por tierra, mar y aire, te puedo asegurar que las sensaciones son tremendamente parecidas, aunque sí es cierto que debes extremar las precauciones al volante entre un cinco y un diez por ciento más que si vas con el Coupé. Y esto que digo es casi de Perogrullo, ya que la rigidez del chasis y el peso del conjunto no son los mismos si vas con una estructura cerrada que si vas sin techo.
 
Por estética, este MINI Roadster responde a lo que se le pide a cualquier MINI y a cualquier descapotable biplaza con techo de lona. Descapotado gana enteros, pero no por eso deja de ser bonito con la capota de tela puesta. Es lo que tiene ser un MINI. El equipo de diseñadores vuelve a dar de pleno en la diana, mezclando con sabiduría lo retro, el alma, la esencia histórica y legendaria de MINI, con la modernidad, las tendencias, el siglo XXI, que también tiene su espacio y se amalgama con la ‘old school’ británica.
 
A pesar de todo estoy seguro que a muchos no les convencerá, aunque seguro que son pensamientos frutos de la envidia que produce no poder disfrutar de una máquina embaucadora, aduladora y lisonjera como esta, que te hará parece a los ojos de los demás hasta más alto, más guapo y menos calvo… si eres hombre. Mucho más atractiva y deseable si eres mujer.
 
La zaga de este MINI, personalmente, me encanta. De verdad que los elementos, sus formas, las líneas… el conjunto de la parte de atrás no sólo me parece equilibrado, sino casi insuperable en materia estética. En poco espacio se distribuyen con armonía los grupos ópticos, cromados, el alerón integrado, los escapes, embellecedores y plásticos hasta lograr una perfección sublime. La línea lateral responde a la lógica en un roadster biplaza, y más si se llama MINI, con unos pasos de rueda bastante abultados y prominentes. La línea del parabrisas está más inclinada de lo habitual, lo que logra un coeficiente aerodinámico menor y una línea más deportiva. Por delante hay menos cambios, aunque la toma de aire en el frontal ya promete guerra. Faros, parachoques, parrillas y deflectores no engañan y llevan la impronta británica desde hace décadas.
 
El interior sigue los cánones de la marca, con un cuidado y un esmero en la línea del resto de la gama. Digo esto con conocimiento de causa: los chicos de MINI no se han vuelto locos y han optado por tirar de lo ya conocido y casi calcar materiales, tejidos, superficies y colores de modelos que ya están a la venta, facilitando mucho las cosas. Lógicamente, sólo las peculiaridades del techo abrible y el habitáculo para dos personas, condiciona mínimamente algunos elementos, pero la esencia, of course, es la misma de siempre.
 
Nuestra unidad lleva casi 6.000 euros en extras, pero la verdad que, aún sin ellos, el equipamiento de serie es más que decente y visualmente no variaría demasiado del que ves en las fotos. 464 euros del color metalizado, 1.805 del cuero Toffy y 900 del alumbrado inteligente son las facturas más jugosas junto a los 763 del sistema de sonido Harman/Kardon. Los 516 euros del indicador que te dice el tiempo que está abierto el coche es más que prescindible, aunque así sabemos que de las 18 horas y poco más que hemos pasado al volante, casi 12 el Roadster ha estado descapotado.
 
Comparado con el Mazda MX-5, un rival más que directo, la posición de conducción al volante es mucho más clemente. Vas bajo, pero no tantísimo como en el japonés, y aquí gozas de más movilidad y una posición bastante más confortable y cómoda. No me convence que, pongas como te pongas, la parte superior del volante te impida ver la parta alta del cuentavueltas, que se mueve a la vez que el aro. Pero es que, más que nunca, aquí el diseño obliga a algunas cosas que generalmente no suceden.
 
Poco me voy a extender en cuadro de mandos, consola central, cambio, navegador, sistema de aireación y música, porque se repiten una y otra vez en casi toda la gama. En esta ocasión, toda la consola está pintada en negro, pero mantiene los elementos y la disposición de los mismos. En la parte de arriba, siguen los botones de las luces, uno para los colores de la ambiental, y otro para desplegar el alerón a voluntad, que sube de manera automática a 80 por hora y se repliega cuando bajas a 60. Además, cuenta con sistema antiaprisionamiento. Lleva una doble guantera frente al copiloto, ambas de reducido tamaño. Si pagas 160 euros por el reposabrazos central, también podrás guardar algo ahí, pero casi que estorba más que da servicio.
 
Los acabados en el propio techo, esta vez, son un poco más austeros. Queda a la vista el armazón metálico, disimulado en negro, que sustenta el techo. También el asa que engancha y desengancha la capota tiene aspecto tosco, y la fuerza que necesitas para accionarla es bastante considerable, lo mismo para abrirla y encajarla atrás, en un receptáculo propio que no resta litros al maletero, como para encajar los ganchos cuando la quieres poner. Puedes capotar y descapotar de manera semiautomática, apretando un botón, una vez soltados los ganchos con el asa, pero antes deberás pagar 815 euros que, en este caso, yo creo que pagaría por comodidad. Para poner el techo, tienes que dar a un botón cromado detrás de los asientos para liberar la propia tela, y luego accionarlo ya manualmente, si no tienes el botoncito de marras. Por cierto que un aspecto positivo, es que el copiloto puede activar el techo en marcha, a cualquier velocidad, aunque no es fácil hacerlo con el cinturón de seguridad puesto. Pero poder, lo hemos comprobado, se puede.
 
La parte de detrás de los asientos sí que cambia con relación a sus hermanos. Tras los asientos queda un poco de espacio para dejar en el suelo pequeñas cosas. Luego tienes una especie de repisa encima en la que puedes llevar un cuaderno, una guía de viajes o un paraguas. De la pared surge una trampilla que comunica con el maletero y es la mar de práctica. Los 240 litros del cofre, sinceramente, se me antojan bastante más. Espacio más que de sobra para los bultos de una pareja en una semana o dos de vacaciones.
 
A nivel dinámico, este MINI Roadster Cooper S es uno de esos coches capaz de dibujarte una sonrisa en los labios a la mínima que aprietes el acelerador y enlaces un par de curvas. Y coches de menos de 3,80 metros que sean capaces de hacer eso no hay muchos, por no decir ninguno.
 
En cuanto el motor se acerca a las 3.000 revoluciones empiezas a pensar que la compra ha merecido la pena, mientras luchas por mantener tu pelo en su sitio. El cambio manual de seis marchas funciona de manera óptima, y si eres de los que quieres evitar malgastar combustible, el MINI te lo pone fácil con el sistema Start@Stop y el indicador de cambio de marcha. Tras más de 1.300 kilómetros de todo tipo, la media ha sido de 7,5 litros cada cien kilómetros, lejos, para bien, de las cifras que marcó en la presentación con el motor aún sin rodar –da la casualidad que esta unidad es la misma que probamos en la presentación de febrero-. Y os prometo que le hemos pisado mucho y bien.
 
Es prácticamente inevitable llevar el motor en la parte alta del cuentarrevoluciones, donde una pequeña caricia al acelerador se convierte en una catapulta hacia adelante. Es en curvas donde empiezas a disfrutar y a notar como el aleroncito trasero no es suficiente para mantener el coche en la trazada. La verdad es que hemos notado mucho subviraje al entrar en los ángulos, pero casi no tan marcado como el eje trasero buscaba su propio camino a la salida de los mismos. Las correcciones cuando van fuertes son siempre obligadas, y en muchos momentos agradecerías no más rigidez de chasis, sino un eje trasero más sujeto al suelo, un poco al estilo del BMW 1 M, pero sin llegar a esos extremos. Sin duda que la corta batalla de este MINI no beneficia a unas mejores prestaciones.
 
Para rizar el rizo, por 134 euros puedes ‘comprarte’ un botoncito que pone ‘Sport’ y que endurece la dirección, aviva un poco más la respuesta del motor y provoca que los escapes emitan un sonido espectacular, con un petardeo en las reducciones de marcha y frenadas propias de coches más grandes y potentes. Más que aconsejable. En ambos casos las suspensiones están bastante duritas y más orientadas a hacer tiempos en la subida al Pikes Peak que a pasearte de local en local por carreteras con baches, aunque lo segundo apetezca tanto como lo primero.
 
A velocidad de crucero legal por autovía y autopista, con las ventanillas subidas, se puede rodar sin demasiados problemas y hablar con el compañero sin tener que desgañitarse. Si bajas las ventanas, la verdad, ni lo intentes. Parece que no hace nada, pero el deflector plegable entre los asientos -200 del ala-, cuando lo despliegas, ayuda a que las turbulencias no tomen el habitáculo, lo que pasa es que resta algo de visibilidad en un coche que, ya de por sí, y sobre todo con el techo puesto, tiene una visibilidad reducida, por lo que el sensor de aparcamiento, previo pago, se vuelve algo casi obligado.
 
Rodar con la capota puesta es algo que yo haría sólo cuando es necesario, porque cualquier bachecito, piedrecita o mínima irregularidad del firme se traducirá en un terrible y molesto chirrido. Es lo peor del coche sin duda, porque es entonces cuando te das cuenta de que vas descapotado. La rumorosidad es elevada pero no porque esté mal aislado, sino porque la lona, obviamente, no trabaja tan bien como el metal a la hora de impedir que el sonido se cuele dentro. En general es tolerable, aunque si pasas las velocidades que marca la DGT, la cosa se volverá un poco más insoportable.
 
No me ha gustado demasiado el tacto del embrague. Te obliga a hilar muy fino para evitar tirones y, francamente, en alguna ocasión andas más despistado que en otras y el tirón que obtienes o la calada, no te alegran el día, precisamente. Pero esto es una gota de agua en un océano de diversión chic, una mácula en una superficie límpida y cristalina, donde la deportividad, la clase y el estilo forman un todo que, francamente, no me importaría atesorar en mi garaje.
 
Si estás preocupado por la seguridad de un cabrio como este, cuenta de serie con Control de Estabilidad más Tracción (ASC+T), Control Dinámico de Estabilidad (DSC) y es opcional el Control Dinámico de Tracción (DTC), un subsistema del DSC que logra que el coche pueda dominarse al conducir sobre calzadas resbaladizas y, además permite un estilo de conducción más deportivo por carreteras sinuosas. Este sistema incluye a su vez el control electrónico de bloqueo del diferencial EDLC, que el MINI John Cooper Works Roadster lleva de serie y que se puede adquirir como opción para todos los demás modelos. Tampoco falta el Auto Hold. Bajo los reposacabezas, dos arcos de seguridad que se activan de inmediato en caso de vuelco.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
 
Podría ser mi primer coche, o mi segundo. Lástima que los chirridos con la capota puesta le resten mucho confort en marcha, porque por lo demás, rozaría la perfección para aquel comprador que busque lo que buscamos la mayoría que no ha cumplido los 40, emociones, sensaciones, capacidad de disfrute y un consumo racional. Una pena que no tenga tracción trasera…
 
UN COCHE PARA...
 
…espíritus libres y hedonistas, presumidos, coquetos, que les gusta, más que ver, ser vistos. Matrimonios jóvenes, la chica más cool o el tipo más trendy del lugar seguro que llevan, o llevarán uno de estos. Generalmente poco prácticos en el día a día, que levante la mano el que no quiera poder disfrutar de uno este mismo fin de semana.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.360 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-35%-45%
 
RIVALES
 
 

FICHA MINI ROADSTER COOPER S
 

Cubicaje / Potencia: 1.598 cc / 184 CV a 5.500 rpm

Caja de cambios: manual de 6 velocidades

Alimentación: gasolina
 

Longitud / Anchura / Altura: 3.734 x 1.683 x 1.390 mm

Distancia ejes: 2.467 mm

Maletero: 240 litros

Nº plazas: 2 plazas

Neumáticos: 195/55/R16; unidad probada: 205/45/17

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos autoventilados

Frenos traseros: Discos
 

Aceleración 0-100 km/h: 7,0 seg.

Velocidad máxima: 227 Km/h

Capacidad depósito combustible: 50 litros

Peso en orden de marcha: 1.185 Kg.

Par motor: 260 Nm a 1.730-4.500 rpm

Emisiones CO2: 139 g/Km.
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,1 l/ 100km

Urbano: 7,5 l/ 100 km

Mixto: 6,0 l/ 100 km
 

Bien:

Potencia y aceleración

Maletero

Tremendamente deportivo y divertido
 

Menos bien:

Capotado chirría todo

Abrir o cerrar techo implica cierto esfuerzo físico

Rumorosidad elevada
 

Precio: 28.750 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net