MINI COOPER – Prueba – Espectacular salto adelante

Por Andrea Enzo , 02/06/2014

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MINI COOPER – Prueba – Espectacular salto adelante
El nuevo MINI es lo más. Crece casi 10 centímetros y lo cambia todo para no perder su esencia y su identidad. El MINI Cooper evoluciona y piensa a lo grande para seguir siendo la referencia. Prueba del MINI Cooper, con motor de 3 cilindros y 136 CV.

 


El MINI no es ya tan MINI, pero a la vez lo es más que nunca. No es tan MINI porque crece 9,8 centímetros en longitud, pero a la vez, sabe evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos que correr reinventándose, y evolucionando y revolucionando, para no dejar de parecerse a sí mismo, respetando su esencia y dando más a sus clientes. Más espacio, más calidad, más tecnología, más y mejores motores… y un interior que destaca incluso por encima de su nuevo diseño exterior, que lo mantiene más fresco y juvenil que el primer día.


Probamos en este caso el MINI Cooper con cambio manual. El viejo tetracilíndrico de 120 caballos, bastante soso y discreto, como pudimos comprobar en la prueba del MINI Cabrio, deja paso a un tricilíndrico con turbo de 1.499 centímetros cúbicos que tiene un par notable, una potencia de 136 caballos y, lo mejor de todo, un tacto y un sonido que no se parece en nada a ningún propulsor de similares características de la competencia, ya que éste aparenta estar optimizado y refinado para no poder echar en falta el cilindro que, por tradición, podríamos decir que falta.


En cualquier caso, dejemos claro para los fans más acérrimos de MINI, que el nuevo MINI sigue siendo un MINI, con mayúsculas en este caso, porque se ha potenciado, rediseñado y revalorizado todo lo que hacía falta no sólo para seguir al día, sino para poner el listón a la competencia tan alto que les permita seguir arriba unos cuantos años hasta que alguna marca les pueda alcanzar.


En el plano estético, no se puede hablar de lavado de cara porque los cambios son más profundos, a pesar de que estos cambios han logrado respetar tanto la silueta como las señas de identidad más importantes, casi imprescindibles diríamos, del MINI de toda la vida. La mirada, con ese capó que envuelve unos faros terriblemente seductores y modernos, sigue siendo su principal imagen de marca, y lo hace trocando su tradicional aspecto redondo por uno más ovalado que sigue sin dejar que cuando veas este MINI no te recuerde al original, y eso es un trabajazo que desde aquí aplaudimos. No es fácil, y más cuando revolucionas el faro con unas luces de día consistentes en una amplia banda iluminada de forma casi circular, que de lejos puede recordar a las que BMW tenía en casi toda su gama hasta hace poco, aunque con toque más fino y elegante.


La gran parrilla, con amplia toma de aire, sigue siendo una nota característica del frontal, lo mismo que los antiniebla redondos en la parte inferior. En la visión lateral el MINI parece algo más musculoso, y es tan fiel al original que renuncia a inclinar más el parabrisas para no perder esa esencia, aún a riesgo de penalizar demasiado el coeficiente aerodinámico. Diría incluso que la zaga parece que está un par de centímetros más elevada con respecto a la versión precedente.


La zaga, que parece sosa y bastante continuista, es quizá la parte que más gusta en nuestra redacción. La apuesta por el rojo intenso para los pilotos le sienta de maravilla, lo mismo que los cromados que los envuelven. También la banda ancha que lleva sobre la matrícula a juego le hace mucho bien, aportando un buen toque de elegancia. No puede faltar el aleroncito superior y en la parte inferior, centrada, la luz de freno, integrada en las protecciones, y quizá demasiado expuesta a toques de aparcamiento.


Pasamos al interior, y si ya te gustaba lo que había antes, el estilo permanece, pero ahora se apuesta por mucha más calidad en los materiales, aspecto Premium allá por donde mires, y un cambio de concepción en bastantes apartados, como volver a apostar por un tradicional cuadro de mandos tras el volante, y donde se situaba la gran esfera en lo alto de la consola central, casi en el salpicadero –de increíble tacto blandito-, se sitúa la pantalla del navegador con toda la información correspondiente del ordenador de a bordo, enmarcado por una esfera que salvo en su parte inferior está resaltada por un hilo de led interactivo que en diferentes colores, es capaz de remarcar acciones como subir la música, cambiar la temperatura del climatizador, avisar de que has llegado al punto señalado en el navegador o se avecina un cambio de dirección, e incluso cambia de color, verde, amarillo y rojo según te acercas a algún obstáculo cuando estás aparcando, de igual manera que cambia de color en función de que elijas uno u otro modo de conducción, verde para el modo eco denominado Green –con un indicador que te comunica cuántos kilómetros más vas a poder rodar con este tipo de conducción-, amarillo para el neutro y rojo para el modo Sport, que configura tu MINI de tal manera que de inmediato sientes que la reacción en el pedal del acelerador es inmediata, el coche va mucho más duro, e incluso la dirección se endurece una barbaridad, para recrear una auténtica y verdadera conducción deportiva.


Aseguramos que este dispositivo led, que casi diríamos que es capaz de medir y mostrar tu estado de ánimo mediante los colores que muestra, es un sensor muy directo de tu tipo de conducción y estado vital, y seguro que va a terminar de convencer a muchos clientes que se acerquen a su concesionario habitual para conocer este nuevo MINI, que tantas sorpresas guarda en su interior.


En la consola central se ha rediseñado todo, aunque la disposición de los elementos recuerda bastante al MINI saliente, y no pierde una de las mejores cosas que tenía la anterior versión, que era su aspecto retro en las palanquitas, que varían en su diseño pero siguen con ese sabor añejo que tanto nos gusta. Mención especial al botón de arranque, en el centro de la consola, quizá un poco retirado, pero que al modo de los aviones, y con el resto de teclas y botones, recuerda la carlinga de un caza. También nos gusta dónde está situado el botón de los modos de conducción, en la base de la palanca del cambio. Más atrás aún, la gran ruleta para controlar el navegador, por fin se desecha el pequeño joystick que había antes, y en nuestra unidad, con la opción de poder escribir en la propia superficie las letras y los números que componen la dirección a la que nos queremos dirigir.


El volante sigue siendo multifunción, y apenas sufre modificaciones aunque, para variar, estas también ayudan a estilizar y modernizar el conjunto. El cuadro de mandos se ve por el hueco que deja la parte superior del aro, y es de reducidas dimensiones, pero bastante claro y diáfano, el cuentakilómetros redondo en medio, el tacómetro en la izquierda y en la derecha la situación del tanque de combustible, todo con un toque negro y naranja muy al estilo de los BMW. En nuestra unidad, destaca también el sistema de información en el parabrisas que en otras marcas denominan Head Up Display, muy parecido al que monta Peugeot y de una calidad fantástica. Por cierto, que no se me olvide mencionar que, aunque lo hace en pequeño, muestra la marcha engranada y te sugiere la que deberías seleccionar para economizar el consumo.


El nuevo MINI respeta la doble guantera delante del copiloto, aunque la normal es bastante pequeña y la de arriba no pasa de anecdótica, ya que apenas cabe el móvil y poco más. Los asientos son espectaculares, de una gran calidad, estás casi mejor que en casa, cómodos, recogen de maravilla y no merecen menos de un sobresaliente. Detrás, después de un acceso que nunca es fácil a pesar de que hay un poco más de espacio que antes, nos encontramos con otros dos asientos que, sin embargo, nos sorprenden por su buena habitabilidad para un coche de 3,82 metros. Son dos asientos individuales, con una especie de montañita de separación que dificultan pasar de uno a otro, así como el portavasos. Es muy recomendable que cada pasajero de las plazas traseras pase por su propio lado para no poner a prueba su físico pasando de uno a otro.


Por desgracia, el aumento de espacio en el habitáculo, con una altura al techo muy considerable y buen espacio para las rodillas, no se corresponde con el maletero, aunque gana litros con respecto a la versión pasada. Los 211 litros de capacidad nos siguen pareciendo bastante escasos, amén de que la configuración del mismo, estrecho y profundo, seguro que no invita a probar a cargar bultos voluminosos de medidas estándar. No puedo terminar de hablar del interior sin apuntar dos cosas: alabar y aplaudir el doble parasol en el lado del conductor, que hace que podamos conducir más tranquilos sin tener que cambiar constantemente de lado el parasol habitual al atardecer y al amanecer; y la segunda, resaltar las ventanillas sin marco, que tampoco van en desmerecimiento del confort de marcha, aunque en un MINI siempre vas a notar lo que estás conduciendo.


Nos enfrascamos de lleno en la conducción de este MINI Cooper y lo primero que tenemos que volver a resaltar es la sorpresa al comprobar cómo un motor tricilíndrico, con un turbo, es capaz de lograr con apenas 1.499 centímetros cúbicos 136 caballos de potencia con un tacto y un refinamiento, que poco o nada tiene que envidiar a los tetracilíndricos más consagrados.


Notable en consumo y en aceleración, sobresaliente en calidad de uso y en ausencia de vibraciones, el tres cilindros que anima el nuevo MINI Cooper ha entrado por la puerta grande en la gama. Muchos pensarán que el 6,6 litros a los cien que nos ha dado de media tras la prueba de casi medio millar de kilómetros son una cifra que para nada merece tirar cohetes, y más si vemos que el peso total del conjunto está en 1.160 kilos. Pero nosotros tenemos el deber de significar que la mitad de la conducción, algo más incluso, se ha desarrollado por las calles de Madrid, con numerosas paradas y vuelta a arrancar, donde el sistema Start&Stop del grupo BMW ha vuelto a rayar a una altura considerable. Y tampoco hemos abusado del modo Green de conducción, buscando el modo Sport en cuanto preveíamos que el recorrido permitía este tipo de licencias. Visto lo cual, el 6,6 nos parece una cifra respetable, sobre todo teniendo en cuenta las características y la novedad del motor. El tarado de suspensiones, aún en modo Green, como buen MINI, es bastante durito, aunque sin pasarse, cosa que nos encanta, pero que no gustará tanto a los compradores de cierta edad.


En cuanto a dinámica, ya hemos resaltado antes brevemente la metamorfosis que sufre el MINI Cooper en cuanto apostamos por el modo Sport, o ‘Go-kart feeling’, como denominan en MINI. Lo que más nos ha llamado la atención es que la dirección se endurece una barbaridad y el coche se sujeta bastante más en las curvas, pero adolece de una extrema sensibilidad, lo que hace que, en firmes irregulares, cualquier bache o pequeño toque de dirección el coche cambie un poco de trayectoria y no puedas distraerte lo más mínimo. El trabajo en el chasis también ha dado sus frutos, mejorando notablemente al MINI precedente. Aquí se nota, pero recordamos la presentación de hace pocos meses, donde tuvimos ocasión de conducir un MINI Cooper S, y comprobar que sus 190 caballos incluso son pocos para un bastidor puesto a punto de manera exquisita, sin perder el nervio, el brío y el feeling de conducción deportiva que se presupone que tiene todo MINI.


El nuevo MINI se presenta de inicio con tres opciones de gasolina y tres de gasóleo, a falta de la llegada en gasolina del más pequeño de todos, con 75 CV y que sitúe el precio de acceso en 16.550 euros, y el John Cooper Works, que seguro que hará su aparición estelar el próximo año. La oferta es bastante amplia y considerable como para no encontrar el que más se adecúa a nuestras necesidades. Eso en cuanto a propulsores, porque tanto interior como exteriormente, sabes, porque es tradicionalmente en MINI, que podemos personalizarlo todo y optar por cambiar el color de techo, llantas, retrovisores, etc, así como apostar por casi infinitas combinaciones de pegatinas a lo ancho y alto de la carrocería.


El precio del MINI Cooper es de 20.550 euros, aunque la unidad que ves en la prueba se va a poco más de 28.000 por ‘culpa’ de las numerosas opciones que monta, como asientos con calefacción, climatizador bizona, navegador profesional, etc. Si apuestas por el cambio automático, tendrás que añadir a la factura 1.700 euros.

 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN


Un cochazo. Es difícil mantener el nivel, incluso mejorarlo de versión en versión, y MINI lo consigue. La calidad del nuevo MINI, y su feeling de conducción y prestaciones son capaces de convencer a cualquiera de su compra, aunque un icono british como éste nunca va ser barato con respecto a la competencia, que, por supuesto, tiene muy difícil estar a su altura.

 

UN COCHE PARA...

 

… cualquiera al que le gusten los coches y el estilo. Con un MINI nunca pasas inadvertido y, por tanto, es una seña de identificación y diferenciación con la masa, a pesar de que las ventas seguro que van a ser elevadas. Una característica importante y crucial para este MINI, es que lo mismo lo puede llevar un adolescente con el carnet de conducir recién estrenado que un octogenario que conserve el gusto por la conducción y la clase sobre cuatro ruedas. Con un enorme rango de clientela, normal que veamos mucho por la calle.

 

KILÓMETROS PRUEBA – 470 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 50%-20%-30%

 

RIVALES

                                 

Kia Picanto, Ford Ka, Renault Twingo, Chevrolet Spark, Seat Mii, Opel Adam, Skoda Citigo, VW Up!, Fiat 500, Toyota Aygo, Citroen C1, Peugeot 108


FICHA MINI COOPER 1.5 turbo


Cubicaje / Potencia: 1.499 cc / 3 cilindros / 136 CV a 4.500-6.000 rpm

Caja de cambios: Manual, 6 velocidades

Alimentación: Inyección directa. Turbo. Intercooler


Longitud / Anchura / Altura: 3.821 / 1.727 / 1.414 mm

Distancia ejes: 2.495 mm

Maletero: 211 litros

Nº plazas: 4 plazas

Neumáticos: 175/65/15; unidad probada: 205/45/17

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos


Aceleración 0-100 km/h: 7,9 km/h.

Velocidad máxima: 210 Km/h

Capacidad depósito combustible: 40 litros

Peso en orden de marcha: 1.160 Kg.

Par motor: 230 Nm a 1.250-4.000rpm

Emisiones CO2: 105 g/Km


Consumos oficiales:


Extraurbano: 3,8 / 100 Km

Urbano: 5,7 / 100 Km

Mixto: 4,5 / 100 Km


Bien:


Diseño

Motor

Habitabilidad trasera


Menos bien:


Maletero

Sólo 4 plazas

Dirección demasiado dura y sensible


Precio: 20.550 euros


Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net