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MAZDA MX-5 Sports-Tech – Prueba Coche – Pequeño guerrero

Por sa , 27/08/2012 | Visto: 6248
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MAZDA MX-5 Sports-Tech – Prueba Coche – Pequeño guerrero
El Mazda MX-5 sigue siendo fiel a sus orígenes. Antes de su renovación, la versión Sports-Tech ofrece, por 24.400 euros, un roadster, cabrio, biplaza y con tracción trasera con muchos argumentos. Prueba del Mazda MX-5 Sports-Tech.
Cabrio de techo duro, 126 caballos gasolina, tracción trasera, posición deportiva, dos plazas, navegador, cuero y sonrisa de oreja a oreja, todo de serie. Así es el Mazda MX-5 Sports-Tech, un descapotable para parejas que miran el euro más que nunca pero que no quieren renunciar a vivir la vida con ganas e ilusión.
 
Desde ya te cuento que este MX-5 no es un coche que transmita deportividad ni sensaciones racing. Los 126 CV de potencia no dan para mucho más que un compacto con la misma caballería. Vale que lleva llantas de 17 pulgadas, que la posición al volante es muy pegadita al suelo y que el motor estira hasta más allá de las 7.000 revoluciones por minuto… pero hasta aquí. Basta con que mires la cifra de aceleración, que casi llega a los diez segundos, en el cero a cien, para darte cuenta que no es un coche deportivo pese a las apariencias.
 
El Mazda MX-5 tiene sus días contados. Al menos como lo conocemos ahora. Antes de fin de año sufrirá retoques estéticos para ampliar un poco más sus dos décadas siendo la referencia en el mundo roadster, siempre intentando ser una de las opciones más económicas sin racanear ni en tecnología ni en prestaciones. Esta versión Sports-Tech, de 126 caballos con techo duro, súper equipada, es una especia de homenaje a un mito que morirá para volver a renacer cual ave fénix. De momento, puedes disfrutar de un MX-5 por 24.400 euros con un equipamiento de serie que incluye climatizador, navegador, bluetooth, control de velocidad, antiniebla, cuero, asientos calefactados, llantas de 17 pulgadas, elevalunas, techo eléctrico, pedalier de aluminio, control de estabilidad, asistencia a la frenada de emergencia, airbags laterales y frontales, conexión USB…
 
Dicho esto, me voy a entretener muy poco en el exterior, porque es exactamente igual al Mazda MX-5 de 160 CV que probamos hace dos años en esta misma web. Entonces te decíamos que se había actualizado con éxito, seguía siendo sugerente y muy pintón, y sobre todo que los 160 caballos y su configuración deportiva encendían la llama de la conducción racing hasta al más muerto, hasta el punto de ser uno de los coches que más ha gustado conducir/pilotar por el que suscribe. Sin necesidad de un pedazo de motor o una potencia desbocada, el MX-5 nos entusiasmo por su pureza a la hora de transmitir una satisfacción total al volante.
 
El habitáculo, en cambio, ha mejorado bastante. Entonces nos pareció bastante espartano, mucho plástico duro, diseño bastante anticuado, poco atractivo a la vista. Ahora, en esta serie especial Sports-Tech, Mazda ha hecho los deberes diseñando un interior en el que da gusto entrar, sin renunciar a su ADN, y jugando la baza del cuero en los asientos, el navegador, las superficies lacadas y el nuevo guarnecido de las puertas, demuestra que con un par de cositas puede competir de igual a igual con marcas de más prestigio, y también precio. Y que conste que no es que se hayan vuelto locos cambiando cosas. Simplemente, han retocado aquí y allá y el resultado es muuuuuuucho más aparente.
 
La posición de conducción sigue siendo baja, muy pegada al suelo. El cuero de los asientos no es microperforado, y ahora en verano, si vas en bermudas o pantalón corto, la sudada en las piernas por culpa del cuero no te la va a quitar nadie. La consola central sigue siendo muy sencilla, con todo lo necesario en poco espacio, y el Tom Tom integrado cumple, incluyendo pantalla táctil, aunque en algunas cosas el funcionamiento es mejorable –no he sido capaz en una semana y mil kilómetros de orientar el navegador al norte-.
 
El cuadro de mandos no sufre modificaciones, y por tanto comparte con la versión probada hace dos años un ordenador de a bordo que apenas hace honor a su nombre, ya que salvo mostrar el consumo medio, no hace nada más. Ni autonomía, ni velocidad media, ni tiempo al volante, ni consumo instantáneo… vamos, muy mejorable, y encima con el botoncito que cambia el display anclado al propio tablero de instrumentación. Censurable a las altura que estamos.
 
Por lo demás, el sitio es el que hay, pero da de sobra para dos. Sin embargo, el espacio para llevar cosas puede ser problemático para más de una pareja. La guantera no está mal, pero la redecilla de las puertas aguanta el móvil o la cartera a duras penas. Hasta cuatro portabebidas, dos en las puertas y dos entre ambos asientos suenan hasta a lujo asiático. Atrás, entre ambos asientos, un mini cofre para un par de gorras y las gafas de sol. Bueno, y también para el dispositivo que abre la trampilla de la boca del depósito de gasolina. Desde ya, mi aplauso para el lumbreras que ha colocado aquí el mando –modo ironic on-. El maletero, de 150 litros de capacidad, da para un par de mochilas o incluso un trolley de medidas contenidas. Si eres de los de maleta grande, este no es tu coche, ya te lo digo.
 
Visto lo visto, nos metemos a saco en el plano dinámico, que es donde hay más chicha que contar. El motor de 126 caballos es un quiero y no puedo. Sientes que el coche da más de sí, como ya vimos en el 160 CV, pero el propulsor 1.8 no da para más en esta versión. Más debajo de las cuatro mil vueltas te puedes desesperar esperando que gane velocidad, y jugar con la palanca del cambio se antoja fundamental. Menos mal que aquí lo bordan, ya que es una palanca pequeña, manejable, con un guiado exquisito y es un placer accionar este cambio. Pero hay muy poco que rascar.
 
Puedes estirar hasta la zona roja, apurar hasta el corte de encendido en 7.200 vueltas, que el coche no va a convertirse en un pura sangre de ninguna de las maneras. Y el sistema de suspensiones va en consonancia. No digo que estén mal, ni mucho menos, sólo que este biplaza ha nacido con fines lúdicos y recreativos, no deportivos. De primeras el tarado es durito, en ciudad y en autovía se nota muy firme, y encaja bastante en su filosofía, pero a la mínima que empiezan las curvas, notas que es muy fácil descuadrar el coche y balancear si apuras un poco.
 
De nuevo en nuestro puerto de cabecera, la Cruz Verde, en la provincia de Madrid, y unas pocas curvas más hasta Robledo de Chavela, demuestran las carencias deportivas del conjunto. Te puedes divertir una barbaridad, pero no vas a ir rápido. El control de tracción permite chirriar las ruedas, que el eje trasero se vaya un poco, y si vas a saco, notarás incluso desplazamiento lateral, derrapando de lado sin ningún complejo, pero es difícil hacerlo manteniendo el margen de seguridad en un nivel razonable. Un compañero que me acompañó en una de estas pruebas pensaba en voz alta, que ‘es como ir rápido con un coche normal’. Pues muy bien definido. Aunque aquí vas muy pegado al suelo, el centro de gravedad está bastante abajo y eso permite alguna alegría que, en un compacto, acabaría en incidente sin lugar a dudas. A la hora de adelantar, prepárate a bajar como poco dos marchas para que el adelantamiento no se haga eterno.
 
En cambio, en el apartado de consumo de combustible la cosa sí que ha mejorado sensiblemente. Tras casi mil kilómetros de pruebas el consumo medio ha sido de ocho litros, notando que en ciudad y gas a fondo en puertos no baja de nueve, pero que en autovía la cifra se estabiliza en siete litros a los cien. Francamente, no está mal.
 
Otro pero importante que le resta confort en carretera es el ruido. El habitáculo no está demasiado bien insonorizado, y no es que suene el motor puro, potente, sino todo tipo de rumorosidad que no invita nada a rodar capotado. Con el cielo por montera, la cosa cambia bastante, y con los cristales subidos y el mini derivabrisas de plástico subido, es un placer rodar, aún a 120 kilómetros por hora. Lo de la pieza de plástico entre los asientos parece una chorrada, pero es una pasada lo que unos centímetros de plástico pueden favorecer que haya menos turbulencias y viento en el habitáculo. Muy bien.
 
El mecanismo para abrir y cerrar el techo es muy simple y práctico, sobre todo porque en apenas 12 segundos completas la maniobra. En el techo hay una palanca, una especie de seguro que debes quitar para abrir el techo, y una vez hecho esto, por medio de los botones que hay en lo alto del salpicadero en la consola central, apretar hasta que un pitidito te avise de que la maniobra está completada. Una pena que debas estar siempre parado y con el cambio en punto muerto, porque si no, no hay nada que hacer.
 
La gama del Mazda MX-5 no es muy amplia, y más ahora que en breve sufrirá un buen lavado de cara. Obviamente no existen mecánicas diesel, y en gasolina sólo se elige entre 126 y 160 CV. En 126 puedes optar por capota de lona –más económica- o el techo duro. En 160, siempre techo duro, con opción a cambio automático, como la unidad probada aquí hace un par de temporadas, con un sobreprecio de 2.000 euros con respecto al homólogo con cambio manual.
 
Una cosa que nos ha llamado la atención, sobremanera, es la situación de los pedales. En concreto, el pedal del freno, está tan metido a la izquierda, que tienes que cruzar tanto el pie derecho para frenar que tienes la sensación de estar actuando sobre el embrague. De verdad que en una semana no me he terminado de acostumbrar a llevar el pie tan a la izquierda, tan cruzado, para frenar. Extraño.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN
 
Por este dinero es muy difícil conseguir un cabrio biplaza de techo duro más apañado. La pena es que anda muy poco, pero si lo quieres solo ‘de cara a la galería’, cumple. Por muy poco más estimamos que el MINI Roadster Cooper S te hará hervir la sangre, aunque si te gusta el Mazda, con el 160 CV irás igual de bien, sino mejor
 
UN COCHE PARA...
 
…los que tengan claro que quieren un biplaza descapotable y económico y no miran nada más. Como mucho, que no consuma demasiado, y en este apartado, cumple. Ideal para parejas que quieran darse un capricho y no paren casi en casa ningún fin de semana.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 960 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-50%-30%
 
RIVALES
 
 

FICHA MAZDA MX-5 Sports-Tech
 

Cubicaje / Potencia: 1.798 cc / 126 CV

Caja de cambios: Manual de 5 velocidades

Alimentación: Gasolina
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.020 / 1.720 / 1.255 mm

Distancia ejes: 2.330 mm

Maletero: 150 litros

Nº plazas: 2

Neumáticos: 205/40 R17

Tracción: Trasera

Frenos delanteros: Discos ventilados de 290 mm

Frenos traseros: Discos ventilados de 280 mm
 

Aceleración 0-100 km/h: 9,9 seg

Velocidad máxima: 198 Km. /h

Capacidad depósito combustible: 50 l.

Peso en orden de marcha: 1.150 kg.

Par motor: 167 Nm / 4.500 r.p.m.

Emisiones CO2: 167 gr/Km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,5 l/ 100km

Urbano: 9,5 l/ 100 km

Mixto: 7,0 l/ 100 km
 

Bien:

Precio

Techo rápido

Palanca de cambios pequeña y cambio preciso y rápido
 

Menos bien:

Maletero y huecos

Pedal de freno muy a la izquierda

Mucho ruido en habitáculo cuando rueda con capota
 
Precio: 24.400 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net
 
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