LEXUS RC F – Prueba de Contacto – Para la calle y el circuito

Por Andrea Enzo , 19/10/2015

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LEXUS RC F – Prueba de Contacto – Para la calle y el circuito
El Lexus RC F se planta entre nosotros con sus 477 CV de potencia y la insolencia del que sabe que vale para un roto y para un descosido. Te lo contamos todo tras conducirlo en carretera y en el Circuito del Jarama. Contacto y prueba del Lexus RC F.

F de Fuji, F de Fun to Drive. Lexus apuesta Fuerte por esa F que pretende llevar a lo más alto de la deportividad, hacer de esa letra un estandarte como lo ha hecho, por ejemplo, BMW con la M. Casualidades de la vida, este Lexus RC F, rival comparable a la perfección con el BMW M4, sale a la venta por un precio prácticamente calcado al alemán, 86.000 euros, pero como veremos a partir de ahora, son muchas las diferencias entre uno y otro… aunque el objetivo principal es el mismo: la deportividad.



Lexus nos cuenta que esa ‘F’ nació en 2008, cuando fuera de horario de oficina unos cuantos empleados fanáticos de lo suyo decidieron poner el motor de un LS en el vano de un IS. De ahí al icónico LF A, que tan solo se dio al mundo en 500 dosis, hubo mucho camino que recorrer en poco tiempo. Fruto de todos esos sueños, trabajo y esfuerzo, conducimos ahora este RC F, primera ‘efe’ de la marca, que muy pronto se verá acompañado por el GS F, quizá con el nuevo año ya se deje ver en nuestro país.


Los tres pilares básicos del Lexus RC F son el sonido –tienes que oírlo para creerlo-, la respuesta directa a tus impulsos, sea dirección o pedal de gas, y la potencia a altas revoluciones sin artificios en forma de turbo. Así, el Lexus RC F cuenta con un motor V8 atmosférico de cinco litros de cubicaje, capaz de ponerse a 100 km/h desde parado en 4,5 segundos. Los 530 Nm de Par Motor son más que notables, así como sus 270 km/h de velocidad punta. Cuenta con un cambio automático de 8 velocidades Sport Direct Shift, con levas al volante.


En Lexus no se cansan de repetirnos que igual que es un depredador en el circuito, en el día a día tiene el don de ser perfectamente conducible, dócil, manejable, lejos de esas bestias cargadas de testosterona incapaces de convivir en sociedad. La clave de ello, entre otras cosas, reside en sus cuatro modos de conducción, Eco, Normal, Sport y Sport+, cada uno con su personalidad propia, muy marcada, que convierten al Lexus RC F en una máquina ‘devoraperaltes’ o en el coche de Miss Daisy… según convenga.


Entre sus múltiples detalles, nos encontramos un cuadro de mandos TFT que cambia en cada modo de conducción. Especialmente espectacular el gráfico Sport+, con el cuentavueltas en medio, grande, tarado a 9.000 vueltas, y el gráfico de las fuerzas G.


Un protagonista de esta producción japonesa sólo para cinéfilos capaces de generar cantidades de adrenalina, es el diferencial electrónico inteligente TVD. Como en todo buen tracción trasera con motor delantero, el diferencial reparte el par en función de lo que le indican los sensores para que la tracción y la aceleración sean siempre óptimas y no se pierda un ápice de potencia. El TVD posee tres programas, Standard, Slalom y Track, este último, mejor probarlo en circuito, como su propio nombre indica. No falta el VDIM, un control de estabilidad que supervisa el ABS y el Control de Tracción para optimizar el rendimiento en cada momento.


No falta tampoco en este Lexus RC F un alerón que sube a 80 Km/h salvo en modo Eco, que lo hace más tarde. Si eres de los que sabes que te vas a meter en tandas en circuito sí o sí, Lexus dispone de packs para aligerar el peso a base de carbono, bajar 3 milímetros el centro de gravedad y dotar de más rigidez al chasis. En materia de seguridad, no falta de nada, Pre Crash Safety incluido.


CON EL LEXUS RC F POR MADRID… Y EN EL CIRCUITO DE EL JARAMA


Cerca de un centenar de kilómetros por los alrededores de Madrid y unas cuantas vueltas al circuito de El Jarama, han sido el escenario donde hemos puesto a prueba las bondades de una máquina que va a dar bastante que hablar.


El primer contacto visual es bastante intenso. Cámara de fotos en mano no sabes por dónde empezar, por tiene una foto desde cada ángulo, cada rincón, cada arista… es un coche muy fotogénico, quizás la zaga se gane más flashes… pero es que el frontal no se queda corto, con esos faros bi-led de triple haz y esa enorme parrilla trapezoidal. Pero claro, los cuatro escapes, pareados dos a dos en los extremos de una zaga rasgada por unos pilotos espectaculares, son de los que quitan el sentido. Esperábamos ver un coeficiente aerodinámico mejor que el 0,33 que marca.


Con 4,70 metros de largo, la pintaza de coupé deportivo es brutal, con sus dos puertas y una línea deportiva de manual, bien adornado por unas llantas de serie de 19 pulgadas. Entre las llantas se dejan ver, en las ruedas delanteras, unos frenos de 6 pistones y 380 milímetros de diámetro que deben emplearse a fondo para detener el vendaval nipón. El conjunto no llega a los 1.800 kilos de peso en su versión de entrada a gama.


Posée un maletero algo escaso para el tamaño, 366 litros, y por desgracia, como es habitual, solo pueden disfrutarlo cuatro personas a la vez, pues detrás sólo hay espacio para dos personas, que pasarán lo suyo para acceder y salir del habitáculo. Si conductor y copiloto son bondadosos, tendrán un espacio mínimo para viajar con cierta comodidad, pero casi siempre con las rodillas tocando el asiento de delante. Los asientos delanteros son guapísimos, aunque cuando estás en plena acción y giras mucho el volante en curvas cerradas darás con los codos en los bordes del asiento que ayudan a sujetar y mantener el cuerpo en su sitio.


En el interior se respira el clásico aroma Lexus, con unas líneas de diseño más que marcadas y definidas. El protagonismo a los mandos se lo lleva, sin lugar a dudas, el cuadro de mandos, que cual camaleón cambia en función del estado de ánimo, según le marques con los modos de conducción. Sin embargo, no nos ha entusiasmado tanto la disposición de algunos elementos, la pantalla del navegador algo lejos y el plástico duro de la consola central, que no ayuda a mejorar la alta nota conseguida en el resto de materias.


En el paseo por autovía y carreteras de curvas, la verdad, el Lexus RC F se comporta, está bien educado, tiene maneras, y sabe pasar desapercibido a nivel de decibelios si no conectas ningún modo Sport. Es fácil mantener a raya el consumo, disfrutar de la conducción gracias a una insonorización del habitáculo notable y un confort de conducción que no envidia demasiado a las grandes berlinas Premium, sea de esta marca o de los rivales alemanes. Manejable, sencillo, ágil, siempre dispuesto a dar una alegría a poco que pises el acelerador, dirección bastante directa, te parece siempre tener la agilidad de un coche con una batalla más pequeña y menor longitud.


Según nos acercamos al Circuito de El Jarama va desapareciendo la personalidad del Doctor Jekyll y Míster Hyde empieza a dejarse ver cual increíble Hulk rasgando sus vestiduras a fuerza de inflar bíceps. Es entrar por la puerta del renovado trazado madrileño y casi se conecta el modo Sport sólo. Aceleras en vacío y nuestra unidad no te deja llegar al corte de encendido, pero el sonido/rugido a 4.000-5.000 vueltas ya te indica que vas a disfrutar en cada una de tus vueltas al Jarama.


Tenemos la suerte de haber rodado en el trazado de la capital de España en numerosas ocasiones, con una docena larga de coches distintos, y nos complace comprobar de primeras que acelera mucho, frena de lujo y puedes buscarle las cosquillas mucho que no te la va a jugar. Tienes que hacerle una perrería muy gorda para que tengas un susto importante.


No damos tregua y desde el primer momento ponemos el modo de conducción en Sport+. Las primeras vueltas las hacemos con el TVD en posición Track, y luego lo alternamos con la posición Slalom para comprobar diferencias y manejabilidad, para nuestro gusto, casi inapreciables.




Con el Lexus RC F es muy fácil ir por el sitio, atacar los vértices de las curvas, frenar un poco más tarde de lo que dicta la razón, confiar en ir pie a fondo en esa curva abierta en la que sabes que como falle el agarre o la inercia sea un poco mayor de lo que has calculado te vas a ir fuera de la pista… y no. Incluso puedes pisar a fondo con las dos ruedas exteriores en la parte de fuera del piano y el resbalamiento parece que está medido y controlado en todo momento, el tren trasero aguanta en el sitio. Y todo esto, repito, en los modos más salvajes de entrega de potencia y control de tracción.


Notamos el chasis perfectamente calibrado, ayuda su bajo centro de gravedad, y un empuje, de verdad, tremendo. Tenemos un guía delante, un piloto del RACE, que va un GS450h a todo lo que da, y tenemos que tener cuidado a la hora de pisar el acelerador en las curvas cerradas porque, si nos descuidamos, le pasamos por encima. Diría, incluso, que es un coche que te hace parecer mejor piloto de lo que eres.

 

Ágil, ratonero, eficaz, buen frenador, acelera como el diablo y su voz… amigo… su voz es música celestial. Oírle cómo busca el 7 en el cuentarrevoluciones y lo pasa mínimamente antes de buscar la marcha siguiente es oír un rugido en plena caza y captura de su presa. Sin turbos ni nada. Gloria en los oídos.


De consumos mejor no te hablo. El combinado homologa 10,8… pero mi unidad igual estaba estropeada… no bajó nunca de 16… ;)


Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net