LEXUS IS 300h F Sport – Prueba – Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Por sa , 05/12/2013

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LEXUS IS 300h F Sport – Prueba – Dr. Jekyll y Mr. Hyde
El Lexus IS300 jubila al anterior Lexus IS y le hace parecer una antigualla. La nueva berlina Premium de Lexus apuesta fuerte por la hibridación y regala 223 CV al que quiera ver su faceta Sport. Prueba del Lexus IS 300h F Sport, un gran híbrido.




El Lexus IS 300h no deja ya lugar a la duda y certifica que la marca Premium japonesa no sólo tira de lujo y saber hacer a la hora de construir coches, sino que el papel de la estética en la elaboración de una berlina es tan importante, o más, que el confort, la seguridad y la tecnología del propio coche. Elijas el ángulo que elijas, la planta de este Lexus IS 300h es impactante, y si además, tienes la posibilidad y los eurillos extras para llegar al acabado F Sport, comprobarás como los amigos, la familia, los vecinos, la gente en general, te miran con una mezcla de admiración y envidia.


Lexus IS 300h es la referencia, el espejo, en el que las marcas Premium alemanas se van a mirar de manera habitual a la hora de hibridar sus berlinas más vendidas, como Audi A4, Mercedes Clase C o BMW Serie 3, aunque por imagen y equipamiento, Mercedes Clase E, BMW Serie 5, Audi A6 y por extensión, Infiniti M Hybrid y Volvo S80 también deberían andar con algo de recelo por una posible merma de ventas, aunque sobre el papel su rival en la marca japonesa sería el GS450h, que ya tiene lista su segunda versión híbrida, menos potente, precisamente compartiendo los 223 caballos de potencia con su hermano pequeño que probamos ahora aquí.


Visto lo visto, y habiendo dejado clara la incipiente preocupación alemana por la dura competencia que supone la última berlina de la marca de lujo de Toyota, podemos avanzar un poco más y estudiar un poco más detenidamente la estética de esta máquina de 4,66 metros de longitud y que se nos presenta, en su acabado más austero, con un precio de 35.900 euros, quizá algo menos económico de la idea que nos habíamos hecho al principio, pero también es cierto que los acabados de lujo y la avanzada tecnología híbrida no se regalan hoy en día.


Cuando estuvimos en la presentación a la prensa de este Lexus IS 300h allá por finales de junio, la sensación general entre los medios especializados fue de boca abierta mientras el pensamiento generalizado coincidía en que Lexus había dado un gran paso en diseño y estética con este coche. Y lo primero que llama la atención, sin lugar a dudas, es la gran parrilla con esa especie de trapecio romboidal invertido –toma ya- que señala hacia al frente con aristas puntiagudas y que marca claramente la dirección que sigue Lexus en cuanto a su departamento de diseño.


En nuestro caso concreto, disfrutamos del acabado F Sport, con un equipamiento espectacular que también sube la factura final hasta los 49.700 euros. Mucho dinero, pero también muchas satisfacciones a cambio. Y es que el pack deportivo y aerodinámico que ofrece el Lexus IS 300h F Sport se diferencia claramente de las versiones de acceso, y es en la parrilla donde las tres grandes barras cromadas horizontales que acogen el logo azul de la marca –azul cuando el coche tiene tecnología híbrida- se transforma en una enorme rejilla a imitación del panal de abeja, en un tono gris oscuro cromado, que no es capaz de dejar indiferente a nadie. Si ya empezamos a analizar entradas de aire, líneas que serpentean hacia el exterior de la carrocería, ventilaciones, etc, nos encontramos con un estudio aerodinámico y un diseño futurista que casi asusta pensar que lo encontramos, ni más ni menos, que en un Lexus de calle.


La mirada es potente, felina, agresiva, con ese haz de leds en forma de boomerang enmarcando los faros rasgados que también se erigen como una nueva seña de identidad de la marca en general y de este modelo en particular. La planta desde el lateral es arrebatadora. Muy pegado al suelo, el acabado F Sport pega la carrocería al suelo y no solo en las impresionantes llantas de 18 pulgadas se puede comprobar su deportividad. Obsérvese que las líneas son fluidas, recorren el lateral de tal manera que cuando llegan a la zaga juegan con los elementos, enmarcando los pasos de rueda, remarcando la parte baja trasera de la chapa hasta morir en la propia rueda, y los pilotos, que se benefician de esas últimas líneas para integrarse de una forma bella, y poniendo su pequeña tacita de aerodinámica con pequeñas pestañas deflectoras de aire, que ayudan a llegar a un coeficiente aerodinámico de 0,25 Cx. El tercer cuerpo llega con una sutil caída del techo, para enmarcar un maletero que no destaca por su capacidad, pero que se integra a la perfección en el conjunto.


Por último, visto desde atrás, los grupos ópticos nos recuerdan bastante a los del hermano mayor, el GS, mientras que la parte más baja de la carrocería de nuevo presenta formas aerodinámicas en plástico negro para remarcar aún más y por si quedaba alguna duda que estamos ante un coche con marcado acento deportivo. La luneta trasera, muy tumbada, habla el mismo lenguaje que el resto del diseño.


Pasamos al interior y por más que lo intentamos apenas podemos encontrar argumentos para criticar lo que vemos. El IS 300h deja bien claro que estamos dentro de un Lexus, y más si estamos en la versión mejor equipada a todos los niveles. Si eres de los que sigues un poco nuestra trayectoria, en alguna ocasión os hemos comentado que tenemos una libreta en la que a la izquierda ponemos aspectos positivos y en la derecha los negativos. Pues bien, en esta parte generalmente solemos llegar casi siempre al final de la hoja, sí, somos muy puntillosos, pero en esta ocasión tan sólo hemos podido apuntar: maletero algo más pequeño que la competencia, plazas traseras con algún centímetro menos que los Premium alemanes, se puede mejorar el funcionamiento del ordenador de a bordo, requiere acostumbrarse al freno de estacionamiento de pedal a la izquierda del pedalier, el ASC (control de sonido) apenas se nota que amplifica y no tiene enchufe de mechero en la consola central. Si os parece mucho, os prometemos que después de más de 1.500 kilómetros al volante en la mayoría de los casos tenemos que dar la vuelta a la hoja y escribir por detrás.


Ocurre además que, habiendo visto habitáculos de otros modelos anteriores de Lexus, incluso los GS y los LS, el paso adelante en cuanto a diseño, funcionalidad y estética es tan grande, que es capaz de sorprender a cualquiera. Hace 8-10 años Lexus aún pecaba de relojito digital, botones gigantes, todo cuadradote, mazacote, mucho lujo, pero con cierta sabor añejo, rancio si te cuadra mejor la palabra. Ahora tendrás que olvidarte de todo eso con velocidad, porque la calidad visual y táctil del habitáculo es magnífica, y no te quiero decir nada cuando empieza a rodar y no escuchas absolutamente nada, con una insonorización a prueba de bombas.

Aún en la consola central le queda un atisbo de lo que fue, con superficies lisas, teclas cuadradas, botones de distinto tamaño, algunos diminutos, pero nada que ver con lo que había hasta ahora. Las superficies recubiertas de cuero destilan clase y poderío, mientras que el plástico duro, que lo hay, luce bastante, incluso al tacto. Hablar de ajustes fantásticos y ausencia de grillos casi me parece de insulto su mención, ya que tiene una pinta tan increíble, que me atrevería a decir que ni en un millón de kilómetros aparecerán desajustes o ruiditos.


Tras acceder al coche sin sacar la llave del bolsillo, apreciamos que disfrutamos de arranque por botón y que, a poco que esté la batería cargada, solo los símbolos iluminados en el panel en color verde ‘Ready’ y ‘EV’ nos indicarán que estamos listos para partir. No agudices el oído, porque no vas a escuchar nada, lo mismo que ya en movimiento, cuando se abandona el motor eléctrico por la impulsión del de combustión. Hasta ahora se producía un leve tironcito, aumentado por ruido que hacía el paso de uno a otro, pero es que ahora es completamente imperceptible. Sólo si vas mirando los indicadores de la instrumentación podrás saber si vas en modo eléctrico o no. Admirable.


El cuadro de mandos de Lexus IS 300h F Sport es configurable. Y es una pasada. Con un par de botones verás que la esfera que enmarca la mayoría de la información tras el volante –de tacto y tamaño impecable- se desliza hacia la derecha y deja un espacio amplio libre donde una pantalla TFT te informa de casi todo lo que quieras. Es un poco lioso que el botón ODO esté detrás del volante, abajo a la izquierda, y el que cambia las pantallas en la piña derecha del volante, pero al final te acostumbras, aunque para la próxima, si está todo junto, mejor que mejor.


Pero la personalización no acaba ahí. En la esfera central puedes comprobar el modo de conducción que has elegido, y te muestra en qué momento estás recargando batería o haciendo uso de la energía almacenada. Cuando frenas o dejas ir el coche recargas, cuando aceleras con decisión, será sólo el propulsor de combustión el que lleve la marcha. Pero esa gran esfera también se puede convertir en una gran pantalla TFT con sólo seleccionar los modos Sport o Sport +, donde verás un tacómetro virtual heredado del deportivo LFA, y que es fantástico. De igual manera que en modo Eco el coche te ‘invita’ a una conducción relajada y a ahorrar combustible al máximo, el modo Sport, con lo mínimo que ayuda el ASC (control de sonido) potenciando el ruido del motor dentro del habitáculo, te catapultará hacia adelante a pisar a fondo y a enlazar curvas una tras otra, tirando de levas y halagando mentalmente el fenomenal trabajo de las suspensiones deportivas que te pegan al asfalto y te pintan una sonrisa en la cara. La dirección, durita, precisa, te informa perfectamente de todo lo que pasa bajo los pies, provocando una sensación muy similar a ir sobre raíles en una conducción racing más que decente por culpa de esos 223 caballos bajo el capó. En largas rectas, a velocidad de crucero, notarás que no se va ni un milímetro de la trayectoria marcada. Suspensiones cómodas pero firmes. Fantásticas. La suspensión variable adaptativa endurece lo necesario el conjunto en conducción deportiva, y una vez que lo pruebas, no podrás vivir sin ella.


El consumo después de millar y medio de kilómetros y mil de ellos por autovía a ritmos legales ha bajado por muy poco de los 7 litros, en concreto 6,9 l/100. Es cierto que puede parecer mucho para un híbrido, y más con tanta autovía, aunque no es el mejor aliado para este tipo de coches para bajar consumos. Sin embargo, si empezamos a tener en cuenta que son 1.735 kilos y 223 caballos, para un motor que no es diesel, quizá empecemos a valorar un poco mejor esa cifra que pueda parecer mayor de lo que nos habría gustado. Y creednos que la cifra de consumo es bastante real, pues aunque en ciudad siempre intentas cuidar al máximo el pedal del gas, acelerando lo justo, luchando por ir en eléctrico el mayor tiempo posible, cuando llegan curvas es muy difícil resistirse a girar la ruleta, sintonizar Sport + y darle rienda suelta a nuestro pie derecho, porque las sensaciones deportivas al volante lo son de verdad.


Un punto bastante flojo en Lexus siempre había sido el cambio, y la verdad es que ha mejorado una barbaridad. Quizá sigue sin ser el mejor cambio automático de la parrilla, pero la mejora es notable. Seguirá siendo mejor utilizar las levas en conducción deportiva, pero la verdad es que es bastante sensible a la presión del acelerador. Si pegas un pisotón seguirá tomándose alguna décima de segundo extra en darlo todo, pero nada parecido a lo de antes. Aunque sí, se podría pulir un poco más, pero vamos, búscate otra excusa porque el cambio automático ya no es motivo para dejar de comprarse un Lexus.


No quiero acabar este análisis sin terminar de rematar el habitáculo: visibilidad perfecta, insonorización encomiable, posición de conducción exquisita, quizá respaldo algo duro aunque los asientos, con calefacción y memoria recogen de manual, y plazas traseras bien, quizá falte algún centímetro extra para no sentirse un pelo agobiado, pero aún así en las exteriores se viaja de manera bastante confortable, no así en la central, que tiene que lidiar con el abultamiento del túnel de la transmisión que es voluminoso a la vieja usanza, y deberá llevar las piernas separadas sí o sí. El maletero es correcto, quizá se podría mejorar mínimamente en cuanto a que el suelo fuera completamente liso, pero nada grave.


Tampoco quiero olvidarme del navegador, que se maneja como si de un ordenador se tratase, con su correspondiente ratón. Me encanta el sistema, que ya existía antes en Lexus, pero ahora más trabajado, optimizado, intuitivo, mucho más refinado. También vemos con gran satisfacción que el relojillo digital se ha cambiado por uno analógico con mucha más clase, o que para manejar la temperatura del habitáculo las teclas son una especie de sensores muy modernos y estilizados. Mola. La cámara de la visión marcha atrás cada vez tiene más calidad, ya no sé dónde vamos a llegar.


Otro punto que me ha llamado mucho la atención y que no solemos tratar mucho aquí es el de los frenos. En la presentación notamos que eran contundentes, pero que empezaban a notar la fatiga. Pues bien, en la unidad que hemos probado, sólo hemos notado lo primero, que clavan el coche, que frenan con contundencia, incluso más y mejor de lo que cabía esperar, pero ni rastro de la fatiga.


Con esta misma carrocería hay disponible una versión de gasolina, con un motor V6 2.5 de 208 caballos, aunque con consumos sensiblemente superiores.



CON LA MANO EN EL CORAZÓN


Cochazo. Espectacular. Podéis pensar que casi 50.000 euros son muchos euros. Nosotros también lo pensamos a veces, pero cogemos el coche, nos hacemos un buen puñado de kilómetros, comprobando su funcionamiento tanto eco como deportivo, y la verdad es que volvemos a justificar el precio. No vamos a decir que es un coche perfecto, pero reúne muchas de las cualidades que tendría un coche perfecto.


UN COCHE PARA...


…los que buscan sensaciones al volante, pero no siempre las mismas. A veces sentirse bien con la naturaleza y el medio ambiente y justificar el coche con el sistema híbrido, pero a veces sale Mr. Hyde y te aprieta el pedal del acelerador sin que te des cuenta y te sorprendes disfrutando como un niño con un coche potente, efectivo y muy equilibrado. Da igual la edad que tengas, aunque cuantos más años tengas, y más espíritu deportivo albergues, más apreciarás un coche como éste.


KILÓMETROS PRUEBA – 1.550 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-20%-55%


RIVALES


Ford Mondeo, Peugeot 508, Volvo S60, Opel Insignia, Audi A5 Sportback, Volkswagen Passat, Audi A4, Mercedes Clase C, BMW Serie 3, Infiniti G, Mazda 6



FICHA Lexus IS300h hybrid F Sport



Cubicaje / Potencia: 2.494 cc / 223 CV


Caja de cambios: automática


Alimentación: híbrido - gasolina



Longitud / Anchura / Altura: 4.665 / 1.810 / 1.430 mm


Distancia ejes: 2.800 mm


Maletero: 450 litros


Nº plazas: 5 plazas


Neumáticos: 225/40 R18 (Del) - 255/35 R18 (Tras)


Tracción: trasera


Frenos delanteros: Discos ventilados


Frenos traseros: Discos ventilados



Aceleración 0-100 km/h: 8,4 seg.


Velocidad máxima: 200 Km/h


Capacidad depósito combustible: 66 litros


Peso en orden de marcha: 1.735 Kg.


Par motor: 221 Nm a 4.200 – 5.400 rpm


Emisiones CO2: 109 g/Km



Consumos oficiales:


Extraurbano: 4,9 l/ 100 Km


Urbano: 4,9 l/ 100 Km


Mixto: 4,7 l/ 100 Km



Bien:


Estética


Calidad Premium por los cuatro costados


Equipamiento


Menos bien:


Plazas traseras por debajo de la media


Maletero con algún litro menos que la competencia


Manejo del ordenador de a bordo



Precio: 49.700 euros


Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net