LANCIA VOYAGER – Prueba Coche - Soberbio

Por sa , 25/09/2012

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LANCIA VOYAGER – Prueba Coche - Soberbio
Lancia ha sabido reconducir el Voyager de Chrysler, lo ha lavado, peinado, refinado, y con una apariencia impecable mantiene su capacidad y su polivalencia. Prueba del Lancia Voyager, un mastodonte gigante y generoso con 7 plazas.
 
 
El catálogo de Lancia no es muy extenso. Había pasado mucho tiempo desde que probamos el Lancia Delta y el Lancia Ypsilon. Buenos coches, cumplidores, pero sin destacar en nada especial. En cambio, en las últimas semanas nos hemos puesto al volante del Lancia Thema y del Lancia Voyager, y la verdad es que del aprobado alto para Lancia hemos pasado a un sobresaliente en ambos casos que nos vuelve a poner en la lista de seguidores acérrimos de la marca del Grupo Fiat. Tanto el Thema como el Voyager han sabido recoger lo que quedaba de Chrysler, una buena base, pero con mucho por hacer y tras un gran trabajo de puesta al día, han revitalizado ambos vehículos con unos resultados espectaculares.
 
El Lancia Voyager es la respuesta total y definitiva a muchas preguntas que las familias numerosas y menos numerosas se hacen habitualmente. A pesar de sus medidas enormes y las medidas de seguridad y precaución extras que se deben adoptar para maniobrar en parado o a baja velocidad con un vehículo de semejante tamaño y envergadura, la verdad, después de una semana de prueba descubriendo su inmensa polivalencia y su brutal capacidad de carga, entre otras cualidades, se hace difícil pasar al siguiente coche de prueba, por muy bueno que sea –que en este caso concreto lo es-.
 
Esta sensación explica muy bien lo indispensable y fundamental que se convierte desde el minuto uno este Lancia Voyager, capaz tanto de transportar a siete adultos al infinito y más allá con total comodidad, como de transportar una tonelada de carga de un volumen generoso donde sea menester, pasando por, ¿por qué no? gestionar en segundos una superficie plana enorme tras los asientos delanteros para pasar la noche en caso de necesidad.
 
Los cambios en el exterior con respecto al anterior Chrysler Grand Voyager, que también probamos aquí en portalcoches.net, hace poco más de año y medio, son mínimos; de hecho, apenas cambia nada, y en el interior pasa poco más o menos, salvo que el cuero gris clarito típico de Chrysler, en plan americano, ha dejado paso a uno más cuidado y visualmente más atractivo, y en el mismo orden de cosas, el cuadro de mandos y la consola central han perdido su aire mazacote y yanqui total, incluso con los reóstatos en el típico verde monocromo de los ordenadores antiguos, por un esmerado diseño italiano, especialmente atractivo en cuanto a las esferas de detrás del refinado volante, a pesar del tamaño. Es premonitorio que, en la sección ‘Con la mano en el corazón’ del Chrysler, dijéramos entonces que “En su próxima reedición, ya como Lancia, veremos si es capaz de aunar lo mejor de dos mundos”. Y esa pregunta ya tiene respuesta, y es un ‘Sí’ rotundo.
 
El gris oscuro de la unidad de pruebas también ayuda en la comparación a apreciar bastante más clase y estilo al Lancia frente al Chrysler del que deriva. El cambio obligado del escudo, la calandra –aunque muy similar- pequeños matices en los grupos ópticos… y ya, es todo lo que se puede discernir tras un primer vistazo. Una observación más prolongada, te revela que, por ejemplo, el vehículo ha ganado unos centímetros gracias a unos parachoques algo más abultados o que la parte delantera inferior tiene ahora un faldón mucho más aerodinámico y atractivo que antes. Por lo demás, sigue siendo el mismo mastodonte, amable y eficiente, pero ahora con una personalidad más marcada y acusada.
 
El interior requiere varios capítulos aparte, aunque si tienes en la memoria lo dicho con el Grand Voyager de Chrysler, en buena medida se puede extrapolar casi todo. Sin embargo, lo que el americano nunca consiguió, parece fácil para el italiano, ya que simplemente con un par de retoques aquí y allá y una acertada selección de superficies y materiales, configura un habitáculo de una calidad extrema, donde conducir es un placer y viajar, en cualquiera de sus plazas, es un ejercicio de paz, descanso y sosiego, a poco que el conductor no sea demasiado brusco en su conducción.
 
Lo primero es ser consciente de las más de dos toneladas y el volumen de un bicho de más de cinco metros de largo, dos de ancho, y 1,75 metros de alto. Una vez encaramado al puesto de conducción, lo que ves te satisface. Hay que confesar que el acabado de nuestra unidad es el Platinum, el más elevado, al que no falta absolutamente de nada, y es un auténtico placer. Hasta 51.300 euros, el sobreprecio con respecto a la versión básico está cerca de los 10.000 euros, pero también te digo que en pos de la comodidad y la buena vida a bordo, unos miles de eurillos si se invierten fácilmente para ganar en calidad de vida, sobre todo si son muchos kilómetros los que vas a hacer al año.
 
Silver, Gold, Gold Plus y Platinum son los cuatro niveles de acabado, y todos comparten el motor 2.8 CRD de 163 caballos y el cambio automático. El equipamiento del Silver, por 41.300 euros, no está nada mal. 4.300 euros más dan para el Gold, con alarma, arranque y acceso sin llave, asientos calefactables en la primera y segunda fila, cámara de visión trasera, cortinillas laterales, antiniebla, luz interior de ambiente, sensor de lluvia, radio DC con MP3, pantalla táctil, disco duro de 20 gigas, pedales ajustables y suspensión trasera autonivelante. La Gold Plus cuesta 1.800 más que la Gold y es lo que vale el navegador. La Platinum llega a los 51.300 anunciados y viene con asientos delanteros eléctricos con memoria, piel y alcántara, equipo de sonido con nueve altavoces, xenón, tercera fila de asientos escamoteable eléctricamente, pantalla DVD en segunda y tercera fila, auriculares inalámbricos, mando a distancia, aviso de ángulo muerto, retrovisor fotosensible, etc.
 
Al volante, vemos que éste es de cuero fino, muy grande, ¡incluso puedes calentarlo en invierno! y multifunción, al estilo del Thema, con el que comparte bastantes cosas, ordenador de a bordo incluido. El uso es algo engorroso, porque tienes que salirte de una pantalla para entrar en otra, en vez de rodar directamente de una a otra, pero al final acabas por dejarla siempre en una, en nuestro caso en la del consumo medio e instantáneo y la autonomía, y dejas de trastear, ya que no te invita demasiado a ello. Las esferas también recuerdan a las del Thema, grandes, visibles, con la misma grafía, pero aquí la iluminación no es tan azul, visual y atractiva como en la espectacular berlina. Los cromados siguen estando ahí, dando ese toque moderno y clásico a la vez. Llama la atención que la palanca de cambios está en el salpicadero, al lado del volante, exactamente igual que donde estaba en la Chrysler, aunque las formas también han variado, y también para mejor.
 
En el caso de la consola central, es que si comparas una foto con otra –recomendamos encarecidamente que hagáis este ejercicio- veréis que es como comparar a un banquero trincador de preferentes con un homeless. Antes parecía un puro cajón de plástico mal ensamblado, y ahora es otra cosa, más lógico, visualmente atractivo, con ajustes impecables y una sensación de calidad de la que antes carecía. Ahora integra en lo más alto un navegador con pantalla táctil de 6’5 pulgadas, ideal si no sabes bien dónde vas, pues puedes señalizar el destino posando el dedo en el mapa, de manera orientativa. Más de una vez nos ha sacado de un apuro esta función.
 
De manera integrada, dejando atrás la doble guantera, ambas de buen tamaño, la consola avanza hacia los huecos de entre los asientos delanteros, dejando debajo un hueco bien majo, con una red para que no se salga nada. Los tres huecos mencionados, donde va la palanca de cambio en los coches normales, valen para absolutamente todo, desde bebidas, o monedas, ambas con sus medidas para que no bailen. Debajo del más retrasado, se abre un cajón enorme, también con espacio para dos bebidas, para dejar objetos tanto los habituales de las plazas delanteras como los de la segunda fila. Los cuatro usuarios de estos asientos disponen de una maniobrabilidad espectacular, para acomodarse con total libertad, reposabrazos individuales incluidos.
 
Miramos para atrás y lo primero que vemos es que la configuración, frente a la tradicional 2+3+2, es en esta ocasión un 2+2+3. Comprobamos que los huecos para dejar botellas de todo tipo y demás objetos están por doquier. Dos enormes agujeros bajo los pies de la segunda fila de asientos descubren el lugar donde ocultar estos asientos, dejando absolutamente plana esa zona, y el paso a la tercera línea, con tres asientos en banqueta de 40/60, que también es extraíble y configurable de mil maneras, pudiendo adelantar o retrasar longitudinalmente la misma, igual que las plazas centrales, o abatir los reposacabezas para no impedir la visión del conductor por el retrovisor interior. La climatización de tres zonas, manejable también desde las plazas traseras, ayudará a que todo el mundo viaje con comodidad.
 
La verdad por delante. Hemos efectuado un desplazamiento largo siete adultos, de varios cientos de kilómetros, con bastante equipaje, y ninguno de los siete ha podido hacer una crítica reseñable a ninguna de las siete plazas, tan solo alguno apuntó que se podían mejorar un poco los reposacabezas, por culpa de una excesiva rigidez y quizá el ángulo de inclinación, pero ya aprecias que es rizar el rizo. Incluso algún pasajero de 1,80 metros ha viajado en la tercera fila de asientos sin sufrir lo más mínimo. Cristales tintados y persianillas laterales impedían que el sol y el calor hicieran oposición a una climatización excelente, casi excesiva. En el maletero, maletas, mochilas y objetos varios de siete personas, y nadie dejó de llevar nada por falta de espacio. Sencillamente espectacular. Las posibilidades de configuración de los asientos y el equipaje son casi infinitas, pudiendo satisfacer al 99,9 por ciento de las necesidades de cualquiera, no hace falta que sea una familia numerosa ejemplar. Si te va la vida relajada, rutera, ir a la aventura, o sientes especial atracción por Bob Marley y el mundo hippy o rastafari, y por algún motivo no te gustan las multivan de Volkswagen, esta Voyager invita también a los viajeros nómadas a vivir la aventura y visitar parajes inhóspitos gracias a su gran repertorio de cualidades y servicios, pudiendo hacer de este Lancia un auténtico hogar.
 
A nivel dinámico, qué duda cabe, como ya hemos avanzado antes, que peso, tamaño y volumen influyen en su marcha. Aún con eso, el motor diesel de 163 caballos es capaz de mover con solvencia y dinamismo un coche que, sin llegar a ser ligero, si que goza de una estabilidad y un confort de marcha espectacular. No serás el más rápido saliendo del semáforo, ni el que llegará antes a la velocidad límite de la vía en las autopistas, pero pocos irán tan cómodos y descansados como los ocupantes de este Lancia de siete plazas.
 
Obviamente los balanceos están presentes en curvas, giros y cambios de apoyo, pues las suspensiones, autoadaptativas, están orientadas mayormente a la comodidad, bastante blanditas, pero tampoco son tan brutales como pudiera pensarse. Si eres consciente de lo que llevas entre manos, muy difícilmente la Voyager te pondrá en algún apuro, ya que es bastante dulce y suave a la hora de maniobrar. No tiene la cintura de un compacto o una berlina, pero con la ayuda de espejos, sensores y cámara de marcha atrás, salir de dónde estés, por muy encajonado que te encuentres, será un escollo superable.
 
El cambio automático cumple de manera notable. De seis velocidades, reacciona bastante bien a la sensibilidad del pedal del gas, y con una potencia convincente, permite mover la enorme masa del monovolumen con una agilidad razonable. En cuanto a los consumos, hay que decir que entra dentro de lo correcto, moviéndose en prueba real sobre los 8 litros en autovía y los 10 y poco en ciudad. La media de nuestra prueba, con los porcentajes que ves en la ficha, ha sido de 9,2 litros cada cien kilómetros. Gracias a su enorme depósito, se puede llegar a los 800 kilómetros de autonomía sin necesidad de apurar.
 
Un apunte más, y es que sin ser 4x4, esta Voyager ha soportado algún que otro camino bastante roto. A poca velocidad, con mucho cuidado, evitando dañar los bajos, la Voyager ha salvado rampas muy delicadas con giros de 180 grados donde parecía impensable que pudiera girar y no quedarse encallada. En cuanto a seguridad, ESP y TCS (Control de Tracción) acompañan al sofisticado sistema de airbags, capaz de proteger a los pasajeros de las tres filas de asientos.
 
A nivel de equipamiento, pocas grietas se pueden encontrar a este Voyager en el acabado testado. Es una maravilla poder regular la altura de los pedales, por ejemplo. O que la luz del maletero sea, en verdad, una práctica linterna extraíble. Lo de las puertas correderas y el portón abrible y cerrable por botón ya lo tenía el Chrysler, incluso desde el mando de la llave, como en esta ocasión. Ahora el ajuste de las puertas es automático y el portón trasero tiene un sensor que detecta obstáculos e impide el choque. También el Grand Voyager del que deriva disponía del mini espejo de taxista que permite controlar a la tropa de un vistazo. El sistema Stow’n Go que modula el interior y sus asientos es un lujazo, lo de las pantallas de DVD y los auriculares inalámbricos para las plazas traseras es de alucine, y es que hasta la segunda fila de asientos dispone de calefacción. Por cierto que en una de las pantallas puedes ver un DVD y en la otra jugar con videojuegos. Una pasada.
 
Pero además de práctica, me parece que tiene aciertos estéticos que antes no hemos mencionado, como el carril de las puertas correderas, que estropea siempre el perfil del coche, y en cambio, los laterales de esta Voyager aparecen bastante limpios, gracias a utilizar la base de los cristales de las ventanillas posteriores como carril. Chapeau.
 
Apartado de cosas mejorables no podía faltar en un reportaje de portalcoches.net, por mucho que nos haya gustado el vehículo. Ahí va: las persianillas de los cristales laterales no cubren totalmente la ventana, y el sol se cuela por los laterales. La agarradera para subir al vehículo en el lado del copiloto está muy lateral, imposible agarrarse en marcha, sería mejor situarla más arriba. El freno de estacionamiento por pedal no nos convence, pero podemos pasarlo por alto. Y si seguimos brindando al sol, las banquetas de la tercera fila de asientos están muy cerca del piso y las rodillas deben ir flexionadas. La verdad es que nada de lo que hemos apuntado en este párrafo es lo suficientemente grave como para desaconsejar la compra de este fantástico Lancia Voyager.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
 
Casi una casa rodante. No recuerdo un vehículo de los que hemos probado en el que siete personas y todo su equipaje puedan desplazarse de manera tan cómoda y servicial. Modernizada y optimizada, la Voyager de Lancia se convierte en el aliado ideal de las familias numerosas o de todo aquel que quiera vivir la vida dónde y cuando quiera. Excepcional monovolumen, práctico y generoso.
 
UN COCHE PARA...
 
…familias numerosas, lo primero. Y casi que cuanto más guerreras, mejor. Además del pedazo descuento de casi 7.000 euros por contribuir a la sobrepoblación de este país, podrás transportar a toda la prole de la mejor manera posible. El propio viaje, el propio desplazamiento, se convertirá en una aventura. Como también es un vehículo ideal para aventureros, surfistas, hippys de espíritu pero con dinero en el bolsillo –jipihhyes- o parejas que quieran echarse la casa a cuestas y disfrutar de sus sueños a cualquier precio.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.420 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-30%-50%
 
RIVALES
 
Renault Espace, SsangYong Rodius, Ford Galaxy, Volkswagen Multivan, Mercedes Viano
 
FICHA LANCIA VOYAGER 2.8 CRD aut.
 
Cubicaje / Potencia: 2.776 cc / 163 CV a 3.800 rpm

Caja de cambios: automática de 6 velocidades

Alimentación: diésel
 
Longitud / Anchura / Altura: 5.218 x 1.998 x 1.750 mm

Distancia ejes: 3.078 mm

Maletero: 510/934/3912 litros (Config 7-4-2 plazas)

Nº plazas: 7 plazas

Neumáticos: 225/65/R17

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos
 
Aceleración 0-100 km/h: 11,9 seg.

Velocidad máxima: 193 Km. /h

Capacidad depósito combustible: 76 litros

Peso en orden de marcha: 2.242 Kg.

Par motor: 360 Nm a 1.800 rpm

Emisiones CO2: 207 g/Km.
 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 6,3 l/ 100km

Urbano: 10,5 l/ 100 km

Mixto: 7,9 l/ 100 km
 
Bien:

Espacio interior y maletero

Modularidad y practicidad interior

Equipamiento en cualquier versión
 
Menos bien:

Reposacabezas traseros

La maniobrabilidad propia de un vehículo de estas dimensiones

Ordenador de a bordo mejorable en cuanto a practicidad
 
Precio: Desde 41.300 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net