KIA SOUL EV – Prueba - Prometedor

Por Andrea Enzo , 13/04/2015

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KIA SOUL EV – Prueba - Prometedor
KIA no quiere perderse el partido de los coches eléctricos. Su KIA Soul EV es un rival tan duro que aguantaría tres sets sin problemas al mismo Rafa Nadal. Acabados, diseño, precio, y una buena autonomía son sus argumentos. Prueba del KIA Soul EV.




El nuevo KIA Soul nos ha traído una sorpresa bajo el brazo. A la renovación de un modelo algo inclasificable, pero que responde con coherencia las preguntas de muchos usuarios, se une la opción eléctrica enchufable para dar una vuelta de tuerca más al producto, mayor visibilidad en los medios de comunicación y, sobre todo, un paso adelante en el proceloso mundo del coche eléctrico, al que poco a poco se van sumando más marcas y KIA demuestra que no quieres quedarse atrás.


Los 4,14 metros del KIA Soul se han modernizado con acierto, su estética cuadradota, medio monovolumen, medio SUV, medio compacto, es un verdadero ejemplo de crossover y le viene al pelo a esta versión eléctrica, ya que el lavado de cara sufrido desde su aparición hacia cinco años, le ha puesto en otra dimensión en cuanto a diseño, con unas líneas muy futuristas y un concepto que no deja indiferente a nadie.


El KIA Soul posee dos opciones en cuanto a motores de combustión. Un 1.6 GDi de 132 caballos y un CRDi, también 1.6, de gasóleo, que entrega 128 caballos. Por poco más de 17.000 euros, precio de tarifa, puedes hacerte con la versión gasolina. El modelo coreano competiría con coches como el MINI Countryman, Nissan Juke o Citroen Cactus, por citar algunos de sus rivales más o menos directos. En su versión eléctrica, que analizamos aquí, se faja con rivales de distinto credo, raza o condición, motivado principalmente por la exclusividad, a nivel de marcas y modelos, que existe en el mercado nacional hablando de coches eléctricos. BMW i3, VW e-Up!, VW Golf GTe, Nissan Leaf, Renault Zoe o Toyota Prius, son sus rivales verdaderos y directos en la realidad eléctrica.


Hemos comprobado durante nuestra semana de pruebas que el KIA Soul, como decimos, no deja indiferente a nadie: a unos enamora, otros lo repudian con todo tipo de comentarios al respecto. Lo que para unos es bonito y atractivo, a otros les causa el efecto contrario. En líneas generales, lo que menos gusta son las llantas, de hecho la mayoría piensa que son tapacubos. A unos les convences cuando dices que es por aerodinámica, menos rozamiento y turbulencias. A otros, se la trae al pairo. No les gusta y punto.


A nosotros, la verdad, es que el KIA Soul EV nos gusta bastante. Es un coche muy alto, con buena planta. El azul fuerte metalizado le sienta bien, es muy ‘tecnológico’ y los toques blancos, techo incluido, también nos hace pensar en el aire futurista que le da. Cuando lo observamos con detenimiento alucinamos de lo recto que es el techo y lo salvajemente que se corta para configurar una zaga plana, y un cuadrado perfecto en esta parte del coche.


Sorprende mucho el frontal, ya que donde suele haber una rejilla y el logo aquí tenemos más plástico, formando el hocico de tigre identificable en la marca, pero no deja de ser extraño verlo opaco y en el mismo color de la carrocería. Es en la mitad izquierda de esta pieza donde, previo accionamiento de un botón, se descubre el enchufe donde podemos conectar el KIA Soul a la red para recargarlo. También la zaga, con pilotos en colores intensos, es bastante opaca, tanto por los plásticos rectos como por el negro de las lunas tintadas. En conjunto es un coche con un aire futurista y un diseño que, como digo, es bastante comentado.


En cuanto al interior, las sensaciones son contradictorias. El primer contacto es extraño. El color elegido te da la sensación de que todo es plástico, que parece un coche de IKEA, como de juguete, que se puede montar y desmontar por piezas. Esa es la primera impresión. En breve cambia del todo. Compruebas de manera táctil todas las superficies, materiales, ajustes, y todo el equipamiento que lleva, y te das cuenta que la primera impresión no se corresponde con la realidad. El habitáculo merece en verdad ofrecer una primera imagen más acorde con la verdad, pues está muy bien hecho, con materiales de primera y unos ajustes de notable alto.


En su diseño interior no se puede quitar el estigma de coche asiático, pero notamos también que se ha europeizado bastante. Hay cosas que no nos entusiasman, como el diseño de la zona alrededor de la palanca del cambio, incluso la propia palanca nos resulta anodina y simplona. El tacto del cuero del volante es fetén, la información detrás del mismo está enfocada a todos los niveles para que en todo momento sepas el estado de la batería, cuantos kilómetros quedan, qué tipo de conducción estás haciendo y en la pantalla del navegador dispones de un sinfín de cuadros y gráficos con información relativa a la autonomía, el gasto medio e instantáneo, dónde están los puntos de recarga con diferentes avisos configurables, tu alcance teórico en un mapa, donde te dan dos circunferencias en función de conducción ecológica o más normal… desde luego en cuanto a información y en cuanto a posibilidad de configuración y soluciones a los apuros de batería, no va a ser. Si dices que te has quedado tirado porque no has calculado bien o porque no te has enterado de lo que dice el coche no te va a creer nadie porque la información es súper completa.


Podemos extendernos en este apartado un montón, pues KIA no ha hecho prisioneros a la hora de dotar al Soul EV de la mejor tecnología disponible en sus hermanos mayores. Posee un dispositivo para ahorrar que hace que sólo reciba climatización el conductor y no malgaste la fuerza en el pasajero, ausente en la mayoría de los casos. Tiene en los asientos posibilidad de elegir entre calefacción y ventilación. También está programado para emitir sonidos a menos de 20 kilómetros hora para avisar a peatones en maniobras habituales como el aparcamiento. Puedes elegir entre música o pitidos. Otra función, graciosa y visual más que práctica, es ver cómo cambia de color el cerco de los altavoces, con diferentes tonalidades neón. Es más, hasta el volante tiene un dispositivo de calefacción para los duros días de invierno. El completo navegador, grande, visual y con toda la información posible, es de pantalla táctil y su uso es muy fácil, cosa que se agradece cuando hay tantos parámetros dignos de ser vigilados de cerca. Por tener, tiene hasta dispositivo de velocidad de crucero, acceso manos libres y arranque por botón. Obviamente, en un coche eléctrico que se precie, no puede faltar un programador para que la recarga se haga en función del precio de la electricidad y de la potencia contratada.


Remataremos el habitáculo con el análisis de diversos aspectos. Nada más subirte al coche y ponerte al volante te das cuenta de que vas sentado muy alto, como si estuvieras en un SUV o en un monovolumen. Por más que intentas bajar el asiento, la posición que queda sigue siendo alta. Esto se agradece por una parte ya que la sensación de dominio del entorno es mayor, pero entendemos que tampoco es necesario situar al conductor tan arriba con respecto a un utilitario o un compacto.


Los asientos son cómodos, quizá podrían recoger un poco más, pero tampoco es determinante esto. Las plazas traseras son dignas. Para un coche con 4,14 metros de largo no se puede pedir mucho más. Molaría algún centímetro extra de piernas, pero no nos podemos poner tiquismiquis en este apartado. También tienes la sensación de ir algo elevado con respecto a la media, pero es que debajo y detrás llevas las baterías que alimentan al KIA Soul. Aún así, hay espacio de sobra hasta el techo. Los 281 litros del maletero se nos hacen pocos. Lleva un doble fondo para separar el cable de carga, de unos 5 metros de longitud, que al final se hace algo pesado, engorroso y hasta algo sucio, para meter y sacar, pero es lo que hay. Entre los asientos delanteros, un generoso hueco bajo el reposabrazos también nos será de utilidad.


Antes de entrar en materia dinámica y de gestión de la batería, conviene saber que la marca dice que tiene una autonomía teórica de 200 kilómetros, y ya te decimos nosotros que esto sería si estás cercano a batir el récord del mundo de conducción ecológica. Nosotros, después de cargar el coche varias veces, nos ofrecía un rango de autonomía inicial de entre 140 y 149 kilómetros, según los días y los momentos. También hay que decir que haciendo la conducción más eco posible por nuestra parte, somos capaces de extender aproximadamente un 15 por ciento la autonomía de la batería, pero es en situaciones de conducción híper cuidadosas. La velocidad máxima es de 145 km/h.


La versión más económica del KIA Soul EV, después de todos los descuentos por compra de coche eléctrico y demás ventajas autonómicas está en 20.490 euros, un precio realmente interesante si en tu día a día tienes una dinámica de vida en la que encaja este tipo de coches de autonomía limitada y necesidad de ser conectado a la red periódicamente. Si eres de los que tiene enchufe en tu casa y en la plaza de parking de tu empresa, y en la familia existe un segundo coche tradicional para afrontar viajes y escapadas de fin de semana a las que no llegarías con el coche eléctrico, el KIA Soul te interesa, más que nada, porque reúnes todas las condiciones para ser un cliente potencial.


Nos ponemos el traje del día a día y analizamos el KIA Soul EV desde la perspectiva de un usuario habitual. A nivel dinámico, las sensaciones de conducción son bastante artificiales. La dirección, aunque la puedes graduar en tres posiciones, con diferente dureza, salvo en sport siempre da la sensación de que es tan suave que en cualquier momento no va a dar el ángulo que tu deseas con el giro del volante. Es solo una apreciación, pero es así. Nos encanta el hecho fundamental de que, cuando levantas el pie del acelerador, se nota que desacelera un poco para recargar la batería, pero no llega al punto brutal del BMW i3, que casi se queda frenado. El KIA Soul EV se deja ir, y la sensación es más placentera y, para nosotros, lógica. Sin embargo, y pese a que está bastante cuidado, el BMW está por delante en muchos aspectos, desde el aire Premium y el equipamiento general, hasta la calidad visual o, incluso, los 300 kilos menos de peso. El Kia pasa bien de la tonelada y media, un lastre a estudiar. Quizá sea esto lo que hace que las aceleraciones no sean tan fulgurantes como en el modelo alemán. Aquí están bien, pero son más normalitas, no segregan ni la décima parte de adrenalina que en el BMW.


También tienes dudas en cuanto a las suspensiones, porque de primeras se notan muy suaves, demasiado cómodas, pero probando a hacer curvas y giros más o menos cerrados a una velocidad considerable hemos comprobado que no es así. Pero no nos engañemos, el KIA Soul EV es un coche para conducir tranquilo, para pisar el acelerador de manera dócil y tratar de exprimir al máximo la potencia de la batería para hacer más kilómetros con la carga restante. Eso no quita para que de verdad quedemos realmente impresionados por los frenos. Si necesitas una frenada de urgencia, el KIA Soul es tanto o más efectivo que muchos coches deportivos. De verdad que nos ha impresionado lo clavado que deja el coche en un frenazo extremo.


Después de unos primeros tanteos por ciudad, en la que comprobamos que siempre se puede estirar un poco más los kilómetros que te dice el KIA que tienes de autonomía, afrontamos una prueba de fuego. Desde Madrid, queremos ir a Toledo, comer, y volver a Madrid. Son 170-180 kilómetros en total, por lo que está claro que deberemos recargar en la capital imperial antes de volver a Madrid.


El camino lo afrontamos a 120 km/h por la autovía A42. Al principio el tráfico es denso, para sobrepasada la M40 convertirse en fluido e incluso escaso llegados a Illescas, y desde ahí hasta el final, apenas unos pocos coches. Quiere la casualidad que el aviso de un fuerte atasco en la M30 nos haga desviarnos un buen cacho por la M40 y otras vías periféricas. El caso es que llegamos a Toledo, después de circular siempre a ritmos legales, con 35 kilómetros aún disponibles en la batería después de recorrer 95,9 a una media de 86 km/hora. Nótese que por el camino se han ‘perdido’ 10 kilómetros de autonomía, pues salimos con 142 kilómetros en el marcador.


La sorpresa viene cuando con 29% de batería aún vigente –autonomía de 35 kilómetros- conecto el coche a un enchufe doméstico para su recarga, y leemos con sorpresa un mensaje en el display del ordenador de a bordo del coche que dice que el tiempo de recarga total estimado es de 10 horas y 40 minutos. Las cuentas no salen. Si en el enchufe de una casa ‘normal’ con más de 5 kw/hora contratados, acumular el 71% de batería lleva casi 11 horas, nos damos cuenta de que se nos va a hacer de noche para acumular carga suficiente para regresar a Madrid. Vamos, poco menos que, o hacemos una comida con siesta de las de padrenuestro, pijama y orinal, o vamos a pasarlo mal en el regreso.


Vamos al coche y nos tememos lo peor, ya que tiene tres luces azules para indicar al exterior el grado de batería cargada que lleva… y vemos que parpadea la segunda, luego está entre el 33 y el 66%. Después de 4 horas de carga disponemos del 55% de batería. Nos vamos a los espléndidos gráficos y simulaciones del navegador y vemos que no nos da la carga para llegar a Madrid. Finalmente, con escasos cien metros de margen, nos lanzamos a la aventura con el 58% de la batería cargada y 74 kilómetros por recorrer hasta nuestro destino, una plaza de recarga en un parking público de la capital, donde poder dejar el coche mientras cenamos y logramos algo de batería para volver a casa (a 11 kilómetros y margen para llegar al trabajo al día siguiente, otros 2,5).


Conducir un coche eléctrico hoy en día es vivir en tensión. Podemos decir que algo no apto para cardiacos. Estamos de acuerdo que para el día a día, sin salirse del guión, son muy prácticos, ecológicos, no dañan el medio ambiente, y los 100 kms salen por un coste 7 veces menor que un combustión. Pero también te maniatan de tal manera, que no puedes salirte de la rutina a riesgo de quedarte tirado en cualquier lado.


Los 74 kilómetros hasta el destino, de regreso a Madrid, puede que sean los que se me han hecho más largos en mi vida. Con una media de entre 90 y 100 km/hora, buscando rebufos –legales- de camiones, autobuses o furgonetas voluminosas, recortando en las curvas para hacer menos metros, una conducción con la que habríamos ganado cualquier ecorally en el mundo, logramos llegar a la base con un margen de 14 kilómetros. Eso quiere decir que se puede sacar entre un 15% y un 20% de batería y kilómetros extra, pero siempre a cambio de bordear la legalidad en cuanto a distancias de seguridad y velocidades mínimas en autovía y autopista. Por cierto, obvia decir que la radio estaba apagada, la retroiluminación del cuadro de mandos al mínimo y circulamos con la chaqueta puesta para optimizar al máximo y prescindir de la climatización.


Lo que vino a continuación ya fue harina de otro costal, pues el punto de recarga sólo era apto para clientes de la tarjeta Movele de Madrid, tarjeta que no teníamos a nuestra disposición, con lo que, tras mucho hablar con un par de empleados de dicho parking (calle Libertad) y un par de propinas, logramos que nos dejaran enchufar el KIA Soul en un enchufe normal, que estaba disponible al lado de una plaza normal. Dos horas después y 17 kilómetros más de margen en nuestro marcador, afrontamos el regreso a casa, sin alegrías al volante, pero con menos tensión que el viaje desde Toledo hasta el centro de Madrid.


Sirva este ejemplo para apuntalar varios conceptos con respecto al coche eléctrico y su movilidad actual: fenomenal como segundo coche, fantástico si tienes una rutina establecida en la que encaja en cuanto a distancia, y con posibilidad de recarga bien en tu domicilio, bien en tu plaza de trabajo, preferiblemente en ambos lugares, y sobre todo, apto si te van las emociones fuertes: que no estés a mitad de capacidad de carga y en el IKEA o en el Leroy Merlín de Alcobendas no te digan que sólo queda una unidad de tu objeto de compra en Alcorcón, porque te entrarán los siete males haciendo cálculos de kilómetros y buscando puntos de recarga para poder completar el encargo.


(Aconsejamos un repaso tranquilo a las distintas fotografías del reportaje gráfico para comprobar las instantáneas realizadas en los momentos críticos, en cuanto a carga de batería y el gasto de la misma, así como la autonomía disponible).


Y como siempre, 7 años de garantía KIA.


CON LA MANO EN EL CORAZÓN


Lo he dejado caer ya en el análisis anterior. Si un coche eléctrico encaja en tu rutina diaria, este KIA Soul EV es una gran opción, con una autonomía más que decente con respecto a la competencia. Tiene muchas limitaciones aún, en cuanto a sensaciones de conducción –cada vez menos- y puntos de recarga públicos, así como velocidad de la misma en puntos domésticos, sin tener que recurrir a enchufes y recargas industriales. Entre los eléctricos se coloca en el podio, pero como coche único, aún necesita más autonomía.


UN COCHE PARA...


…los que tienen otro coche que les dé la posibilidad de hacer viajes o sencillamente desplazamientos que sobrepasen la autonomía del KIA Soul EV. O para aquellos metódicos, casi cuadriculados, que tienen organizada su vida al milímetro y saben que van a amortizar el coche en poco tiempo, pues les encaja perfectamente en su día a día. Perfil ecologista, preocupado por el medio ambiente, y también con algo de poder adquisitivo, encajan entre los posibles compradores de este Kia Soul EV.


KILÓMETROS PRUEBA – 325 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 50%-5%-45%


RIVALES


BMW i3, VW e-Up!, VW Golf GTe, Nissan Leaf, Renault Zoe, Renault Fluence Z.E, Renault Twizy, Citroen C-Zero, Opel Ampera, Toyota Prius, Peugeot Ion, Mitsubishi I-Miev, Tesla Model S


FICHA TÉCNICA KIA SOUL EV


Cubicaje / Potencia: 1.968cc / 81,4 kW (110 CV)

Caja de cambios: automática

Alimentación: eléctrica (Batería de polímero de litio 27kWh)


Longitud / Anchura / Altura: 4.140 / 1.800 / 1.600 mm

Distancia ejes: 2.570 mm

Maletero: 281 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 205/60 R16

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos


Aceleración 0-100 km/h: 12 seg.

Velocidad máxima: 145 Km/h

Capacidad depósito combustible: 200 km autonomía teórica

Peso en orden de marcha: 1513 Kg.

Par motor: 285 Nm

Emisiones CO2: 0 gr/Km


Bien:


Estética atrevida

Equipamiento y acabados

Excelentes gráficos de carga y potencia


Menos bien:


En enchufe doméstico tarda en cargar más de 12 horas

Maletero escaso

Tacto suave y artificial de la dirección


Precio: Desde 20.490 euros, descuentos y promociones incluidos


Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net