KIA CARENS – Prueba – Fiel y cumplidor

Por sa , 11/11/2013

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KIA CARENS – Prueba – Fiel y cumplidor
KIA parecía haber abandonado el segmento monovolumen, pues Carnival y Carens habían casi desaparecido del mapa. Sin embargo, el Carens vuelve con más fuerza aún tras un rediseño muy funcional. Prueba del KIA Carens 1.7 CRDi VGT de 115 CV.




El nuevo KIA Carens va a solucionar los problemas de muchas familias. Por 15.990 euros (13.990 si te sumas al Plan PIVE), más algún descuento opcional dependiendo de la temporada, te puedes llevar en el acabado básico, el Concept, pero con bastante equipamiento, un KIA Carens en el que no echarás en falta ningún elemento básico, incluso gozarás de dispositivos como el control de velocidad de crucero, que hará aún más placentero tus largos desplazamientos con la familia.


Con la vuelta al mercado del KIA Carens, la marca coreana mata dos pájaros de un tiro, ya que recupera, también, los monovolúmenes de siete plazas que perdió en su día con la desaparición del KIA Carnival en nuestro mercado. Por 700 euros, sacrificando buena parte del maletero, puedes configurar este espacioso vehículo con siete plazas como extra, salvo para las versiones más potentes y equipadas, que viene de serie. En cualquier caso, que sepas que en cualquier acabado, aún el más básico, puedes tener en opción tu Carens con 7 plazas por 700 euros más, sin tener que recurrir a grandes y pesados monovolúmenes de casi cinco metros y, obviamente, mucho más dinero.


Se agradece que una marca como KIA vuelva a apostar por un segmento que nunca ha perdido clientes y es el escalón lógico del que se ha comprado un KIA Picanto, un KIA Rio, o un KIA Cee’d, y la madurez y la llegada de la familia le hace buscar un coche más polivalente y espacioso, y no por ello tienes que abandonar la marca si te ha gustado lo que has tenido hasta ahora, y como se puede ver en las pruebas que hemos realizado a los mencionados Picanto, Rio o Cee’d, el cambio experimentado por KIA a mejor desde su llegada a España ha sido abismal.


Recuperamos el discurso para situarnos en el tema principal de nuestro análisis, que no es otro que un KIA Carens con un precio muy económico y muy válido tanto para el día a día en las tareas cotidianas y en fines de semana y vacaciones sin necesidad de dejar atrás nada imprescindible, ni si quiera los ‘porsiacaso’ que, al final, llenan maletas y maleteros de forma tan previsora como inútil.


A nivel estético, KIA sigue apostando por la modernidad y cada vez sus coches son más bonitos, actuales, modernos y, poco a poco, los rasgos asiáticos de sus inicios en nuestro país se europeízan a pasos agigantados, hasta el punto de que, si quitásemos los anagramas, sería muy complicado distinguir si un modelo viene de Korea o de París. Los que trabajamos en esto, más pronto o más tarde sacaríamos el origen porque estamos cansados de ver todos los modelos por dentro y por fuera, pero el ciudadano de a pie ya te digo que tendría auténticos problemas para la clasificación de unos y otros.


Este monovolumen medio que es el KIA Carens llega al mercado en un momento óptimo, pues sin ser un low cost, se sitúa en cuanto a precio en una horquilla media baja, y tras más de 1.200 kilómetros y una semana de uso intensivo por tierra, mar y aire, la idea que se ha solidificado es la misma que tuvimos en la presentación del propio KIA Carens hace unos meses, y es el buen trabajo de puesta al día de los chicos de la casa coreana. En el pasado mes de abril, en el primer contacto que tuvimos con el Carens, comprobamos que, prácticamente, en KIA se han saltado una generación para poner el Carens en competencia directa, no sólo por precio, sino también por calidad, con los mismísimos reyes del segmento, como son Renault Scenic, Ford C-Max, Ford Grand C-Max, Seat Altea XL, Chevrolet Orlando, Mazda 5, Toyota Verso, o el mismo y nuevo Citroen C4 Picasso que probaremos en apenas unos días.


Digo que se ha saltado una generación porque este KIA Carens no me parece la continuación del anterior, sino un monovolumen medio completamente nuevo, con muchas y buenas soluciones de espacio, y una calidad más que notable para el precio que cuesta, amén de un diseño exterior muy acertado con los tiempos que corren y que perdurará en el tiempo sin perder un ápice de actualidad.


La parrilla tiene el inconfundible aire KIA con esos pequeños bigote y perilla que estrecha la rejilla central por el centro, con esos faros que siguen siendo rasgados pero que se han europeizado y que ganan mucho terreno por los laterales según marca la tendencia y los tiempos actuales. Hasta las luces antiniebla parece que están en el lateral más que en el morro, aprovechando además los deflectores de aire. Para ser un monovolumen tiene un parabrisas muy inclinado, lo cual puede parecer que haga perder habitabilidad interior en las plazas delanteras, pero nada más lejos de la realidad. La vista lateral es quizá la más impersonal de todas, a pesar de los mini raíles marcados en el techo en gris metalizado. Las líneas no son toscas, pero desde este ángulo sí parece que está gordote, quizá fruto de la ventanilla trasera, respingona hacia arriba, marcando una zaga abultada y de gran capacidad tanto en habitabilidad posterior como en maletero.


La trasera del Carens también me parece algo impersonal, pese al gran tamaño de los pilotos y el alerón superior que es quizá más grande de lo que cabría esperar en este tipo de coche. Goza de una gran luneta trasera que garantiza una visibilidad excepcional y el portón baja hasta muy abajo, garantizando no tener que esforzarse mucho en subir los bultos y una entrada plana de los mismos que es muy de agradecer.


Por dentro no voy a decir que sea espartano, ni mucho menos, pero los adjetivos sobrio y discreto combinan mejor con la apuesta de este KIA Carens, repito siempre, en su acabado más básico, el Concept, que puedes tener por 15.990 euros asociado a un motor diesel de 115 caballos y un cambio manual de seis velocidades que casan perfectamente. Ojo que decir sobrio o discreto no significa ser pobre o malo, porque si por algo destaca este Carens es por el eficiente trabajo de KIA para proporcionar un coche de garantías –recuerda los 7 años de serie- a un precio muy contenido para lo que se estila en el segmento. Tapizados, plásticos, anclajes, juntas, guarnecidos… todo cuadra de manera ejemplar, es más, otorgando una insonorización y una calidad de rodadura que no extrañaría que se pagase con unos miles de euros de más.


Como corresponde al nivel de acceso a la gama, tapizados sobrios y acabados en plástico duro abundan, es lo normal, aunque la calidad visual no sólo no se resiente sino que tiene toda la pinta de ser un acabado, cuanto menos, medio, como es el Drive que ya sale por 17.691 euros con esta configuración de motor y cambio. Sorprende, por ejemplo, que la botonería alrededor de la palanca de cambios esté ciega –vienen las teclas pero no tienen ninguna función, que si vendrán en versiones superiores- y en cambio el volante no sólo sea multifunción, sino que parece que no tiene hueco para nada más, con los mandos correspondientes para elegir emisoras o cambiar de canción, el volumen del audio, en la derecha todos los necesarios para la velocidad de crucero y el límite de velocidad, y en la parte baja, las teclas para controlar el teléfono móvil vía bluetooth y a la derecha la que controla la dureza de la dirección, configurable en tres modos pero todos algo blandos, y las dos teclas restantes para el ordenador de a bordo, que sin estar mal, podría ser un pelo más completo.


La instrumentación es más que correcta, amplia, clara, legible, discreta, con velocímetro y tacómetro analógicos a los lados en grandes esferas y un gran espacio interior en el centro donde va el ordenador de a Bordoy los indicadores de temperatura y combustible, quedando la parte baja para las luces de los diferentes testigos. En la pantalla digital del ordenador también viene la temperatura y las flechitas que te indican cuándo debes cambiar de marcha para una conducción más eficiente a nivel de consumo y emisiones. Echamos de menos, sin embargo, el sistema de parada y arranque automático del motor, que a buen seguro habría pulido unas cuantas décimas al consumo final, del que podemos decir que, en más de 1.200 kilómetros, en su mayoría por carreteras comarcales y locales de pavimentado ‘difícil’, el KIA Carens se ha contentado con menos de seis litros cada cien kilómetros, casi siempre con dos personas y más de 60 kilos de equipaje. Un consumo que sería excelente si las prestaciones fueran mejores, y que, por ello, dejamos en un más que honorable notable alto.


Los asientos de conductor y copiloto recogen de maravilla. Es increíble lo cómodos que son y lo fácil que es encontrar la postura al volante, a pesar de que la inclinación no se regula por ruleta, sino por palanca, con los consabidos problemas que ello conlleva para encontrar el punto de manera rápida y eficaz. También es un placer comprobar cómo el habitáculo está lleno de huecos y ‘vacíabolsillos’. En el lateral de los asientos, entre ambos, tras la palanca, dos espacios para gafas en la parte superior, una guantera muy capaz, buenos huecos en las puertas, y en la segunda fila incluso bajo los pies hay dos trampillas, debajo de las alfombrillas, donde se pueden dejar más cosas.


Y ahora vamos a la segunda fila de asientos, la joya de la corona, donde los tres asientos se pueden abatir de manera individual y con tal perfección que se crea una superficie completamente plana en la que, a unas malas, dos personas de 1,80 metros pueden dormir en caso de necesidad. Hasta 15 centímetros se pueden deslizar los tres asientos hacia adelante o hacia atrás, con la consecuente pérdida de espacio en el maletero, que deberás combinar con sabiduría. También los tres asientos tienen diferentes ángulos de reclinación de su respaldo, y es una auténtica maravilla. Por último, en el maletero, 536 litros de espacio bien compartimentado, con dobles fondos, pequeños huecos laterales y una luz que se convierte en linterna en caso de necesidad. El hueco en la parte inferior para alojar la barra del cubremaletero es un sistema del que muchos deberían tomar nota. Además, la rueda de repuesto, de emergencia eso sí, no quita espacio bajo el piso porque está anclada en el exterior de la carrocería, debajo del maletero, abajo del todo, casi pegando con el parachoques. Es un lío sacarla de ahí en caso de necesidad, pero muchos preferiremos mancharnos un poco y seguir nuestro camino que quedarnos tirados en medio de quién sabe dónde, pues recordemos que a día de hoy existen muchos caminos, parajes y pueblos sin cobertura ni red móvil.


Nos ponemos en marcha y lo primero que comprobamos es que el coche está muy bien aislado y entra poco ruido en el habitáculo. Lo segundo que notamos es que la aceleración, ahora sí, es bastante discreta. Lo tercero, aunque el orden puede variar, es que sentiremos un tacto raruno en el pedal del embrague, con un retroceso casi antinatural, una sensación de retorcimiento cuando desembragamos nada agradable. Es una pena, pues parece que adquiere vida y empuja tu pie izquierdo hacia ti. Sin duda un muelle con un tarado muy ‘especial’, que no ayuda nada a mejorar la percepción del vehículo.


El motor es un 1.7 de cuatro cilindros que hace lo que puede. A pesar de todo no es tan perezoso como indica la cifra de aceleración de la ficha técnica. Es cierto que no tiene bajos, ni medios ni altos, pero es progresivo, no te obliga a cambiar demasiado en caso de necesidad de velocidad –por ejemplo en adelantamientos- y sobre todo, es bastante austero en consumo para el peso que tiene que mover, más de tonelada y media. La frenada es impecable, y si lo ponemos en aprietos en alguna curva se nota que tiene a sobrevirar, con una trasera que insiste en ir por donde no debe, pero pronto se sabe hasta donde puedes apurar y hasta donde no, pues nobleza no se le puede discutir. También he decir que esperábamos aún más inercias, pero el Carens se sostiene bien, aunque la excesiva amortiguación no te informa del todo bien de lo que hay debajo.


También notamos unas suspensiones blanditas, pero afortunadamente, sobre todo cuando te pones el disfraz de aventurero y te desplazas por caminos que alguna vez estuvieron asfaltados y los parches que hace tiempo se pusieron se han desmenuzado en mil millones de pedazos. Ahí te das cuenta de que lo que pensabas que eran amortiguaciones cómodas, en realidad, filtran mucho y bien, logrando una comodidad que con suspensiones más duras darían paso a hablar de casi tortura.


Es una pena que este KIA Carens no tenga unas llantas de aleación en condiciones y recurra a unos vulgares tapacubos, o los automatismos de luces y limpiaparabrisas casi habituales en todos los segmentos de serie, pero para eso deberás pagar un extra, o irte al acabado Drive, que lleva aparejado más equipamiento, aunque lo básico lo llevas en el Concept que hemos probado nosotros. Por ejemplo, no le falta la salida de USB o una doble auxiliar de mechero. Por cierto que sorprende que incorpore de serie las luces direccionales, que alumbran uno u otro lado en función de cómo gires el volante.


El KIA Carens ha llegado al mercado con tres motores, un gasolina 1.6 de 135 caballos y dos diesel, el testado aquí de 115 caballos y uno de superior potencia (136 CV). Concept, Drive y Emotion son los tres niveles de acabados, quedando el inferior para el motor de gasolina y el diesel pequeño y el Emotion, únicamente, para el propulsor de gasoil más potente.



CON LA MANO EN EL CORAZÓN


El KIA Carens no es el mejor en nada, pero cumple tan bien en todos los aspectos, que es difícil ganarle en relación calidad-precio. Cumple de sobra como coche único, pues es un monovolumen medio muy digno, bien estudiado y trabajado, que ofrece todo lo que puede necesitar una familia europea de cuatro miembros. El precio, unido al consumo, lo hacen ser una alternativa ganadora siempre a otras variantes low cost dentro del segmento.


UN COCHE PARA...


…una familia media que no quiera o pueda gastarse un dineral en la compra de un vehículo familiar y espacioso pero que no quiera renunciar a nada. Tres adultos pueden viajar atrás de manera cómoda y el equipaje de los cinco puede ir bien situado en el maletero sin necesidad de más espacio ni de gastar más.


KILÓMETROS PRUEBA – 1.200 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 15%-50%-35%


RIVALES


Renault Scenic, Ford C-Max, Ford Grand C-Max, Seat Altea XL, Chevrolet Orlando, Mazda 5, Toyota Prius +, Seat Alhambra, Fiat Freemont, Toyota Verso, Peugeot 5008, Citroen C4 Picasso, VW Touran



FICHA KIA CARENS 1.7 CRDi VGT


Cubicaje / Potencia: 1685 cc / 115 CV a 4.000 rpm

Caja de cambios: manual 6 velocidades

Alimentación: diésel


Longitud / Anchura / Altura: 4.525 x 1.805 x 1.610 mm.

Distancia ejes: 2.750 mm

Maletero: 536 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 205/55 R16

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos


Aceleración 0-100 km/h: 13,0 seg.

Velocidad máxima: 181 Km/h

Capacidad depósito combustible: 58 litros

Peso en orden de marcha: 1.557 Kg.

Par motor: 260 Nm a 1250-2750 rpm

Emisiones CO2: 129 g/Km



Consumos oficiales:


Extraurbano: 4,3 l/ 100 Km

Urbano: 6,1 l/ 100 Km

Mixto: 4,9 l/ 100 Km



Bien:


Habitabilidad y modularidad


Relación calidad-precio


Consumo



Menos bien:


Le falta un sistema ‘Start-Stop’


Tacto raro al desembragar


Dirección muy suave incluso en modo Sport



Precio: 15.990 euros



Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net