HONDA CR-V – Prueba – Coche total

Por sa , 11/02/2013

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HONDA CR-V – Prueba – Coche total
Honda derrocha sabiduría y virtudes para confeccionar su nuevo CR-V, un coche 4x4 que en lo estético admite muchas opiniones, pero que en lo dinámico y efectivo sólo recibe felicitaciones. Prueba a fondo del Honda CR-V 2.2 i-DTEC de 150 CV.




Había muchas ganas de echar el guante al nuevo Honda CR-V, y aquí lo tienes, apenas un mes en el mercado, y ya podemos decir que el nuevo CR-V que no va a dejar indiferente a nadie. Si tuviera que resumir mis sensaciones en dos palabras, a lo Jesulín de Ubrique, diría eso de ‘Im-Presionante’.
 
Está claro que el CR-V partía de una buena base. Honda tiene tres productos estrella por encima de todos, CR-V, Accord y Civic, y, la verdad, es que en esta web ni el Honda Accord, ni el nuevo Honda Civic –con su motor gasolina 1.4 de 100 CV-, ni mucho menos el Honda Insight, habían salido triunfadores en sus respectivas categorías. Quizá por eso nos ha gustado más el CR-V, para alejar aquellos fantasmas que incitasen a pensar a más de uno y a más de dos que teníamos algo contra esta marca.
 
Desde fuera lo primero que se te viene a la cabeza es que tiene un aire al Volvo XC60. Y es que esa zaga con esos pilotos y esas formas, mires por donde lo mires, recuerdan con fuerza al todocamino sueco que tan buena impresión nos causó cuando realizamos su prueba. Teniendo un parecido razonable, el Honda es más compacto, menos largo que aquel, pero veremos más tarde que, en cuanto a habitabilidad y maletero, poco o nada tiene que envidiar al Volvo, más bien al contrario, a pesar de tener una longitud más corta.
 
Tengo algún que otro conocido que ‘gasta’ la anterior o anteriores versiones del CR-V y no suelo escuchar quejas. Es un modelo que tiene aplomo de berlina en autovía y sin meterse de cabeza en el desierto, salvo con notable alto cualquier excursión campera y campestre que quieras afrontar, siempre teniendo en cuenta los lógicos límites de los ángulos de ataque y la tracción derivada de unos neumáticos orientados, generalmente, al asfalto.
 
Vamos al lío: la estética no es el punto fuerte, desde nuestro modesto parecer, de este Honda CR-V. No porque sea demasiado feo, sino porque está a años luz de sus cualidades dinámicas y efectividad tanto en lo negro como en lo marrón. Y eso que la parte delantera está muy conseguida, es incluso armoniosa, con unos faros con muchas aristas –leds integrados- que suelen parecer siempre muy arriesgados y futuristas, pero que aquí se integran bien con las tres láminas cromadas que presiden la parrilla junto al logo central. Las defensas encastran en sus laterales los antiniebla y la sensación de robustez, en este caso, no está regañada con un toque vanguardista y arriesgado.
 
La trasera es la que nos ofrece más dudas. Una gran superficie negra perteneciente a la luneta trasera, los pilotos no pueden estar más en los extremos, alargados, muy verticales, y de ahí para abajo mucha chapa, con un parachoques algo elevado y prominente. De lado gana bastantes enteros, pues no parece nada mazacote, con el cuerpo ‘echado para atrás’, dando importancia a los cuartos traseros con mucha sensación de poderío, impidiendo que el techo baje hasta casi el final del coche, lo que provoca que el maletero sea amplio, diáfano y tan aprovechable, que casi roza los 600 litros de capacidad, amén de estar muy bien compartimentado, vestido, e incluso con capacidad para una rueda de repuesto con medidas casi idénticas a las que monta de serie. Buena superficie acristalada, que permite una visión y una visibilidad periférica ejemplar.
 
Accedemos al interior sin necesidad de sacar la llave del bolsillo –también tiene arranque por botón, es el acabado Innova, el más alto de todos, y se nota- y lo que vemos, sinceramente, nos gusta un montón. Quizá nos impacta más porque, hasta ahora, incluso en el Civic, los interiores de Honda nos han parecido bastante tristones, grises, sobrios y con un plástico tan duro, con un diseño que puede que nunca estuviera de moda, que al ver lo que nos ofrece este CR-V la sonrisa fluye de oreja a oreja sin posibilidad de contención.
 
Con sólo dos motores disponibles, gasolina de 155 caballos y diesel de 150, nuestra unidad pertenece al segundo apartado, con tracción 4WD y un cambio automático que sin ir mal del todo, con posibilidad de modo Sport y todo, sale por 2.000 euros del ala. Quizá mucho para un cambio de cinco relaciones que, repito, no va mal, pero que, personalmente, no creo que equiparía en mi CR-V personal.
 
Lo mismo que en versión gasolina sí existe una versión de acceso 4x2 con cambio manual de 6 velocidades que permite un precio de entrada a gama bastante económico (22.900 euros), el motor diesel solo está disponible en tracción 4x4 desde 27.600 euros. A partir de ahí, para arriba, Comfort, Elegance, Lifestyle, Lifestyle Navi, Executve, Luxury e Innova son los distintos acabados que te pondrán bastante fácil elegir hasta qué punto quieres equipar tu Honda CR-V.
 
Nuestra unidad respira lujo Premium por los cuatro costados. Te voy a decir el precio ya por si te enamoras viendo las fotos y el vídeo: 41.600 euros con el cambio automático, 39.600 sin él. Es dinero, no nos engañemos, pero quitándole algún dispositivo más o menos prescindible, cuero, techo, asientos calefactados y eléctricos y alguna pijada más o menos prescindible, por menos de 30.000 euros te puede quedar un CR-V muy pero que muy apañado. Y a nivel dinámico va a ser igual o mejor que el que hemos probado, porque encima pesará un poco menos.
 
Como ya hemos dicho, el interior del coche entra por los ojos. Formas armoniosas, todo ordenado, claro, legible, limpio… quizá el único pero que se pueda poner es un volante con 20 botones, 21 si contamos el claxon, que para algún cliente quizá sea excesivo y se atolondre un poco con tanta historia. En nuestro caso, ya lo sabes, nos encanta tener todo a tiro de dedo, y cuantos más, sin pasarse, mejor. La colocación es bastante ergonómica, funcionan muy bien y responden con creces a lo que se espera de ellos. El tacto del volante es perfecto, el aro no es tan grande como habíamos pensado a priori y tan sólo la pantalla de encima del navegador no termina de convencernos, principalmente, porque desde el volante es complicada de configurar y acceder a los menús, aunque al final acaba pasando por el aro.
 
El panel de instrumentos es muy clarito y fácil de seguir. En seguida te llamarán la atención los laterales de un hipotético círculo que rodea la esfera central y que se iluminan en blanco o en verde según estés conduciendo de manera contaminante o más ecológica. Al final terminas picándote y llevarás activado casi siempre el botoncito verde que atestigua una especie de trébol en el cuadro de mandos. El velocímetro preside todo, en grande, una esfera enorme, quedando el cuentarrevoluciones a la izquierda, más marginado, con un pequeño testigo digital por si eliges cambiar de manera manual con unas diminutas pero efectivas levas que, como casi siempre, censuramos con mesura al tratarse de un 4x4 y no de un deportivo. Por cierto, que desentona mucho con este nivelazo el botoncito saliendo de la parte superior de la instrumentación, tras el volante, para cambiar el parcial del ordenador de a bordo. Con lo bien que está todo… y ponen esto. ¡Cachis!
 
El navegador es táctil, tiene una pantalla grande y muy legible, con mucho botón pequeño a los lados, que aunque te aturulle de primeras, acabarás dominando sin problema. Más abajo está el elegante dispositivo que regula la aireación del coche, y ya mismo nos encontramos con el cambio, muy arriba, lo que permite que debajo haya bastante espacio libre. A los lados de la parte baja de la consola central, destacan dos almohadillas, estudiadísimas, para amortiguar el roce de las rodillas de conductor y copiloto en esa parte del coche. Nos ha entusiasmado. En general, el conductor tiene todo a mano, domina todo sin problema, y del centro para la derecha la limpieza y las líneas depuradas lo presiden todo. Nos encanta.
 
Los asientos delanteros son francamente confortables. Recogen muy bien las sacudidas en terrenos camperos y el mullido es exquisito, amén de que los reglajes eléctricos con memoria facilitan encontrar el punto justo, lo mismo que el ajuste lumbar. Detrás, la verdad, es que no se va peor ni mucho menos, ya que hay espacio de sobra a lo alto y a lo ancho. Con el suelo plano, hasta el adulto que le toque ir en la plaza central disfrutará de los viajes largos. Muchas berlinas de una cuarta más de longitud querrían para sí tanto espacio en las plazas traseras y un maletero tan capaz como el que hemos apuntado antes.
 
Maletero, que se hace aún mayor con un simple tirón de una cinta, que en menos de un segundo recoge los asientos traseros –sistema One Motion-, 60/40, y abre un espacio bestial por si hay necesidad de cargar objetos más que voluminosos. Los reposacabezas traseros, por cierto, también se pliegan tirando con facilidad de una cinta. Chapeau.
 
Empezamos a hacer kilómetros y pese a tener un centro de gravedad más elevado que el de un compacto o una berlina, el confort de marcha es brutal, muchos Premium darían bastante por lograr una dinámica en autovía como la de este japonés que se nos ha venido arriba con todo merecimiento. Son más de 1.700 kilos de peso, pero el arranque no es pesado. No es fulgurante, pero los 150 CV animan lo suficiente como para mover con soltura el CR-V. Si eliges el modo S comprobarás como los cambios de marcha se realizan muy cerca de las cuatro mil vueltas, pero si pisas a fondo el gas con la palanca en la D, los resultados serán más o menos los mismos.
 
Si en autovía el Honda CR-V se desliza con una notable ausencia de rumorosidad, a la hora de enlazar curvas, comprobamos que no luce cintura de avispa precisamente pero aguanta los envites con mucha más enjundia que la mayoría, por no decir todos, de sus rivales. No es un coche deportivo, ni por concepción, ni por motor, ni por peso, pero puedes afrontar con ligereza tramos de montaña sin notar los excesivos balanceos que serían predecibles con total objetividad a tenor del porte y la presencia del bicho.
 
A pesar de que el cambio sólo cuenta con cinco velocidades, los saltos de una a otra no se perciben con estridencia, y eso es reseñable. Los consumos han estado siempre entre 7,5 y 8 litros cada cien kilómetros, lo cual no está nada mal, viendo las aptitudes dentro y fuera del asfalto. En el vídeo que acompaña siempre a está análisis por escrito, y en alguna de las fotos, puedes comprobar que es bastante capaz a la hora de moverse por pistas y terrenos bacheados. No es un 4x4 puro de los de reductora, pero gracias a sus ángulos de ataque, salida y altura al suelo, favorece un uso bastante completo lejos del asfalto, capacitando a este Honda como una herramienta polivalente y versátil, apta para carne y para pescado.
 
El paso de un sistema de tracción a otro es automático. La tracción inteligente 4x4 es a tiempo real. En condiciones normales el modo por defecto es la tracción de las ruedas delanteras, pero cuando se detecta una pérdida de tracción en superficies mojadas, heladas o resbaladizas, el CR-V activa automáticamente la tracción total, recibiendo la potencia las ruedas que lo necesitan, con un agarre y una estabilidad ejemplar.
 
Nos han gustado mucho un montón de cosas. No es un secreto que somos fan del dispositivo de velocidad de crucero adaptativo, que frena y acelera el coche de manera automática en función de si tienes un vehículo delante o no. Pero es que si lo unes a un sistema de vigilancia de cambio de carril (LKAS), que de manera automática mueve el volante en la mayoría de las ocasiones y de manera autónoma para seguir dentro del carril, si te paras a pensar, llegas a la conclusión de que estás a las puertas de la conducción autónoma total sin la necesidad del ser humano para guiar los vehículos. Quizá suene exagerado, pero hemos hecho docenas de kilómetros por autovía, a velocidades legales, hay testigos, sin tocar ni los pedales ni el volante, simplemente con estos dos dispositivos activados. Es cierto que cuando la curva era un poco más pronunciada, el CR-V alguna vez no acertaba a girar del todo el volante y nos salíamos del carril, pero no es menos cierto que puliendo un poco más el sistema te puede permitir ir de Madrid a Barcelona tomando un café, leyendo la prensa, sólo con un mínimo de atención durante el viaje, y ‘trabajando’ sólo al principio y al final del viaje. Espectacular.
 
También nos ha convencido el sistema de Aviso Pre-Colisión (CMBS), que previene y mitiga posibles impactos. Primero por señales acústicas y visuales, pero de inmediato pretensando de manera evidente el cinturón de seguridad y frenando de manera autónoma el vehículo, en más de una ocasión que nos hacíamos los despistados lograba reducir la velocidad e incluso detener el vehículo evitando el alcance. Francamente, el futuro ha llegado de golpe, y sorprende una barbaridad que no sea una marca Premium la que lidere estos apartados, aunque ya hemos visto dispositivos similares en Volvo, BMW, Mercedes o Audi, no es menos verdad que nunca los hemos visto funcionar todos juntos, todos a la vez, y de una manera muy convincente.
 
No podemos terminar de hablar del Honda CR-V sin hablar del excepcional techo panorámico de nuestra unidad que, además, tiene una apertura peculiar, pues desde el centro dos láminas se corren una para adelante y otra hacia atrás, para descubrir casi toda la parte superior del vehículo. O sin hablar de unas llantas de 18 pulgadas de un diseño espectacular. Otro detalle que le hace más utilizable en el campo es su dispositivo para descender pendientes. Un seguro de vida en caso de necesidad. Puro lujo y mucho menos necesario, el cierre automático del portón trasero por botón. Es una pijada que viene bien si vas cargado, pero prescindible. Las luces largas automáticas también son dignas del segmento Premium, y sin ser fundamentales, suelen venir bien por olvidos o comodidad.
 
Con la mano en el corazón
 
Por fin un Honda que nos vence y nos convence. De verdad que en este segmento, a partir de ahora, me va a costar recomendar otro coche que no sea este. Sobresaliente por tierra, mar y aire, el Honda CR-V se gana a pulso cada uno de los elogios que hemos enumerado a lo largo de la crítica. Pocos peros importantes para una nota final espectacular.
 
Un coche para…
 
…los que necesiten calidad a la hora de cubrir miles de kilómetros al año en viaje, pero también salgan de lo negro a menudo y necesiten buenas aptitudes 4x4. Un matrimonio aventurero y dinámico, con un par de hijos más o menos creciditos, puede utilizar perfectamente el CR-V como coche único y no necesitar más en ningún momento para disfrutar del ocio y el negocio las 24 horas al día.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 520 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 30%-20%-50%
 
RIVALES
 
 
FICHA HONDA CR-V 2.2 INNOVA AT
 
Cubicaje / Potencia: 2.199 cc / 150 CV a 4.000 rpm

Caja de cambios: automática 5 velocidades

Alimentación: diesel
 
Longitud / Anchura / Altura: 4.570 x 1.820 x 1.655 mm

Distancia ejes: 2.630 mm

Maletero: 589 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 225/60 R18

Tracción: 4x4

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos
 
Aceleración 0-100 km/h: 10,6 seg.

Velocidad máxima: 190 Km/h

Capacidad depósito combustible: 58 litros

Peso en orden de marcha: 1.712 Kg.

Par motor: 350 Nm a 2.000 rpm

Emisiones CO2: 174 g/Km.
 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,7 l/100km

Urbano: 8,0 l/100 km

Mixto: 6,6 l/100 km
 
Bien:

Espacio/habitabilidad/confort

Maletero

Equipamiento y tecnología
 
Menos bien:

Cambio automático por 2.000 euros

Sin sistema de parada y arranque de motor de serie

Botón ‘ODO’ en cuadro de instrumentos
 
Precio: Desde 27.600 euros (2.2 i-DTEC manual 4x4)
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net