FIAT PANDA – Prueba Coche – Nostalgia moderna

Por sa , 11/09/2012

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FIAT PANDA – Prueba Coche – Nostalgia moderna
El Fiat Panda es un clásico del asfalto. En su última versión, Fiat ha tirado de diseño para actualizar el urbano por excelencia y el nuevo Panda sigue siendo un pequeño muy grande. Prueba a fondo del Fiat Panda 1.3 Lounge, diesel de 75 CV.




El Fiat Panda ha sabido renovarse. Y eso que el anterior nos gustaba. Sin embargo, su lavado de cara, sus nuevos interiores y sus detalles de diseño, pese a no variar en absoluto el concepto, nos muestran un nuevo paso en la evolución de un clásico de los coches compactos, con muchas años ya aportando su granito de arena a la lucha contra las grandes urbes, principalmente.
 
En Fiat no se ha vuelto locos a la hora de lavar la cara uno de sus coches emblema. Han apostado por la cuadratura del círculo, nunca mejor dicho, diseminando multitud de elementos diseñados en forma de cuadrado con los ángulos redondeados para dar una seña de identidad clara y concisa al pequeño de la casa, con permiso del Fiat 500, que con una longitud parecida y una función casi similar, basa su razón de ser plenamente en el diseño y en el guiño al pasado, mientras que el Panda juega las cartas de la practicidad y la funcionalidad optimizando todo lo que puede y más el espacio del que dispone.
 
Ahora la mirada del Fiat Panda es más suave, más redonda, con mucha personalidad. Tiene cara de bonachón, pero también de tipo seguro de sí mismo, de saber que, pese a que no está animado por motores demasiado potentes, ser capaz de hacer muchas cosas, con una regla básica que cumple a rajatabla, que es, consumir muy poco y emitir a la atmósfera el menor CO2 posible. Con esta premisa, cinco personas pueden desplazarse por la ciudad y el extrarradio con una inversión económica bastante ajustada, pues la oferta actual sitúa el Fiat Panda gasolina de 69 CV y con acabado Pop, el más básico, en 7.700 euros. Los otros dos propulsores sólo se conjugan con el acabado Lounge.
 
El exterior del Fiat Panda se ha modernizado bastante, suavizando sus líneas, haciéndolas más fluidas, con cierta emoción. Faros, parrilla, antiniebla, embellecedores, gran parrilla donde va enclavada la matrícula, escudo enmarcado por una banda horizontal, capó con nervaduras… todo es nuevo en la nueva cara del Panda, que apunta a un poco más de anchura y quizá un puntito menos de altura que su antecesor, más angulado y con más aristas.
 
La línea lateral es casi inconfundible, con bastante plástico duro negro para proteger de rayones inoportunas en el duro día a día en la ciudad, mucha superficie acristalada, y una curiosa forma de ‘terminar’ la parte trasera, con una especie de pequeña ventanilla para los pasajeros de atrás, a pesar de tener una ventana al uso de las de toda la vida. Pasos de rueda bastante marcados y una cintura muy baja, lo que redunda en la visibilidad, marcan la visión lateral de un Panda, que marca su nueva personalidad en la zaga, con un parachoques del mismo plástico negro rugoso que enmarca en los extremos las luces antiniebla y marcha atrás, y que marcan el inicio del portón del maletero, con una amplia luneta y unos grupos ópticos de un diseño más que acertado, con la tercera luz de freno dando inicio al techo.
 
Por fuera apenas hemos visto la característica principal de este nuevo Fiat Panda ya anunciada al principio, el cuadrado con los ángulos redondeados. Si nos fijamos bien, en el centro de las llantas, ya aparece, de forma discreta, lo mismo que las luces traseras de los pilotos inferiores, y en la mini ventanilla que ya hemos comentado antes. Sin embargo, es abrir la puerta, y mires donde mires en el habitáculo encontraremos el nuevo elemento definitorio del Panda, situado por doquier, sea en el reposacabezas, los huecos para dejar objetos, el panel de instrumentación, los altavoces, el tejido de los asientos, palanca del cambio, sistema de audio, volante, elementos del equipo de aireación, etc, etc, etc.
 
En el acabado Lounge, el más elevado y el que lleva nuestra unidad de prensa, se aprecia el esfuerzo por conjuntar componentes y sintonizar tejidos, materiales y superficies, a la caza y captura de un entorno moderno y atractivo para el día a día. Se abusa del plástico duro, como no podía ser de otra forma para un coche que debe tener el precio como argumento de venta, pero se puede hacer sin tener atención a la estética y, como lo han hecho los chicos de Fiat, ofreciendo un puntito de calidad visual y sensación de bienestar con el diseño de todos los elementos del interior del nuevo Panda.
 
Nos ponemos al volante y de inicio nos damos cuenta de que la posición de conducción es bastante elevada. Aún bajando a tope el asiento, la sensación es de ir en plan monovolumen, acentuado, además, por la gran distancia al techo que existe desde el punto más alto de nuestras cabezas.
 
El bitono del salpicadero nos parece atrevido, a la par que juvenil, y nos gusta por ese aire de desenfado que casi es necesario en este tipo de coches pequeños. Decía que la impresión visual ha mejorado, mientras que la táctil sigue igual, pues el plástico duro es legión, a pesar de que los ajustes son perfectos y los toques de negro lacado le dan un punto de sofisticación que nos agrada. A destacar el diseño del freno de mano, aplanado, y los múltiples huecos que hay delante y detrás de este para vaciar bolsillos, siempre con el diseño que ha hemos mencionado bastantes veces.
 
El cuadro de mandos es sencillo, que no simple, muy funcional, todo con el denominador común del cuadrado de esquinas redondeadas, velocímetro a la izquierda, cuentarrevoluciones a la derecha, pantalla central con el ordenador de a bordo, claro, conciso, sin efectismos vanos, cortito y al pie. El volante multifunción tiene formas estudiadas, modernas, y cumple con nota. Lástima que sólo sea regulable en altura. La consola central puede coronarse con un TomTom que venía como extra en nuestra unidad pero que perdió la señal del GPS en el minuto uno –no tiene por qué ser extrapolable a todas las unidades-. Radio, climatizador, menús, etc, etc, ya lo hemos visto en alguno de sus hermanos, y lo único que varía mínimamente es su presentación. No me termina de convencer que los botones de los elevalunas estén en el centro de la consola, al lado de la palanca de cambios. En cambio, el hueco para dejar cachivaches encima de la guantera tradicional me encanta, caben muchas cosas, es profundo, y es difícil que se vuelquen. Queda a la vista, pero está pensado como apoyo a la guantera, para el transporte durante el viaje. Muy bien. En cuanto a equipamiento, no faltan ni bluetooth ni conexión USB.
 
Los asientos, en cambio, no nos han entusiasmado. Los reposacabezas, de plástico duro, casi rectos, parecen tablas y no amortiguan nada. Para graduar la inclinación hay una palanca con dientes que, en nuestro caso, no nos ha convencido. En una posición parecía estar el respaldo muy erguido y en la siguiente muy inclinado hacia atrás, sin término medio. Mejorable. Lateralmente no recogen mucho o nada, pero es que no lo necesita. El mullido sí me ha parecido correcto.
 

Las plazas traseras no son recomendables para un uso prolongado. Caben cinco personas, todo un logro, pero apretaditas. Es muy difícil no dar con las rodillas en la trasera del asiento de delante, por muy bajitas que sean las que vayan en la primera fila de asientos. También el respaldo es muy vertical. El Panda, en cualquier motorización, puede afrontar viajes de cientos de kilómetros sin problemas, pero atrás difícilmente se aguantará más de una hora por la imperiosa necesidad de salir a estirar las piernas. La ciudad es el escenario más lógico para este coche. Con la altura al techo, en cambio, no hay problemas. El maletero hace lo que puede: 225 litros, suficiente para la longitud del vehículo.
 
Pasamos al apartado mecánico y dinámico, y os contamos que este nuevo Panda, de inicio, tiene tres motorizaciones, 69 y 85 CV en gasolina, este último el propulsor bicilíndrico de Fiat, y el diesel, el probado aquí, de 75 caballos y 1.3 litros de cubicaje. La principal característica de este motor es el consumo. 700 kilómetros de prueba, en ocasiones con aceleraciones poco ecológicas, y no ha llegado a los 4,5 litros de media. En autovía es un mechero, lo mismo que en ciudad, gracias a un sistema Start@Stop que podría estar un poco más pulido, ya que es fácil calarlo cuando vas a salir tras una detención, teniendo que esperar un segundito y pico hasta que se reinicia. De todas maneras, cuando ves que con un depósito de 37 litros puedes hacer 700 kilómetros largos sin problemas, te llevas una alegría. Las flechitas en el cuadro de mandos que te aconsejan cuándo cambiar de marcha también ponen su granito de arena para que el consumo final sea lo más bajo posible. El consumo, aún así, es muy sensible al acelerador.
 
No esperes aceleraciones fuertes, ni mucho menos, y eso que las marchas son bastante cortas. A pesar de que pasa por poco de la tonelada, es perezoso, le cuesta reaccionar, exige jugar mucho con el cambio para moverlo con holgura, y tampoco logra una velocidad punta remarcable. No está hecho para curvear ni para subir puertos de montaña. Es más, la amortiguación es de las más blanditas que he visto en mi vida, y en curvas pronunciadas debes medir antes bastante bien para evitar sorpresas.
 
No nos ha gustado nada la ausencia de ESP, un mecanismo que ya debería ser de serie desde ya en todos los coches que se venden en el mercado. En el acabado Pop ni siquiera se puede montar y en el Lounge lo puedes pagar aparte junto a un pack. En curvas cerradas no hace falta entrar fuerte para tener en algún momento sensación de que, un poco más fuerte, y podrías estar acercándote al momento en el que piensas en que el coche puede volcar. Hay que entrar fuerte para ello, pero en ese momento, te das cuento de que vas un poco más vendido de lo habitual. Con 4 airbags, cumple en seguridad en esta materia, aunque a la hora de la frenada, los tambores traseros tampoco aportan un plus de seguridad.
 
Detalles que me han llamado la atención, principalmente uno: en casi todos los coches del mercado, cuando das un toque al intermitente de manera leve el indicador de dirección guiña tres veces. Recuerdo un Alfa que eran cuatro. Ahora, el Panda guiña el ojo cinco veces. Curioso. También me ha gustado la inexistencia del tapón de gasolina. Abres la ‘portañica’ y ya, directamente la manguera. Guay.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN
 
Un coche sin pretensiones, sencillo, básico, funcional, práctico. Con un consumo muy ajustado y bastante practicidad, el Fiat Panda reúne todos los argumentos básicos para un coche que rara vez saldrá de la ciudad. En este segmento hay mucha oferta, pero el Panda puede defenderse bien de los zarpazos de la competencia.
 
UN COCHE PARA...
 
…el que busque un primer coche para foguearse, seas joven o no. Como segundo coche, para moverse solo por ciudad, también es ideal, especialmente por su poco consumo. Lástima del ESP…
 
KILÓMETROS PRUEBA – 700 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 45%-30%-25%
 
RIVALES
 
Kia Picanto, MINI One, Ford Ka, Renault Twingo, Chevrolet Spark, Seat Mii, Skoda Citigo, VW Up!, Fiat 500, Toyota Aygo, Citroen C1, Peugeot 108
 

FICHA FIAT PANDA 1.3 Lounge

Cubicaje / Potencia: 1.248 cc / 75 CV a 4.000 rpm

Caja de cambios: manual de 5 velocidades

Alimentación: diésel
 

Longitud / Anchura / Altura: 3.653 x 1.643 x 1.551 mm

Distancia ejes: 2.300 mm

Maletero: 225 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 175/65/14; unidad probada: 185/55/15

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos autoventilados de 257 mm

Frenos traseros: Tambores de 203 mm
 

Aceleración 0-100 km/h: 12,8 seg.

Velocidad máxima: 168 Km. /h

Capacidad depósito combustible: 37 litros

Peso en orden de marcha: 1.035 Kg.

Par motor: 190 Nm a 1.500 rpm

Emisiones CO2: 104 g/Km.
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 3,5 l/ 100km

Urbano: 4,7 l/ 100 km

Mixto: 3,9 l/ 100 km
 

Bien:

Consumo

Huecos para dejar cosas

Gran visibilidad
 

Menos bien:

No ESP de serie

Espacio en plazas traseras

Muy blandito de suspensiones
 
Precio: 11.990 euros // Gama Panda desde 7.700 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net