FIAT 500L – Prueba – Comienza la saga

Por sa , 14/06/2013

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FIAT 500L – Prueba – Comienza la saga
FIAT ha visto que a MINI le va muy bien ampliando la familia, y el 500L es el comienzo de una saga que promete. Este FIAT 500L pretende ser más espacioso y familiar que el 500 tradicional, y lo logra sin perder el pedigrí. Prueba del FIAT 500L.




El FIAT 500L responde no ya a una necesidad, sino a un deseo de los amantes del FIAT 500 y FIAT 500C, que no querían renunciar a su identidad pero que para muchas cosas el pequeño 500 se les quedaba pequeño. Con la llegada de la familia, el 500L no es que sea la solución más adecuada, pues con 4,14 metros no podemos decir que sea propiamente dicho un monovolumen familiar, pero al menos los amantes de la estética del pequeño icono italiano tienen una excusa para seguir en sus trece y hacerse con un coche con más capacidad y más posibilidades en cuanto a espacio y habitabilidad.


El FIAT 500L es la avanzadilla de dos versiones más que están por llegar, aunque la marca turinesa no ha confirmado al cien por cien este hecho. Un familiar de 7 plazas y un modelo más campero, sin perder la estética del FIAT 500, vendrían en breve a ampliar y completar una familia que, con el 500L, tiene en el recién llegado a su hermano mayor, al menos en centímetros.


La verdad es que en el segmento de monovolúmenes pequeños no hay mucho donde rascar. Quizá pueda meterse algún SUV de último cuño y proporciones comedidas, pero salvo MINI Countryman, Nissan Juke, Citroen C3 Picasso, Ford B-Max y pare usted de contar, no hay mucho competidor en este nicho del mercado automovilístico. Con la imagen de marca aparejada de manera importante en el ADN de este FIAT 500L, el monovolumen transalpino puede gozar de una temporada de éxito a poco que el público responda.


Centrando el tiro en la estética, está claro que es hijo de papá. El FIAT 500L no necesita que venga Darth Vader a decirle con la voz barítona del añorado Constantino Romero que es su padre. Sus genes son tan característicos e identificativos que en Italia pueden estar seguros de que no es hijo ni del butanero ni del cartero. Con un diseño inspirado claramente en el 500, pequeños retoques estéticos, algunos obligados por el incremento de tamaño, configuran un coche de aire simpático e interior muy trabajado de cara a la habitabilidad, pese a que 4,14 metros no dan para demasiado. Aún así, hay que valorar el tremendo esfuerzo por dar al comprador un maletero de 400 litros, muy bien compartimentado y con un doble fondo regulable que nos ha gustado muchísimo.


Obviamente, como buen producto italiano, la estética está muy cuidada, tanto dentro como fuera del 500L. Si comenzamos por fuera, partiendo de una base clara y definida, se ha optado por no apostar por excesivos cambios. Las formas cambian mínimamente en los rasgos estéticos para que el todo siga pareciendo lo que es, un FIAT 500 más largo, alto y ancho.


Sin ser musculoso, dejando hormonas y batidos proteínicos a un lado, el FIAT 500L podemos decir que está algo más hinchadito, no ha hecho demasiado deporte y se ha hinchado a pizza, pasta sin fijarse en como su cintura ganaba centímetros. Y son estos centímetros los que sirven de excusa para los enamorados de la marca y del concepto, para no abandonar la marca cuando la familia aumenta. La figura cambia una barbaridad con respecto al 500 tradicional, pero si nos fijamos en todos los elementos, uno a uno, apenas hay cambios en la parrilla, en la forma de los grupos ópticos, comparte llantas y motores… lo dicho, todo cambia o se retoque para crear un concepto nuevo.


La parte que más cambia, además de la silueta lateral, que abandona el tradicional huevo que representa el techo del FIAT 500, es la trasera, con una zaga abultada, fruto de un portón que gana todos los centímetros que puede para favorecer la capacidad de carga de un maletero que es de lo más logrado del conjunto. La verdad es que la forma y la colocación de los pilotos traseros son muy similares a los que luce el MINI Paceman, rival de marca ‘trendy’ del protagonista de esta historia.


En cualquier caso, en este FIAT 500L destaca una enorme superficie acristalada, norte, sur, este y oeste, se caracterizan por los amplios ventanales, acrecentados en nuestra unidad probada por un techo panorámico que a buen seguro hará las delicias de niños y no tan niños que viajen detrás. En el montaje que hemos realizado comparando el 500 y el 500L –gran trabajo de Guillermo Naya-, se puede ver como las formas exteriores varían muchísimo, como el 500 cabe de sobra en el 500L, pero sin embargo, lo que venimos diciendo, en el detalle, el parecido es terrible.


Mirando de lado, está claro que la cintura es más alta, más larga, más robusta, sin caer en pasos de rueda enormes, que produciría un efecto de potencia y velocidad, que en ningún momento es buscado por los diseñadores italianos, que prefieren el refinamiento y el detalle estético y chic. Terminando de hablar de la zaga, la línea negra a modo de parachoques que integra luz antiniebla y marcha atrás es otra característica más definitoria, que ya hemos visto, por ejemplo, en el nuevo FIAT Panda. El alerón superior, prolongando el techo, como muchas versiones del 500 tradicional, ayuda a dar un toque deportivo, que ya sabemos que no tiene en cuanto a dinámica y motores.


En el morro, más alto, más ancho, menos afilado, se pierden las ópticas redondas y ganan centímetros hacia atrás y hacia los laterales. La barra cromada ancha que circunscribe el logo de FIAT le aporta una elegancia eficiente, lo mismo que la diminuta rejilla inmediatamente inferior. Los antiniebla abajo del todo, como pequeños puntos de luz, terminan por completar una cara ancha y espaciosa, que no da lugar a dudas de que estamos ante el monovolumen de la familia.


Además, nuestra unidad de pruebas es un fiel reflejo de la realidad, porque a nivel externo también juega un papel importante la personalización de cada unidad, y en nuestro caso, sin tener que recurrir a pegatinas o bandas de ningún tipo, con el techo blanco, igual que los retrovisores, distinto color al de la carrocería, y llantas bicolor, empiezan a distinguir un 500L que al igual que sus vecinos de MINI, también van a jugar fuerte en el apartado de la distinción y personalización de cada unidad, buscando una exclusividad y un carácter único que siempre ha gustado mucho a los incondicionales de la marca italiana.


Pasamos al interior, y aunque se nota que se ha buscado la practicidad, no se ha podido evitar seguir apostando por el diseño, que a veces regaña un poco con el funcionalismo. Llama la atención la tapicería, con frases escritas y un tacto muy agradable, con un diseño también muy logrado. Y por supuesto, salpicadero, volante, consola central… todos los elementos se han trabajado hasta el infinito para justificar un precio que casi siempre será superior al de los rivales de segmento, precisamente por el marcado carácter exclusivo y de diseño que han querido marcar.


Igual que el volante, gordito y casi cuadrado, sí nos ha recordado de nuevo al del Panda, el resto del diseño de salpicadero y consola central, que engloba casi todos los elementos, es nuevo, y la verdad que reina la armonía y la experiencia de la casa italiana para vender elegancia con un par de detalles… y eso que en nuestra unidad no incorporaba un extra muy particular: ¡una cafetera!


El panel de instrumentación responde a la típica arquitectura del grupo FIAT, pero se ha rediseñado, se han mejorado bastantes cosas, y nos gusta más aún de noche, cuando la retroiluminación en tonos suaves parece que te cautiva como si de una música embriagadora se tratase. Eso sí, sino hurgas un poco, no sabrás que tiene velocidad de crucero, porque el pequeño mando está completamente oculto detrás del volante, en la parte izquierda. Tampoco es muy acertado, aparejado a este motor diesel de 85 caballos, meter unas levas en el volante, aunque luego encontrarás la explicación, cuando hablemos del terrible cambio automático que monta la unidad probada, con un sobreprecio de 1.000 euros sobre el cambio manual.


Para rematar salpicadero y consola central, decir que ambos están solucionados de manera ejemplar. Se ha apostado por varias zonas semiindependientes, con una pantalla táctil la que corresponde al tema musical, donde también podemos ver consumos y gráficas de eficiencia, y una inferior, mucho mejor solucionada aún, perteneciente al climatizador bizona, que nos ha encantado por diseño y practicidad. No encontramos tanta explicación al hueco que hay un poco más abajo, al lado de las entradas auxiliares de audio, pero no se puede acertar en todo a la primera.


La doble guantera, muy estética y práctica, y la parte superior del salpicadero, donde encaja a la perfección un extra como el navegador TomTom de pantalla táctil, aseguran una vez más la exclusividad visual del conjunto. Eso, sin perder de vista la forma del freno de mano, también vista ya en el Panda, y que tanto nos gustó la primera vez.


Entramos en temas dinámicos y aquí nos venimos un poco abajo, no porque los 85 caballos del 1.3 diesel de nuestra unidad se nos antojen pocos para los casi 1.400 kilos de peso, que pueden serlo, sino por las terribles prestaciones del cambio automático, de largo, el peor de los que hemos probado hasta ahora, sólo comparables a los ya probados en el Smart Fortwo y en el C4 de Caja Manual Pilotada (CMP) de primera época, que tan discretos resultados obtenía. Y es que esperar el cambio de marcha en este FIAT 500L es envejecer por momentos. 14,9 segundos tarda, en el mejor de los casos, en alcanzar los cien kilómetros por hora. Una eternidad. Está claro que no es un coche de carreras, pero el frenazo que supone el cambio de velocidad antes de volver a notar el acelerón de la nueva marcha engranada, es terrible.


Como dije antes, representa un sobreprecio de 1.000 euros con respecto al manual. Y es que este cambio automático de 5 velocidades, no es nada sensible a la presión en el pedal del acelerador. Hay veces que no pisas mucho y pega un berrido hasta el corte de encendido en las cinco mil vueltas que alucinas. Si en cambio pegas un pisotón y esperas a que baje un par de marchas y te catapulte hacia adelante… puedes esperar sentado, porque tarda lo suyo. En definitiva, un cambio automático nada recomendable, además de tener una palanca con una forma peculiar y la situación de las posiciones N, R y D, que no aparece como tal, realmente alucinantes, poco intuitivas. Baste decir que para arrancar la primera vez estuvimos más de un minuto hasta encontrar la posición Auto1. Menos mal que te aparece en el display entre las esferas grandes del panel de instrumentación, porque sino estábamos perdidos.


Aparte de esto, que condiciona sobremanera el balance general del vehículo, podemos decir que las suspensiones son bastante blanditas, obviamente apuestan por la comodidad, y junto a la escasez de potencia terminan de convencer al más optimista que lo de intentar echar una carrera con este vehículo es potencialmente ‘encerrable’ en el manicomio. La dirección también peca de blandita y, la verdad, es que el FIAT 500L no admite otro uso aquel para el que ha sido diseñado: ser un urbanita muy práctico, con bastante espacio interior, con mucha altura al techo, con asientos traseros que gozan de redes y mini bandejas en la parte trasera de los asientos delanteros, y un gran maletero que puede valer para llevar los ‘archiperres’ de los niños al cole, o hacer la compra mensual, o una excursión de fin de semana con el pequeño de la familia. Poco más… y poco menos.


El FIAT 500L presenta cuatro motores, dos gasolina de 95 y 105 CV, mientras que los dos de gasóleo erogan 85 y 105 CV. El testado en esta prueba, al menos, tiene la bondad que, dando bastante cera al asunto para que anduviese algo, el consumo se estancó en 5,8 litros a los cien. Fácilmente se puede quedar en cinco litros, pues el stress y las ganas de que el coche tirase algo más, apretamos un poco más de la cuenta. Igual te digo que el sistema Start@Stop ha funcionado siempre de manera muy correcta en los múltiples trayectos urbanos que hemos realizado.


Ahora mismo, mientras escribimos esto, hay una oferta irresistible, con Plan PIVE incluido, de 12.400 euros para el acabado básico de 95 CV gasolina, que ya viene bastante equipado. Nuestra unidad, con cambio automático, después de descuentos, no llega por poco a 18.000 euros, aunque en el acabado Lounge que presenta el modelo que hemos probado, casi llega a los 20.000, 23.000 y pico con los extras (360 del climatizador, 820 de la pintura bicolor, 210 de los sensores de luces y lluvia, 1.100 del techo panorámico practicable, 260 de elevalunas traseros, 260 más de sensores de aparcamiento, 310 del práctico y obligatorio City Brake System que entró en funcionamiento una vez de manera muy acertada, 210 de los antiniebla, 360 de las llantas de aleación de 17 pulgadas… etc, etc.


Además de lo dicho hasta ahora, hay que mencionar alguna cosita más, como el práctico cajón ‘vacíabolsillos’ que hay debajo del asiento del copiloto, o el sistema EcoDrive que te indica cómo es tu conducción de manera general, con atención a aceleraciones y velocidades. El reposabrazos del conductor es bastante práctico y en cualquier caso, por mucho que bajes el asiento, la posición de conducción será muy alta, como monovolumen que es. De igual manera hay que señalar que la climatización es lenta y poco eficiente, que por culpa del cambio, en maniobras en parado, el coche puede ‘irse’, si está en cuesta, hasta que el cambio actúe, el acolchado de los asientos podría ser más regular y que si un principiante piensa que con un cambio automático las cosas serán más fáciles para empezar, es porque no le han dejado rodar apenas unos metros con este cambio de FIAT…


CON LA MANO EN EL CORAZÓN


Un coche muy aparente, chic, continuador de la idea que marca el FIAT 500, digno familiar del mismo, buen monovolumen pequeño, práctico, ‘apañadete’, pero con un motor que anda muy poco y un cambio para cortarse las venas. Al menos consume poco, la visibilidad es excelente y está muy bien equipado, amén de poder personalizarlo hasta la saciedad.


UN COCHE PARA...


…cualquiera que necesite un segundo coche con cierta capacidad, marcado carácter urbanita, y, por supuesto, no le guste ser igual que los demás. Ojo, como primer coche también valdría, pero evitando el cambio automático, y aunque se puede viajar sin problema, si reduces habitualmente su radio de giro a la ciudad y alrededores, apostaríamos sin duda por una de las dos opciones de gasolina.


KILÓMETROS PRUEBA – 510 km.


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 45%-15%-40%


RIVALES


MINI Countryman, Nissan Juke, Citroen C3 Picasso, Ford B-Max, Subaru Trezia, KIA Soul


FICHA FIAT 500L 1.3 jtd aut. Lounge


Cubicaje / Potencia: 1.248 cc / 85 CV a 3.600 r.p.m.


Caja de cambios: Automático


Alimentación: Inyección directa por conducto común. Turbo. Intercooler.



Longitud / Anchura / Altura: 4.147 / 1.784 / 1.665 mm


Distancia ejes: 2.612 mm


Maletero: 400 l


Nº plazas: 5


Neumáticos: 205/55/16; unidad probada: 225/45/17


Tracción: Delantera


Frenos delanteros: Discos ventilados


Frenos traseros: Discos



Aceleración 0-100 km/h: 14,9 seg


Velocidad máxima: 165 Km/h


Capacidad depósito combustible: 50 litros


Peso en orden de marcha: 1.390 kg


Par motor: 200 Nm a 1.500 rpm


Emisiones CO2: 110 gr/km


Consumos oficiales: l/100 km


Extraurbano: 3,7


Urbano: 5,0


Mixto: 4,2



Bien:


Consumo


Diseño


Techo panorámico


Menos bien:


Cambio automático


Aceleración


Asientos que recogen poco y de acolchado mejorable



Precio: desde 18.300 euros



Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net