CITROEN DS5 – Prueba Coche – Diseño futurista

Por sa , 26/06/2012

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CITROEN DS5 – Prueba Coche – Diseño futurista
Citroen sigue con su feroz apuesta de la línea DS, y este DS5 es su máximo exponente hasta ahora. Este Citroen es un coche futurista en el concepto y ofrece algo más de lo que Citroen suele dar a sus clientes. Prueba del Citroen DS5 THP 155 Aut Style




Definitivamente, la marca francesa ha dejado atrás su conservadurismo en el diseño. Su principal argumento de ventas hace tiempo que no es solamente el precio de derribo y el buen rendimiento de sus motores diesel. El diseño ha pasado a ser en Citroen un punto fundamental a la hora de buscar clientes, y la línea DS es la punta de lanza de un estilo que ha ganado muchos adeptos en tiempo casi récord. El DS5 que probamos aquí viene recogiendo y ampliando el legado del Citroen DS3 y Citroen DS4, que ya hemos probado convenientemente en Portalcoches.net, dejándonos bastante satisfechos, especialmente el segundo de ellos. Turno ahora para el DS5 en su versión gasolina más sobria, 155 caballos, con cambio automático de seis velocidades.
 

Sin embargo, por vez primera, este Citroen DS no es reflejo o evolución de un modelo Citroen de la línea normal. Igual que el DS3 es un diseño más estético y cuidado del Citroen C3 y el DS4 da un paso, o dos, más allá respecto al Citroen C4, el DS5 no se corresponde en absoluto con el Citroen C5, y es algo que se puede ver a simple vista tanto en planteamiento como, sencillamente, en tamaño.

 

La palabra diseño y estética me da a mí que va a ser repetida a continuación hasta la saciedad, y es que no es para menos. Si el exterior te alucina por su riesgo en formas y líneas, cuando veas el interior, directamente, lo vas a flipar. Y Chapeau por Citroen, pues hace unos años era impensable para cualquiera de este mundillo pensar en que la marca francesa de los diapasones fuera a arriesgar de tal manera, sobre todo viendo, con todos los respetos, los diseños simplones de AX, ZX, Xsara o el primer C5 de todos, por poner sólo unos pocos ejemplos.

 

 

Foto lateral citroen ds5Dicho lo cual, no tenemos más remedio aquí en Portalcoches.net que rendirnos no sólo al grupo de diseñadores que han pergeñado esta maravilla, sino alabar al responsable último que ha dado el visto bueno a la producción de un coche muy bonito, muy arriesgado, y el más adelantado a nuestro tiempo en cuanto a diseño de todo lo que se vende hoy en día en el mercado del automóvil. Paralelo a esto, también tengo que lamentar que, de momento, no se vean muchos por la calle. Es más, creo que sólo me he cruzado con uno distinto a nuestra unidad de prensa desde su comercialización. Y el precio no me parece un impedimento tan fuerte cuando puedes hacerte con uno desde 26.900 euros según la última promoción de Citroen. Obvio que hay cosas a mejorar en este modelo, más de las que me gustaría, pero es de los coches que aplaudes desde el minuto uno y eres plenamente consciente de que, cuando hagan el primer restyling y pulan un par de cositas, será un coche impresionante.
 

Hablamos ahora exclusivamente de diseño exterior, y la verdad que es impresionante. Citroen no ha escatimado en detalles, cromados, líneas sinuosas y conceptos casi imposibles para configurar un coche que podrá ser considerado como moderno en la próxima década. Decir que el diseño es atrevido es quedarse corto, y quizá esto explique que se vean tan pocos. Por tamaño y por precio va encaminado a compradores que ya no volverán a cumplir los cuarenta, y pasada esta edad, por norma, se buscan elementos más convencionales para rodearnos de un punto más de tranquilidad y sosiego que cuando teníamos 20 años. Quizá no estamos preparados aún para un coche que, a este treintañero que habla, le ha encantado, especialmente en diseño.

 

Desde cualquier ángulo que lo mires el coche parece que está esculpido a cincel fino, fino, y sólo cuando te acercas ves cosas que pasan inadvertidas al principio, como los grupos ópticos traseros, que en su parte más baja y externa son cóncavos, o el cuidado y esmero que han puesto en la solución de la parte inferior de la zaga, con el doble escape cromado, o hablando de cromados, en la línea cromada que va desde los faros hasta el montante del parabrisas y retrovisores. A veces, más que un coche, parece que estás apreciando una escultura. Parrilla más que agresiva, muchas líneas horizontales para entradas de aire, luces, cromos y faros, con el diapasón integrado en una doble barra horizontal, otra vez cromada. El capó casi horizontal, dando cuerpo a un frontal que se podría asemejar al de la boca del tiburón ballena, empieza la fina línea que acaba en un mini alerón trasero partiendo la luneta trasera tintada.

 

Y es que desde el capó hasta la zaga apenas el habitáculo produce un abombamiento de la figura, ya que quizá estemos ante el parabrisas más inclinado del mercado en un coche de calle –del segmento de las berlinas, seguro-. Mide metro y medio de alto en su punto más elevado, pero es que, visto desde el lateral, es prácticamente una línea recta, horizontal, más que cortando, compenetrándose con el viento sin crear demasiada resistencia. Un ejercicio casi emocional. A caballo entre berlina y compacto, tanto por medidas como por formas, no destaca el tercer cuerpo al estilo de su hermano el C5. La línea del techo no baja de manera abrupta hasta el maletero, sino que desciende con suavidad, sólo marcada por el mini alerón superior –que quita algo de visibilidad trasera-, hasta los grupos ópticos que, como no, añaden una buena dosis de personalidad a la ya más que marcada en el modelo por el resto de componentes.

 

El habitáculo… es el más futurista que he visto en mucho tiempo. Pero también elegante. Mucho. Es más, cuando lo vi en los preceptivos concepts y show car, pensé que no tendrían lo que hay que tener para llevarlo a la producción… pero lo han hecho. Han osado hacerlo. Y me encanta. Puede que no sea práctico, que los botones queden desperdigados, que haya muchos focos de atención y eso sea peligroso a la hora de conducir. Todo es cierto, lo acepto, pero hay que reconocer que este tipo de conceptos y de huidas hacia adelante son las que hacen avanzar el mundo del automóvil. Y es que si tienes la oportunidad de subirte a uno, saldrás casi de inmediato a ver si te has subido a un coche o a la carlinga de un avión de combate.

 

 

Como te digo, el puesto de conducción es radicalmente futurista. Volante grande, pero achatado por abajo, y con metalizados, lo que hace que te puedas quemar si lo dejas al sol y no andas precavido. El cuadro de relojes asemeja a los antiguos CX, con tres especie de esferas rectilíneas, con la velocidad en la central, las revoluciones en la izquierda y en la derecha la completa información del ordenador de a bordo y el navegador. Otros datos salpican aquí y allá unas y otras, como combustible, posición de la palanca de cambios, etc, etc. Rematamos el volante diciendo que el tacto es notable, un pelo grande para mi gusto, con la botonería bien puesta y de funcionamiento impecable. Lástima que al girar a veces el aro, por ser achatado, no te quede a tiro y lo cojas de cualquier manera para salir del apuro.
 

Que los materiales son de excelente calidad y que todo está muy cuidado no creo que lo pueda discutir nadie. Otra cosa es la disposición de la cantidad de botones y ruletitas que hay por todo el habitáculo, que me parece una barbaridad. En la parte superior de la consola, parece que los elementos se han dispuesto a la buena de dios, los han tirado al aire, y donde han caído, sin guardar casi ningún criterio. Dos ruletones grandes, uno de ellos no te das cuenta que vale para el volumen del audio –el de arriba- hasta que no te lo topas, un reloj poliédrico que apenas se ve por los reflejos, botones aquí y allá, tomas de aire de formas caprichosas y la pantalla del navegador, que al menos esta sí, la han dejado rectangular y centrada en lo más alto de esta consola, y el sistema es de los que te marca la velocidad máxima de la vía, siempre un buen detalle.

 

Si bajamos a la zona de la palanca de cambios nos encontramos con más botones. Ya mencioné que esta unidad probada lleva cambio automático, y justo al lado dos botones nos ofrecen la opción de poner el modo Winter, donde siempre sales en segunda y la entrega de potencia es mucho más suave para terrenos resbaladizos, o el botón S que activa un modo Sport que, en teoría, acelera más y mejor y cambia de marcha casi al límite del corte de encendido, sobre las seis mil vueltas.

 

Seguimos recorriendo esta zona hacia atrás, y más botones, los que manejan el navegador y los elevalunas, entre otros, dispuestos al modo del Porsche Panamera, para que te hagas una idea si aún no has visto las fotos ni el vídeo. Justo los botones acaban con el freno de mano electrónico, y empieza un pozo sin fondo que es el hueco que hay bajo el reposabrazos. Amén de poder conectar aquí el USB, si levantas una tapita o aprietas el segundo botón de apertura, te encuentras una cavidad enorme cuyo fondo no ves, porque avanza hacia adentro, hacia la palanca del coche. Es fácil dejar olvidado algo ahí, y menos mal que no cabe un niño pequeño, porque lo perderías seguro. Una cosa más sobre huecos: la guantera del copiloto está tan integrada que deja un montón de espacio para las piernas, aunque a pesar de eso caben unas cuantas cosas. Muy bien.

 

 

Y más botones en el techo. Una de las particularidades de este DS5 es que tiene una columna central, como algunos aviones de combate, adosada al techo. Aquí puedes, desde dejar las gafas en uno de los dos huecos que tiene encima de tu cabeza, hasta accionar los tres techos abribles y casi individuales que posee este Citroen adelantado a su tiempo. En vez de controlar el techo panorámico con un botón, tienes tres zonas independientes, una para cada pasajero de los asientos delanteros, y otra para la zona de atrás. Ninguna se abre, pero puedes crear varios ambientes de luz a tu gusto y a gusto de los que te acompañan sin tener que ser todo o nada. La pena es que la consola central adherida al techo te quita buena parte de la vista del techo panorámico, pero es lo que tiene ser esclavos del diseño. Por cierto que este DS5 lleva el botón Citroen eTouch, un sistema de localización por GPS que incorpora una gama de servicios innovadores entre los que destacan las llamadas de urgencia y asistencia localizadas.
 

Y más botones a la izquierda del volante. El avisador de cambio de carril (520 euros), que no es acústico, sino que te da golpecitos en el lado del trasero por el que te has salido, como en el C5. También anda por aquí el que activa las luces de carretera, que necesita mejorar un poco. Desde esta zona también se abre el depósito de gasolina, el maletero, o se activa o desactiva el ESP.

 

Y más botones en los asientos. Para regular y memorizar las posiciones, incluso en nuestra unidad, con función masaje, que aún tiene que mejorar para llegar al magistral sistema del Audi A8 que probamos hace poco. También botones para calibrar el ajuste lumbar y la temperatura de los asientos calefactados. Como ves, botones por doquier, y en cambio, se ‘olvidaron’ de poner las prácticas asas en la parte superior de las ventanillas en las cuatro plazas laterales. La esclavitud del diseño… o el intento de ahorro… según se mire.

 

Ya que estamos con los asientos, te diré que también tienen su dosis de diseño. El trenzado del cuero me parece un puntazo, y los reposacabezas, muy configurables, aunque sea a mano, me han encantado, con la posibilidad de adelantar la parte inferior para recoger la nuca. Dicho sea de paso, recogen de maravilla y es muy fácil sentirte cómodo desde el minuto uno. Los asientos traseros tampoco están nada mal, tienen espacio suficiente para dos adultos y la plaza central es bastante utilizable también, con el suelo casi plano en su zona. Si ves la foto de las plazas traseras con la referencia del metro ochenta del que suscribe, verás que parece ajustado, pero piensa que solemos llevar el asiento del piloto bastante retrasado, y más después de los casi dos mil kilómetros de autovía que le hemos metido.

 

 

En cambio, decepciona un poco el maletero, ya que en la práctica 468 litros es una cantidad respetable, pero si optas por montar el sistema de audio Denon (572 euros), verás como el amplificador del maletero le resto un montón de espacio. Para rematar un poco este apartado, hemos de decir que al coche no le falta de nada. Está muy cuidado en cuanto a equipamiento, dispone hasta de cámara de marcha atrás, todo tipo de sensores y la calidad está allá donde mires. No estará tan equipado, pero por 26.900 euros tienes el modelo de entrada a gama, un eHDI de 112 caballos. En gasolina, el más modesto es el propulsor de 155 CV que probamos, que empieza en los 28.000 euros. En el acabado Style subimos a los 30.800 y hay que sumarle 7.500 euros en gadgets y opcionales para configurar nuestra unidad, como el Head Up Display (468 euros) o unas llantas de 18 pulgadas, por cierto, de auténtico lujo, además de un sistema que te facilita la vida, que es el hecho de no tener que sacar la llave del bolsillo para acceder al vehículo y arranque por botón. En cambio, sí que es molesto tener que abrir el portón trasero desde el mando o desde el salpicadero, pues no tiene interruptor.
 

En el apartado dinámico he de confesar que las primeras sensaciones no fueron buenas. El coche parecía raro de conducir, no me habituaba a nada, ni a los mandos, ni a la forma de apoyar, ni al volante… pero según pasaban los kilómetros la sonrisa empezaba a fluir en mi rostro. No puedo dejar de decir que es un coche algo peculiar en su comportamiento primigenio, pero que la primera impresión no es la que prevalece al final.

 

Con la configuración de cambio automático y este motor, las aceleraciones no son fulgurantes, pero cuando es necesario gana velocidad de manera rápida, penalizando un poco la rumorosidad, que a 120 km/h en autovía te puedo asegurar que es buena. Hemos rodado por muchos tipos de asfalto distinto, y en algunos era como ir en una alfombra voladora, con unas suspensiones exquisitas, pelín cómodas cuando empiezas a exigirle en curvas, pero para desplazamientos largos, excepcional. En cambio, en asfaltos más rugosos, la rumorosidad sí que incomodaba un poco. Quizá con un neumático con más perfil…

 
Este motor nos ha revelado siempre cifras de consumo bastante elevadas en otros modelos. Aquí se ha contentado con 8 litros justos, que no está mal para la tonelada y media de peso y la facilidad con la que ha movido esta caja todo el rato, pero también hay que pensar que hemos metido mucha más autovía que ciudad, y aquí penaliza sin un sistema start@stop. A 130 km/h de marcador en sexta marcaba 2.750 revoluciones por minuto. Un poco elevado para mi gusto. Por cierto, se echa de menos un sistema que endurezca un poco las suspensiones a la hora de atacar en carreteras de montaña, pero no se puede tener todo en esta vida.
 

Cinco mecánicas a tu disposición para animar este Citroen DS5, junto a cuatro tipos de cambio, manuales, automáticos o pilotados. Motores de 155 y 200 caballos en gasolina, 112 y 163 en diesel, y el nuevo sistema híbrido del grupo, 200 caballos que conjuntan el diesel habitual de 163 con un motor eléctrico de 37 que actúa directamente sobre las ruedas traseras y que le permiten decir que es un sistema de tracción integral 4x4, como ya hemos visto en otros primos suyos, como el Peugeot 3008 Hybrid4 o el reciente 508 RXh.

 

Por cierto, que no se me olvide. Un detalle que no pasa desapercibido pero que notas en toda su medida cuando intentas aparcarlo: es un coche bastante más ancho que la media. Ponte a los mandos y me dices…

 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Si me dieran la oportunidad de diseñar mi propio coche creo que se parecería bastante a este DS5. Puliría cosas, pero de verdad que me ha parecido un trabajo muy pensado y evolucionado para los tiempos que corren. Hay que pulir pequeñas cosas, como ya he dicho, pero nos encanta la línea que ha marcado Citroen con sus DS y les invitamos encarecidamente a que no la abandonen, a pesar de que las ventas, al menos en este modelo, no sean las deseadas de momento.
 
UN COCHE PARA...
…alguien ecléctico, amante del arte, del diseño, que valore lo diferente y quiera salirse de las líneas establecidas por la sociedad… casi diría que un contestatario. Pero que a la vez sepa apreciar el detalle, la elegancia, la finura, y que tenga un buen puñado de billetes en el bolsillo. No es que sea caro, pero rivales indirectos por menos dinero encontramos seguro. Pero el que se fija en un DS5 será difícil que se fije en alguno más.
KILÓMETROS PRUEBA – 1.950 kms
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-10%-70%
 

FICHA CITROEN DS5 155 THP Aut

 

Cubicaje / Potencia: 1.598 cc / 155 CV a 6.000 rpm

Caja de cambios: Automática de 6 velocidades

Alimentación: Gasolina

 

Longitud / Anchura / Altura: 4.530 x 1.871 x 1.508 mm

Distancia ejes: 2.727 mm

Maletero: 468 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 225/50/17; unidad probada: 235/45/18

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Disco ventilado de 302 mm

Frenos traseros: Disco de 283 mm

 

Aceleración 0-100 km/h: 9,7 seg.

Velocidad máxima: 202 Km/h

Capacidad depósito combustible: 60 litros

Peso en orden de marcha: 1.495 Kg.

Par motor: 240 Nm a 1.400-4000 rpm

Emisiones CO2: 165 g/Km.

 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,6 l/ 100km

Urbano: 9,9 l/ 100 km

Mixto: 7,1 l/ 100 km

 

Bien:

Diseño

Equipamiento

Habitáculo futurista
 

 

Menos bien:

Muchos botones y muy dispersos

Apertura de maletero a distancia

Tres techos solares independientes
 

 

 

Precio: Desde 26.900 euros
 

 

Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net