CITROËN DS4 – Prueba coche – El placer es mío

Por sa , 23/02/2012

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CITROËN DS4 – Prueba coche – El placer es mío
La línea DS de Citroen vuela alto. Con el DS5 hecho realidad, analizamos el DS4 que, basado en el Citroen C4, no deja de tener una personalidad propia muy marcada. El precio, 28.490 euros, no es descabellado. Prueba del Citroen DS4 200 CV Sport.




Citroen sigue con su apuesta, arriesgada especialmente en estos tiempos que corren, de buscar una clientela más selecta y pudiente con su línea de coches DS. Después de comprobar que el Citroen DS3 era un buen punto de partida, aunque mejorable, afrontamos la prueba de este Citroen DS4 con mucha expectación, y es que el modelo lo merece. La prueba del Citroen C4 nos abrió los ojos definitivamente en el salto adelante que ha dado la fábrica francesa como marca generalista, con una evolución espectacular en cuanto a calidad, diseño e imagen. Los DS no sólo reafirman esta idea, sino que la aumentan exponencialmente cuidando el detalle y rematando un producto con una calidad innegable.
 
La base del Citroen C4 es casi inmejorable, para nuestro gusto, al nivel de Volkswagen Golf o Ford Focus, referencias del segmento. Con unos mimbres más que notables, el departamento DS de Citroen no tenía que romperse la cabeza para hacer un buen coche más exclusivo, pero en esta ocasión, con más acierto que con el DS3, han logrado su objetivo sin tener que arriesgar en exceso, aunque en los temas que han querido evolucionar un poco más, han picado muy alto.
 
Citroen DS4 foto detalle exteriorEl Citroen DS4 es una pequeña joya con un precio que, sinceramente, me parece bastante accesible. El acabado Sport, el más elevado del modelo, sólo está disponible con los motores más potentes de cada combustible, HDI 160 en diesel y THP 200 en gasolina. Nuestra unidad de pruebas es el modelo más potente, un propulsor que ya habíamos tenido el placer de disfrutar en el Peugeot RCZ y que nos encantó de una manera soberbia. Un poco más light, aquí también sabe dosificarse y ganar en bajos para contentar a los que no quieren pisar la tabla a cada momento. A lo que iba: con 200 caballos de potencia y un acabado a todo lujo, 28.490 euros me parece uno de los precios más razonables que he visto en mucho tiempo.
 
Al grano. Estéticamente ya me gusta el C4, así que este DS4 me gusta tanto que en ocasiones me llega a emocionar. Sí, lo sé, sé que el verbo emocionar en la misma frase que Citroen a algunos os puede parecer un sacrilegio, pero eso es porque no habéis visto con detenimiento las fotos que acompañan este texto, o simplemente, no habéis visto de cerca ninguno por la calle. El coche es precioso, cómo si hubiéramos tuneado con elegancia, gusto, gracia y clase un C4.
 
El ojo poco entrenado dirá sin dudarlo que el DS4 es igual que el C4. Craso error. Es cierto que comparte más del 90 por ciento del diseño, pero como si se tratase de un pasatiempos al estilo ‘Encuentra las 7 diferencias’, el DS4 esconde en varios rincones detalles de pureza que son los que, entre otras cosas, diferencian un modelo de otro, y un precio de otro. Una de las diferencias más evidentes y que no se pueden ver, es que los motores más potentes en gasolina y gasóleo, los ya mencionados antes HDI 160 y THP 200, el C4 no los puede montar, quedando reservados para la versión lujosa del compacto de Citroen.
 
Cuatro aspectos diferenciadores claros son las luces led con una forma muy característica, los pilotos traseros angulosos, las llantas de 18 pulgadas y el aspecto tramposo de coupé, ya que es un cinco puertas, aunque esconde los tiradores de las traseras en el ángulo más retrasado y picudo de unas ventanillas que, de manera increíble, son fijas y no se pueden bajar ni abrir ni un solo milímetro. Es la muestra más clara de que el DS4 es esclavo del diseño hasta más no poder. La forma de las puertas traseras, su maneta de apertura y la imposibilidad de accionar las ventanillas obedecen a un diseño quizá demasiado caprichoso en este punto, ya que no hay sitio material para esconder los cristales en el cuerpo de la puerta. Por si fuera poco, el pico que forma la puerta es bastante peligroso si te despistas a la hora de entrar o salir, y el acceso a las plazas traseras no es nada cómodo, pues la puerta es muy estrecha y en la parte posterior del hueco en la carrocería va perdiendo centímetros a medida que baja hacia el asiento, con lo que sin llegar al contorsionismo puro, sí que hay que estar más ágil de lo normal para entrar con cierto donaire. Sin duda, el aspecto más criticable del coche.
 
El DS4, personalmente, me gusta más que el C4, porque arriesga más, es algo más agresivo, rompe clichés, y aunque no termina de solucionar algunos temas como el ya mencionado de las puertas, me gusta que las marcas que por tradición han sido más ‘amarrateguis’ dejen ver su lado más futurista… sin llegar a los extremos de Renault con alguno de sus modelos pasados, of course.
 
Rematamos el diseño exterior comentando que, pese a que parece lo contrario, el DS4 es cinco centímetros más corto que el C4. Sin embargo, raro será el que no perciba que la altura al suelo del DS4 es un poquito mayor que en su pariente, no tanto como para pensar que el DS4 puede cumplir como SUV, aunque puedo prometer que al menos dos personas durante la semana de pruebas me preguntaron si era un todocamino o tenía tracción 4x4. También hay leves detalles que cambian en los faros delanteros, pero es en los grupos ópticos traseros donde más diferencias hay, muy angulosos y con resaltos en la carcasa de plástico, y un acabado en la parte inferior con un embellecedor que simula una doble salida de escape que no es tal. Dicho todo esto, el conjunto me encanta, entre otras muchas razones, por el aire de exclusividad que logra y que le diferencia de los demás.
 
Citroen DS4 foto cuadro de mandosPor dentro el que diga que no es Premium miente cual bellaco. Sólo abrir la puerta y pasear la mirada por el habitáculo te dan ganas de acariciar con todos los sentidos posibles cada superficie. Tanto visualmente como al tacto el entorno es digno de cualquier marca alemana de las que te cobran tres ceros por solo respirar. Antes de avanzar, que quede claro que la unidad de prueba tenía sólo 3.200 euros en extras, navegador, bixenon y equipo de música Denon. Punto. El resto viene de serie… incluso una luz ambiental de lo más elegante y moderna.
 
Porque cada detalle cuenta, como reza en su publicidad, Citroen ha cuidado con esmero este DS4 para que pueda diferenciarse del resto de la plebe y hacerse sitio a codazo limpio entre patricios de acento germano y quitarles la merienda con toda justicia. Lo que menos me ha gustado del interior es un volante de unas dimensiones más que generosas, justo todo lo contrario del aire deportivo que denotan muchos de sus componentes. El tacto es genial, funcionamiento perfecto, quizá demasiada botonería pero para un sibarita como el que suscribe va perfecto… una lástima el tamaño casi desproporcionado.
 
Por lo demás, todo me parece perfecto. Desde poder personalizar los colores del tablero de a bordo hasta el pedazo navegador, útil y dinámico, con mucha información, lo mismo que el ordenador de a bordo, fácil de manejar y muy práctico al poder disponer de varios parámetros de información en la misma pantalla. Tomas de aire asimétricas, entrada de USB, guantera práctica y muy avanzada, dejando mucho espacio para las piernas del copiloto, asientos muy cómodos y que recogen de maravilla, con calefacción, regulación lumbar y hasta con función masaje (muy mejorable) en los dos puestos delanteros. Los reposacabezas son de los que me tienen ganado, de los que la parte inferior puede avanzar para recoger mejor tu nuca. Un detalle muy negativo es que nuestra unidad contaba con 6.000 kilómetros en el momento de hacernos cargo de ella y el lacado de los botones de la memoria de los asientos se había descascarillado. A mejorar.
 
Detrás, la cosa cambia, pues a pesar de que dos adultos pueden ir muy cómodos, el espacio para las piernas pierde centímetros, lo mismo que la visibilidad se reduce en contraste con la que hay delante y en el lateral, gracias al amplio parabrisas que puedes ampliar unos centímetros más empujando para atrás los peculiares y útiles parasoles móviles. La visibilidad trasera, sin embargo, es muy reducida por la escasa superficie de la luna trasera. Menos mal que cuenta con sensores de estacionamiento.
 
Numerosos lugares para vaciar bolsillos y unos huecos en las puertas enormes y anchos terminan de configurar un espacioso habitáculo que mima mucho más a los habituales de las plazas delanteras que los menos afortunados que vayan en las traseras. El maletero no llega a los 400 litros, y parece que el sistema de audio Denon le roba bastante espacio. A simple vista parece escaso, y algo incómodo por tener que superar un borde bastante elevado para introducir cualquier bulto. Sin embargo, la luz de cortesía del cofre es en realidad una linterna que puedes sacar del maletero en casos puntuales y hacerte un fenomenal servicio. Buena idea.
 
A nivel dinámico la sonrisa que exhibimos, que parece ilimitada, se agranda un punto más por las sensaciones que transmite y lo bien que va en cualquier terreno. No te digo más que por necesidades del guión tuvimos que meter unos pocos kilómetros el DS4 por caminos sin asfaltar, incluso pisó arena de playa para una de las sesiones fotográficas y en ningún momento dio la impresión de que estaba fuera de lugar.
 
Citroen DS4 foto exterior traseraEn autovía se ha tragado más de mil kilómetros a ritmos legales de crucero frisando los siete litros cada cien kilómetros. Teniendo en cuenta que nos empujan 200 caballos, la cifra es meritoria. Después de millar y medio de kilómetros, pisando carreteras de curvas y algo de ciudad, la cifra de consumo no supera los ocho litros, lo cual no me borra la sonrisa de la cara, y me hace pensar que si contase con sistemas de detención automática del motor en ciudad o dispositivos que te indicasen el cambio de marcha para ahorrar combustible y emitir menos CO2, la cifra podría haber bajado aún más.
 
El motor está muy lleno, se nota que los bajos se han trabajado mucho con un par motor muy digno de casi 300 Newton metro. Es curioso porque los primeros cientos de kilómetros, el rodar y el funcionamiento general era tan suave que no pedía que se le revolucionase para nada, con lo que a pesar de su gran potencia se puede conducir en la zona baja del cuentavueltas sin necesidad de ser aparatoso pisando el pedal del gas. Vamos, que en sexta puedes salir a 50 kilómetros por hora sin ningún tipo de rateo o problema. Sin embargo, en momentos puntuales, cuando necesitas ese extra de caballaje que atesora para momentos puntuales o simplemente una conducción ligera, ves que antes de llegar a las cuatro mil revoluciones el motor se dispara y es en torno a las cinco mil cuando entrega todo lo que da y te catapulta hacia adelante con aceleraciones más que notables.
 
Se podría decir que es un lobo con piel de cordero, pues no olvidemos que tiene el mismo propulsor que el Peugeot RCZ, lo que pasa es que en la marca del león lo exprimen desde el primer momento como argumento de ventas, y aquí el resultado es mucho más refinado, lujoso y con tanta clase, que a veces tienes incluso reparos de sacar la bestia que guarda dentro y que es capaz de ofrecerte una barbaridad de adrenalina por un módico precio. El cambio manual es sobresaliente y no podrás ponerle un solo reparo por mucho que busques, a pesar de que la primera marcha es bastante corta.
 
Las suspensiones aquilatan la suavidad con la firmeza en función de qué momentos sin necesidad de recurrir a chasis configurable. Si tuviera que poner la mano en el fuego diría que es más cómoda que firme, pero no la he notado demasiado blanda para nada en zonas reviradas, es más, devora curvas con sorprendente fluidez y cumple la doble función de coche señorial y también deportivo, capaz de rodar sobre una alfombra en autovía o moverse al son que marcan las curvas con cintura de avispa y un aplomo y una pisada espectacular, con unos dígitos en báscula envidiables al no necesitar irse a los 1.400 kilos para salir a la calle.
 
Un coche bonito, manejable, potente, exclusivo, con muchas aptitudes y pocos defectos... lo tiene todo para triunfar menos el nombre y el pedigrí que, entre nosotros, no debería ser un problema en una sociedad civilizada y evolucionada como debería ser la nuestra. El equipamiento es de lo más completo que he visto por este precio, con faros direccionales, detector y avisador de ángulo muerto, llantas de 18 pulgadas de serie, medidor de espacio para el aparcamiento, Autohold, retrovisores, luces y limpiaparabrisas automáticos, climatizador bizona… y hasta una toma de 220V dentro de la guantera con enchufe tradicional.
 
Con acabados Design, Style y Sport, el DS4 está a la venta con tres motores gasolina, de 120, 156 y 200 caballos, y otros tres en diesel, de 92, 112 y 163 caballos. El 120 gasolina en el acabado Design, el más modesto, está disponible desde 20.290 euros.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Sinceramente, por este precio no llegas a una berlina alemana Premium que puede que tenga algo más de espacio, pero ni de lejos tanta potencia. Para mí no hay color, y creo que ya somos mayorcitos para valorar más un emblema en el morro del coche que lo que de verdad hay debajo del mismo. Citroen ha dado un paso adelante muy grande y con gran firmeza, y para muestra, este botón.
 
UN COCHE PARA...
… jóvenes y no tan jóvenes, apto para treintañeros con gusto o cuarentones que saben lo que cuesta ganar un sueldo cada día pero no quieren renunciar ni a lo bueno, ni a lo bonito, ni a la gran relación calidad precio. Aceptable también para parejas con un retoño –más sería ya bastante arriesgado-. Escapadas en pareja y diversión al volante, asegurada con el DS4.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.500 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 15%-25%-60%
 
FICHA CITROËN DS4 1.6 THP Sport

 
Cubicaje / Potencia: 1.598 cc / 200 CV

Caja de cambios: Manual de 6 velocidades

Alimentación: Gasolina

 
Longitud / Anchura / Altura: 4.275 x 1.810 x 1.523 mm

Distancia ejes: 2.612 mm

Maletero: 359 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 225/45R18

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: discos ventilados de 340 mm

Frenos traseros: discos de 290 mm

 
Aceleración 0-100 km/h: 7,9 seg

Velocidad máxima: 235 Km. /h

Capacidad depósito combustible: 60 litros

Peso en orden de marcha: 1391 Kg

Par motor: 275 Nm / 1.700 - 4.500 r.p.m.

Emisiones CO2: 149 g/Km.

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,2 l/ 100km

Urbano: 8,4 l/ 100 km

Mixto: 6,4 l/ 100 km

 
Bien:

Diseño y estética

Calidad Premium

Motor y consumos

 
Menos bien:

Puertas traseras pequeñas y ventanillas fijas

Tamaño del volante

Sin Start@Stop ni modo Eco

 
Precio: 28.490 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net