CHRYSLER GRAND VOYAGER – Prueba Coche – Espacio ‘a tope’

Por sa , 10/11/2010

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CHRYSLER GRAND VOYAGER – Prueba Coche – Espacio ‘a tope’
Puede parecer el típico ‘amigo americano’. Pero Chrysler es bastante más que eso. En esta prueba analizamos el Grand Voyager, producto estrella de Chrysler junto al 300C. Siete plazas y mucho espacio con sabor genuino yanqui.



 
Poco a poco Chrysler empieza a guarecerse bajo el paraguas del Grupo FIAT. En España ya comparte hasta sede y parking para la flota de prensa. No va a ser fácil, pero con buena voluntad Chrysler, Dodge y Jeep se integrarán definitivamente en el entramado de la firma italiana hasta cristalizar en junio de 2011, donde los productos Chrysler pasarán a ser Lancia, algunos de los Dodge se denominarán Fiat, y sólo Jeep continuará como marca independiente. Hasta ese momento, transición difícil para los productos norteamericanos.
 
El Grand Voyager, pese a sus limitaciones –único motor disponible- es la referencia del gran monovolumen, en España y casi en todo el mundo. Sólo el Renault Espace se atreve a toser el título otorgado al americano, que sólo le falta el típico chapado en madera en los laterales y los cuernos de cualquier res en el frontal para ser más emblemático al Oeste del Mississipi y más allá de sus límites que el mismo hombre de Marlboro.
 
El último restyling del robusto Grand Voyager fue más que acertado. Un gran producto, macerado en buen vino. Ganó elegancia, prestancia, saber estar, volumen, presencia, espacio y practicidad. Todo ello mejorando su imagen por los cuatro costados gracias a una rotunda parrilla con grandes grupos ópticos y una sensación de poder con todo que no se consigue de cualquier manera. Es un vehículo enorme, pasa con mucho de los cinco metros, y su altura hace que haya que ser un poco más cauto y precavido de lo normal a la hora de circular por cualquier vía y, sobre todo, de estacionarlo. Sin embargo, pese a sus cotas casi de minibús, el monovolumen está bien estudiado, es noble, dócil, y te ayuda siempre que puede a que las maniobras, sobre todo en parado, sean lo más fáciles posibles. Pese a ello no hay que olvidar las inercias que generan más de dos toneladas en marcha, ya que te pueden meter en un embrollo si te confías.
 
Al ser más largo, más alto y más capaz, sobre el papel la apariencia de típico ‘furgonetón’ americano se hace más patente, pero sin embargo el diseño ha sabido evolucionar y, sinceramente, hablo ahora en primera persona, por momentos te parece un auténtico autobús y en otros, depende del ángulo con el que lo mires, te parece de lo más normal, un monovolumen no tan grande, máxime después de conducirlo y comprobar que, pese a su longitud y peso, es mucho más manejable de lo que pensabas, sobre todo si en el minuto 1 te pones al volante extremando las precauciones, como debe ser siempre ante lo desconocido. Vamos, que en plena noche de Halloween, no sabrías si quedarte con el ‘truco’ o con el ‘trato’ que los niños estadounidenses te proponen para que les des alguna golosina.
 
La línea lateral quizá es un poco la menos agradecida, por su gran paredón gris metalizado, aunque con las puertas correderas, y el espacio del habitáculo y el propio habituáculo, con sistemas Swivel ‘n Go y Stow ‘n Go, que facilitan una barbaridad la entrada a las cinco plazas traseras y su disposición, matiza en buena medida tal sensación. Por delante, ya he dicho que es la fachada más bonita, con su enorme parrilla que preside y manda en un conjunto sobrio pero bien calibrado.
 
Foto detalle del interior del Chrysler Grand VoyagerPor dentro nos encontramos el aire de la marca que ya conocíamos de otros productos como el 3C. La iluminación del panel de instrumentos en verde clarito es muy habitual en los coches de al otro lado del Atlántico. En Europa no termina de gustar, y quizá sea esto, que parece una tontería, un detalle fundamental a la hora de no penetrar mucho más aún en nuestro mercado. La verdad que, acostumbrado a generalistas europeos, japoneses e incluso premium de cualquier lado, sigue sorprendiendo el interior, para bien y para mal, y de nuevo no sabes si quedarte con el truco o con el trato. A espacio ya te digo que no le gana nadie. A calidad es discutible, y a la hora de racionalizar el equipamiento, pues ni te cuento, porque, por ejemplo, lleva apertura de puertas automáticas desde el mando a distancia, lleva cámara de visión trasera, presión de los neumáticos en el salpicadero… y no lleva el navegador, por ejemplo. Sí lleva una pantalla táctil para manejar las funciones del sistema de audio, pero te quedas con las ganas del navegador. 41.550 euros PVP de la versión básica deberían incluir, al menos a mi entender, el navegador más básico.
 
Más a fondo, el puesto de conducción es envidiable. Lo mejor de todo es que el volante no está inclinado, como en una furgoneta, sino que sigue siendo un volante de coche. Grande, no lo niego, pero con la inclinación de coche. El asiento es cómodo y confortable, y recoge de maravilla el cuerpo por los laterales. Los pedales también están muy a tiro y no tienes la sensación de acelerar y frenar apretando hacia abajo, sino hacia el fondo. Los embellecedores de madera no podían faltar, tampoco el reloj analógico en el centro de la consola central, detalle retro donde los haya. Sorprenden dos cosas principalmente. La primera, que hay mucho, pero que mucho plástico duro en el salpicadero y alrededores. La segunda, es que la palanca del cambio automático/secuencial, está en una posición un tanto rara, a la derecha del panel de instrumentos. Es tan pequeña, que en un alto porcentaje de casos tendrás que despegar la espalda del asiento para accionarla. Afortunadamente, la puedes poner en ‘D’ y olvidarte de ella, pero en cualquier caso si optas por la conducción secuencial, en unos minutos tendrás que descartarla por su incomodidad.
 
En cuanto a soluciones a nivel de espacio y cuidado al resto de ocupantes, el sobresaliente preside el epígrafe. Los dos asientos del medio son individuales, gozan, al igual que los delanteros, de hasta calefacción individualizada, reposabrazos en ambos lados y posibilidad de manejar el sistema de aireación/calefacción de la tercera zona independiente de la del conductor y de la del copiloto, con lo que se pueden crear tres temperaturas diferentes. Los asientos del medio se pueden extraer, e incluso ocultarlos en el piso completamente. El espacio que se genera en el centro del vehículo es, en este caso, enoooooooooooooooorme. La banqueta trasera tiene capacidad para tres adultos. Nunca habrá problemas de altura, y las medidas de seguridad son las mismas que para los dos de delante, aunque no cuentan con la calefacción personalizada, pero si se puede inclinar el respaldo. Aún con las 7 plazas llenas, en el maletero gozas de 638 litros para el equipaje, con apartados en los laterales y un ‘cubre’ para que no se vea lo que hay atrás. Si retiramos los cinco asientos, la capacidad de carga completamente diáfana y lisa es de 3.3 litros. Espectacular. Con la boca de carga bajísima, un botón te permite ahorrarte el esfuerzo y activar un cierre automático. Cuenta con mil tomas de corriente, aunque en nuestra unidad el USB no funcionaba. Tampoco logramos conectar por bluetooth nuestro teléfono móvil. Al menos contaba con un disco duro de 30 GB para almacenar música. Que no se me olvide la linterna LED independiente que viene de serie también en el maletero.
 
Foto detalle del Chrysler Grand VoyagerLas comodidades son muchas y de gran calidad, aunque se echen en falta, por ejemplo, que sean de serie las bandejas en la espalda de los asientos delanteros o la posibilidad de anclar una mesa en el centro de las cinco plazas y no haya que pagarlo aparte, ya que los dos asientos de delante se pueden girar completamente. Entre los gadgets que hacen más fácil la vida a bordo, tienes una luz ambiente en el techo, como la de los autobuses, para iluminar de manera tenue, sin deslumbrar al conductor. Las persianas enrollables en las ventanas tampoco faltan. En el techo gozas de cajones y cofres, donde, previo pago, puede ir la pantalla del DVD. Mediante botones puedes abrir las dos puertas correderas eléctricamente, el portón, y hasta las miniventanillas laterales de las plazas traseras. El espacio para dejar uno y mil bártulos se completa con una doble guantera de capacidad casi infinita, gran cantidad de huecos y bandejas en las puertas, laterales de los asientos y demás, y hasta un gran mueble entre las plazas delanteras –el freno de estacionamiento es de pedal- con varios cajones, huecos y cofres, deslizante, que invita a configurar en función de las necesidades. Lugar específico para bebidas también tiene, en la consola central, como no. Aspectos prácticos como un mini espejo para ver lo que ocurre en las plazas traseras, no falta. Entre las plazas de la fila del medio, aún queda espacio para más bultos.
 
A nivel dinámico me ha sorprendido bastante. Es verdad que es un mamotreto casi interminable, pero este Chrysler Grand Voyager, siendo consciente de pesos y medidas, no es tan difícil de manejar para el más común de los mortales. El motor único es un 163 caballos de gran cilindrada, 2.8 litros, que cumple con bastante honestidad. Aunque pises el pedal del acelerador a fondo nunca lograrás una salida fulgurante. Una vez que llega a la zona roja, 4.0 rpm, tarda unas décimas en cambiar de marcha y llega a ser algo latoso, lo mismo que las reacciones al calibrar la velocidad de crucero, pero con una gran sensibilidad a la presión en dicho pedal, podrás cambiar de marcha y revolucionar el coche a tu antojo. Los consumos se estabilizaron, después de una buena paliza de más de 1.5 kilómetros de prueba, en algo menos de 8,5 litros a los cien, que teniendo en cuenta el peso que siempre tiene que desplazar y la gran cantidad de kilómetros realizados en carreteras con curvas y fuertes pendientes, no está nada mal para tener un origen americano. Aún así, sigue siendo una lata tener que sacar la llave del mando para abrir el depósito de gasolina.
 
Dentro de la comodidad general, la Voyager no sufre en exceso en estos sinuosos trazados y permite seguir a los coches que te preceden sin necesidad de ir a tope o demostrar demasiada pericia a los mandos. Con confianza te digo que es mucho más manejable de lo que aparenta y aunque su presencia impone, a la larga te alegrarás de haber apostado por el espacio.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

No tiene que gustarte necesariamente el mundo yanqui para hacerte con una Grand Voyager. Tiene sus peculiaridades, pero si necesitas un monovolumen espacioso y no te asusta que venga del otro lado del charco, este Chrysler es una opción aconsejable. Obvio que con respecto a los generalistas europeos muestra algunas carencias, pero también te ofrece algún plus que los del viejo continente aún no manejan. En su próxima reedición, ya como Lancia, veremos si es capaz de aunar lo mejor de dos mundos.
 

UN COCHE PARA…

…familias numerosas, principalmente… pero sin renunciar a ser utilizado como vehículo de carga o para desplazar equipos deportivos de un lugar a otro. Si necesitas espacio, modularidad y te va la practicidad ‘a tope’ y los guiños a los EEUU, aquí tienes tu monovolumen más ‘monovoluminoso’ del mercado.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.580 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 10%-40%-50%
 
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FICHA Chrysler Grand Voyager 2.8 CRD Aut.
 

Cubicaje / Potencia: 2768 cc / 163 CV a 3800 rpm

Caja de cambios: Automática/secuencial de seis velocidades

Alimentación: Diésel
 

Longitud / Anchura / Altura: 5.143 / 1.954 / 1.750 mm

Distancia ejes: 3.078 mm

Maletero: 638 litros -3296 litros hasta asientos delanteros-

Nº plazas: 7

Neumáticos: 225/65R16

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: discos con ABS autoventilados

Frenos traseros: discos con ABS sólidos
 

Aceleración 0-1 km/h: 11.9 seg

Velocidad máxima: 180 km/h

Capacidad depósito combustible: 75, l

Peso en orden de marcha: 2.169 kg

Par motor: 360 Nm / 1.6 r.p.m.

Emisiones CO2: 247 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 7.3 l / 100 km

Urbano: 12.8 l / 100 km

Mixto: 9.3 l / 100 km
 

Bien:

Espacio y modularidad

Manejabilidad pese a volumen

Soluciones prácticas
 

Menos bien:

Peso

Lagunas de equipamiento

Motor
 
Precio: Desde 41.550 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net