AUDI TT Coupé – Prueba – TT Total

Por Andrea Enzo , 15/07/2015

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AUDI TT Coupé – Prueba – TT Total
El nuevo Audi TT ha puesto el listón en las nubes. Nadie osa discutir el espectacular diseño del ya mítico coupé de Audi. Además, el nuevo Audi TT llega cargado de tecnología para revolucionar el segmento. Prueba del Audi TT Coupé, 2.0 TFSI 230 CV.




La tercera generación del nuevo Audi TT ha dejado abiertas miles y miles de bocas. Es una preciosidad de coche, nadie lo puede discutir, pero es que, además, lo que va dentro del selecto envoltorio es una máquina de precisión capaz de alegrar la vida de cualquier mortal al que le guste conducir. El nuevo Audi TT ha llegado al mercado con dos ideas claras, ni hacer amigos, ni hacer prisioneros: la competencia aprieta y solo sacando a relucir lo mejor del catálogo de la marca de los cuatro aros se puede posicionar una línea absolutamente inalcanzable para el resto de marcas que luchan en un segmento que no sirve tanto para engordar la cifra de ventas como para mostrar el poderío artístico y tecnológico enfocado a la deportividad.


El Audi TT que hemos conducido es una delicia en muchos sentidos, pero es que es difícil no deleitarse contemplando un diseño que, una vez más, se convierte en atemporal, como ha pasado con las dos generaciones anteriores, convertidas en clásicos y en mito gracias a un gusto exquisito a la hora de dibujar cada una de las líneas que los han convertido en iconos. Y no hace falta tener dos dedos de frente para darse cuenta de que el nuevo Audi TT es un clásico nada más nacer, y para más inri, con una carga tecnológica en su interior que barre de un manotazo a la competencia sin ningún miramiento.


Sacando nuestro lado más analista y crítico, siendo bastante severos y estrictos en el test realizado, hemos conseguido ver algunos aspectos criticables en esta obra de arte; no pueden ser otras que las derivadas del tamaño y las pretensiones del que se acerca al nuevo TT pensando que es otra cosa. Éstas, y los aspectos económicos que rodean a este maravilloso pecado de la automoción, por supuesto. Si lo regalasen, o casi, todos tendríamos uno. Pero a pesar de la elevada factura, sus hechuras, prestaciones, y sobre todo sensaciones, nos harán pensar con toda seguridad de que es dinero bien invertido.


Vamos a intentar contenernos a la hora de hablar del diseño exterior de este Audi TT, porque claramente nos ha cautivado sin remedio. La línea lateral es la que menos cambios ha experimentado con respecto a su antecesor, que probamos hace tres años largos en su versión más deportiva, el TT RS. Es que es muy curioso, porque tampoco la zaga parece haber cambiado mucho. Los pilotos traseros, la forma abombada de la zaga, la caída de la luneta, los escapes redondos separados, la especie de difusor inferior, el alerón integrado… obviamente todos los elementos han evolucionado y se han estilizado al máximo, pero está claro que este Audi TT sabe de dónde viene y se siente orgulloso de ello. Sin embargo, en la parte delantera los cambios son más notables, principalmente, por esa nueva mirada más incisiva y personal, con una parrilla que huye del ‘redondeo’ y es más trapezoidal, más afilada si cabe, y con unos enormes pasos de rueda y unas descomunales, pero también preciosas, llantas de 20 pulgadas -3.355 euros mediante-, configuran una de las maravillas más excepcionales del panorama automotriz mundial.


Y el despliegue de diseño no sólo no se queda en el exterior, sino que sorprende y mucho en el interior, con una clave: la limpieza de líneas, el minimalismo, un habitáculo enfocado al conductor/piloto y una calidad fuera de toda duda tanto en materiales como en ajustes. Sorprende y mucho de primeras ver que en lo alto del salpicadero, en su parte central, no hay pantalla ni navegador ni nada. Ni siquiera una trampilla que lo oculte, no hay nada encastrado. Sólo la superficie rugosa del plástico desde el volante hasta el retrovisor derecho. Sin embargo, en el segundo golpe visual descubres que, tras el volante, una enorme pantalla TFT configurable hasta que te canses de hacerlo, oculta y guarda todas las funciones que habitualmente encontramos en ese pantalla de navegador en lo alto de la consola central.


No nos engañemos, tienes que habituarte a ella, a sus teclas, botones, funciones, forma de hacer las cosas, pero salvo a la hora de entrar la dirección en el navegador, que tienes que hacerlo de golpe, ciudad y dirección del tirón, y nunca sabes dónde y cuándo poner el número, y pese a la facilidad de la superficie táctil de la ruleta donde escribes las letras, la realidad es que es mucho más práctico no desviar la cabeza o la mirada hacia la derecha para ver información que, ahora tienes donde el resto de mortales, o casi todos ellos, llevan el cuadro de mandos con la velocidad y las revoluciones por minuto del motor.


Me maravilla también lo bien que han hecho las cosas en cuanto a la gran cantidad de opciones de configuración que tiene todo, desde tener un enorme mapa delante de ti con el camino a seguir para llegar a tu destino, o apostar por el ordenador de a bordo en grande, con muchos datos a la vez, para tener controlados consumos, kilómetros, horas conduciendo, velocidades medias, etc… pero todo ello sin perder de vista también el mapa, que en la parte central se puede reducir un poco ganando espacio las esferas virtuales donde vemos la información habitual, pero presentada de tal manera que sientes automáticamente que el futuro ya ha llegado a la conducción.


Ayuda también el volante. Pequeño, achatado por abajo, cuero microperforado, formas muy estudiadas para agarrarlo bien y con fuerza en zonas reviradas, levas pequeñas pero a tiro, quizá excesivos botones en él, pero todos de un funcionamiento preciso y milimétrico… una gozada accionar cualquier tecla y sentir una calibración perfecta.


En la anterior versión del Audi TT también había tres tomas de ventilación redondas en lo alto de la consola central, pero ahora el diseño es mucho más aeronáutico, están enfocadas hacia el conductor, envolviéndolo, logrando que este sea el centro de atención de todo, foco de atención del propio coche, y con un grado de minimalismo exquisito gracias a esa ausencia de pantalla y sólo una línea de botones debajo con funciones precisas, como el botón que sube y baja el alerón a voluntad independientemente de la velocidad o el Drive Select, capaz de poner el coche a tu gusto en cuatro modos distintos, o incluso en individual, configurar un quinto modo a tu entera elección, en función de la entrega de potencia, calibrado de suspensiones, dureza de la dirección, etc. Efficiency, Comfort, Auto, Dynamic e Individual son los cinco modos de conducción que puedes elegir para lograr la perfecta simbiosis con tu Audi TT. Lo mejor de todo ello es que este sistema sólo cuesta 245 euros según el configurador de la web oficial de la marca. Por este precio, imprescindible montarlo en el que más te guste o te cuadre.


Por cierto, que si nosotros fuésemos los dueños de este Audi TT, sin duda lo habríamos comprado con otros asientos. En este caso, son preciosos, cuero acolchado, muy prominentes para sujetar perfectamente… pero se nos han hecho demasiado agresivos de riñones para arriba, y a poco que tengas unos kilos de más, te va a empujar los hombros hacia delante de manera irremediable y no vas a encontrarte cómodo al volante de ninguna de las maneras. Un incordio que sean tan radicales o que, en este caso, no se pueda regular esta zona para permitir un poco más espacio y abertura y poder encajar perfectamente el cuerpo y la espalda en el respaldo.


Nuestra unidad, que parte en 47.415 euros, es un 2.0 TFSI de 230 caballos con cambio automático de seis velocidades S tronic y tracción Quattro. Con el cambio manual te habrías ahorrado 2.640 euros y con la tracción delantera en vez de la mítica tracción a las cuatro ruedas de Audi, habrías ahorrado en la factura final otros 3.055 euros, aunque, claro está, no lograrías acelerar de 0 a 100 km/hora en 5,3 segundos como hace nuestra unidad con una tracción perfecta que te hace bendecir este tipo de elementos que mejoran la motricidad, aunque cuesten una pasta.


Antes de pasar a hablar de las excelencias mecánicas, tenemos que echar la vista atrás y borrar la sonrisa perenne que hemos tenido hasta ahora en la cara. Y eso que el conductor no tiene que sentarse en las plazas traseras ni acceder a ellas, pero es sólo pensarlo y el buen rollo se te pasa de golpe. Y es que es un auténtico suplicio para cualquiera pasar aunque solo sea un rato enclaustrado en esas plazas posteriores. Y no hablo sólo de mí, con 1,80 metros, como puedes ver en esta foto, es intolerable vender este Audi TT como cuatro plazas. Y lo digo porque hemos hecho la prueba con personas de 1,60 metros y tampoco saben dónde meter los pies, donde enfocar las rodillas o en qué parte apoyar la cabeza, si en el techo o en el cristal. Un horror.


De verdad que miro la silueta y la planta del Audi TT y me imagino un TT de casi 4,5 metros, con un ‘culo’ 30 centímetros más prominente, más espacio para un maletero que pese a cubicar 305 litros, es poco práctico ya que tiene poca altura, y poder destinar parte de este aumento de longitud para tener unas plazas traseras dignas, situarlas todo lo abajo posible que puedas para que no des con la cabeza en el cristal de la luneta y poder gritar a los cuatro vientos que es un cuatro plazas de verdad.


En fin, pasamos a la dinámica, donde de verdad vamos a disfrutar de lo lindo. Y es que, pese a no ser la versión más potente que tiene ahora mismo a la venta el Audi TT (la versión S entrega 310 caballos de potencia), los 230 jamelgos de nuestra unidad, el cambio deportivo S Tronic y la tracción Quattro redondean un pastel al que muchos querríamos hincar el diente día sí y día también, para segregar esa adrenalina que te da la vida en determinados momentos aciagos del día y de la existencia.


En su posición más ‘dynamic’ y radical, el Audi TT Coupé 2.0 TFSI saca lo mejor de sí mismo y te lo entrega sin pedir nada a cambio… bueno sí que pide, y no solo gasolina de la mejor, sino también un poco de manos. De primeras el TT no es que se muestre nervioso, ni mucho menos, pero sí que te enseña su genio, te dice claramente, en su lenguaje, que te prepares para lo que viene, porque es capaz de darte mucho y muy bien a poco que le manejes con un mínimo de saber hacer.


El Audi TT Coupé no es un coche caprichoso, no te busca las cosquillas, y la clave de ello es, en gran medida, en esa tracción Quattro que hace que te pegues al asfalto y parezcas mejor piloto de lo que en verdad eres. 230 caballos, exprimidos a tope, cuando la aguja llega al 7 pintado de rojo y pasa a la siguiente marcha, no son cosa que se pueda experimentar todos los días, y más con un centro de gravedad tan bajo y una distancia entre ejes bastante estudiada para asegurarte una buena estabilidad para sin perder las sensaciones de un motor poderoso que empuja todo lo que da de sí.


Y encima, en pleno fragor de la batalla, siempre con el modo Dynamic conectado, te regala unos petardeos a la hora de acelerar y frenar con contundencia que son música divina para todo aquel que le guste sentir la deportividad sobre cuatro ruedas. Llevar el motor hasta el corte de encendido, escuchar ese delicioso petardeo, frenar fuerte y notar como el cambio reduce dos, tres marchas, cada una con su acompasada explosión… lo dicho, música celestial. Y el coche se retuerce, se enfada, pero no se descompone, no se descuadra, la electrónica es poderosa, mucho ojo si desconectas el control de tracción, y logra sacar siempre el mejor partido del material disponible. El Audi TT es un coche deportivo en apariencia, y su presencia promete cosas que, afortunadamente, su mecánica cumple con creces.


Y todo esto, logra ‘regalártelo’ nuestro Audi TT con unos consumos bastante ant/contenidos. Es cierto que hemos hecho bastante autovía en nuestros 1.400 kilómetros de prueba. En este escenario se contenta con algo menos de ocho litros a los 100. La media total, con bastante circulación urbana, ha sido de 8,2-8,3 litros a los 100 km, una cifra muy aplaudible. El sistema de parada y arranque automático del motor en ciudad nos ha gustado un montón, con un funcionamiento impecable, lo mismo que la factura del resto de elementos de este Audi TT, salvo los referidos al espacio interior, como ya hemos señalado convenientemente antes.


Tienes a tu disposición una versión diesel de 184 caballos, con unos consumos más reducidos, aunque las sensaciones deportivas también se ven mermadas en la misma proporción. Sinceramente, no es necesario desembolsar los casi 60.000 euros que cuesta la versión manual, la más económica, del modelo S de 310 caballos. Con los 230 de esta unidad, aunque sea sin cambio automático y sin tracción Quattro, por poco más de 41.000 euros puedes tener un pura raza de escándalo. Eso sí, a poco que le pongas algún que otro extra, la cosa se te va a complicar un poco a nivel económico, ya te avisamos.


Nuestra unidad lleva incorporado el paquete S line, que siempre viste un poco más por dentro y por fuera la unidad en cuestión. También cuenta con entrada por sensor y arranque por botón. Nuestro Audi TT trae el sistema del grupo Volkswagen que permite que sueltes el volante y te guíe durante unos segundos por el carril en el que circulad con total seguridad. Ya hemos hablado de él en algunas ocasiones, como principio perfecto de la conducción autónoma que está al llegar. A cambio, se podría mejorar un poco la capacidad del depósito de combustible, ya que con 50 litros no te permite una autonomía notable.


En cualquier caso, el Audi TT tiene muchos rivales y muy capacitados, pero sin duda les ha subido el listón una barbaridad a todos ellos. Caballeros… pónganse las pilas, porque el Audi TT ha llegado con mucha fuerza y llevándose todo por delante con su gran personalidad.


CON LA MANO EN EL CORAZÓN


¡Cochazo! Una maravilla del diseño y de la tecnología. ‘Afortunadamente’ tiene aspectos mejorables, porque si no sería el coche perfecto y poco más se podría decir del resto de los coches. Este 2.0 de 230 caballos está muy equilibrado, es más que suficiente para sentir la adrenalina correr por tus venas y bajarte con una sensación inmejorable. Buenos consumos, buen diseño, a la última en tecnología y todo muy visual… sin duda estamos hablando de un líder con mayúsculas.


UN COCHE PARA...


…cualquiera que le guste conducir, y preferiblemente con deportividad. Se llevarán mejor con el Audi TT Coupé espíritus libres, mejor cuanto más jóvenes, por su tecnología y su cada vez más complejo funcionamiento, aunque está claro que, en este caso, merece de sobra la pena. Obviamente hay que tener ‘unos euritos de más’ en el banco para hacerse con este Audi TT, pero mucho desahogado económicamente, de cualquier edad, no podrá resistirse a los encantos de esta joyita de la automoción…


KILÓMETROS PRUEBA – 1.410 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) - 25%-35%-40%


RIVALES


Volkswagen Scirocco, KIA Pro_Cee’d GT, Toyota GT86, Subaru BRZ, Peugeot RCZ, Mazda 3 MPS, Hyundai Veloster, Seat León Cupra 280, MINI Roadster, Nissan 370Z, Volkswagen Golf R, Volvo V40 T5, Opel Astra OPC, Renault Mégane RS


FICHA AUDI TT Coupé 2.0 TFSI S tronic


Cubicaje / Potencia: 1984 cc / 230 CV entre 4500-6200 rpm

Caja de cambios: automático 6 velocidades

Alimentación: gasolina


Longitud / Anchura / Altura: 4.177 / 1.832 / 1.353 mm

Distancia ejes: 2.505 mm

Maletero: 305 litros

Nº plazas: 4 plazas

Neumáticos: Unidad probada: 255/30 R20

Tracción: total

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos


Aceleración 0-100 km/h: 5,3 seg.

Velocidad máxima: 250 Km/h

Capacidad depósito combustible: 55 litros

Peso en orden de marcha: 1.410 Kg.

Par motor: 370 Nm entre 1.600 - 4.300 rpm

Emisiones CO2: 149 g/Km


Consumos oficiales


Extraurbano: 5,5 l/ 100 Km

Urbano: 8,3 l/ 100 Km

Mixto: 6,4 l/ 100 Km


Bien:


Diseño y presentación impecable

Cuadro de mandos espectacular

Sensaciones deportivas


Menos bien:


Plazas traseras inservibles

Asientos muy sport para el día a día

Meter una dirección en el navegador requiere más tiempo de lo habitual


Precio: 47.415 euros



Óscar González Soria -
oscar.gonzalez@portalcoches.net