JAGUAR XF – Prueba coche - Paraíso terrenal

Por sa , 25/11/2010

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JAGUAR XF – Prueba coche - Paraíso terrenal
Estábamos expectantes por hincar el diente a un Jaguar. Y sólo puedo decir que la espera ha merecido la pena. Jaguar sorprende con coches diferentes a los Premium habituales pero con la máxima calidad. Test del Jaguar XF 3.0D V6 Luxury.




Sin exagerar. La primera vez que te pones a los mandos de un Jaguar te hace recordar ‘otras primeras veces’. Como el primer beso. Parece que todo se paraliza y en ese momento no hay nadie más en el mundo que tú y esa increíble sensación de lo desconocido mezclado con placer casi infinito. Salvando las lógicas distancias, la fama de Jaguar precede a cualquiera de sus productos, y si no vas preparado para la ocasión, el shock puede ser dramático. Afortunadamente, estoy al tanto de la tradición, la trayectoria y la exclusividad de la marca de origen británico nacida en 1.922. Aún así, es complicado transmitir la intensidad de los estímulos.
 
Más que nada, porque en este mundo todo se mueve por patrones, por prejuicios, entonces, cuando algo o alguien te sorprende, ¡zas! la huella indeleble ahí queda. Y si ya entramos en el plano de lo anecdótico, pues ‘mucho más que muchísimo, y muchísimo más que más’. Las premoniciones ya dejaban adivinar y entrever algo grande. Cuando fui al parking de prensa de Jaguar, que comparte con los jugadores del Real Madrid de fútbol, comprobé que justo un par de minutos antes que yo había pasado por allí el mismísimo Cristiano Ronaldo. No soy fetichista, y es tontería dar importancia a cosas que no la tienen, pero quizá la coincidencia de que fuéramos a recoger un Jaguar XF sea un guiño más a la ‘excelencia’ que pregonan desde ese club.
 
Foto detalle del interior del Jaguar XFAsí las cosas, de entrada compruebas que es muy grande, casi cinco metros de longitud. Y muy ancho, con una especie de tripa longitudinal en el capó que lo hace imponente. El exterior te lo describo luego, una vez salido a la luz natural, porque las luces de los aparcamientos subterráneos no son buenas compañeras de los ávidos ojos ansiosos de detalles y matices. La entrada al coche es suntuosa. Lujo por doquier. Madera clarita -Satin American Walnut (raíz de nogal americano)- en salpicaderos, puertas y módulo central entre asientos delanteros. Uno de los mejores cueros para el volante y salpicadero, en el mismo tono burdeos oscuro, o Polaris Charcoal, a juego con el color de la carrocería. Asientos de piel Bondgrain y tapicería Morzine color Canvas. Iluminación en azul iceberg para todos los mandos y luces de cortesía. Por suerte hemos entrado en docenas de coches de lujo, exclusivos, Premium, pero quizá por ello sabes cuándo hay algo más en el ambiente. De repente, te fijas que algo parpadea cerca de donde debería estar la palanca de cambios. Un botón, cual latido de corazón, palpita de rojo a rojo intenso. Es el encendido. Lo aprietas, y junto al rumor del motor, ves como una gran ruleta emerge justo al lado del botón pulsado. Casi al mismo tiempo, las cuatro salidas de aireación, que estaban tapadas, se abren. Esperando que aún pasen más cosas, compruebas de un vistazo las letras que rodean al gran ‘botón-ruleta’ que emergió de las profundidades cual Moby Dick en busca de su capitán Ahab, corresponden a las posiciones naturales que casi toda palanca de cambios convencional dispone. Con tremenda suavidad, compruebas que el funcionamiento es exquisito y, todavía sobrecogido, te dispones a comenzar la marcha.
 
Aunque el último párrafo pueda parecer extraído de una novela, puedo prometer y prometo que, afortunadamente, la realidad siempre superará a la ficción. Pese a quien le pese.
 
Ya que estamos dentro, te sigo contando. Porque, seamos serios, no esperes tampoco éxtasis al estilo de Santa Teresa ni conductores levitando un par de cuartas del suelo ante la perfección del vehículo en cuestión, pero si te digo que era un regocijo extremo descubrir, inesperadamente, detalles como, por ejemplo, que las luces del techo se activaran y apagaran sin necesidad de tocarlas, sólo con acercar la mano, un sensor captaba el movimiento y actuaba en consecuencia. O el botón que sube y baja automáticamente un parasol en la parte de la luneta trasera. Y siempre bajo la atenta mirada del jaguar, en el centro del volante, observándote enigmático. El asiento, regulable de mil maneras, te acogerá siempre como si fueras a pasar allí el resto de tu vida. Y eso es decir mucho. El interior del Jaguar XF con acabado Luxury, el más ‘sencillo’, que no simple, es acogedor hasta el infinito y más allá. Espacio y ergonomía entrelazan sus dedos para alcanzar el confort de la mejor clase business de la mejor compañía aérea del mundo.
 
Foto detalle del Jaguar XFEl exterior, sólo apuntado antes, adquiere protagonismo una vez que bajas del coche y compruebas si el envoltorio está a la altura del regalo, si el continente mantiene el pulso al contenido. La mejor definición es que se le reconoce la clase mires por donde lo mires. Es imposible ser tan arrebatador por fuera como por dentro, pero es digno de la estirpe que lo contempla, a pesar de que el jaguar se haya convertido en un escudo y vaya en la parrilla cromada en vez de presidir el extremo del capó y ser una figura real. Y es que cuando te paras a pensar en la historia de la marca y los modelos que tenía a la venta en la década de los 80 y los 90, te quedas aún más perpleja de cómo se ha sabido pergeñar el arte de aunar tradición y modernidad en un vehículo de este siglo XXI.
 
Ya hemos mencionado que el capó es alargado, pero no que incluye un sistema de protección de peatones en caso de atropello. La línea lateral tiene fuerza a la par que elegancia. Si no fuera pelín ostentoso, pese a intentar camuflar su pedigrí, sería un gran coche de representación para la clase política y adinerada de cualquier país. Los faros te hablan de personalidad y la parrilla cromada ancha, potente y rotunda, hace que no te olvides de su pasado deportivo. La zaga está bien resuelta, con más bandas cromadas y el logo del felino omnipresente casi allá por donde mires, con luces traseras de tipo LED. Unas llantas de 18 espectaculares y la baja altura, pese a ser una berlina, te sigue pulsando en la menta su carácter racing.
 
En el apartado dinámico sigue sin bajar del notable. Pese a ser un Jaguar, si la palabra diesel va a aparejada a un propulsor como el testado, de 240 CV con cambio automático de una progresividad y una suavidad envidiable, unida a unas aceleraciones más que dignas pese a mover más de 1.8 kilos, de nuevo la palabra ‘excelencia’ fluye sin forzarla. Para los puristas Jaguar y diesel no deberían figurar en la misma frase, pero seguro que no han probado este vehículo, capaz de mantener unos cruceros fenomenales de cientos de kilómetros como si fueses suspendido en el aire, con una insonorización de matrícula de honor. Para ser Premium tienes que ser muy bueno. Para intentar ser el mejor Premium, no vale con ser muy bueno. Tienes que estar en el 10 sobre 10, y es en estas alturas de vértigo donde de verdad se aprecia la calidad y quien lucha por ser el mejor, sin conformismos.
 
Vale, de acuerdo, creo adivinar lo que estás pensando. ‘¡Cuánta cera!’ ‘seguro que está untado’. Para que se pueda seguir la lectura sin atisbo de connivencia, anticiparemos lo que menos nos ha gustado del coche, que se resume en lo siguiente. El tarado de las suspensiones en el modo normal nos ha parecido excesivamente confortable. En autovía y autopista es un placer, una delicia, pero en cuanto sales a alguna rotonda el balanceo es algo más elevado de lo deseable, impropio de un coche de este nivel. Sin embargo, un botón situado más debajo del cambio, con una bandera a cuadros como icono, te indicará en el cuadro de mandos, al activarlo, que la suspensión se ha endurecido, a la par que la dirección, y que puedes encarar las siguientes curvas con más tranquilidad y precisión gracias a la nueva configuración deportiva. Es el modo ‘Dynamic’. Si a esto le unes el modo ‘S’ del cambio, de Sport, donde notarás que el coche sube más de vueltas antes de pasar a la siguiente marcha y responde más rápido al acelerador, habrás encontrado la optimización del conjunto para pasar un rato divertido pese al peso y la longitud del coche. También dispone de un botón para adaptar el coche a terrenos resbaladizos, con cambios de marcha adaptados y salida en segunda. Es el modo ‘Winter’.
 
Foto detalle del Jaguar XFMe ha parecido un poco criticable, por exceso –curioso- lo que en otras marcas o modelos critico por defecto. El talante y el espíritu de este Jaguar, pese a los 240 caballos, no es para nada deportivo. Por eso, no entiendo que venga equipado de serie con levas en el volante. De alguna manera este dispositivo encarece el precio final del producto y, salvo un par de veces que las accionas para comprobar su correcto funcionamiento, son del todo prescindibles, pues el carácter del coche no invita en absoluto a ello. Unido a esto, también debo insistir en mi cruzada personal de la conexión USB. Un coche de 57.300 euros no se puede permitir el lujo de no contar con este dispositivo. La última nota negativa anotada en el cuaderno se refiere a los frenos. Las primeras sensaciones fueron fenomenales. Contundentes pero progresivos, firmes. Sin embargo, durante la prueba, una de las veces que actué sobre el pedal con determinación, quizá con pocos metros recorridos, mostraron que, en frío, conviene no apurar la situación, pues con casi dos toneladas y los discos sin temperatura, la frenada es brusca y desigual por momentos.
 
Tras estos dos párrafos de detalles no tan positivos, y una vez clara y patente nuestra intención manifiesta de objetividad, rematamos con más parabienes un vehículo que nos ha dejado tan buen sabor de boca que, francamente, no vemos el momento de ponernos a los mandos de su hermano mayor el XJ, o el deportivo XK.
 
El doble turbocompresor del motor de 2.997 centímetros cúbicos es tan frugal que no deja aún de sorprendernos pese a su elasticidad, potencia y aceleración. En los 750 kilómetros recorridos con él la cifra se ha quedado entre 7,5 y 8 litros cada cien. Para frotarse los ojos. Si esta cifra te gusta, la siguiente te enamorará: en autovía, el consumo medio a 120 km/h ¡es de 6,7! En ningún momento hemos echado en falta una tracción total, va calzado de maravilla y la dirección es excelente, siempre ayudado por un tacto del volante impecable.
 
Jaguar también mira al futuro, no sólo vive de su glorioso pasado, y en los retrovisores puedes ver los destellos que te avisan de cuando se acerca algún vehículo por el ángulo muerto. También la pantalla del navegador es táctil, en color, de siete pulgadas, aunque para activar o modificar algunas funciones necesitas varios pasos. Por ejemplo, no es demasiado lógico que en el ordenador de a bordo, cambiar del Trip A al Trip B necesites hacerlo necesariamente vía navegador. El maletero, con 5 litros en el peor de los casos –con rueda de repuesto de emergencia- es automático desde un botón en el llavero. Por cierto que no tendrás que insertar la llave en ningún sitio, basta con que tu dedo siga los latidos del corazón, para poner en marcha el coche. También este XF puede presumir de radio de giro. Sorprendente para su tamaño, y de un sensor de parking que se ajusta bastante a la realidad. Por cierto, los mejores limpiaparabrisas del mercado los monta este Jaguar, además, con el líquido incorporado, que sale de la misma escobilla. Espectacular. Una cosa más: el cambio de marchas, inteligente, te impide hacer burradas del tipo de poner primera cuando vas a cien por hora o meter sexta a 40.
 
El equipamiento de serie de este Jaguar ‘básico’ es tan extenso que te invito, encarecidamente, a visitar su web oficial, pues aquí no disponemos de espacio suficiente. Baste decir que es muy difícil echar algo en falta. Nuestra unidad, de serie, cuesta 56.700 euros. La probada, con algunos extras, sube hasta los 62.500, gracias a la pintura metalizada, el sistema de navegación europeo, espejos inteligentes, lavafaros eléctricos, climatizador con recirculación de aire, la cortinilla eléctrica, los faros Bi-xenón con iluminación lateral y el sistema de audio Premium. Francamente, no me ha parecido caro.
 

El XF lo encuentras con seis motores, tres gasolina, de 238, 385 y 510 caballos y tres de gasoil, más razonables, de 211, 240 y 275 caballos. Con el propulsor menos potente y el acabado Luxury, te puedes llevar a casa un XF por 51.100 euros.

 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Me ha gustado. Una barbaridad. No me salen más de dos marcas que, por este dinero, puedan transmitir tal sensación de exclusividad y lujo. Quizá este modelo no es el más efectivo en su segmento, pero puede que, sin excesivos alardes, sea el que más huella deje en su conductor. En casi dos años de pruebas, me veo obligado, por segunda vez, a citar el Síndrome de Stendhal.
 

UN COCHE PARA…

…los que les gusta disfrutar del placer de la conducción, los detalles, los guiños tecnológicos, la certeza de estar a los mandos de un coche del siglo XXI. Si tienes un alma sensible, delicada, o simplemente te gustan las sensaciones de conducir un coche exclusivo y casi seguro diferente al del vecino, este es tu coche.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 750 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-20%-60%
 
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Ficha Jaguar XF 3.0D Luxury
 

Cubicaje / Potencia: 2.993 cc – 240 CV a 4.000 RPM

Caja de cambios: Automática de 6 velocidades

Alimentación: Diésel
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.961 / 2.077 / 1.460 mm

Distancia entre ejes: 2.909 mm

Maletero: 540 litros con kit antipinchazos / 5 con rueda de emergencia

Nº plazas: 5

Neumáticos: 235/55/17; unidad probada: 245/45/18

Tracción: Trasera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos ventilados
 

Aceleración 0-1 km/h: 7.1 seg.

Velocidad máxima: Limitado a 240 km/h

Capacidad depósito combustible: 69.5 l

Peso en orden de marcha: 1.820 kg

Par motor: 5 Nm / 2.0 r.p.m.

Emisiones CO2: 179 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5.5 l / 1 km

Urbano: 9.5 l / 1 km

Mixto: 6.8 l / 1 km
 

Bien:

Exclusividad y lujo

Consumo

Insonorización y suavidad
 

Menos bien:

Frenos en frío

Cambio de Trip A a Trip B sólo mediante pantalla del navegador

Sin conexión USB
 
Precio: Desde 57.300 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net