Prueba del SKODA SUPERB TDI 170 4x4 – Al fondo hay sitio

Por sa , 06/01/2010

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Prueba del SKODA SUPERB TDI 170 4x4 – Al fondo hay sitio
Skoda renueva su buque insignia, el Superb, y lo hace poniendo de nuevo el énfasis en el espacio. Un gran maletero, plazas traseras sobresalientes y una calidad de acabados excelente, las claves del nuevo Skoda Superb.




¿Por qué cambiar si ya conocemos la fórmula del éxito? Seguro que esta pregunta circuló por los despachos y estudios de diseño de Skoda antes de lanzarse de lleno a la renovación del Superb, un coche que, a juzgar por su tamaño, no debería ser un fenómeno de masas y, sin embargo, su ajustado precio y su polivalencia espacial ha quitado la razón a los teóricos de la automoción.
 
Es un coche superlativo, superior, súper…b. La filosofía de este modelo es la esencia de la marca. Dar lo mismo que los demás, pero más grande, con más espacio y, a ser posible, que cueste menos. Hay que decir que la cota de refinamiento y equipamiento de la marcha checa ha subido un grado, por lo que, consecuentemente, lo que parecía una ganga a la hora de rascarse el bolsillo ahora lo es menos, pero siempre hablando dentro de rangos de una relación calidad/precio prácticamente imbatible en el mercado nacional.
 
El espacio lo es todo, sobre esta idea gira el concepto del Superb. 565 litros de maletero y unas plazas traseras absolutamente dignas de un Roll’s son las dos claves esenciales para inclinarse por este modelo. Después hay más cosas, por supuesto, el precio competitivo, la suavidad de los motores TDI, la tracción 4x4 en este modelo, la cantidad de extras que se pueden añadir a precios bastante ventajosos, la calidad intrínseca en los productos de la empresa VAG… pero todo esto, siempre, en un segundo plano, todo a la sombra, a contraluz, ensombrecido por un espacio estratosférico, sideral.
 
Me estoy controlando para no hacer ya el chiste, pero es que no puedo. Cuentan que una vez metieron un bebé en el maletero, en un descuido, y después de muchos años salió con la primera comunión hecha y vestido de marinerito… y mira que habían metido y sacado cosas en esos años… ¡pero es que al fondo siempre hay sitio! No, en serio, sólo al entrar en las plazas traseras del coche o intentar acceder al fondo del maletero te das cuenta del nuevo milagro, uno más, que ha logrado Skoda con esta unidad, que se queda lejos de los 5 metros pero tiene una capacidad descomunal.
 
Para aumentar aún más su poderío, Skoda introduce un doble sistema de apertura de maletero, el normal, o uno completo, que incluye hasta la luna trasera, y que multiplica casi por cuatro la boca de carga, para poder introducir bultos aparatosos. En cuanto a las plazas traseras, no les vale con dotarlas de un espacio digno de un agujero negro, sino que, además, cuentan los privilegiados pasajeros con su propia pantalla digital en la trasera del reposabrazos central, donde pueden calibrar la temperatura interior en sus asientos a su antojo y estar informados de la temperatura exterior. Todo esto es gracias a un climatizador ‘trizona’, rizando el rizo, dejando obsoletos los bizona –que no tienen regulación independiente detrás-. Si a todo esto le añadimos, como en nuestra unidad de pruebas, que no sólo los asientos delanteros son calefactables, sino también los traseros, individualmente, pues tenemos un coche ejemplar, que no tiene nada que envidiar a los Premium, a la hora de ser elegido como coche oficial de ministerios o similar, ahorrando un buen pico en la factura final. Crisis obliga.
 
El coche es un salón rodante. Sin embargo, debo poner de manifiesto que en muy pocos momentos de los 1.750 kilómetros que hice con este Skoda encontré mi posición ideal al volante. Y no será porque los asientos, de piel y alcántara, no tuvieran regulación electrónica y tuviesen mil botones y palancas para ponerlos a tu gusto… pero no sé… fallaba algo… las distancias, la inclinación, la sujeción… siempre había algo que no me dejaba satisfecho… mira tú si he salido ‘rarito’. Muy poco más voy a poder criticar a lo largo de los siguientes párrafos, porque, la verdad, cada vez hay menos distancia, a pesar del salto de presupuesto entre uno y otro, entre Skoda y, por ejemplo, Audi. Comparten motores, chasis, bastidor, miles de componentes, mandos, sistemas, electrónica… pero, a pesar de todo, aún se sigue apreciando, llámalo sensación, por qué uno es Audi y otro es Skoda y, por supuesto, por qué, con todo similar, uno puede llegar a valer unos miles de euros más que el otro. Es una percepción extrasensorial, hasta cierto punto ilógica… pero que está ahí, no se puede negar, y hasta un ciego podría ‘ver’.
 
Como era de esperar a tenor de la inmensa batalla del Superb, el aplomo y la estabilidad del coche es abrumadora. En carretera de curvas no pierde el sitio, y no es tan ‘barco’ como pudiera esperarse en carreteras de montaña. Obvio que no es un Ibiza o un León, pero la verdad que tiene bastante agilidad para su peso. El cambio manual de seis velocidades es puro terciopelo, suave hasta decir basta, y todo ello, cómo no, impulsado por un motor turbodiésel marca de la casa, un TDI de 170 caballos, acentuado por una tracción integral permanente que transmite ese agarre y esa tracción extra en aceleraciones con gas a fondo en cualquier tipo de terreno. Luego, más adelante, entrará la lógica a funcionar, cuando pongamos en la balanza los 2.0 euros de diferencia a igualdad de potencia, 170 caballos, uno con la tracción delantera normal y otro con la 4x4 probada. Las diferencias empiezan por esos 2.0 euros, pero siguen con un centenar de kilos extra… y acaban con medio litro más de media de consumo por cada cien kilómetros recorridos… y todo por una aceleración de cero a cien apenas dos décimas mejor y por, eso sí, contar con un plus de tracción en terrenos difíciles, pistas de tierra o caminos de piedras. La decisión, por supuesto, es sólo tuya… aunque según he expuesto aquí los datos, seguro que adivinas lo que estoy pensando.
 
El propulsor arroja cifras quizá un poco peores de lo que pensaba. Nueve segundos en un cero a cien para 170 caballos con tracción 4x4 se me antoja algo pobre, aunque hay que tirar de 1.6 kilos de peso. Aún así, en ese apartado me da que no se luce, precisamente. De otro lado, hay que reconocer que mover ese peso, con la tracción a las cuatro ruedas y 170 caballos, y contentarse a velocidades legales en carretera con 6 litros justos de gasóleo es todo un lujazo. En carretera se muestra incansable, y en toooooooooooda la prueba se ha bebido menos de seis litros y medio cada cien kilómetros, y creedme que le he metido en carreteras de montaña, cuestas, pueblos y demás diabluras. Un crack. Lástima que sus escasos 60 litros de capacidad del depósito no permitan una autonomía ejemplar.
 
En cuanto a estética, podemos confirmar, sin temor a equivocarnos, que seguro que a la gran mayoría le gusta bastante más por delante que por detrás. El morro es agresivo, con unas ópticas afiladas y una parrilla sugerente y casi amenazante. Su ‘mirada’ casi felina no se corresponde, para nada, con una trasera casi ‘coreana’ en el peor sentido de la palabra, esto es, sin ninguna personalidad, hecha casi como de relleno, sin prestar demasiada atención. Impersonal hasta decir basta, y tan elevada que dificulta un puntito la visión trasera directa, de todas maneras, hay que rendirse ante la practicidad que otorga, tanto el espacioso maletero como su doble sistema de apertura ya descrito antes. La línea lateral es bonita, prácticamente interminable. Las llantas, en este caso unas de 17 pulgadas, completan un perfil absolutamente definido como salido del estudio de diseño de Skoda.
 
Y por dentro, los detalles del checo siguen ahondando en su esencia original. Sin ser ni mucho menos espartano, teniendo nuestra unidad mil y un extras que multiplicaban el confort y la información de los ocupantes, a pesar de todo eso, sigue haciendo gala de una sobriedad y una sencillez –que no simpleza- espectacular. Sin duda el mérito está en el diseño, principalmente, del cuadro de relojes que contiene la información básica, analógica, de velocímetro revoluciones por minuto. Dos esferas grandes, en blanco, increíblemente legibles, y que dominan el resto de lucecitas, aparatos y sistemas. Y eso que el navegador se lo pone difícil. Nuestra unidad llevaba incorporado el Columbus, que se ‘apellida’ 1.7 ‘laureles’, pero que es táctil y funciona bastante bien, aunque no estaba actualizado convenientemente y en un par de ocasiones nos jugó una mala pasada.
 
La consola central, al igual que el cuadro de relojes, es clara, limpia y sencilla, absolutamente legible de un primer vistazo, y eso, a pesar de que el navegador tiene unos pocos botones. El sistema de climatización, el ya habitual en la familia, es inmejorable, y el conjunto, visualmente, pese a contar, no me canso de repetirlo, de mil y un artilugios, brilla por su sobriedad y por su sencillez. El tacto del volante también es ejemplar, con mandos incluidos, y una vez en marcha, con las luces automáticas y direccionales, los sensores de aparcamiento –incluso cuenta con el park assist, que te mide la plaza libre en la que pretendes aparcar si pasas a su lado a una determinada velocidad y te aparca el coche él solo!!!-… todo, como digo, además del sistema de velocidad de crucero, el ESP desconectable, el limpiaparabrisas automático… en fin, como siempre, en las versiones más equipadas, todo lo posible para hacerte más fácil los viajes y que el cansancio, a pesar del espacio, no se pueda instalar contigo en este espléndido Superb.
 
En definitiva, el Skoda hace de la sencillez su segunda mayor virtud, tras el espacio, ‘of course’. Es un rutero incansable, capaz de acelerar bastante rápido y con una comodidad de suspensiones admirable. Son quizá un puntito más duras de lo deseable, con lo que no filtra espectacularmente los baches, pero un curva no se moverá un ápice. La información del ordenador de viaje es marca de la casa, siempre la referencia. Por criticar, entre tanto despliegue tecnológico y opcional, ya, a partir de 30.0 euros, echaré de menos una toma de USB. Por cierto, que el original paraguas encastrado en la puerta trasera izquierda había desaparecido de nuestra unidad de pruebas, y bien que lo eché en falta por los lluviosos nortes de España. Pero por supuesto que esto no puede empañar la calidad de un coche con el que Skoda, otra vez, ha vuelto a dar en la diana.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Si no te llega el presupuesto, no te lamentes. Es una opción más que aceptable, incluso aconsejable, en estos tiempos que corren. Una auténtica limusina, sin el nombre de las marcas Premium, pero fantástica para el día a día y para el que necesita viajar cómodo y con espacio atrás.
 

UN COCHE PARA…

…aquéllos que necesitan espacio y la crisis ha apretado las cuentas hasta pintar de un color parecido al rojo los balances de la empresa o de la economía doméstica. Si necesitas hacer muchos kilómetros, te preocupa la factura final y la de mantenimiento, pero no tienes más remedio que hacerte con un coche grande… no te defraudará este Superb.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.750 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 15%-30%-55%
 
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Skoda Super B TDi 170 CV 4x4
 

Cubicaje / Potencia: 1.968 cc – 170 CV a 4.200 RPM

Caja de cambios: Manual de 6 velocidades

Alimentación: Diesel. Inyección directa por raíl común DOHC.
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.838 / 1.817 / 1.462 mm

Distancia ejes: 2.761 mm

Maletero: 565 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 225/45/17

Tracción: Delantera e integral 4x4

Frenos: Discos ventilados con calibrador flotante de pistón único (delante) / Discos (detrás)
 

Aceleración 0-1 km/h: 9,0 segundos

Velocidad máxima: 219 km/h

Capacidad depósito combustible: 60 l.

Peso en orden de marcha: 1.590 kilos

Par motor: 350 Nm / 1.750

Emisiones CO2: 169 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,3 l / 100 kms

Urbano: 8,3 l / 100 kms

Mixto: 6,4 l / 100 kms
 

Bien:

Espacio

Suavidad y funcionamiento

Relación consumo/peso/prestaciones 
 
Menos bien:

Peso

Visibilidad trasera

Diseño impersonal en pilotos traseros
 
Precio: Desde 34.070 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net