DACIA LODGY – Prueba – Espacio a precio de saldo

Por sa , 28/01/2013

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DACIA LODGY – Prueba – Espacio a precio de saldo
7 plazas, diesel, 110 CV y un precio imbatible. Dacia tiene argumentos de sobra para vender como churros su monovolumen low cost, el Dacia Lodgy. Obvio que tiene cosas mejorables, pero veras muchos Lodgy. Prueba del Dacia Lodgy DCI 110 Lauréate.



El planteamiento de este Dacia Lodgy no sólo no genera dudas, sino que parece una apuesta brillante. Dejando a un lado el Tata Aria, mucho más voluminoso y algo más caro, no existe un monovolumen low cost que permita transportar siete personas con bastante comodidad y el precio inicial sea de 10.700 euros (10.200 euros del ‘base’ gasolina de 85 caballos y 5 plazas; 500 euros más por la posibilidad de equiparlo para 7 plazas).
 
Cuando en el pasado Salón de Ginebra se descubrió casi por sorpresa este Dacia de perfil bajo pero práctico y efectivo como el que más, pasó casi inadvertido ante la gran cantidad de novedades y presentaciones espectaculares que vivió el show car por excelencia a este lado del Atlántico. Sin embargo, el ruido se ha evaporado, y lo que ha quedado, en plena crisis, son los coches prácticos, básicos, simples, como este Dacia Lodgy que ya en el nombre hace un guiño a la acepción de la palabra casa, hogar, tanto en francés como en inglés.
 
El Dacia Lodgy no engaña a nadie, no promete el oro y el moro para luego defraudar. Va con la verdad por delante, dice lo que es, y el que compra un Lodgy sabe lo que compra, y lo hace principalmente porque es la única opción que tiene, ya que como hemos dicho, pocas variantes hay al Lodgy para transportar a siete personas por un precio realmente bajo. Eso sí, no esperes duros a peseta porque en pleno siglo XXI esta historia hace tiempo que se ha acabado… si es que hubo alguna vez.
 
Hablamos de estética… y acabaremos pronto. Ya os digo que ni opta a mejor diseño del año ni va a optar. La marca rumana se decide por ir a lo práctico en todo, y por ello la estética queda en un segundo plano… sino en un tercero. Cuadradote, funcional, simple, el diseño del Dacia Lodgy no pasará a la historia salvo por ser capaz de ofrecer una habitabilidad interior espectacular para medir menos de 4,50 metros, aunque con esto ya estamos pisando el apartado en el que se habla del habitáculo.
 
Por delante y por detrás mantiene la imagen de la familia, con grandes superficies planas, techo casi lo mismo, y un frontal con faros grandes, una parilla sin demasiadas complicaciones, antiniebla en zona inferior… y ya. Un coche con el morro alto, nada de buscar líneas afiladas ni zagas respingonas… volumen, volumen y volumen. Los grupos ópticos traseros también son grandes y el portón del maletero llega hasta abajo. De lado, bastante mazacote con mucha chapa y también unos cuantos metros cuadrados de cristal para lograr una buena visibilidad en 360 grados y coronar una altura considerable al techo.
 
El interior, espacioso como pocos, con mucho aire sobre nuestras cabezas y tres líneas de asientos, sencillos los delanteros, sin necesidad de que recojan demasiado, una segunda fila básica, con suelo plano y abatible 60/40 con facilidad para dejar paso a una tercera con dos asientos, reposacabezas en todos ellos, y un espacio suficiente para que adultos o niños de hasta 1,70 puedan viajar de manera razonablemente confortable. También suelo plano y espacio suficiente para las piernas, aunque deben ir ligeramente flexionadas.
 
Desmontar esta tercera fila de asientos ya es algo más complicado, aunque con el tiempo se debe poder hacer en menos de un minuto y lo mejor es que se puede sacar por completo y guardar en el garaje de casa para que no robe espacio al maletero (pero claro, si tienes garaje en casa, nos da en la nariz que en la mayoría de los casos también podrás permitirte un coche de más enjundia). Con las siete plazas hablamos de 200 litros de maletero, un par de trolleys y alguna mochila suelta. Con cinco plazas, más de 600 litros te permitirán llevar todo lo que imagines. Para mudanzas o trasiego de muebles o elementos voluminosos, puedes plegar la segunda fila de asientos con los dos de delante y lograr una zona de carga donde pueden caber bultos de talla y peso considerable. De largo, lo mejor del coche.
 
Al volante –solo regulable en altura, no en profundidad- la sensación es extraña, sobre todo cuando estás acostumbrado a conducir un coche distinto cada semana. Parece que has atravesado el túnel del tiempo y te retrotraes a los años 80, con los primeros Renault Mégane Scenic, con panel de instrumentación naranja, plásticos duros como piedras, claxon en el extremo de la barra que sale de la dirección por la izquierda del volante, superficies planas y casi diáfanas, consola central tan simple como sencilla y botones grandes y mal ubicados en según qué casos.
 
Nosotros hemos probado la crême de la crême, el tope de gama, el DCI de 110 caballos, con 7 plazas y acabado Lauréate, es decir, 16.100 euros, con 1.200 más en extras. 357 del color Gris Cometa metalizado, 593 de un pack que incluye las llantas de aluminio de 16 pulgadas y USB entre otras cosas y 266 de un sistema ESP que debería venir de serie. Si quieres el navegador táctil también deberás apoquinar, pero te lo recomiendo cero, pues su funcionamiento no es el mejor del mundo. Cumple justito, pero si eres de los que no quieres el zoom automático y que la brújula apunte siempre al norte, olvídate porque no cuenta con esas funciones, a pesar de que te marque incluso la velocidad máxima de la vía.
 
El Dacia Lodgy es un coche que se vende ahora, 2013, pero podría estar en catálogo sin sufrir variaciones, casi perfectamente, desde hace 25 años. Si nuestra unidad no tuviera el navegador, por diseño, estética, calidad y utilización, podríamos viajar al pasado como si de una máquina del tiempo se tratase. Al ser el modelo Lauréate, el más equipado de serie, la verdad que goza de elementos como cromados, tiradores en color de carrocería, consola central en negro cromado, antiniebla, ventanillas pivotantes atrás y hasta aire acondicionado, que suavizan bastante la entrada en un Lodgy, que en su versión ‘base’ de 10.200 euros, no digo que debe dar miedo, pero sí que podría recibir el adjetivo ‘espartano’ sin lugar a dudas.
 
Está claro el tipo de coche que es, y algún detalle nos gusta. El cuadro de mandos es legible aunque el ordenador de a bordo sea tan básico que no cuente ni con la temperatura exterior ni con un segundo odómetro parcial, el volante no tiene botones que entorpezcan ni desvíen la mirada, el volante es de cuero gracias al acabado, aunque una y otra vez me recuerda al del antiguo Renault Safrane, lo mismo que el panel de instrumentos, del Mégane de hace dos décadas largas. Al cuentarrevoluciones se les olvidó pintarle la zona roja, primera vez que lo veo. El dispositivo del aire acondicionado también proviene de allí, igual que la palanca del cambio y las texturas de los plásticos, amén de los aireadores, aunque aquí vengan cromados. Me encanta, hay que reconocerlo, el amplio hueco en lo alto del salpicadero, aunque la bisagra está dura como la piedra. También me gusta que además de la guantera, haya una especie de repisa justo encima para dejar más cosas. En las puertas caben muchas cosas, la tercera fila de asientos también tiene un par de huecos a cada lado, tras la palanca del cambio hay un par de ellos más, lástima que entre los asientos delanteros no haya un reposabrazos con más espacio para vaciar bolsillos. En cambio, el botón que limita la velocidad está puesto al tuntún, muy abajo, más incluso que la palanca del cambio, y el de la altura del haz de luces, ni te cuento, al lado de la palanca que abre el capó. Con eso, te lo digo todo. También me gusta el amplio espacio acristalado del parabrisas, así como los parasoles gigantes, que son referencia para casi cualquier coche más caro.
 
Damos al contacto… y nos asustamos un poco, porque la prueba ha coincidido con días muy fríos, rondando los cero grados, y alguna mañana ha tardado en arrancar algo más de lo esperable, en sintonía con lo que pasaba con los coches en invierno hace dos o tres décadas. Una vez en marcha, notamos de inicio varias cosas. Lo primero, la dirección bastante ligera, muy artificial, así como unas suspensiones bastante blandas, que unido al gran volumen, produce, mismo en ciudad, inercias considerables al hacer giros de 90 grados en cualquier calle. No es algo terrible ni mucho menos, pero es bastante más acusado que en coches similares… o de otras características. Los frenos de tambor traseros tampoco ayudan a dar excesiva tranquilidad.
 
También empezamos a apreciar cosas que no nos arrancan, precisamente, una sonrisa: el cambio de seis velocidades cumple sin problemas, el guiado es fácil y sencillo, pero el motor DCI de 1.461 centímetros cúbicos tiene un rango de utilización aprovechable muy limitado. Entre 2.000 y 3.500 vueltas el motor empuja. Por debajo está muerto, y por encima obtienes más ruido que rendimiento. Eso te obliga, constantemente, a estar manipulando el cambio, pues se te quedará muerto en cuanto la vía apunte hacia arriba si no estás cerca de las tres mil vueltas, y más si llevas muchos pasajeros o equipaje.
 
Tampoco son buenas las cifras de consumo que nos han salido. Es cierto que hemos hecho bastante ciudad, pero también autovía, y el 7,3 que anuncia el luminoso no son nada óptimos, dejando en ciencia ficción los datos de consumo oficial. Si el rendimiento del motor fuera brutal, todavía, pero está claro que la aerodinámica y el peso no ayudan a mejorar estos datos. En autovía se cuela en el habitáculo bastante rumorosidad, aunque a ritmos legales no muestra ninguna carencia grave y se maneja con bastante decencia.
 
Aquí y allá sigue habiendo detalles que no molan nada, como la cerradura del gran portón trasero, o que sea necesaria la llave para el tapón de la gasolina. Sin embargo, los tres años de garantía de la marca o 100.000 kms, permiten manejar cierto margen de seguridad y garantía, lo mismo que los 4 airbags de serie, dos frontales, dos laterales.
 
El Dacia Lodgy cuenta con dos mecánicas de gasolina y dos diesel. 85 y 115 caballos los primeros, 90 y 110 los segundos. Base, Ambiance y Lauréate los tres acabados y sumas fáciles en cuanto a precios. Los 20 CV extra del diesel cuestan 700 euros. Las 7 plazas 500. El equipamiento que diferencia el Ambiance del Lauréate sale por 800 euros. 10.200 el espartano ‘base’ de 85 CV gasolina, hasta los 16.100 del dCi Lauréate de 110 CV.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
 
Un monovolumen práctico y básico que permite a familias con pocos recursos disponer de un vehículo apto para 7 personas o mucho equipaje, consumo razonable y un mínimo de garantía. No pidas peras al olmo y este Dacia te corresponderá con honestidad, pero sin adornos más o menos efectivos.
 
UN COCHE PARA...
 
…familias numerosas que no dispongan de un gran presupuesto o simplemente busquen capacidad sin mirar más allá. De aspecto ‘furgonetil’ dependiendo del ángulo desde donde mires, el Dacia Lodgy es una buena respuesta a las preguntas que muchas familias más o menos numerosas se hacen en estos tiempos de crisis que más que correr, vuelan.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 480 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 45%-10%-45%
 
RIVALES
 
 
FICHA DACIA LODGY DCI 110 Laureate
 
Cubicaje / Potencia: 1.461 cc / 110 CV a 4.000 rpm

Caja de cambios: manual 6 velocidades

Alimentación: diésel
 
Longitud / Anchura / Altura: 4.498 x 1.751 x 1.682 mm

Distancia ejes: 2.810 mm

Maletero: 207 litros (7 plazas). 634 litros (5 plazas). 1.861 litros (2 plazas)

Nº plazas: 7 plazas (2+3+2)

Neumáticos: 185/65R15; unidad probada: 195/55/R16

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Tambor
 
Aceleración 0-100 km/h: 11,6 seg.

Velocidad máxima: 175 Km/h

Capacidad depósito combustible: 50 litros

Peso en orden de marcha: 1.337 Kg.

Par motor: 240 Nm a 1.750 rpm

Emisiones CO2: 116 g/Km.
 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 4,0 l/ 100km

Urbano: 5,3 l/ 100 km

Mixto: 4,4 l/ 100 km
 
Bien:

Espacio interior, habitabilidad

Precio

Suelo plano segunda y tercera fila de asientos
 
Menos bien:

Sólo 3 estrellas EuroNCAP

ESP no de serie

Calidad de algunos elementos

Ruidos aerodinámicos y rumorosidad

Inercias y balanceos
 
Precio: Desde 10.200 euros; DCI 110 Lauréate 7 plazas: 16.100 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net