NISSAN JUKE – Prueba Coche – Rompe moldes

Por sa , 02/12/2010

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NISSAN JUKE – Prueba Coche – Rompe moldes
Nissan vuelve a sorprender con un ejercicio de estilo fascinante, un coche que se sale de las categorías establecidas y reinventa segmentos. Este Nissan Juke no va a dejar indiferente a nadie. Prueba del Juke 1.6 Tekna Premium.



 
Son pocos los que no entienden este vehículo. Menos aún, aunque los hay, que piensan que es un engendro. Los demás, miramos con simpatía al vehículo y con admiración a una marca que ha logrado reinventarse una vez más, después del tremendo éxito del Qashqai. Con una receta similar y condimentos de gourmet Nissan vuelve a rizar el rizo con el Juke y nos presenta un producto de difícil catalogación, para lo que la marca nipona enseguida nos ayuda con el término ‘Urban Crossover’. A marketing, y a diseño, tengámoslo claro, ni vamos a enseñarles nada a Nissan, ni nadie les va a ganar.
 
Con una acertada campaña audiovisual de promoción, con estética, música y puesta en escena cuidadísimas, Nissan nos muestra un vehículo que provoca cortocircuitos allá por dónde va, enmarcado en una gran ciudad, una gran metrópoli donde este Juke va a mostrar sus cartas, con nocturnidad, alevosía y premeditación, con la casi infinita experiencia de un tahúr con rasgos orientales, cicatriz en la mejilla y acostumbrado a jugar con cartas marcadas. Con esa estética, uno se imagina fácilmente en lo más profundo del profundo Tokio, o cruzando el paso de cebra más famoso y caótico del mundo en Shibuya, paseando por el animado Ginza, o todo a la vez, viendo desde mi Juke todas estas escenas y muchas más desde lo alto de la Torre de Tokio, también con nocturnidad y, por supuesto, con gran delectación.
 
Foto detalle del Nissan JukeRecuerdo mi paso por el Salón de Barcelona 29. En un blanco níveo, inmaculado, en el stand de Nissan, lucía un impresionante prototipo; el Qazana. Tan futurista, que asustaba. Año y medio después, el Nissan Qazana, con el nombre de Juke, rueda por nuestras carreteras. Si te molestas en buscar la foto del prototipo, verás que, exteriormente, el modelo de serie apenas ha cambiado con respecto al prototipo. Sinceramente, no recuerdo ahora mismo que un concept car pase a la producción sin apenas retoques exteriores. Y eso sólo dice una cosa: futurista. O, matizando este concepto, el vehículo más moderno y avanzado, en cuanto a diseño, que existe ahora mismo en el mercado. Eso en cuanto al exterior, porque el interior también tiene un par de sabrosas sorpresas, siempre mirando hacia adelante, con soberbia y aroma a tercer milenio.
 
Es este Juke un nuevo concepto en un mundo en el que parece que ya está todo inventado, y de entrada esto genera nuestro beneplácito y el hecho de acercarnos a él con benevolencia y, hasta cierto punto, incluso admiración, pues en los tiempos que corren, innovar, es algo que está vedado a la mayoría de los mortales. Lo que nos encontramos es un coche de los que quiere ser todo a la vez. Urbano, deportivo, ciudadano, campero, monovolumen, coupé, SUV… y todo ello encerrado en 4,13 centímetros, unas medidas que dificultan aún más si cabe su encasillamiento. Lo que está claro es que su objetivo es cosechar ventas de todos los apartados posibles, y esta ambigüedad y su arriesgada estética podría restarle muchos puntos, ya que igual que están los que piensan que es un poco de todo, también los hay, y no son pocos, que el que mucho abarca, poco aprieta, y por querer ser muchas cosas al final se queda en nada, pues también adolece de los defectos de esos segmentos en los que pretende morder su cuota de mercado.
 
Por tamaño, obviamente, debemos encuadrarlo entre utilitarios y compactos, crecidito para ser uno de los primeros, escaso de centímetros para situarlo donde los segundos. En cuanto a utilización, ahí parece algo más fácil, ya que el aspecto es de lo que ahora se denomina Crossover, es decir, en términos ‘portalcocheros’, vehículo que lo mismo vale para un roto que para un descosido: teniendo la ciudad como campo habitual de batalla, no hace ascos a nada, incluido el campo, para dar lo mejor de sí. Para ello no duda en elevar su carrocería, permitiendo el paso por zonas y pistas a las que un vehículo urbano normal no tendría acceso. Su aspecto robusto y sus ángulos de ataque, amén de contar con una versión 4x4, fomentan aún más esta idea. Con la carrocería tan elevada con respecto a los estándares normales, y echando mano de un espacio entre las cabezas de los ocupantes y el techo del vehículo más que generoso, la idea de monovolumen también te acecha, aunque en cuando mides un par de parámetros más destierras por completo esta idea, ya que el maletero es esclavo del diseño y apenas llega a 250 litros de capacidad, y aunque las plazas delanteras mantienen unas cotas normales, las traseras no están hechas para personas de más de 1,70 metros, pues no tendrán espacio para piernas y rodillas, y aún las de esta estatura no viajarán del todo cómodas. A muchos también les parecerá un deportivo, por la línea y, sobre todo, por esa manera de esconder las manetas de las puertas traseras al lado de los cristales de las ventanillas. Con el motor probado desde luego que no, pero con el de 190 caballos, ya te digo yo que el corte rácing está asegurado.
 
El diseño, sin duda, ha condicionado una barbaridad el resto del vehículo, y es que es terriblemente complicado encontrar una sola línea recta en todo el Juke. Abombamientos, curvas, líneas sinuosas, ángulos arriesgados, recovecos estilísticos… un auténtico ingenio que no extrañaría nada que llevase la firma de Picasso, Gaudí o el mismísimo Dalí. Conceptos tan radicalmente opuestos como concentrar los pilotos traseros en unas formas angulosas mientras se opta por la dispersión de los mismos en el frontal, con una separación increíble de los mismos, tanto en el plano espacial como en las formas. Parachoques, rejillas y parrilla de capricho, abultado capó y enormes pasos de rueda. Es que, mirado de costado, parece hasta un coupé deportivo, fruto de esta mayor cota de altura justo donde acaba el parabrisas y un prolongado y ligero descenso hasta el alerón trasero superior, la luna inclinada y la zaga convexa.
 
Foto detalle del interior del Nissan JukeCon este panorama exterior, nos introducimos en el interior con los ojos bien abiertos. Como la unidad de prensa tiene el acabado Tekna Premium, no hace falta que saquemos la llave/llavero del bolsillo, diseño prestado de su marca de lujo Infiniti. Basta con acercarse y al detectarla el sistema te franquea la puerta. El arranque, sólo en este acabado, es por botón. Pero antes ya hemos visto, de un vistazo, que los chicos de Nissan habían dejado aún en el tintero un par de trucos… y de secretos. Para empezar, nos congratula ver que el Juke sigue heredando elementos de hermanos y primos de más enjundia, y el volante del 370Z nos arranca una sonrisa: ya no quedan dudas de que algo de deportividad va a haber en este vehículo, aunque equipe un motor 1.6 de gasolina, con ‘sólo’ 117 caballos. Por cierto que los tiradores también proceden del mismo modelo.
 
Los asientos, visualmente, son bonitos, con un tapizado correcto y una postura bastante mejorable, merced a unas palancas que no son las mejores del mundo para encontrar el ángulo del respaldo. Lo más comentado en la red ha sido la pieza que separa los asientos delanteros, que se parece al depósito de una motocicleta, y de la que surge la palanca de cambios. A juego con el color de la carrocería, alberga en la parte central y trasera varios huecos para acomodar todo tipo de bebidas y objetos de pequeño y mediano tamaño. También, bajo la consola central, existe otro con un tapizado específico, al lado de la toma auxiliar IN y USB, para dejar el i-pod, el i-phone o cualquier aparato tecnológico enchufable o no. El aspecto de los materiales, siempre plástico duro, es mejorable, pero no desentonan con la personalidad que han querido otorgar al Juke.
 
La madre del cordero llega con la consola central y, en especial, con el tan cacareado D-Mode, o sistema de control dinámico, nombre otorgado por la propia Nissan. Debajo de un navegador táctil con tarjeta Micro SD, en que lo único criticable es el tamaño demasiado reducido de la pantalla, nos encontramos con unos mandos que circundan una pequeña pantalla, desde los que se pueden controlar bastantes de las funciones del coche, principalmente, el sistema de aireación y la configuración de los tres modos posibles de conducción, Normal, Sport y Eco. Cada uno de ellos goza de especificaciones distintas para el motor, la adherencia, la transmisión, la dureza de la dirección y la potencia del climatizador, para reducir el consumo. En modo Sport notarás como la dirección se muestra más firme y la respuesta del coche más viva, mientras en modo Eco las reacciones son más tranquilas, la dirección extremadamente blanda y artificial, y la climatización se rige por criterios ecológicos, sin dejar de lado su función principal. A esto hay que añadir que en la pantalla digital se puede mostrar otro tipo de información, heredada incluso del GT-R, como las fuerzas G –aquí no pinta demasiado, la verdad-, el grado de carga de la batería, o un esquema y gráfico del gasto de combustible por el periodo que hayas especificado, amén de, en el modo sport, la entrega de par en un gráfico del turbo. Prácticamente ciencia ficción para un vehículo que arranca en los 16.250 euros, aunque bien es cierto que el acabado de entrada a gama, el Visia, no cuenta con este elemento que ya sí viene de serie a partir del segundo nivel de equipamiento, el Acenta, hasta llegar al Tekna Sport y al Tekna Premium…
 
El cuadro de mandos es completo y bien diseñado, aunque tiene alguna que otra pega. No es de recibo, a estas alturas de película, que para accionar el botón del ordenador de a bordo tengas que meter la mano por la parte superior del aro del volante hasta llegar al mismo que está justo en la zona inferior de los relojes. Tampoco es buena idea que sólo puedas ver un valor a la vez, pero cuando activas la velocidad de crucero, directamente te muestra el valor de la velocidad escogida y no puedes ver nada más, ni parciales, ni consumos instantáneos o medios… nada. Además, la pantallita es bastante pequeña y parece que está oculta. El tacto del volante, eso sí, es excelente, y puedes manejar hasta el teléfono, vía bluetooth, desde sus botones. No le falta el botón que activa y desactiva el ESP, ni el que regula el haz de luz que, francamente, quizá fruto del diseño, es uno de los apartados con más carencias en este Juke, ya que de noche no destaca por alumbrar en demasía, más bien al contrario.
 
Foto detalle del D-mode del Nissan JukeEn marcha, personalmente, también puliría ciertos aspectos. Por ejemplo, para marcar la personalidad de urbanita radical, se le ha dotado de unas marchas excesivamente cortas. Con ello logra aceleraciones encomiables para su potencia, pero es que puedes ir en quinta a 40 por hora perfectamente, con lo que cuando alcanzas los 120 por hora, el motor aúlla a 4.0 revoluciones por minuto, con lo que el confort se reduce enormemente por su enorme rumorosidad. Esto no hace más que marcar aún más su eminente diseño para las grandes ciudades, pues a la mínima que le sacas a autovía, los consumos se disparan, precisamente, por ir siempre a altas revoluciones. En ningún caso hemos logrado bajar de ocho litros a los cien en cualquier tipo de conducción. Ciertamente, para ampliar su radio de uso, pide a gritos o una sexta marcha, o unos desarrollos, al menos la cuarta y la quinta, más largos.
 
En la unidad probada nos gustó mucho el recorrido de la palanca de cambios, corto, rápido, breve, conciso, muy deportivo. Con este motor, es a partir de las 4.5 vueltas cuando encuentras algo de chicha, y la zona roja se pinta de rojo a 6.5 revoluciones por minuto. El corte de encendido viene muy poco después, poco antes de llegar a las 7.0. En cualquier caso, la respuesta del motor a pisar el acelerador por debajo de los regímenes anunciados, es tan pobre que puede llegar a desesperar. Se antoja paradójico que, adalid y paradigma de la modernidad, portando además un modo Eco, no lleve, ni opcionalmente, un sistema Start/Stop que ayude a reducir el consumo.
 
Pese a ser un urbanita por concepto y por practicidad, a la hora de aparcar se agradece la cámara de visión trasera de nuestro acabado. Y es que al ser un coche tan abombado, con las luces delanteras en el extremo del capó, no sabes realmente hasta dónde llega el coche de verdad y si puedes tocar al de delante o al de atrás. A pesar de que no es demasiado ancho en la realidad, las formas, y el ir sentado más alto de lo habitual, te da la sensación de que no vas a poder pasar por sitio por donde podrás hacerlo sin problemas.
 
Además de esta versión, el Juke cuenta con otras dos, un gasolina poderoso de 190 CV con tracción delantera y cambio manual de 6 velocidades o tracción 4x4 con cambio automático Xtronic CVT, y un diesel 1.5 dCi de origen Renault de 110 CV. Un Juke con el propulsor probado, en el acabado más bajo, sale por 16.250 euros. Nuestra unidad sale por 20.446 por los extras, que sin ellos serían 18.950.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

El Juke es un coche atrevido e innovador como no recuerdo antes. La apuesta es fuerte, y cualquier resultado que no sea un éxito de ventas condicionará el futuro de Nissan. Creo que tiene su público, pero de inicio necesita un par de ‘arreglos’ para convencer, además de vencer.
 

UN COCHE PARA…

…los urbanitas que miran al futuro con ilusión. Su película favorita es Blade Runner, en dura pugna con Matrix y el clásico ‘Metrópoli’. Visten a la última, frecuentan los garitos de moda, y no se pierden un estreno, una Prémière y saben perfectamente cuál es la terraza más ‘cool’ de la ciudad.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 450 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 65%-10%-25%
 
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Ficha Nissan Juke 1.6 Tekna Premium
 

Cubicaje / Potencia: 1.598 cc / 117 CV

Caja de cambios: Manual, 5 velocidades

Alimentación: Inyección multipunto
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.135 - 1765 - 1.570 mm

Distancia ejes: 2.530 mm

Maletero: 251 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 205/60/16; unidad probada: 215/55/17

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos macizos
 

Aceleración 0-100 km/h: 11 seg

Velocidad máxima: 178 km/h

Capacidad depósito combustible: 46 litros

Peso en orden de marcha: 1.225 kgs.

Par motor: 158 Nm/ 4.000 r.p.m.

Emisiones CO2: 147 gr/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5.3 l / 100 km

Urbano: 8,1 l / 100 km

Mixto: 6,4 l / 100 km
 

Bien:

Diseño futurista

Concepto D-Mode

Equipamiento
 

Menos bien:

Hay que llevarlo muy revolucionado

Maletero y plazas traseras

Muy ruidoso a más de 1 por hora
 
Precio: Desde 16.250 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net