CITROËN C6 – Prueba Coche – El tiburón con más clase

Por sa , 26/10/2010

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CITROËN C6 – Prueba Coche – El tiburón con más clase
La máxima expresión de la clase y el lujo, según Citroën. El C6 hace un guiño al pasado y sitúa en el siglo XXI un coche espacioso y confortable con una estética controvertida. Test del Citroën C6 HDI 3.0 con 240 CV y cambio automático CAS.



 
Hace poco más de un año que probamos el Citroën C5 HDI de 204 CV (http://www.portalcoches.net/Prueba-del-CITRON-C5-HDi-V6-Exclusive-El-placer-de-conducir/634.html). La unidad de pruebas estaba cargada de equipamiento y extras hasta las trancas, y fue tan grata la sensación que nos transmitió, que he de reconocer que en la redacción de portalcoches.net estábamos salibando cual perro de Pavlov deseando ponernos al volante del C6, que por lógica, debía ser aún más excitante que el C5.
 
Quizá haya sido ese ansia y esa impaciencia, esperar que fuera tan descomunalmente superior a su hermano pequeño que, a pesar de tener un montón de excelencias y virtudes, nos ha dejado con una sonrisa a medias, lo cual he de aclarar que no hace justicia a un cochazo como este C6, pero eran tantas las expectativas que…
 
Y es que parece lógico pensar que el C6, máximo exponente de la marca de los chevrones, debiera estar claramente situado por encima del C5 –aunque sólo le separen 12 centímetros-, un coche más del día a día, aunque sea un completo dechado de virtudes y aspire a cubrir un segmento superior por prestancia, elegancia y tamaño. Y sin embargo, comparas ambas unidades probadas y, sinceramente, ya lo digo, no se justifica para nada una diferencia de precio que se sitúa entre los 10.000 y 12.000 euros. Sólo un amor casi exagerado por su estética, o el toque nostálgico del pasado, podría, con dificultad, hacer inclinar la balanza hacia el Citroën C6. Así que, sin ningún lugar a la duda ni temor a equivocarnos, hemos de confirmar que el mayor rival de este modelo está, por supuesto, en la propia casa. Casi podemos decir que este coche, por todo esto y mucho más, no tiene parangón.
 
Situada arriba del todo la primera valoración del Citroen C6 respecto a su entorno, amigos, rivales y competidores, hay que reconocer que a nadie deja indiferente y que su arquitectura, cuando menos, resulta peculiar. Mires por donde lo mires, el diseño es increíble y, sobre todo, diferenciador con respecto a toooooodo lo demás. Visto desde cualquier ángulo, el que tú quieras, resultará peculiar, elegante, agresivo, distinto, inigualable. De perfil su línea es fluida, apenas rota por el abultamiento de la cabina. Por delante, el capó desciende poco a poco, sin prisas, casi como el del coche fantástico, hacia el morro picudo de un tiburón ballena. Por detrás… ¡ay amigo, por detrás! ¡qué difícil describir la zaga de este vehículo! Los pilotos más característicos e inconfundibles del mercado, tan difíciles de definir y describir, la superficie lisa y horizontal que define el maletero por la zona central y que se estira hacia las esquinas por los flancos hasta caer por los laterales con suave elegancia, su doble salida trapezoidal de escape… la delicia de un juglar del siglo XXI para perderse en metáforas, hipérboles y floridos circunloquios sobre la personalidad de la belleza venidera.
 
Y sobre todo es un lujo económico, porque aunque el precio de esta versión probada de 240 caballos se sitúa en 60.000 euros, diez millones de las antiguas pesetas, no es menos cierto que una promoción casi continuada en el tiempo de entre 12.000 y 14.000 euros lo sitúa en unos mucho más apetecibles 46.751 euros. Si nos vamos a los equivalentes Premium de otras marcas, tendremos que rascarnos bastante más el bolsillo, aunque es cierto que el lujo y la clase Premium es diferente, y toma nota porque no te digo que mejor ni peor. Simplemente, otro estilo.
 
Foto detalle del interior del Citroen C6Por dentro el espacio, el lujo y el confort son los tres pilares básicos sobre los que se sostiene un habitáculo bastante logrado, aunque de primeras ya empieza a desentonar en pequeños detalles, como la extensa botonería con teclas diminutas, el cuadro de mandos digital con muy poca información, o un volante que, para mi gusto, es bastante más feo y bastante menos práctico y efectivo que el de su hermano el C5. Sin embargo, justo en el otro extremo, podemos destacar muchas cosas. Un espacio casi diría que sin precedentes, tanto delante como detrás, y con un maletero muy aprovechable que roza los 5 litros de capacidad. Asientos multirregulables delante, reclinables detrás, espaciosos y confortables en todos los casos, son de lo mejorcito de este C6.
 
El entorno es casi decadente, con mezcla de pantalla digital, maderas nobles en el salpicadero y en las puertas, cuero color crema y mullido salpicadero. Llaman la atención sobremanera las bandejas de las puertas, y su sistema de apertura y cierre, con un panel también de madera que se desliza según convenga al mínimo toque. Clase. El volante quizá es más grande y simple de lo deseable, todo lo contrario que la botonería de la consola central, que es una acumulación terrible de teclas que, más tarde que pronto, averiguas el funcionamiento de todas ellas. Presidiendo la misma, un navegador con pantalla con ángulo configurable que, paradójicamente, con los mismos parámetros, del punto A al punto B te envía por un camino y del punto B al punto A te devuelve por otro. Cosas que pasan. Debajo del sistema de aireación ‘trizona’, una palanca de estética tan peculiar como lograda, nos permite elegir entre el cambio automático y secuencial con mucha suavidad. Lástima que la respuesta del motor al pisar el acelerador no sea tan rápida como desearíamos, aunque también hay que ser consciente que no es un coche para correr, sino para deslizarse como suspendido por un colchón de aire invisible, haciendo que los 240 CV del motor V6 HDI sean más tirando a percherones que a purasangres.
 
La pequeña pantalla digital, casi minimalista, de detrás del volante, en la que tienes la información de la velocidad y las revoluciones por minuto, siempre digital, y cuatro cosas más, ‘se pega de tortas con el clasicismo del entorno’. Pero el patatús casi me da cuando descubro que saliendo de la columna de dirección del volante aparece el dispositivo para controlar el sistema de audio, ¡que es el mismo que puedes encontrar, por ejemplo, en un Peugeot 207 o en un Citroen C3! Ahí casi se me vienen abajo los palos del sombrajo –expresión, por cierto, más que clásica y castiza-. ¿¡Cómo es posible que se pueda tirar por la borda un ejercicio de estilo tan currado por una cosa tan tonta!? Otros detalles que no se merece este clásico es entre los clásicos, es que, por el precio que hay que desembolsar, no venga de serie una llave inteligente con la que se pueda acceder al vehículo sin sacarla del bolsillo, cámara de visión trasera o una entrada de USB, por ejemplo. La ausencia de la cámara se suple con los sensores de aparcamiento tanto delante como detrás, aunque ‘engañan’ bastante, y parece que te vas a dar cuando todavía queda bastante más de una cuarta.
 
El C6 es principalmente un coche de paseo, donde las prisas nunca son bienvenidas. Ojo, que si las hubiera o hubiese, sea en el modo sport o en el normal, los 240 CV existen, y aunque no sean los más raudos en ponerse a galopar, ‘haberlos haylos’. Sin embargo, la cifra de aceleración de cero a 100 kilómetros por hora deja bien a las claras el espíritu del coche. También te digo que la característica principal de este Citroen en marcha es su capacidad de cubrir largas, larguísimas distancias, logrando que conductor y ocupantes lleguen a su destino, por muy lejos que esté, sin un ápice de fatiga. Los asientos, de los que ya hemos hablado, son el secreto, sin duda. Un pequeño pero a nuestra unidad de pruebas. Las ventanillas de las cuatro puertas, para darle un aire quizá deportivo, van sin marco, y el ajuste de la del conductor no era todo lo perfecto que debiera, con lo que a velocidades de crucero el sonido aerodinámico era algo desagradable y más elevado de lo normal. Por cierto que los espejos retrovisores me parecieron inusualmente pequeños y los frenos menos potentes de lo esperado, aún teniendo en cuenta los casi 2.0 kilos del conjunto.
 
Foto detalle del Citroen C6Pero, a ver, no nos confundamos, que los árboles no deben impedirnos ver el bosque. El C6 está bastante bien equipado, con detalles como la cortinilla trasera para evitar que el sol chamusque los cogotes de los que van sentados detrás. O el display que proyecta la velocidad y las indicaciones del navegador en el parabrisas. O los faros bi-xenón direccionales y demás automatismos. O los 10 gigas de memoria del disco duro para guardar bastantes horas de música. O los 9 airbags. O el fantástico avisador de cambio involuntario de carril que ya me conquistó en el C5, que te da golpecitos en el cachete izquierdo del trasero si pisas la línea por ese lado o lo mismo en el cachete derecho si pasas la línea por el lado de estribor. Y la joya de la corona, por supuesto, una suspensión activa que, en honor a la verdad, me ha pasado lo mismo que con todo el conjunto: esperaba tantísimo de ella, que no me han parecido el ‘sumum’ como he leído por ahí, y mira que me he molestado en buscar la web polaca que realizó un vídeo poniendo una taza de café a los pies del asiento del copiloto conduciendo por zonas de baches considerables sin derramar una gota. No me lo termino de creer, la verdad. Sin embargo no hay mucho que objetar a la calidad de rodadura y su deslizamiento suave y continuo sobre el asfalto. Puedes elegir, desde parado, la altura de la carrocería y ya en marcha si quieres endurecer aún más las suspensiones en modo ‘Sport’. Muy bien. Además, también tiene una posición, marcada por un asterisco, para cuando el firme está muy deslizante y necesitas un extra de tracción. Para mejorar un plus más la estabilidad en el tren trasero, a 120 kilómetros por hora un escondido e inadvertido alerón se despliega para dotar de más agarre y solidez.
 
Por cierto, que si te interesa ‘la caja’, pero te parece caro, algo menos equipado Citroen pone a tu disposición el C6 con un motor HDI de 170 CV desde 38.663 euros. Bastante más coherente. Este de 240 CV, después de más de 1.250 kilómetros, casi todos ellos por autovía, se ha estabilizado en un consumo de 7 litros cada 1 kilómetros. Muy bien.
 
Post Data: Me había propuesto escribir el reportaje sin la frase tópica ‘salón rodante’, que es lo que de verdad me parece este coche. Misión cumplida.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Una pena que comparta tejado, mesa y mantel con el C5. Es un cochazo como la copa de un pino, señorial, clásico en casi todas las acepciones de la palabra, pero es tan difícil no acordarse de su hermano el C5 que este C6 parece una carroza de hace cien años actualizada. Quizá ahí tenga su encanto, especialmente para los nostálgicos.
 

UN COCHE PARA…

…los nostálgicos y aquellas personas de cierta edad que tengan ‘cuentas pendientes’ con algún modelo anterior de la marca y se quieran dar un auténtico gustazo. Si eres un mitómano de los de verdad y huyes de las modas y de lo que todo el mundo tiene, el C6 es tu coche.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.250 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 10%-15%-75%
 
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FICHA Citroën C6 HDI 3.0 V6 CAS
 

Cubicaje / Potencia: 2.993 cc – 241 CV a 3.800 RPM

Caja de cambios: Automática secuencial de 6 velocidades

Alimentación: Diesel
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.908 / 1.860 / 1.464 mm

Distancia ejes: 2.9 mm

Maletero: 488 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos delanteros: 245/45/18

Tracción: Delantera

Frenos: Discos ventilados
 

Aceleración 0-1 km/h: 8,5 seg

Velocidad máxima: 240 km/h

Capacidad depósito combustible: 72 l

Peso en orden de marcha: 1.873 kg

Par motor: 450 Nm / 1.6 r.p.m.

Emisiones CO2: 195 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,8 l / 1 kms

Urbano: 10,2 l / 1 kms

Mixto: 7,4 l / 1 kms
 

Bien:

Estética exterior

Ambiente lujoso y espacioso

Asientos muy cómodos y multirregulables
 

Menos bien:

Caballos ‘percherones’

Ausencia de equipamiento lógico en su categoría

Utilización de dispositivos de sus hermanos y primos pequeños y utilitarios
 
Precio: 46.751 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net