Prueba del OPEL INSIGNIA 2.0T – Por algo es coche del año en Europa

Por sa , 01/10/2009

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Prueba del OPEL INSIGNIA 2.0T – Por algo es coche del año en Europa
Mires por donde lo mires, es realmente difícil encontrarle fallos a este Opel Insignia, coche del año en Europa 2009. En Opel se han puesto las pilas, y junto al próximo Astra, aquí está el emblema, la ‘Insignia’ de la marca.




Se lo merece. No digo que otros coches no estén a la altura, que sean mejores o peores, que el Insignia sea el mejor o incluso imbatible. No. Sólo digo que algo tiene el agua cuando la bendicen, y después de medio millar de kilómetros con el Opel Insignia tengo muy claro por qué le han concedido el galardón de ‘Coche del año en Europa 29’. El Insignia es un compendio de calidad, tecnología, prestaciones, placer de conducción y seguridad que raya a una altura grandísima. Es terriblemente complicado pillarle en un renuncio. La última creación de Opel, hasta que aparezca el Astra, parece tener una carta astral de corte Géminis, ya que sin ser un experto en todos los apartados, es capaz de hablar tu lenguaje y convencerte en el aspecto que tú quieras tratar. En definitiva, calidad por los cuatro costados, avances tecnológicos a mansalva, sensaciones al volante de primer nivel y sistemas innovadores, no sólo en cuanto a temas de seguridad, al alcance de muy pocos Premium. Señoras y señores, el Opel Insignia.
 
La verdad es que este Opel Insignia ha sido capaz de sacar lo peor que hay en mí como probador de coches. Me explico. Uno, por estos barrios, se cree mejor que nadie por sacar antes que los demás los posibles defectos del coche que estás probando, o ser el primero en darte cuenta de algún detalle que se le ha pasado a los demás. Como todo hijo de vecino, vaya. Y digo que este Insignia me ha chafado un poco porque cuanto más busco su punto débil, más fuerte me doy contra el muro de la calidad, cimentada sobre una tecnología a prueba de probadores listillos y ‘metededosenelojo’ entre los que me incluyo. De verdad que no sé por dónde hincar el diente a las posibles imperfecciones de la nueva berlina de Opel, un auténtico dechado de virtudes, con sobresaliente en todas las asignaturas.
 
Como siempre, si nos ponemos puntillosos, algo se puede criticar, pero sería tan subjetivo que casi podrías hacer el ridículo ante los colegas de la prensa especializada. Como este que suscribe no sabe estar callado, allá que se lanza. El único pero, y de baja intensidad, que se podría pone al buque ‘insignia’ de Opel es que es un coche algo impersonal, muy neutro. ¿Sabes el típico hijo bueno que nunca da guerra, y que de puro bueno llega a ser soso, porque lo hace todo bien y no te tienes que preocupar por nada? Pues ese puede ser el tema con este devorador de kilómetros infatigable. El coche tiene de todo, no le falta de nada, todo lo hace bien, cumple en todos los terrenos, se comporta de maravilla, tiene una elegancia y un saber estar encomiable… no sé, ¿demasiado perfecto?
 
A Opel, tradicionalmente, se le ha criticado una cierta sobriedad en los diseños, falta de personalidad, un ligero ‘dejarse llevar’, que con este Insignia y el venidero Astra, el complot se desmorona por completo. Este Insignia es un coche moderno, mire por donde se mire. Si empezamos a analizarlo por el exterior, hay que destacar su diseño ‘internacional’, y aquí me refiero a que puede triunfar absolutamente en cualquier mercado por sus rasgos. Algún compañero me ha hecho ver que se puede asemejar al aire de Infiniti, que no digo que no. La parrilla es grande, rotunda, voluminosa. La zaga, siendo estilizada, esconde más de 5 litros de maletero. Un escaloncito por encima en capacidad y en medidas que sus rivales generalistas, el Insignia les iguala o supera, pero nunca queda por debajo. En nada. Y eso es un triunfo sonado.
 
El interior parece un salón rodante. Cómodo hasta decir basta, empezando por unos asientos de cuero perforado (disponibles en el acabado Cosmo de la unidad probada) que son una auténtica delicia, por funcionalidad y por su regulación, prácticamente infinita. Mandos ergonómicos, quizá exceso de botonería, en algún caso repetida, pueda ser censurable, pero es ‘pecata minuta’ al lado de sus innumerables aciertos. Todo queda a mano, todo bien visible, practicidad, diseño y elegancia en buena sintonía, un poco como descubrir el santo grial dentro de un vehículo.
 
A nivel dinámico no tengo más remedio que seguir hablando maravillas. Y para ello debo mencionar el FlexRide, Tecnología de Estabilidad Adaptativa que hace maravillas. Con tres posiciones posibles, Normal, Sport o Tourist, al elegir uno de los tres modos seleccionas automáticamente varios parámetros a nivel de chasis, suspensiones, amortiguación, sensibilidad de la dirección, respuesta al acelerador, etc, etc, etc, que hace que en cada momento puedas configurar tu coche a tu tipo de conducción. Pero… ¡es más! Si el sistema detecta que tu conducción se adapta a uno de los modos no seleccionados, inteligentemente, cambiará la configuración del coche para adecuarla a tu estilo en ese momento. ¡Es que me quedo sin palabras! Quieres más detalles. De noche, con las luces activadas, el cuadro de mandos, iluminado siempre con fondo blanco… ¡cambia a rojo cuando pulsas el botón sport! Son sutilezas como ésta las que me acaban rindiendo.
 
En este caso, nosotros hemos probado el 2.0 Turbo de 220 caballos gasolina, con tracción delantera y cambio automático de seis velocidades. Es el Insignia más rápido, dejando a un lado el OPC y el 2.8 4x4 de 260 caballos, que se presenta, indefectiblemente, con tracción integral. Te puedo asegurar que esta versión es una auténtica delicia, y más cuando te chive que la versión ‘básica’ de 2.0T está en 30.2 euros pelados. La unidad probada apenas valía, luego de descuentos, 2.3 euros más, y te puedo asegurar, con el referente cercano de un coche que me encantó, el Renault Laguna Coupé, 3.5 V6 de 240 caballos, que arrojando cifras muy parecidas, este Opel te ofrece las mismas sensaciones con una factura final menos lesiva para tu bolsillo… ¡y comparándolo con un coche que salía fenomenalmente bien parado con los Premium alemanes!
 
El cambio automático-secuencial de Opel es una auténtica delicia. Los tirones normales en una caja de este tipo brillan por su ausencia y su respuesta al acelerador es inmediata. 220 caballos dan para acelerones bruscos si los buscas, pero será muy difícil que saques del carril un Insignia superdotado en avances tecnológicos en lo que a seguridad respecta. Eso sí, no te despistes mucho pisando porque el consumo subirá, y bastante. En uso combinado es muy difícil bajar de diez litros a los cien kilómetros, y si le pisas un poco pasarás de 12-13 con suma facilidad, así que atención.
 
Al volante, te sentirás plácidamente ubicado en un asiento cómodo en el que conducir será la tarea más fácil posible. El navegador te ayudará siempre que se lo pidas, y puedes estar conectado a la última, ya que, aunque te cueste encontrarlo, dentro del espacio que hay en el reposabrazos central se esconde una entrada de conexión auxiliar e incluso una salida de USB para llevar tu música puesta allá donde vayas, amén de poseer dos gigas de memoria interna.
 
El Insignia es un coche señorial, el tacto del cambio automático y de su palanca, ya lo hemos dicho, es absoluto terciopelo refinado, pura seda. Quizá las palancas tras el volante que albergan los indicadores de dirección sea el único momento en el que las terminaciones y las calidades abandonan el sobresaliente, pero no terminan de empañar, no podría aunque fueran de hierro corroído, el resultado y el aspecto final. La lista de detalles es interminable. Otra cosa que no podemos dejar de citar, es que si intentas salir del coche sin poner la palanca en la ‘P’ de Parking… el sistema no te dejará sacar la llave del contacto hasta que hayas puesto el cambio automático en el sitio correcto.
 
El sistema de luces del Insignia es otro elemento que hace derretirme. Va mucho más allá del simple sensor que enciende las luces cuando pasas un túnel o el día agoniza. Este Opel es capaz, mediante sensores, de evaluar la calidad de la luz, la situación en la vía y la aparición de otros vehículos, eligiendo de manera automática una de las nueve configuraciones de luz distintas que posee según lo estime oportuno. Así, no te tendrás que preocupar de poner la luz de día o de quitar las largas si viene alguien de frente para no deslumbrarle… el Insignia lo hará por ti gracias al sistema AFL Plus. Una maravilla más.
 
Algo mencioné ya de la seguridad, muy por encima. No te voy a aburrir con todo lo que se le supone a un coche de esta envergadura en cuanto a airbags de todo tipo –salvo de rodilla- y elementos de ayuda a la frenada, pero si te voy a contar que en caso de colisión frontal, el Insignia alberga un sistema de pedales retráctiles que pierden la fijación en milisegundos para no producir por debajo de las rodillas aún más lesiones. Pues eso, casi ciencia-ficción. También te comentaré que lleva sistemas poco habituales como el CDC, de cara a evaluar la amortiguación ideal del vehículo en cada momento o el DMC, el control de conducción ya explicado más arriba.
 
No quiero dejar de ser puntilloso, va contra mi religión, y dejar que este Opel se vaya de rositas, pero claro, ante todo lo mencionado anteriormente, casi infinitos sistemas inteligentes al servicio del conductor y demás ocupantes del coche, casi me da vergüenza apostillar que los retrovisores me han parecido, quizá, un poco pequeños, o que el mando del ordenador de a bordo está situado en un lugar que no me convence. También creo que este modelo, con este motor, merecería unas levas en el volante, o que en la posición normal quizá las suspensiones puedan estar un pelín blandas, o que puede que, con tanto adelanto, a lo mejor los retrovisores hacen algo de ruido aerodinámico a 120 por hora… pero que quede bien claro que todo lo digo bastante quedo, y con la boca pequeña, apenas perceptible para el cuello de mi camisa. Porque este Insignia se ha ganado a pulso ser el Coche del año 29 en Europa.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Cómpralo. No te vas a equivocar. Lo tiene todo y no le falta de nada. Además, tiene un precio que no se corresponde con todo lo que ofrece. Este tipo de chollos, hoy en día, son más raros que ver a Flavio Briatore perdiendo a algo.
 

UN COCHE PARA…

…cualquiera que entienda de qué va esto. Generalmente será alguien entrado en años, con una posición desahogada y que no le importe el logo que luzca su coche en la parrilla. Él por dentro (del coche y de él mismo) estará en paz consigo mismo, ya que su elección fue, seguro, la correcta.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 500 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 30%-10%-60%
 
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Opel Insignia 2.0 Turbo 6v 220CV
 
 
Cubicaje / Potencia: 1.998 cc - 220CV a 5.300 RPM
Caja de cambios: Automático-secuencial de 6 velocidades
Alimentación: Gasolina, inyección directa, turbo, intercooler
 
Longitud / Anchura / Altura: 4.830 / 1.858 / 1.498 mm
Distancia ejes: 2.737 mm
Maletero: 5 litros
Nº plazas: 5
Neumáticos: 245/40/R19
Tracción: Delantera
Frenos: Discos ventilados de 321 mm (del) / Discos ventilados de 315 mm (det)
 
Aceleración 0-1 km/h: 7,8 segundos
Velocidad máxima: 240 km/h
Capacidad depósito combustible: 70 l.
Peso en orden de marcha: 1.503 kilos
Par motor: 350 Nm / 2.0 – 4.0 RPM
Emisiones CO2: 225 g/km
 
Consumos oficiales:
Extraurbano: 6,9 l / 100 kms
Urbano: 14,2 l / 100 kms
Mixto: 9,6 l / 100 kms
 
Bien:
Percepción de calidad y acabados premium

Tecnología y equipamiento

Precio

 
Menos bien:
Mucha botonería

Retrovisores pequeños

Consumo

 
Precio: Desde 30.2 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net