Prueba del FIAT GRANDE PUNTO T-Jet 120 CV 3p – Pequeño pero matón

Por sa , 24/08/2009

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Prueba del FIAT GRANDE PUNTO T-Jet 120 CV 3p – Pequeño pero matón
Adrenalina en estado puro por menos de tres millones de pesetas. Este es el concepto clave en el FIAT Grande Punto T-jet. La decoración racing, las llantas de 17 y los asientos deportivos cuadran el círculo de la pequeña bomba de FIAT.




A simple vista nadie apostaría a que con un pequeño motor de gasolina de menos de 1.4 centímetros cúbicos y 120 caballos de potencia se puede construir un coche de rallies. Sin embargo, el propulsor T-Jet de FIAT es capaz de dotar al Grande Punto de unas sensaciones absolutamente deportivas a la hora de encarar el día a día. Con poco más de cuatro metros de largo, un peso contenido, un centro de gravedad bajo, unas ruedas sobredimensionadas que dan aplomo y agarre en curvas a fuerza de penalizar el consumo, y unas relaciones de cambio bien estudiadas para facilitar la rápida aceleración en las tres primeras marchas… todo ello bien mezclado, no agitado, en la coctelera de la fábrica turinesa, unas hojitas de menta y unas pegatinas de corte racing… y el refresco del verano ya tiene nombre y apellidos: FIAT Grande Punto T-Jet 120 CV 3p.
 
Todo lo dicho antes queda muy cuco, muy publicitario, pero es la sensación que sacas después de vivir una semana con el corazón un poco más acelerado de lo normal. Y es que es casi imposible no apurar una marcha, o dar un buen pisotón al acelerador, aunque hayas cogido el coche para ir a la oficina y no te apetezca para nada llegar antes de la hora. Y eso lo consigue un coche que si no fuera por las pegatinas y las pedazo de llantas, nadie diría que puede hacer cambiar la personalidad de un corriente y moliente ciudadano de a pie y convertirla en alguien que una vez pudo aspirar a ganarse la vida al volante de un coche de carreras.
 
Por fuera el Grande Punto no es feo. Puede gustarte o no, pero en cuanto a diseño, he hecho un ejercicio muy facilón y los resultados han sido sorprendentes: lateralmente, he mostrado el coche, sólo el morro, a unos cuantos ‘conocidos’ y la mayoría han pensado que se trataba de un coche deportivo. Ferrari y Aston Martin fueron las palabras que más se utilizaron. Y es que es verdad. El diseño de este FIAT ha pasado por el tamiz de la deportividad para mostrar un perfil absolutamente racing. Viéndolo ya en conjunto, además de las pegatinas de nuestra unidad de serie (157 euros), las llantas de 17 pulgadas en color carbono, preciosas, se llevan siempre el primer comentario. Y es que, además de agarrarse de maravilla al asfalto y proporcionar al piloto, digo… al conductor, una seguridad tremenda, poseen una estética diferenciadora y muy pero que muy bonita.
 
En el interior FIAT ha querido seguir la tendencia deportiva, aunque sin poner mucho dinero sobre la mesa. Así, los asientos se parecen a los baquets, pero no llegan, ni mucho menos, a su efectividad, amén de ser muy, pero que muy duros. El salpicadero imita fibra de carbono, y las alfombrillas son personalizadas, lo que unido al volante y el pomo de la palanca de cambios en cuero da un conjunto bastante racing. Las esferas de los relojes en blanco o los pedales metálicos habrían completado la sensación, pero carece de estos elementos. Para ser un ‘cuatro metros’, el espacio interior no está mal. Cuatro adultos viajan sin problemas, ya el quinto sufriría en desplazamientos largos. El maletero es bastante grande para su categoría, sin embargo, los huecos para dejar cosas en el interior del coche dejan mucho que desear: en las puertas apenas hay sitio y el reposabrazos central es tan estrecho que unas gafas de sol en su estuche caben con dificultad. Por lo general, los acabados están a un gran nivel y deberían servir como ejemplo para que, de una vez por todas, la gente deje de ver FIAT como una marca que puede dejar algo que desear.
 
Está mal que lo diga aquí, pero ahí va. En el plano personal, he tenido dos FIAT, uno de segunda mano (Tipo de gasolina) y uno nuevo(Stilo JTD), que en seis años apenas si se ha quejado… y creedme que le he puesto en aprietos… viajes a París, Génova, Praga, Berlín… y casi sin descansos. En fin, simplemente quería dejar mi opinión de primera mano en base a la experiencia y a los años acompañado por estas máquinas italianas.
 
Pero lo que de verdad llama la atención de este vehículo es el motor y el espíritu que éste imprime al vehículo. Con 1.155 kilos de peso, hay que ver lo que pueden hacer 120 caballos, que se me antojan más, lástima de banco de potencia. La aceleración de este bólido es terrible, y más si cabe cuando estamos hablando de que la caja manual es de cinco marchas y no de seis. Las tres primeras son brutales, el coche sube de vueltas enseguida, y en cuanto la aguja marca las 2.2 revoluciones por minuto, saldrás disparado hacia adelante como un cohete. Una vez más, el puerto de la Cruz Verde, a las afueras de Madrid, ha sido mi principal banco de pruebas… y, sinceramente, he perdido la cuenta de las veces que he subido y bajado el puerto, pero pasan la docena seguro. Es una maravilla enlazar curvas, una tras otra, jugando con la palanca de cambios sólo lo necesario, y disfrutando de manera brutal apurando las frenadas hasta casi el límite. Y es que si las llantas son bonitas, otro apartado que llega al sobresaliente es el de los frenos. ¡Dejan el coche clavado! Será muy raro que las gomas te hagan algún extraño. En la semana de pruebas que hemos disfrutado del Grande Punto, tan sólo en un par de frenadas brutales hemos sentido desfallecer mínimamente la goma en detenciones bruscas siempre en cambios de dirección. Perfectamente asumible. En pocas palabras, divertido, radical y algo subvirador, mejor para iniciados en el tema de la conducción por culpa de reacciones bruscas y en ocasiones un pelín imprecisas e impredecibles.
 
Hay que decir que el cambio no me ha parecido igual de bueno. El recorrido que tiene para engranar, por ejemplo, primera y tercera, es mucho más largo que para llegar a segunda y cuarta, con el consecuente sobresalto cuando ya estás en segunda y piensas que aún estás en el punto muerto… pero te acostumbras a los pocos minutos y pasa de ser una preocupación a una bendición, ya que el breve recorrido apenas deja el motor sin empuje. En cuanto a chasis y suspensiones… ni que decir tiene que están pensadas para la conducción rápida. Las suspensiones son duras, los amortiguadores no absorben demasiado los baches por su escaso recorrido, pero el equilibrio y la estabilidad con piso firme y en curvas, abiertas o cerradas, es digno de coches de mucha más potencia y prestaciones. Esto es terriblemente paradójico, ya que FIAT, doy fe, siempre se ha caracterizado por suspensiones blanditas, mucho más preocupada del confort y de la comodidad en conducción tranquila por ciudad que otra cosa. Sin embargo, este bichejo es la antítesis de la filosofía FIAT en cuanto a comodidad, siempre apostando por las prestaciones y la optimización del coche cuando se circula con alegría.
 
Hablando ya en el plano del detalle, hay aspectos que gustan y disgustan casi por igual. El ordenador de a bordo es personalizable y es uno de los más completos del mercado y de los que más me gustan. Tiene todo tipo de información, tiempos parciales, velocidades medias, consumos medios totales y parciales, distancias, gráfico de tu nivel de uso del acelerador… muchas marcas debieran aprender, sinceramente. En cambio, el sistema de navegación Blue&Me se me antoja un quiero y no puedo. Sin una pantalla tradicional es muy difícil dar un servicio cómodo y funcional. Además, los comandos vocales no son los más diligentes del mundo. Lo intenté con varias calles, con voz de hombre y voz de mujer… y os aseguro que ha sido imposible encontrar la calle y que el sistema me guiase con éxito hasta el objetivo. Y eso que el sistema es novedoso, mediante USB, y con las flechas en la pantalla digital entre el cuentakilómetros y el cuentarrevoluciones, ambos con grafías modernas y agradables a la vista… pero nada, fiasco. En el tema del consumo no es un glotón pero tampoco destaca por su frugalidad; hablamos casi de un coche de carreras. Tras más de mil kilómetros la media ha sido de poco más de ocho litros cada cien, pero cuando aprietas el acelerador la cosa se dispara a los 10-11 de media. Siguiendo con detalles de menor importancia, me ha parecido que los botones situados en la puerta del conductor están demasiado lejos, casi en el retrovisor, imposible alcanzarlos sin incorporarte. Otra cosa, igual banal, igual no: los pedales están juntísimos. Más de una vez me entró el pánico: acelerador y freno están tan juntos que en alguna ocasión la suela del calzado de turno se atascaba en el medio. Y ya, para acabar con los puntos mejorables, si el ESP fuera desconectable, la cuadratura del círculo se podría completar.
 
El FIAT Grande Punto tiene una variedad de motores y acabados espectacular. Puedes combinar su buen repertorio de motores diesel y gasolina con distintas terminaciones para configurar un coche que, siempre, permanecerá dentro de un presupuesto limitado, propio de los principios de la marca turinesa. El precio de las opciones está en las Antípodas de, por ejemplo, BMW, con lo que dejar tu Grande Punto a tu gusto no destrozará la balanza comercial de tus cuentas bancarias, habida cuenta de que, como buena generalista, los descuentos y ofertas pueden llegar hasta los 4.0 euros de ahorro sobre el precio marcado.
 
De nada servirá que mientas: te lo vas a comprar, o te lo has comprado, porque te gusta sentir cómo tu corazón acelera tanto o más que el propio coche. No hace falta tener 3 caballos bajo el pie derecho para lograr sensaciones racing. El FIAT Grande Punto demuestra que, con 120, es más que suficiente.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
 
Aunque un poco radical, lo justo y necesario para que no sea el objetivo de un novel o de alguien al que le asuste que la aguja del cuentarrevoluciones apunte más allá del 3 o el 4, este concentrado de músculo es un juguete ideal para el que quiere experimentar sensaciones cañeras sin gastarse un disparate.
 

UN COCHE PARA…

…los jóvenes… o que se sienten jóvenes y con ganas de liberar tensión pisando el acelerador. Sin fomentar la irresponsabilidad al volante, la verdad es que como primer coche igual es ‘un poco demasiado’ para lucir la ‘ele verde’, pero si te gusta conducir y quieres pasar un buen rato –o bastantes- al volante, éste es tu coche.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.1 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) –25%-60%-15%
 
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Fiat Grande Punto T-Jet 120 CV 3p
 
Cubicaje / Potencia: 1.368 cc - 120CV a 5.0 RPM
Caja de cambios: Manual de 5 velocidades
Alimentación: Gasolina, inyección directa
 
Longitud / Anchura / Altura: 4.030 / 1.687 / 1.490 mm
Distancia ejes: 2.510 mm
Maletero: 275 litros
Nº plazas: 5
Neumáticos: 205/45 R 17
Tracción: Delantera
Frenos: Discos autoventilado de 284 mm (del) / Discos de 264 mm (det)
 
Aceleración 0-1 km/h: 8,9 segundos
Velocidad máxima: 195 km/h
Capacidad depósito combustible: 45 l.
Peso en orden de marcha: 1.155 kilos
Par motor: 206 Nm / 2.0 RPM
Emisiones CO2: 155 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,4 l / 1kms
Urbano: 8,7 l / 1kms
Mixto: 6,6 l / 1kms
 
Bien:
Motor explosivo a partir de 2.3 RPM   
Frenos 
Estética y acabados


Menos bien:
Pedales muy juntos

Asientos duros y algo incómodos

El sistema de navegación llega a desesperar
 
Precio: Desde 17.220 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net