OPEL INSIGNIA OPC – Prueba – Yo también puedo

Por Andrea Enzo , 06/05/2014

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OPEL INSIGNIA OPC – Prueba – Yo también puedo
Opel se quita complejos con el Insignia OPC. Cansado de ver a sus compatriotas en potentes Audi, Mercedes o BMW, con el Opel Insignia OPC ofrecen una berlina espaciosa con 325 CV y tracción total. Y lo mejor es el precio. Prueba Opel Insignia OPC.

 
 

Para no hacerte esperar hasta el final u obligarte a bajar hasta la ficha del Opel Insignia OPC, te avanzo que por 41.886 euros puedes tener en tu garaje todo un Insignia OPC con 325 caballos… sedientos, muy sedientos, ya te lo digo. Si te decantas por el cambio automático como el que monta nuestra unidad, deberás desembolsar cerca de 3.000 euros más. También te avanzo que si me toca elegir a mí me los ahorraría sin duda, a no ser que seas un fanático de estas transmisiones o tengas un odio visceral al cambio automático.


El Opel Insignia acaba de sufrir un pequeño lavado de cara que le ha sentado de maravilla. No es que antes fuera un adefesio, pero es que las cuatro cositas que han modificado le han dado un plus de clase y elegancia que le va a venir de lujo en cuanto a ventas. El nuevo apenas recibe un leve retoque en los pilotos, con una barra cromada horizontal que los une, unos faros más estilizados y un poco de maquillaje en la parrilla, han sido las ligeras modificaciones que le confieren una personalidad con más enjundia.


Eso en cuanto al exterior, porque en el interior los cambios del Opel Insignia son más marcados, sobre todo en lo que se refiere a la consola central, que antes estaba abigarradísima de botones, y ahora apuesta por un nuevo concepto en el que todo es más fino y sutil, no hay tantas teclas a la vista y la elegancia preside el salpicadero y el cuadro de mandos, aunque los botones en el volante han aumentado en número.


La berlina de Opel es una de las referencias en el segmento D, por calidad y por precio, pero también por variedad de motores. El Opel Insignia OPC es toda una declaración de intenciones, una muestra evidente de que la marca alemana puede llegar a potencias y sensaciones de conducción que parecen reservadas a Audi, BMW, Mercedes e incluso Volkswagen. El emblema OPC es una especie de grito de la marca para todos aquellos que piensan que una marca generalista no puede tener un coche con aspiraciones racing y que cumpla a todos los niveles. Corsa y Astra tienen su versión OPC, y el Insignia es el extremo al que ha llegado Opel con este reto.


Ciñéndonos desde ya a lo visto y sentido en el nuevo Opel Insignia OPC, debemos decir que a la berlina alemana no le sienta nada mal los toques OPC en el exterior. Así por ejemplo, las llantas de serie son de 19 pulgadas, pero en nuestro unidad hemos disfrutado de unas preciosas de 20”, que quizá lastran un poco el coche en zonas sinuosas, pero que lucen de maravilla, dejando entrever en su interior unos potentes frenos Brembo que, sin embargo, hemos de decir que en nuestra unidad no trabajaban todo lo bien que debieran, fruto quizá de un uso excesivo en circuito en los 5.500 kilómetros anteriores a la llegada a nuestras manos.


Los ‘colmillos’ en la parte delantera bajo los faros, junto a tomas de aire extra en los laterales, y la doble salida de escape cromada en la zaga, en una carrocería unos centímetros más baja de lo habitual, unido a un conjunto con formas rotundas y voluminosas, configuran un todo que deja ver claramente que bajo el capó no hay un motor diesel precisamente…


Nos vamos al interior y aquí tenemos bastantes cosas que comentar, amén de lo ya avanzado hace un par de párrafos. En general nos gusta el conjunto, pero hay cosas que nos entusiasman y otras que nos gustan bastante pocos. Vamos por partes… ya lo dijo Jack el Destripador…


La impresión general cuando entramos en el habitáculo es muy buena. Destaca la arquitectura de los asientos, unos Recaro guapísimos, muy deportivos, con la parte superior a modo de backets y recubiertos de cuero microperforado. Recogen de muerte y, obviamente, cuentan con ajustes eléctricos y memoria de posiciones, amén de calefacción. Lo siguiente que detecta nuestra vista es el volante. Grande y gordo. Es la verdad. También lleva una parte en cuero microperforado y la parte inferior es plana. Es una pena que sea un pelo más grande y más grueso de lo normal. Imaginamos que a la hora de tomar medidas había mucho leñador canadiense y mucho jugador de basket en la muestra, porque para una talla normal se nos antoja un pelín enorme. Y es una pena, porque el diseño y las formas nos gustan, así como la disposición de los botones en él. Muchos, pero todos útiles.


Nuestros ojos pasan a la consola central y al salpicadero, y agradecemos enormemente el cambio de registro de Opel. Si contamos uno a uno, en el fondo, tampoco hay pocos botones, porque alrededor del navegador con pantalla táctil hay seis arriba y nueve abajo, más los que corresponden al sistema de climatización más abajo. Sin embargo, el diseño es mucho más limpio y descargado, y se nos antoja un ejercicio de estilo de los mejores que se pueden ver en los últimos años en cualquier marca. El diseño del conjunto de las teclas de la climatización es perfecto, sin embargo, los sensores laterales donde se suben los grados de temperatura del bizona no siempre actúan a la primera. Si bajamos un poco más, cerca de la palanca del cambio automático, al estilo de Lexus lleva una especie de superficie con sensor y un par de botones desde la que se puede manejar las distintas funciones del navegador. Lamento decirlo, pero ni aún pillando el punto, la funcionalidad reduce el tiempo o funciona mejor que actuando directamente sobre la pantalla táctil. Me recuerda mucho a las primeras de Lexus, pero con una calidad inferior, ciertamente. Hay que mejorar su funcionalidad, pero ya.


Al cuadro de mandos también se le ha dado una vuelta de tuerca. Está bien, nos gustan las pantallas TFT configurables. También toda la información del completo ordenador de a bordo, especialmente en este caso, con dispositivo de velocidad de crucero adaptativa, además del sensor y aviso de colisión, lleva un sistema que te dice en segundos la distancia que llevas con el vehículo de delante, y en cuanto baja de medio segundo, salta la alarma. Sin embargo, también he de comentar que la velocidad de crucero con función Stop and Go es mejorable. Tarda bastante en reanudar la marcha y también tarda en recuperar la cifra a la que viajabas. Muy mejorable. Mención especial para la nueva ubicación, en el volante, de las teclas que accionan el ordenador de a bordo, ya que nos dolían las yemas de los dedos de teclear la incorrecta posición anterior.


En cuanto a habitabilidad y espacio, notable para el Insignia, que tiene una altura al techa más que holgada. Las plazas delanteras son impecables, y en cuanto a las traseras, el túnel de transmisión central penaliza en exceso este sitio. Los laterales son correctos, aunque para la longitud del coche también esperábamos algún centímetro extra para piernas y rodillas. Maletero muy correcto, con 500 litros de capacidad, bastante profundo en longitud, quizá la boca de carga es algo estrecha, pero en general es muy aprovechable. Que no se nos olvide mencionar y aplaudir la colocación a los pies de la plaza central de un enchufe de clavija tradicional, de los de 220v y la existencia como extra de las cortinillas laterales traseras, siempre muy útiles.


Pasamos a la dinámica, y aquí también podríamos verter ríos de tinta. Con 325 caballos de pura potencia y tracción integral, no nos cuadra el hecho de que este Insignia OPC con motor V6 tarde más de seis segundos en el cero a cien kilómetros por hora, y la respuesta surge sola a los pocos minutos de empezar a interactuar con el Insignia OPC y recorrer unos cuantos kilómetros. Y es que desde que pisamos el acelerador hasta que el coche empieza a avanzar, pasan un buen puñado de décimas que retrasan el proceso una barbaridad. No sé cómo de bien va el cambio manual de seis velocidades del Insignia OPC, pero después de más de 500 kilómetros con el Insignia OPC con el cambio automático de seis velocidades, no pagaría los 3.000 euros de sobreprecio casi ni odiando a muerte tener que cambiar de marcha de manera manual. Accionando las levas mejora un poco, pero de manera casi imperceptible.


Lo mismo que cuando apretamos los botones del modo Sport o el modo OPC –por cierto, situados demasiado lejos y arriba en la consola central con respecto al volante-. Se siente el coche más duro, notas que cambia un poco más rápido de velocidad y que busca siempre la parte roja del cuentavueltas antes de pasar a la siguiente velocidad, pero la verdad es que su funcionamiento es mejorable. En cualquier caso, al límite, es casi imposible deslizar las ruedas un solo centímetro, y se agradece de nuevo la retroiluminación roja del cuadro de mandas, muy deportivo.


En autovía, a ritmos legales, el coche se comporta de maravilla, aunque da igual dónde estemos, sea en ciudad, sea en curvas, sea en autopista, el sonido del motor se nota bastante, y es un sonido que no es redondo, te da la sensación que es un grito amortiguado, como si siempre fuera el coche más revolucionado de lo que en verdad va, pero no es un sonido que te hace imaginar potencia, fuerza o aceleración, sino sobre esfuerzo. Que quede claro que esta apreciación es muy personal, pero seguro que si tuvieras la ocasión de apreciarlo por ti mismo nuestra opinión no diferiría mucho. No sé si me explico, es una sensación como si el motor fuera siempre sobre exigido y se intentase amortiguar a la vez…


Seguimos en la autovía, y aquí el consumo es de entre 8,5 y 9 litros a los cien de media. Alto, pero no tan descomunal como cuando estamos en ciudad, que incluso sin querer ser los primeros siempre saliendo en los semáforos, nos movemos en cifras fácilmente sobre los 20 litros a los cien, lo cual, ciertamente, asusta.


A la hora de enlazar curvas, el coche, dinámicamente, no va mal, pero la lentitud en la gestión del cambio penaliza la sensación general. Es una pena, porque con un par de toques aquí y allá el Opel Insignia sería un cochazo, y podría mirar a los ojos directamente a los Premium, pero en estas condiciones, sólo un precio bastante ajustado, 41.886 euros en su versión manual, puede justificar su compra.


Y no sólo el precio está bien, sino que, además, puede contar con todo tipo de ayudas a la conducción, como el aviso de ángulo muerto, cámara de visión trasera, avisador de cambio de carril, luces direccionales…


CON LA MANO EN EL CORAZÓN


El Opel Insignia OPC posee muchas virtudes, pero también algún punto mejorable. Para alcanzar a los Premium a todos los niveles se necesita algo más de homogeneidad, pero la base que se maneja es más que apta para optimizar todos los elementos que le llevan a distinguirse del resto de generalistas.


UN COCHE PARA...


…los que no quieren pagar un dineral por un Premium con este nivel de potencia y equipamiento, pero no quieren renunciar ni al espacio, ni a la habitabilidad ni a pisar el acelerador y sentir la potencia de 325 caballos con tracción integral. En los 50, con hijos criados a los que a veces tienes que dar una vuelta y aún sientes sangre en las venas para darte alguna alegría en carreteras exigentes.


KILÓMETROS PRUEBA – 520 kms


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-15%-65%


RIVALES


Lexus IS300h F Sport, Ford Mondeo, Peugeot 508, Volvo S60, Audi A5 Sportback, Volkswagen Passat, Audi A4, Mercedes Clase C, BMW Serie 3, Infiniti G, Mazda 6



FICHA Opel Insignia OPC aut.


Cubicaje / Potencia: 2.792 cc / 325 CV a 5.250 rpm

Caja de cambios: Automática 6 velocidades

Alimentación: Inyección Indirecta. Turbo Intercooler


Longitud / Anchura / Altura: 4.842 / 1.856 / 1.498 mm

Distancia ejes: 2737 mm

Maletero: 500 litros

Nº plazas: 4 plazas

Neumáticos: 245/40/19; unidad probada: 255/35/20

Tracción: Integral

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Disco


Aceleración 0-100 km/h: 6,3 seg.

Velocidad máxima: 250 Km/h

Capacidad depósito combustible: 70 litros

Peso en orden de marcha: 1.835 Kg.

Par motor: 435 Nm a 5.250 rpm

Emisiones CO2: 251 g/Km


Consumos oficiales:


Extraurbano: 7,5/ 100 Km

Urbano: 16,1/ 100 Km

Mixto: 10,7/ 100 Km


Bien:


Precio

Equipamiento

Habitabilidad y maletero


Menos bien:


Consumo

Cambio automático muy lento

Sonido del motor poco logrado


Precio: 44.530 euros


Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net