BMW X5 M50d – Prueba – Tres eran tres…

Por sa , 19/12/2013

Fotos relacionadas

+ Ver todas las fotos

Vídeos relacionados

comparte:



Servicios

Zona BMW
Precios, pruebas, actualidad, portal de la marca.
Zona X5
Precios, ficha técnica, pruebas, actualidad.

Últimas Noticias

BMW X5 M50d – Prueba – Tres eran tres…
…las hijas de Elena, y tres turbos como tres soles tiene este BMW X5 M50d, un diesel de 381 CV, el tope de gama del nuevo X5 hasta que llegue el X5M, y con menos de 9 litros a los 100, acelerando de 0 a 100 en 5,3 segundos. Prueba del BMW X5 M50d.




En el nuevo BMW X5, en este caso, los tres son buenos, no como en la copla popular. Tres turbos que no se suman, sino que se complementan en distintos momentos del régimen de giro para sacar lo mejor de un motor tres litros que en este BMW X5 M50d logra obtener una relación potencia-consumo sencillamente espectacular. El nuevo BMW X5 llega a nosotros con tres motorizaciones distintas, y pocos discutirán con nosotros al afirmar que este M50d es la guinda del pastel hasta que llegue el X5M y a pesar de que la versión gasolina a la venta desde el inicio, la xDrive50i, tiene 69 caballos más (450) y acelera un poco más rápido, concretamente 5 segundos justos en el 0 a 100. De hecho, el calificativo ‘M’ sólo se lo ha ganado este diesel de 381 caballos, el propulsor más potente de gasóleo en Múnich y alrededores.


El nuevo BMW X5 es un cochazo, no hace mucho que probamos la generación anterior, y las comparaciones son obligadas. Poder probar el BMW X5 nada más salir y con este ilustre apellido –M50d-, es todo un privilegio. Tras el experimento inicial con el X6, el triturbo se ha mejorado para bailar agarrado de manera notable con una carrocería que, sin que nos pongan una pistola en la sien, diríamos que no es la mejor pareja de baile, sintonizando mucho mejor sobre el papel con cualquiera de las tres berlinas grandes que tiene BMW, Serie 7, Serie 6 Gran Coupé o el mismísimo Serie 5.


Así las cosas, afrontamos el doble reto de analizar el nuevo BMW X5, que gana muchos puntos en terrenos en los que el modelo precedente pinchaba un poco, y un motor –el M50d-que es la referencia en cuanto a potencia en gasoil, y que desde ya es la envidia de la competencia Premium, sea alemana o sea japonesa. No me gusta categorizar ni generalizar, pero si no me falla la memoria es el motor diesel más potente fabricado en serie para un coche de calle. Pues eso.


El nuevo BMW X5 logra estilizarse con respecto a su antecesor, sin por ello perder cotas de habitabilidad o espacio, es más, incluso gana en este apartado, perdiendo esa imagen de gigante con pies de barro. Sin embargo, a pesar de perder peso y tener unas líneas más fluidas y elegantes, aún sigue arrastrando con él más de 2.200 kilos, y eso se nota, pese a la gran potencia de la versión probada, en aceleraciones fuertes y en recuperaciones, aunque al final, siempre acaba convenciéndote.


Los cambios estéticos han sido muy sutiles, muy finos, pero han provocado una pérdida de 10-15 años brutal. Las ópticas delanteras y los riñones son cada vez más achatados y estirados hacia los laterales, muy horizontales, modernos, casi rasgados para ser un BMW. Las dos tomas de aire de extremo a extremo bajo los riñones dan una idea de la bestia que lleva dentro el angelito. También ahora es un poco más bajito, a pesar de las llantas de 20 pulgadas que casi venden solas el coche. La trasera también goza de nuevos grupos ópticos, también más estrechos y horizontales, ganando terreno en el lateral. Desde este perfil, vemos que el capó es muy largo, se ha echado la cabina algunos centímetros hacia atrás, y eso es precisamente lo que hace que el coche no se vea tan mazacote como antes. Bravo por el equipo de diseño de BMW, que ha logrado su objetivo y un diseño que perdurará vigente un buen puñado de años. Tampoco pasan desapercibidas las aberturas detrás de las ruedas, para canalizar la ventilación y el flujo de aire, ni el pequeño alerón trasero en la parte de arriba, que incide en la idea de estilizar el conjunto. El anagrama M en la parte de atrás y el doble escape trapezoidal abajo, en los extremos, apuntan claramente a una deportividad fuera de duda.


Por dentro pocas cosas nuevas os voy a descubrir, ya que con decir que es todo un BMW debería valer. Sin embargo, aquí también se nota el nuevo pincel que ha recorrido bastantes elementos que configuran el habitáculo, y hay aciertos espectaculares y cambios que te hacen pensar que sigues en el mismo punto, o al menos así será hasta que te acostumbres a ellos. Pero en ningún caso se pierde el referente de la calidad y el lujo Premium que desde siempre ha definido y define el grupo BMW.


Lo más destacable (ya no sorprende el Easy Entry ni el arranque por botón), es el nuevo diseño del volante, muy parecido al anterior, pero se nota el esfuerzo por hacer pequeños cambios que no pierdan la identidad pero se note evolución. En nuestro caso nos ha parecido que el aro nuevo no aporta nada mejor al anterior, y simplemente constatamos que es diferente. Es más, las teclas de los brazos centrales, las inferiores, no son fáciles de accionar. Lo que sí hemos notado es que ajustando la posición de conducción con el asiento más bajo posible, como hacemos siempre, el volante se nos queda algo elevado, y aún más el cuadro de mandos, que también parece que está algo lejos, aún regulando todo de la mejor manera posible. No es una crítica, que conste, sólo es una percepción que nos ha llamado mucho la atención. Después de más de 1.500 kilómetros, obvio, parecía que era nuestro coche de toda la vida, pero recordamos esa primera sensación perfectamente.


En la posición de conducción te encuentras como en una nave espacial. No es que haya demasiados botones, ni mucho menos, pero a través de la ruleta/botón al lado de la palanca del cambio (iDrive Touch), que controla buena parte de las funciones de navegación y de la enorme pantalla que focaliza la consola central, podemos elegir a nuestro gusto la mayor parte de elementos configurables que posee el nuevo BMW X5 M50d. Es más, al estilo de Audi, que con su MMI fue pionero en la materia, ahora podemos escribir en la superficie de la ruleta la dirección a la que queremos que nos lleve el navegador y con una precisión increíble, hasta con letras deformadas como las del que suscribe, es capaz de captar nuestros deseos e indicarnos el modo de llegar.


No voy a descubrir América, ni es intención, si digo que es tremendamente fácil encontrar la posición perfecta al volante, gracias a unos asientos configurables de manera electrónica (2.785 euros) de mil maneras. Recogen de lujo, sujetan de manera perfecta, y puedes memorizar posiciones de autovía y de ataque, por poner un ejemplo, en función de lo que te pida el cuerpo o la carretera.


Las grafías tras el volante en el cuadro de mandos son las habituales en BMW, muy legibles y elegantes. En el volante no faltan las levas, como buen M que es, pero encontramos que están algo lejos del volante. No es que haya que hacer esfuerzos para accionarlas, pero un centímetro, centímetro y medio más cerca del extremo, estarían mucho más a tiro. Junto a la palanca tampoco faltan botones de la suspensión adaptativa que configuran tu BMW X5 M50d en cuatro posiciones básicas, Eco Pro para consumir lo mínimo sin sacrificar demasiadas prestaciones, Confort, asegurando aceleraciones sin sobresaltos y amortiguaciones relajadas para cubrir grandes rutas o terrenos accidentados, y luego Sport y Sport +, en esta última, incluso suprimiendo casi al cien por cien el control de tracción, y dando todo el poderío posible a las prestaciones. Aún así, puedes configurar el perfil, por si no quieres sacrificar ventilación, consumos o entregas de potencia.


Justo al lado, siguiendo con la botonería, encontramos un control de descenso de pendientes, ahondando en una utilización off road que, con la mano en el corazón, no creo que vaya a ser extrema en casi ningún caso, pues la pinta de este X5 es señorial y de poderío, pero con un cliente potencial que no parece que vaya a meterse en faena demasiado a menudo ni vaya a enfangarse de verdad. También vemos el botón que activa los sensores de aparcamiento, y una locura de cámaras que te posicionan de manera cenital el coche y los obstáculos que le rodean, con lo que es prácticamente imposible tener un toque si andas mínimamente espabilado.


También debemos pararnos un segundo en el navegador, que te da toda la información habitual, como velocidad máxima de la vía y demás, pero esta vez está conectado a bases de datos de tráfico en tiempo real, y es maravilloso ver cómo en diferentes colores te muestra la intensidad viaria de dónde estás o por dónde vas a circular, y puedes elegir una ruta menos congestionada. Nos ha venido de lujo a lo largo de la semana en muchos momentos y nos va a ser difícil vivir sin este sistema a partir de ahora. También es de agradecer el pantallón que pone BMW a nuestro servicio, configurable en dos, para no perder detalle ni dato de lo que realmente quieres tener a mano. La rueda a seguir para todos.


Las plazas traseras son realmente buenas, se ha trabajado también en esto, y tres adultos pueden viajar cómodos, además, con un gran hueco detrás para el equipaje, que sube a 650 litros de capacidad. El pero es que hay espacio de sobra para que haya siete plazas, pero aquí la marca germana ya te pide un esfuerzo económico extra, cifrado en este caso concreto en 1.813 euros. Si vas a necesitar llevar más de cinco personas de manera habitual será una buena inversión. Si va a ser algo esporádico… ya es tu turno de valorar, aunque si te metes en los 98.700 euros de lo que vale el BMW X5 M50d, o los 122.000 de nuestra unidad, estamos hablando de lo que vulgarmente se conoce como ‘pecata minuta’.


Nos vamos a la acción, lo que nos gusta más a todos; ganas de ver a este triturbo soplando como si no hubiera un mañana y viendo si el X5 tiene ese carácter deportivo dentro para merecer la ‘M’ que luce en la trasera y en los laterales y que avisa de que lo que vas a conducir no es un coche más, sino algo muy especial.


El resumen que puedo hacer es que es el M menos M que hemos conducido –y vamos por el sexto ya-. Por muchos turbos que lleve, la morfología SUV, los 2.265 kilos de peso y los 381 CV, el menos potente de la familia M, configuran un auténtico cochazo, pero no sé yo si está al límite la M. Ya muchos considerarán una herejía que un diesel pueda alcanzar el calificativo M, y desde luego si alguno lo merece, sería este, con una aceleración de 5,3 en este pedazo de mole, pero a la hora de la verdad, no digo ya en circuito, sino en zona de curvas o puertos de montaña, vulgarmente hablando, le pesa un pelín el culete, el cambio automático de ocho velocidades, por muy bien que trabaje, siempre tardará algo en reaccionar, y todo sumado, pues te produce la sensación que ahora mismo intento transmitiros. Que conste que si me lo dan me lo quedo, pero no voy a ser yo el que incline la balanza de la M hacia un lado o hacia otro… ojala todo el mundo pudiera ponerse al volante unos kilómetros y opinar de primera mano si merece ser M o no. Yo diría que, como M diesel, me vale. Como M a secas, me temo que podría valer a lo mejor en Serie 2 o incluso Serie 4, pero con más peso, sinceramente no lo veo.


No puedo dejar de recordar la prueba que hicimos hace ya algún año al BMW X6 M, con 550 caballos –de verdad- en gasolina, y la verdad es que se me cae un lagrimón. Las sensaciones con este X5 M50d, sin ser ni mucho menos malas, no están a la altura de aquel.


Una vez clara nuestra impresión global, avanzamos en lo más pormenorizado, y lo hacemos primero con el consumo. Tras estar muchos kilómetros en una media de 8-8,5 litros a los 100, un poco de conducción deportiva final aupó la cifra a 8,8 litros. Aún así, nos parece un resultado sobresaliente para la ecuación que pergeñamos antes en cuanto a kilos, morfología y número de caballos, con un par motor brutal, bestial (740 Nm) que está vigente en la mayor parte de la curva de potencia. En autovía a ritmo legal no necesitará mucho más de 7 litros. Si nos ponemos deportivos, la cifra se va a disparar por encima de los 10-11 muy fácilmente. Ayuda el Start & Stop mucho en ciudad, funciona de manera perfecta y muy suave.


Como siempre, es una maravilla poder contar en tu coche con un sistema que te permite configurar diferentes parámetros en función de si vas a conducir de manera deportiva o económica, y este BMW X5 M50d los tiene. Si vas a consumir y contaminar poco, el coche es muy suave, casi dócil, pero sin ser insensible a acelerones puntuales necesarios en función de la circulación. Tarda a lo mejor media décima más que en modo sport, pero si lo necesitas ahí tienes la caballería. En cambio, si buscas curvas y pasarlo bien, el modo Sport te va a permitir una reacción casi inmediata cuando hundas el pie derecho, las suspensiones que antes filtraban de maravilla y te llevaban como en una alfombra mágica ahora son menos permisivas, todo está más duro, sientes el asfalto más cerca, y con las limitaciones lógicas de peso y volumen, aún puedes imaginar que vas más pegado al suelo y disfrutar, aunque no se logra ir tan rápido y equilibrado que con un roadster de 160 caballos, tipo Audi TT o Mazda MX-5, por poner dos ejemplos. En cualquier caso, si me dices un extra fundamental por el que merece la pena pagar un extra, creemos que la suspensión adaptativa estaría en el Top1.


Fuera de asfalto, la verdad, da hasta pena sacarlo, con ese pedazo de llantas en las que te van a doler las pedradas y rayones como si fueran tu propia vida. No se comporta mal, apenas hemos hecho un par de excursiones, y aún con recorrido suficiente y altura al suelo extra, no es el ecosistema propio de este BMW X5, aunque pueda sobrevivir ahí sin demasiados problemas. Problemas de tracción no va a tener, eso ya te lo digo. Otra cosa es lo que te ‘duela’ a ti rozarlo y arañarlo dependiendo de según por qué sitios.


Pero este nuevo X5 también es un escaparate tecnológico para BMW. La poderosa marca alemana aprovecha la impresionante estampa del X5, aumentada si cabe en su unión con el M50d, para dar rienda suelta a su arsenal de gadgets y dispositivos de seguridad y ayudas a la conducción. Con cámaras diminutas y sensores por todas partes, es una maravilla pulsar teclas aquí y allá y apreciar como, por mucha niebla que haya, con la visión térmica (night Visión puedes ‘ver’ si hay obstáculos, coches o personas en la vía o aledaños. Igual de espectacular que el sistema que detecta peatones en las cercanías del coche que puedan cruzarse por causas desconocidas. Un freno de emergencia evitará o mitigará la colisión. Casi de ciencia-ficción.


El techo panorámico practicable tampoco es moco de pavo, una pasada, aunque también con coste adicional (2.095 euros). El portón automático del maletero es un extra, pero no la apertura en dos partes, una especie de bandeja como ya vimos en el Peugeot 2008 y que resulta bastante práctica. La guantera de delante del copiloto no es gran cosa, la verdad, pero a lo largo del habitáculo encontrarás huecos para dejar casi todo lo que lleves en los bolsillos o colgado. También nos ha gustado el avance en el Head Up Display, reflejado en el parabrisas, ahora más completo y grande, con información perfecta del navegador.


La climatización programable también nos ha conquistado, así como que puedas elegir el color de la luz ambiental, no sólo la intensidad, algo que hasta ahora en el Grupo BMW estaba reservado a los más informales MINI. También las puertas con cierre automático cuestan dinero extra, lo mismo que la luz larga automática, aunque la mayoría de dispositivos puedes encontrarlos en varios packs que abaratarán la factura final un poco.


Medido con GPS, nos gusta comprobar que el error del velocímetro con respecto al real apenas es de un 3%.


CON LA MANO EN EL CORAZÓN


Cochazo, no tanto para el que ama las sensaciones deportivas, sino para el que lo quiere todo en un coche, capaz, posibilidad de 7 personas, amplio, maletero, fantástico en autovía como una berlina grande, libre para ir por pistas de tierra y caminos de piedras sin mirar demasiado la dificultad, y potente como pocos para darse una alegría de vez en cuando sin descuidad el consumo. Todo con la última tecnología alemana y un diseño bastante atractivo.


UN COCHE PARA...


…clientes polivalentes, que a lo largo y ancho de la semana, del mes, o del año, pueda tener acceso a actividades que le exijan o le soliciten un coche capaz en cada situación. Obviamente debes tener un poder adquisitivo elevado, pero no por ello debes tener demasiadas décadas acompañándote. En cualquier caso, cliente exigente y heterogéneo donde los haya.


KILÓMETROS PRUEBA – 1.540 kms.


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-30%-45%


RIVALES


Volvo XC90, Audi Q7, Volkswagen Touareg, Porsche Cayenne, Mercedes ML, Infiniti FX, Lexus RX 450h



FICHA BMW X5 M50d



Cubicaje / Potencia: 2993 cc / 381 CV a 4.000-4.400 rpm


Caja de cambios: automático deportivo de 8 velocidades


Alimentación: diésel



Longitud / Anchura / Altura: 4.886 / 1.938 / 1.762 mm


Distancia ejes: 2.933 mm


Maletero: 650 litros


Nº plazas: 5 plazas


Neumáticos: 255/50 R19 (D) y 285/45 R19 (T)


Tracción: total


Frenos delanteros: Discos ventilados


Frenos traseros: Discos ventilados



Aceleración 0-100 km/h: 5,3 seg.


Velocidad máxima: 250 Km/h


Capacidad depósito combustible: 85 litros


Peso en orden de marcha: 2.265 Kg.


Par motor: 740 Nm a 2.000-3.000 rpm


Emisiones CO2: 177 g/Km



Consumos oficiales:


Extraurbano: 6,2 l/ 100 Km


Urbano: 7,6 l/ 100 Km


Mixto: 6,7 l/ 100 Km



Bien:


Consumo


Motor


Mix de sensaciones deportivas y premium



Menos bien:


Se le nota bastante pesado


Si lo quieres con 7 plazas, 1.813 euros


La posición de las levas queda algo lejos del aro



Precio: 98.700 euros.


Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net